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	<title>Especular.com &#187; Marcos Pérez</title>
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		<title>El pulpo Paul y los gestores estrella</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Jul 2010 09:14:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Analistas]]></category>
		<category><![CDATA[Hedge Fund]]></category>
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		<category><![CDATA[Industria Fondos]]></category>
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		<description><![CDATA[¿En qué se diferencia el pulpo Paul de un gestor de fondos? La principal diferencia, dejando aparte la “demostrada” fiabilidad de Paul para predecir el futuro del Mundial, es que a pesar de lo que nos divertimos con él, todos sabemos que detrás de las decisiones de un pulpo sólo puede haber azar.
Sin embargo, a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-778" src="http://especular.com/files/2010/07/Pulpo-Paul.jpg" alt="Pulpo Paul" width="288" height="192" /><strong>¿En qué se diferencia el pulpo Paul de un gestor de fondos?</strong> La principal diferencia, dejando aparte la “demostrada” fiabilidad de Paul para predecir el futuro del Mundial, es que a pesar de lo que nos divertimos con él, todos sabemos que detrás de las decisiones de un pulpo sólo puede haber azar.</p>
<p>Sin embargo, a los gestores de fondos y demás tribus del mundo financiero se les presupone y exige algún argumento sólido que justifique razonablemente sus pronósticos sobre el futuro. Si un gestor invierte en petróleo, necesitamos saber que lo hace por una &#8220;buena razón&#8221;. Esperamos entonces que esa justificación lógica haga más fiable las predicciones de un gestor o analista, que las de un pulpo con presuntos poderes psíquicos.</p>
<p>La pregunta que debemos hacernos entonces como especuladores es,<strong> ¿tiene sentido confiar más en un <a href="http://especular.com/el-poder-de-una-corbata/">analista o gestor encorbatado</a></strong><strong> que en un pulpo a la hora de invertir?</strong></p>
<p><span id="more-773"></span>Burton Malkiel, en su siempre instructivo libro “<a href="http://libros.fnac.es/a251443/Burton-G-Malkiel-Un-paseo-aleatorio-por-Wall-Street?Mn=-1&amp;Mu=-13&amp;Ra=-1&amp;To=0&amp;Nu=1&amp;Fr=0">Un paseo aleatorio por Wall Street</a>”, ya planteó esa cuestión con un experimento mental (Gedankenexperiment) cuyos resultados parciales (sólo los positivos,  acentuando el <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Survivorship_bias">sesgo de supervivencia</a>) podemos encontrar a diario en la prensa especializada relativa a los fondos de inversión.</p>
<p><strong><em>Sesgo de supervivencia</em></strong></p>
<p><span style="font-weight: normal;font-size: 13px">Supongamos que somos tan ricos como Warren Buffet y que vamos a emplear 10 billions de nuestra fortuna personal en divertirnos durante un año con la prensa especializada del mundo financiero. Contrataremos a 10.000 prometedores gestores (entiéndase, sólo a aquellos que enfundados en un buen traje proyecten credibilidad), a los que proveeremos de un Fondo de inversión para cada uno con 1 millón de Euros. La naturaleza del contrato, que no saldrá a la luz públicamente hasta después de terminado el experimento, expondrá claramente que<strong> se deberá gestionar sólo en función de los resultados que arroje una moneda al aire</strong> (versión “no estresante para animales” del pulpo Paul). El método consistirá en elegir si el mes que viene se especulará al alza o a la baja según salga cara o cruz, sobre un activo determinado (también<a href="http://news.google.com/newspapers?nid=1876&amp;dat=19930908&amp;id=ItYpAAAAIBAJ&amp;sjid=I88EAAAAIBAJ&amp;pg=1894,2774395"> elegido al azar lanzando esta vez un dardo </a>sobre las páginas del Financial Times).</span></p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-70" src="http://especular.com/files/2010/01/economic_forecasting.jpg" alt="economic forecasting" width="338" height="240" />Después del primer mes aproximadamente la mitad de los gestores habrán acertado en su “inversión”. Al cabo de dos meses, aproximadamente un cuarto de los gestores originales habrán acertado repetidamente sus predicciones. Y así sucesivamente durante los doce meses del primer año.</p>
<p>Por puro azar, es muy probable que al menos dos de esos gestores hayan “acertado” sistemáticamente cada mes, convirtiendo ese millón inicial en una fortuna (unos 2 billions, si doblaron la apuesta cada mes). Los medios, que desconocen el “avanzado método de inversión” de nuestros gestores, se desharán en elogios y premios para ese par de “genios” que de hecho han sido capaces de construir una fortuna desde la nada. Los nuevos Soros de las Finanzas, capaces de predecir con certeza absoluta el futuro de cualquier activo una y otra vez. Por su parte, los gestores no dudarán en exigir “justificadamente” salarios astronómicos, ya que ante cualquier crítica o reparo les bastará con mostrar la evolución de sus Fondos (trackrecord) para que hasta el más escéptico enmudezca de respeto y adoración.</p>
<p>La prensa les adulará con portadas y entrevistas “a toro pasado” del estilo que ya conocemos como &#8220;<a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">pregunta tonta de la semana</a>&#8220;:</p>
<p><strong>—¿Cómo anticipó Usted tan bien la caída del Euro de principios de este año?</strong></p>
<p>A lo que el gestor siempre podrá contestar de manera razonable (creíble)<strong> seleccionando aquellos elementos de la realidad que justifican, una vez sucedido, dicho movimiento</strong> en el Euro, el oro, Telefónica, petróleo, o cualesquiera activos en los que el gestor “acertó”.</p>
<p>Lo bueno de este experimento es que <strong>no necesitamos gastarnos 10 billions para realizarlo</strong> y comprobar su efecto entre prensa y clientes. De la misma forma que durante el Mundial de Futbol otros sufridos animales no acertaron con que España llegaría a jugar la final, y su error fue rápidamente olvidado a favor del “infalible Paul”; <strong>la versión financiera del experimento y los resultados del sesgo de supervivencia se está realizando constantemente en el mundo de la inversión colectiva</strong>, regulada y no regulada (Hedge Funds). Hay tantos gestores ahí fuera, apostando de formas tan diferentes, que forzosamente tenemos que encontrarnos con portadas de pulpos Paul en su versión traje-corbata en revistas como Bloomberg, FundsPeople, Fortune, Forbes, y demás prensa rosa del mundo del ahorro.</p>
<p>A cada portada, <a href="http://www.20minutos.es/noticia/760430/0/animales/prediccion/resultados/">olvidados ya los hámsters que se equivocaron por el camino</a> (sesgo de supervivencia), nos haremos de nuevo la pregunta: <strong>¿Existen gestores capaces realmente de adelantarse al mercado?</strong> ¿Es posible que algunos privilegiados puedan ver más allá de los límites que la locura del mercado nos impone? ¿Cómo distinguir un pulpo Paul regido por el azar de un auténtico visionario del futuro, si es que eso es posible?</p>
<p>Tal vez la respuesta sea mucho más sencilla de lo que pretendemos. S<strong>i el futuro no se puede predecir y por lo tanto no pueden haber privilegiados con una bola de cristal, ¿por qué seguimos adorando a los pulpos de las finanzas?</strong></p>
<p>El pulpo Paul quizá piense que la culpa no es suya, sino de esos extraños seres que, fuera de su tranquila pecera, nos empeñamos en hacerle fotografías y otorgarle las habilidades propias de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Casandra">Cassandra</a>. <strong>El ser humano es adicto a todas las versiones del pulpo Paul que se le ofrezca, lleven corbata, un premio Nobel colgado o tentáculos. En su <a href="http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/">huida de la incertidumbre</a>, el inversor buscará y preguntará a los gurús a los que él mismo provee de poderes especiales, dónde invertir, qué mercados subirán, de dónde huir. Sin poder evitar otorgar una capacidad que, íntimamente, sabemos nadie posee; la de ver un futuro por definición impredecible.</strong></p>
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		<title>Contra la estupidez&#8230;</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Jun 2010 19:35:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Especuladores]]></category>
		<category><![CDATA[Gobierno]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8230;los propios Dioses luchan en vano.
Isaac Asimov utilizó este verso de Friedrich Schiller para titular y estructurar una de sus mejores novelas de Ciencia-Ficción, “Los propios Dioses”. En la novela, la humanidad ha encontrado por fin una fuente de energía aparentemente inagotable (un poco como el crédito financiero ilimitado), pero que esconde consecuencias inesperadas que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignright size-full wp-image-736" src="http://especular.com/files/2010/06/godsthemselves.jpg" alt="los propios Dioses" width="220" height="327" />&#8230;los propios Dioses luchan en vano.</strong></p>
<p>Isaac Asimov utilizó este verso de <a href="http://amediavoz.com/schiller.htm">Friedrich Schiller</a> para titular y estructurar una de sus mejores novelas de Ciencia-Ficción, “<a href="http://www.scribd.com/doc/12294620/Asimov-Isaac-Los-Propios-Dioses">Los propios Dioses</a>”. En la novela, la humanidad ha encontrado por fin una fuente de energía aparentemente inagotable (un poco como el crédito financiero ilimitado), pero que esconde consecuencias inesperadas que a nadie le interesa mostrar mientras las cosas van bien. Los héroes de la novela luchan contra unas autoridades que, mientras busca falsos culpables para desviar la atención del público, se dedica a improvisar parches inútiles.</p>
<p>He recordado la novela de Asimov, además de por las similitudes con la actual crisis,  porque desde hace semanas <strong>no deja de sorprenderme la inmensa estupidez con la que las autoridades y políticos varios afrontan la crisis</strong>, buscando culpables en actividades que ni siquiera son perjudiciales para la sociedad. Y al mismo tiempo, tomando iniciativas realmente perjudiciales para la economía. Veamos con un poco más de detalle algunas de esas<strong> perlas de estupidez supina</strong>:</p>
<p style="padding-left: 30px"><span style="font-style: normal"><span style="color: #000080"><strong><span id="more-726"></span>&#8220;Los malvados especuladores, reunidos secretamente en cavernas londinenses, planean hundir el Euro, batiendo récords en sus posiciones cortas contra la divisa Europea.&#8221;</strong></span></span></p>
<p>Dichas posiciones cortas ascendían a <a href="http://www.reuters.com/article/idARN1420067120100514">mediados de Mayo a unos $23.3 Billions</a>. Cifra más que ridícula si la comparamos con los aproximadamente $<strong>3 Trillions que diariamente se cruzan</strong> en el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Forex">mercado de divisas</a>. Esto es, <strong>apenas un simbólico 0.8% del volumen que se mueve en un sólo día</strong> que, o bien proviene de simples coberturas frente a la depreciación de nuestra moneda, o a intentos publicitados de aprovechar una vuelta a la realidad de los mercados financieros.</p>
<p>Resulta <strong>infantil</strong> tratar de imaginar a “<a href="http://especular.com/esos-depravados-vendedores-cortos-y-la-luz-que-nos-aportan/">los especuladores</a>” como un grupo de malvados sacados de una película de James Bond, reunidos secretamente para conspirar contra un mundo que… lo quieran o no, le quedaria demasiado grande a cualquiera que intentara controlarlo o dirigirlo.</p>
<p>El mensaje que mandan esos escasos e impotentes (por su nula capacidad de mover un mercado oceánico) especuladores es que, parafraseando al Hamlet de Shakespeare, <strong>algo huele a podrido en Europa</strong>. <strong>¿Puede haber una actitud más estúpida que culpar al mensajero de la llegada de malas noticias?</strong></p>
<p style="padding-left: 30px"><span style="color: #000080"><strong>“Angela Merkel propone <a href="http://www.europapress.es/economia/finanzas-00340/noticia-economia-finanzas-alemania-acuerda-ampliar-prohibicion-posiciones-cortas-descubierto-20100602150658.html">limitar las ventas </a></strong><strong>en unos mercados financieros que se han vuelto “destructivos”.</strong></span></p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-743" src="http://especular.com/files/2010/06/Better-question.jpg" alt="Better question" width="359" height="272" />¿Los mercados no eran destructivos cuando subían sin cesar?<strong> ¿No tienen la misma responsabilidad en esta crisis los bancos que sabían que los activos inmobiliarios, derivados o no, estaban sobrevalorados y sin embargo siguieron hinchando la burbuja?</strong> ¿Por qué —ver el dibujo adjunto—, se critica a aquellos que, como Paulson, <strong>tomaron el riesgo de una necesaria vuelta a la realidad de la economía</strong>, y no a aquellos que siguieron alimentando un mundo de fantasía? <strong>¿Por qué una caída del 10% en Bolsa escandaliza a todo el mundo, pero una subida del 14% en un día es motivo de celebración?</strong> ¿No son ambos movimientos aberraciones del sentido común? ¿Habría entonces que regular también los precios en los mercados? ¿Cuál sería en ese caso el siguiente paso &#8220;lógico&#8221; a implementar para controlar y &#8220;salvar&#8221; la economía mundial?</p>
<p>Cuando todo parece ir bien, cuando como en la novela de Asimov, parece que se ha encontrado una fuente de energía inagotable (crecimiento económico basado en el crédito ilimitado), nadie quiere cuestionar los métodos, el camino seguido para conseguirlo. Se maquillan los riesgos, se intenta que el status quo, la forma de funcionar, se prolongue indefinidamente, a toda costa. <a href="http://www.youtube.com/watch?v=V7dpRjru1Wg">Algunas voces se alzan avisando</a> de que no existen comidas gratis, algunos especuladores intentan aprovechar los desequilibrios creados; pero se les hace callar rápidamente o simplemente se les ignora por agoreros.</p>
<p>Intentando evitar el inevitable ajuste duro y vuelta a la realidad,<strong> estamos entrando en una lógica parecida a la de Alicia en el País de las Maravillas</strong> —por no hacer referencia a ideologías caducas propias del siglo XX—, donde los Gobiernos podrían prohibir que los mercados bajasen y promulgar que las acciones, por decreto ley, subieran todos los días. Eso sí, nadie podría volver a venderlas, llegando a una situación propia más de una dictadura que de una democracia. Todos sabríamos cuál será el precio de Telefónica dentro de 2 años, pero nadie podrá &#8220;aprovecharse&#8221; de ello.</p>
<p><strong>Intentando salvar los muebles, se está empezando a intervenir de una forma patológica y perjudicial en el mercado</strong>, impidiendo que la necesaria <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Destrucción_creativa">destrucción creativa de Schumpeter</a> (aquella que barre a quienes asumieron demasiado riesgo y permite a quien hizo los deberes tomar ventaja en el siguiente ciclo económico) limpie el mercado. ¿Cuál sería el siguiente paso; establecer qué empresas o bancos deben continuar, censurar las opiniones no convenientes sobre el estado de la economía o la actuación de los políticos? Basándose en argumentos equivocados, poco a poco, podría volver a peligrar la libertad que tantas generaciones ha costado ganar&#8230;</p>
<p><a href="http://especular.com/contra-la-estupidez/"><em>Pinche aquí para ver el vídeo</em></a></p>
<p>Pero volviendo a las medidas que está imponiendo Alemania, hay que recordar en primer lugar que<strong> son medidas totalmente inútiles</strong>. Ya se intentó aplicar sin los resultados esperados, por ejemplo en el mercado japonés, tras la explosión de su burbuja en 1989 (<a href="http://especular.com/el-largo-plazo/">dos décadas después el Nikkei sigue un 75% por debajo de sus máximos</a>). Si algo no vale el precio que se pide, forzosamente tiene que corregir hasta encontrar el equilibrio entre oferta y demanda. <strong>Limitar el natural funcionamiento de los mercados sólo puede precipitar movimientos aún más violentos, al contener el flujo de fuerzas que de forma natural encuentran su equilibrio en la arena de los mercados.</strong></p>
<p>Me temo que políticos y periodistas no cesarán en los próximos meses de obsequiarnos con este tipo de perlas, concentrados de estupidez, para que las disfrutemos con tristeza, o intentemos tomarlas con humor. Les seguiremos la pista desde aquí.</p>
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		<title>Desprendimiento topológico de Europa</title>
		<link>http://especular.com/desprendimiento-topologico-de-europa/</link>
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		<pubDate>Sun, 09 May 2010 22:30:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Analistas]]></category>
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		<description><![CDATA[Salvador Dalí pintó este óleo, &#8220;Desprendimiento topológico de Europa&#8221;, poco antes de morir en 1983, fascinado por la Teoría de Catástrofes de René Thom. No sabemos si tenía en mente un futuro desmembramiento de Europa,  el Euro aún no existía; pero su genial intuición tal vez nos mostró a través de las grietas lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.abcgallery.com/D/dali/dali225.html"><img class="alignright size-full wp-image-692" src="http://especular.com/files/2010/05/dali-desprendimiento-topológico-de-europa.jpg" alt="dali desprendimiento topológico de europa" width="282" height="241" /></a><strong>Salvador Dalí</strong> pintó este óleo, &#8220;Desprendimiento topológico de Europa&#8221;, poco antes de morir en 1983, fascinado por la Teoría de Catástrofes de <a href="http://www.pedagopsy.eu/entretien_thom.htm"><strong>René Thom</strong></a>. No sabemos si tenía en mente un futuro desmembramiento de Europa,  el Euro aún no existía; pero su genial intuición tal vez nos mostró a través de las grietas lo que podría suceder unas décadas después.</p>
<p>A modo de firma, sustituyendo su nombre, aparece la ecuación llamada “<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Catastrophe_theory#Swallowtail_catastrophe">cola de golondrina</a>”, <em>V</em> = <em>x</em><sup>5</sup> + <em>a</em><em>x</em><sup>3</sup> + <em>b</em><em>x</em><sup>2</sup> + <em>c</em><em>x</em>, una de las &#8220;catástrofes elementales&#8221; que René Thom llegó a clasificar para su teoría y <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_Swallow%27s_Tail">motivo de la última obra del pintor</a>.</p>
<p>En esencia, la <a href="http://www.albaiges.com/catastrofes/teoriacatastrofesrenethom.htm"><strong>Teoría de Catástrofes</strong></a> ilustra el hecho de que <strong>para unos datos objetivos similares de la realidad, la interpretación puede tornarse, de forma abrupta, totalmente distinta</strong>.</p>
<p><span id="more-694"></span>Los mercados están siempre &#8220;democratizando” dicha interpretación de la realidad, ofreciendo como resultado un dato observable y medible sin ambigüedad: el precio de los activos. Sin embargo, dicha percepción basada en datos que varían muy suavemente con el paso del tiempo (paro, déficit, PIB, etc), puede moverse sin alteraciones bruscas durante mucho tiempo (por ejemplo, del punto A al punto C ó B), hasta que llega un momento en el que, sin necesidad de una causa mayor, cae por el precipicio (punto D) de la ecuación &#8220;cúspide&#8221; (<em><strong>z</strong></em><strong> = </strong><em><strong>x</strong></em><sup><strong>4</strong></sup><strong> + </strong><em><strong>a</strong></em><em><strong>x</strong></em><sup><strong>2</strong></sup><strong> + </strong><em><strong>b</strong></em><em><strong>x</strong></em>, representada abajo) y, de repente, <strong>unos datos que ayer justificaban unos precios, una percepción mayoritaria, hoy son motivo para una realidad totalmente diferente</strong> (paso del punto D al E).</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-700" src="http://especular.com/files/2010/05/cusp3.gif" alt="cusp3" width="283" height="346" />De un día para otro, una burbuja inmobiliaria, la cotización de una empresa tecnológica, un problema de deuda o la credibilidad de un país; puede pasar de ser totalmente justificable a insostenible. La situación económica antes de 2007 se describía más como <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Los_mundos_de_Yupi">el mejor de los mundos posibles</a>, que un peligroso acercamiento al precipicio de la ecuación cúspide. Hace unos meses el déficit griego, al igual que el español, era razonable y justificado por las necesidades de la crisis. Hoy ya no es así. Sin embargo, <strong>países como Reino Unido o incluso el intocable Estados Unidos, están igual o peor que nosotros</strong>. Entonces, ¿por qué no juzgan los mercados a todos los países por igual? La diferencia, en términos de la ecuación cúspide, sería que <strong>los mercados aún no se han trasladado a esa zona de percepción donde esos mismos datos generan una realidad percibida de forma totalmente distinta</strong>.</p>
<p>Pero los datos son los que son. Se podía justificar los precios del boom inmobiliario con mil argumentos, nadie podía rebatir la realidad de los precios, pero tarde o temprano los actores de mercado acabarían, de forma abrupta, catastrófica, por interpretar esa misma realidad de un modo diferente (paso del punto D al E). Igualmente, como comenta<a href="http://www.cotizalia.com/noticias/gross-agencias-rating-equivocan-espana-menos-20100506.html"> Bill Gross sobre España</a>, un país con un 20% de paro, déficit por encima del 10%, que ha hecho default 13 veces en sólo dos siglos, <strong>es cualquier cosa menos AAA</strong>. Esa era la realidad hace un par de meses y esa es la realidad hoy, sólo que percibida desde la nueva óptica del punto E en la ecuación de Thom.</p>
<p>Por ello, los mercados financieros nunca pueden mostrar la tranquilidad que un inversor querría para sus ahorros, los tranquilos paseos por la zona estable alrededor del punto A. La realidad es tan cambiante como queramos percibirla. Y<strong> esos cambios de percepción serán mayoritariamente bruscos, inesperados a priori, </strong><strong><a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">explicables a posteriori</a></strong> (de algo tienen que vivir los economistas). La volatilidad en los mercados, como las tormentas, acaba siempre por volver. Está en nuestra naturaleza humana.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-693" src="http://especular.com/files/2010/05/publico.jpg" alt="publico" width="227" height="314" />Mientras tanto, resulta especialmente patético cómo los políticos interpretan la reacción de los mercados (el paso de la zona C a la E) como un conspiranoico “ataque de los especuladores”. Habría que definir a quién ser refiere el Gobierno cuando les acusa de los movimientos &#8220;injustificados&#8221; de precios. ¿Se refiere a los ahorradores, empresarios e inversores que simplemente huyen del riesgo (vendiendo) y quieren poner a salvo la riqueza que con tanto esfuerzo han creado? ¿O se refiere a la residual población de <a href="http://especular.com/esos-depravados-vendedores-cortos-y-la-luz-que-nos-aportan/">especuladores profesionales</a> que intentan aprovechar esa inevitable vuelta a la realidad, a poner los pies en el suelo? Porque no creo que se refiera a unos oscuros <a href="http://www.readyfortomorrow.com/endgame-el-plan-bilderberg-para-la-dominacion-del-mundo">monstruos que conspiran</a> en los sótanos de alguna mega-corporación por destruir la humanidad y satisfacer sus intereses.</p>
<p>Suponiendo un mínimo de inteligencia y conocimientos al Gobierno, y sabedores de que los especuladores, <a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/">aceite del motor de los mercados</a>, no pueden desequilibrar balances gubernamentales y crear déficits monstruosos; sólo queda suponer que el Gobierno critica a ahorradores, empresarios e inversores por abandonar negocios inseguros. ¿En base a qué deberían permanecer y seguir siendo leales a un territorio que se ha vuelto hostil y peligroso? <strong>Culpar al mensajero, en este caso a los especuladores, sólo puede desacreditar aún más al capitán del barco.</strong></p>
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		<title>Las aventuras del Doctor Sornette</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Apr 2010 21:38:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Aunque desde mi punto de vista no compensa dedicar esfuerzos a intentar predecir el futuro comportamiento de los mercados (sabemos que hay otras formas de sacarle rentabilidad que no necesitan de ninguna predicción), afortunadamente hay mucha otra gente interesante que no piensa así.
Uno de ellos es el Dr. Didier Sornette, actualmente investigando en el ETH [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-662" src="http://especular.com/files/2010/04/viajando-en-el-tiempo.jpg" alt="viajando en el tiempo" width="275" height="186" />Aunque desde mi punto de vista no compensa dedicar esfuerzos a intentar <a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">predecir el futuro</a> comportamiento de los mercados (sabemos que hay <a href="http://especular.com/jorobados-y-gestores-exoticos/">otras formas</a> de sacarle rentabilidad que no necesitan de ninguna predicción), afortunadamente hay mucha otra gente interesante que no piensa así.</p>
<p>Uno de ellos es el <strong><a href="http://www.er.ethz.ch/people/sornette">Dr. Didier Sornette</a></strong>, actualmente investigando en el ETH de Zurich (como el MIT de Boston, pero en Suiza). Sornette, cual Dr. Emmet Brown (Doc) en <a href="http://1986.galeon.com/productos987781.html">Regreso al Futuro</a>, tiene una particular forma de intentar ver el futuro de los mercados, distinguiendo entre<strong> tres causas o fuerzas</strong> que producen y/o desencadenan sus movimientos:</p>
<p><strong><span style="font-weight: normal"><strong> 1. “Efecto manada”</strong>. Los principales actores del mercado, al percibir la realidad de forma cambiante y estimar diferentes realidades futuras, repercuten con sus actos -comprando y vendiendo- en la propia realidad del precio. En términos de la Física Cuántica, diríamos que el vector estado (todo aquello que puede suceder) se ha <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Wave_function_collapse">colapsado</a> en un vector real y por lo tanto medible (observable, como el precio). Así, una percepción que globalmente se torna bajista, se convierte realmente en bajista si se alcanza un umbral de volumen bajista suficiente, arrastrando al resto de la “manada”. De esta forma se inician las tendencias.</span></strong></p>
<p><strong><span style="font-weight: normal"><strong><span id="more-649"></span>2. Inercia o momentum del mercado</strong>. O la existencia de tendencias sostenidas en el tiempo más allá de lo que un proceso al azar produciría. Cuando un cambio en la percepción de la realidad se ha visto materializado con un giro en los mercados, no todos los actores se suman a esa nueva percepción (bajista o alcista) al mismo tiempo. La progresiva incorporación de otros actores (retroalimentación positiva al <a href="http://www.elpais.com/articulo/carreras/capital/humano/principio/incertidumbre/elpepueconeg/20081019elpnegser_3/Tes">estilo Soros</a>) mantiene la tendencia hasta que se agota la población susceptible de sumarse a la tendencia.</span></strong></p>
<p><strong> <span style="font-weight: normal"><strong> 3. Los &#8220;independientes&#8221;</strong>. Suelen ser analistas fundamentales (del estilo de Warren Buffet) que intentan alejarse del ruido del corto y medio plazo, buscando un valor que supuestamente se convertirá en precio cuando el primer grupo se dé cuenta de ello y lo “proyecte” en la realidad con sus actos.</span></strong></p>
<p>El modelo del Dr. Sornette intenta englobar el comportamiento de estos tres grupos de actores del mercado mediante la suposición de que sus actos son cíclicos en cierta medida. <strong>En periodos de crisis o de euforia</strong>, cuando el componente psicológico de los mercados es mayoritario, se puede despreciar al tercer grupo de inversores (en cuanto a la formación del precio debido a su baja actividad) y<strong> modelizar un comportamiento manada</strong> mucho más acentuado.</p>
<p>Este comportamiento se verá regido pues por las leyes del flujo de información dentro de un grupo, y como tal atravesará periodos de esperanza y pánico sucesivamente, en periodos cada vez más amplios y suavizados (para la fase post-burbuja). Estos modelos pueden ser ajustados recurriendo a otros episodios ya ocurridos en el pasado y de sorprendente<strong> similitud en los patrones de formación de precios</strong> (Fiebre de los Tulipanes, Crash del ’29 en EEUU y del ’89 en Japón, etc…). El Dr. Sornette ha generado pues un modelo, que se optimiza regularmente y al que seguiremos la pista, sobre lo que ocurre en los mercados mundiales.</p>
<p>Sornette ya alcanzó fama al modelizar con cierto éxito <a href="http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=454960">la explosión de la burbuja</a> de las punto-com a partir del año 2000:</p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter size-full wp-image-658" src="http://especular.com/files/2010/04/Sornette-explosion.png" alt="Sornette explosion" width="614" height="462" /></p>
<p>Sin embargo, se equivocó al predecir una nueva onda bajista tras los mínimos de 2003. Consideró que el mercado seguía dentro de una dinámica post-burbuja como la que muestra el gráfico, cuando en realidad había iniciado un nueva burbuja (de crédito y ladrillo) que no explotó (qué fácil parece todo a toro pasado) hasta el 2007-08.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-671" src="http://especular.com/files/2010/04/Sornette.jpg" alt="Sornette" width="194" height="258" />Ahora, <strong>vuelve al ataque</strong> considerando que algunos mercados están formado estructuras de tipo burbuja, con lo que aplicando su modelo podría predecir su<a href="http://arxiv.org/abs/0911.0454"> futuro comportamiento</a>. Al no ser un gestor profesional, su manera de &#8220;mojarse&#8221; es colocando con antelación (finales de 2009) sus predicciones en un lugar seguro (donde no pueda modificarlas) y abriéndolas al público posteriormente.</p>
<p>El Dr. Sornette no tiene ninguna necesidad de jugarse su prestigio de esta manera. &#8220;<strong>Creen que estoy loco haciendo esto</strong>&#8220;, comenta al Wall Street Journal. Perfectamente podría dedicarse a predecir el pasado, como tantos otros académicos, y vivir de tan curiosa actividad hasta su jubilación. Sin embargo, Sornette ha decidido exponerse de esta manera, como lo haría un gestor Global Macro con su propio dinero y el de sus clientes. A diferencia de los analistas financieros al uso, a los que se le perdona sistemáticamente la inutilidad de sus predicciones, casi siempre equivocadas; para un académico este tipo de &#8220;apuesta&#8221; pone en juego su credibilidad frente a sus colegas.</p>
<p>Veremos qué ocurre tras <strong>el próximo 1 de mayo</strong>, cuando se hagan públicas las predicciones que hizo a finales del año pasado.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>El poder de una corbata</title>
		<link>http://especular.com/el-poder-de-una-corbata/</link>
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		<pubDate>Thu, 22 Apr 2010 07:52:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Industria Fondos]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[Una de las cosas que más me sorprendió del paso del mundo académico al financiero fue la imposición del &#8220;uniforme de trabajo obligatorio&#8221;. Al principio no entendí porqué llevar traje y corbata mejoraría la gestión de un Fondo o la rentabilidad del cliente, pero con el tiempo lo fui comprendiendo.
La corbata en un traje tiene [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-medium wp-image-625" src="http://especular.com/files/2010/04/Mono-con-traje-y-corbata-300x150.jpg" alt="Mono con traje y corbata" width="300" height="150" />Una de las cosas que más me sorprendió del paso del mundo académico al financiero fue la imposición del &#8220;uniforme de trabajo obligatorio&#8221;. Al principio <strong>no entendí porqué llevar traje y corbata mejoraría la gestión de un Fondo o la rentabilidad del cliente</strong>, pero con el tiempo lo fui comprendiendo.</p>
<p>La corbata en un traje tiene un extraño poder. Permite engañar más fácilmente, no sólo a los demás, sino a los que la llevan puesta. Así, si nos paseamos por algún centro financiero (la City de Londres, Wall Street en NY, incluso la zona de Azca en Madrid), veremos con qué orgullo y placer los especímenes del sector financiero pasean —eso sí, a toda prisa— sus trajes de Armani y Hugo Boss. Casi parecen exigir que el resto del mundo se pliegue a sus deseos y voluntades, elevados por la autoridad que les provee llevar el uniforme oficial.</p>
<p>Otros dirán que se trata de respeto y etiqueta. Pero eso es desviarse de la cuestión. El efecto del<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/El_traje_nuevo_del_emperador#An.C3.A1lisis"> inexistente traje del emperador </a>es innegable. Yo mismo lo experimenté al enfundarme en él durante muchos años. Y ahora podemos verlo en acción en este vídeo de 2003 (no ha perdido actualidad), tras el salto. Al desnudo, sin tapujos, sin eufemismos, el video destapa en poco más de dos minutos<strong> toda la verdad sobre la industria de los fondos de inversión</strong> y cómo los<strong> </strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Argumento_de_autoridad"><strong>a</strong></a><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Argumento_de_autoridad"><strong>rgumentos de autoridad</strong></a><strong> </strong>mantienen a los clientes pacíficamente dormidos y sin causar excesivos problemas a la industria, desastre tras desastre, <a href="http://www.elpais.com/articulo/economia/Saqueadores/mocasines/elpepieco/20100420elpepieco_2/Tes">robo tras robo</a>.</p>
<p><span id="more-521"></span>El actor Chris Parnell, habitual en la comedia televisiva norteamericana, representa aquí al CEO de una ficticia gestora de fondos y broker, Global Century Investments. Pero bien<strong> podemos sustituir ese nombre por cualquiera de las gestoras que todos conocemos, su discurso y fondo no cambiaría ni un ápice y el efecto será aún mayor </strong>al descubrir que la industria, a pesar de lo que ha ocurrido, no ha cambiado nada desde hace una década.</p>
<p>Para aquellos con dificultades en entender la versión original, y al no contar con subtítulos, me he tomado la libertad de traducir los diálogos del sketch. (Atención especial a los minutos que he señalado). Los que no lo necesiten, disfruten sin más del efecto de una corbata y el argumento de autoridad…</p>
<p><a href="http://especular.com/el-poder-de-una-corbata/"><em>Pinche aquí para ver el vídeo</em></a></p>
<p><strong>Cliente #1</strong>: Entramos en el cuarto año de un mercado bajista. ¿Es tiempo de vender?</p>
<p><strong>Cliente #2:</strong> ¿Hemos tocado fondo ya?</p>
<p><strong>Cliente #3:</strong> ¿Qué puede decirnos a los preocupados pequeños inversores ?</p>
<p><strong>Peter Burke, CEO de Global Century Investments</strong>: Simplemente esto: tranquilos. Los mercados sube, bajan, pero <a href="http://especular.com/el-largo-plazo/">en el largo plazo, siempre suben</a>. (Los clientes se muestran aliviados y satisfechos por las palabras del encorbatado CEO).</p>
<p><strong>Cliente #4:</strong> ¿Hay alguna posibilidad de que los mercados reboten este año?</p>
<p><strong>Peter Burke:</strong> Soy el menos indicado para preguntar. Salí completamente del mercado a finales de 1999, así que no he seguido los mercados desde entonces.</p>
<p><strong>Cliente #5:</strong> ¿Salió del mercado hace tres años?</p>
<p><strong>Peter Burke:</strong> Sí, verá… en Global Century pensamos que el mercado iba a desplomarse y que pasarnos a invertir en bonos era lo más seguro. Y tuvimos razón. Mi propia cartera de bonos me está dando casi un 30%.</p>
<p><strong>Cliente #5:</strong> Pero, si estabais saliendo de la Bolsa hace tres años y entrando en bonos, <span style="text-decoration: underline">¿por qué sus comerciales les decían a la gente como yo hacer exactamente lo contrario</span>?</p>
<p><strong>(min 0:52&#8221;) Peter Burke:</strong> Bueno, es obvio si lo piensa, como hicimos nosotros.<span style="text-decoration: underline"> Si Usted quiere deshacerse de acciones que se van a desplomar antes del crash, tiene que convencer a alguien ahí fuera para que las compre. Puro sentido común</span>. (La gente asiente felizmente, ahora que comprende).</p>
<p><strong>Cliente #6:</strong> Volviendo al verano de 2001, quise rebalancear mi cartera hacia acciones defensivas, pero sus comerciales me disuadieron de la idea. ¿Fue porque Ustedes y sus amigos estaban comprando ese tipo de acciones y querían mantener los precios bajos?</p>
<p><strong>Peter Burke:</strong> ¡Exactamente! Presentimos los ataques del 11 de septiembre, así que los sectores defensivos probablemente triplicarían su precio. De nuevo, teníamos razón.</p>
<p><strong>Cliente #7:</strong> ¿Sabían que iba a ocurrir el 11 de septiembre?</p>
<p><strong>Peter Burke: </strong>Básicamente.</p>
<p><strong>Cliente #8:</strong> Entonces, cuando antes dijo que no tenía acciones en cartera, ¿<span style="text-decoration: underline">estaba mintiendo</span>?</p>
<p><strong>Peter Burke</strong>: Correcto. <span style="text-decoration: underline">Era mentira</span>.</p>
<p><strong>Cliente #9:</strong> Como muchos de nosotros aquí,<span style="text-decoration: underline"> seguí los consejos de sus comerciales y, en los últimos años, he perdido el 80% de los ahorros de toda mi vida</span>.</p>
<p><strong>Peter Burke:</strong> Eso no me sorprende en absoluto.</p>
<p><strong>(min 1:33&#8221;) Cliente #9:</strong> Me gustaría añadir que, <span style="text-decoration: underline">incluso pensando que Usted es una mala persona, y aunque vine aquí con la intención de matarlo</span>, me ha sorprendido profundamente su honestidad (El resto de público/clientes aplauden mientras Peter sonríe). Muestra un tipo de comunicación directa poco frecuente en el mundo de los negocios de hoy en día.</p>
<p><strong>Peter Burke:</strong> Gracias. En Global Century nos gusta ser completamente sinceros con nuestros clientes. Esa es la razón por la que en nuestro folleto afirmamos claramente que <span style="text-decoration: underline">nuestros consejos de inversión pueden hacerse en nuestro propio beneficio o ser engañosos, además de suponer una desventaja para nuestros clientes</span>. Pensamos que Ustedes merecen saberlo. (Todo el mundo aplaude)</p>
<p><strong>Cliente #10: </strong>Eso no lo dice en su prospecto.</p>
<p><strong>Peter Burke:</strong> Claro que sí.</p>
<p><strong>Cliente #10:</strong> No, no lo dice.</p>
<p><strong>Peter Burke:</strong> Sí, está ahí, sólo tiene que leerlo.</p>
<p><strong>Cliente #10:</strong> Lo he leído. No está.</p>
<p><strong>Peter Burke:</strong> Tiene razón. No está escrito. Simplemente supuse que no había leído el prospecto.</p>
<p><strong>Cliente #10:</strong> Le agradezco su honestidad.</p>
<p><strong>Peter Burke:</strong> Ya lo creo!</p>
<p style="text-align: left;padding-left: 30px"><em><strong>Global Century Investments. Preguntas duras. Respuestas directas.</strong></em></p>
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		<title>El mito (o timo) del VaR</title>
		<link>http://especular.com/el-mito-o-timo-del-var/</link>
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		<pubDate>Sun, 18 Apr 2010 19:57:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Industria Fondos]]></category>
		<category><![CDATA[Predicciones]]></category>
		<category><![CDATA[Incertidumbre]]></category>

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		<description><![CDATA[Todavía recuerdo mi incredulidad y estupor cuando, allá por el año 2000, mi entonces profesor de riesgos nos contaba con toda naturalidad que la medida conocida como VaR se estaba por fin imponiendo como un estándar en la industria de la gestión.
El VaR, sin recurrir a fórmulas y en lenguaje llano, es un número que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-medium wp-image-576 alignright" src="http://especular.com/files/2010/04/Cataratas-300x225.jpg" alt="Cataratas" width="300" height="225" />Todavía recuerdo mi incredulidad y estupor cuando, allá por el año 2000, mi entonces profesor de riesgos nos contaba con toda naturalidad que la medida conocida como <strong>VaR</strong> se estaba por fin imponiendo como un estándar en la industria de la gestión.</p>
<p>El <strong>VaR</strong>, sin recurrir a fórmulas y en lenguaje llano, es un número que nos dice con qué probabilidad podemos esperar perder una cierta cantidad de dinero —o más—, en un plazo de tiempo determinado.</p>
<p><strong>¿O más&#8230;?</strong></p>
<p><strong>Sí, por lo menos perderíamos “esa cantidad”</strong>, con esa probabilidad, y en ese plazo. El VaR (abreviatura en inglés de “<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Value_at_risk">Value at Risk</a>” o Valor en Riesgo, una medida que tiene que aparecer en el folleto de todos los fondos comercializados) nos dice que si se da esa probabilidad, <strong>perderemos una cantidad que será mayor o igual a la medida</strong> que da el VaR. Por ejemplo, el Fondo <strong>A</strong> tiene un VaR al <strong>99%</strong> (de probabilidad) del (perder por lo menos) <strong>-2%</strong> en el plazo de un mes. Esto significa que hay una probabilidad del <strong>1%</strong> de perder en un mes <strong>por lo menos un -2%</strong> de lo invertido.</p>
<p><span id="more-573"></span>Pero si la pérdida resulta ser superior al <strong>-2%</strong>, <strong>¿cuánto mayor puede ser?</strong> La respuesta educada es &#8220;depende&#8221; (del modelo, las hipótesis implícitas y explícitas&#8230;). La respuesta honesta es &#8220;<strong>ni idea</strong>&#8220;. Puede ser una cantidad razonable próxima a ese <strong>-2%</strong>, o <strong>puede arruinarte en un instante con, por ejemplo, una pérdida del -98%</strong>.</p>
<p>El VaR, por muy sofisticado que parezca, no es más que —como ya vimos con la <a href="http://especular.com/el-mito-o-timo-de-la-volatilidad/">volatilidad</a>— <strong>una proyección hacia el futuro del comportamiento y lo que pensamos que sabemos del pasado.</strong> Por lo que se hace imposible que su medida, esa cifra indicativa del <strong>-2%</strong> en nuestro ejemplo, describa lo peor que podría sucedernos en el futuro. Perfectamente podrías arruinarte de forma fulminante, mientras el VaR de tu inversión sigue por debajo de tu umbral de tolerancia al riesgo (basta recordar lo sucedido con muchos productos &#8220;seguros&#8221; en 2008&#8230;).</p>
<p>Mi abuela tal vez lo expresaría de otro modo: “A ver si lo he entendido bien Marcos. Quieres decir que si por ejemplo he recorrido durante mucho tiempo un camino muy largo entre las montañas, dando miles de pasos, y me he resbalado pocas veces sin apenas lastimarme con algún arañazo… Si con tus ecuaciones calcularas el “VaR de mi paseo”, <strong>¿ni siquiera me vas a advertir que un paso mal dado puede hacer que me mate, simplemente porque no ha ocurrido antes?</strong></p>
<p>—Eso dependerá de cómo haya descrito tus montañas y tu paseo, abuela. <strong>El VaR sólo puede tener en cuenta o bien lo que ha ocurrido ya antes, o bien cómo imaginamos que la realidad es</strong>. Y a partir de ahí, proyectar hacia el futuro. Si por ejemplo incorporas en tu modelo de VaR el riesgo de resbalar y caer fatalmente desde algún risco, entonces sí que podría serte útil porque te avisaría de esa posibilidad.</p>
<p>—<strong>¿Entonces de qué me sirve el VaR?</strong> ¿Y si <strong>nadie</strong> antes ha caminado por esas montañas? <strong>¿Cómo va alguien a avisarme de que me puedo matar?</strong></p>
<p>—Ese es el problema que siempre tenemos al <strong>modelar la realidad</strong> (sea un paseo por las montañas, una <a href="http://paw.princeton.edu/issues/2008/07/16/pages/2134/index.xml">Supernova</a> o un Fondo de inversión). <strong>No podemos saber lo que implica y cómo puede afectarnos aquello que desconocemos. Y menos aún lo que no sabemos que no conocemos</strong>.</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-594" src="http://especular.com/files/2010/04/cataratas-2.jpg" alt="cataratas 2" width="320" height="240" />—Ya te estás complicando Marcos. Al final lo que quieres decir es que por mucho que navegues por un río, nunca sabes si tras la siguiente curva habrá una <strong>catarata</strong>.</p>
<p>—O mucho peor. Puede ser que nos pongamos a navegar por el río <a href="http://www.casadellibro.com/libro-el-cisne-negro-el-impacto-de-lo-altamente-improbable/1228976/2900001287946">sin siquiera saber que existen cataratas</a>&#8230;</p>
<p>—Pero Marcos, no podemos entonces saber cómo nos va a afectar lo que no sabemos que puede suceder. Y eso<strong> no lo podéis meter en vuestras elegantes y sofisticadas fórmulas matemáticas</strong>. Si tus colegas acaban<a href="http://especular.com/el-mito-o-timo-de-la-volatilidad/"> creyendo que lo que calculáis es la realidad</a> empezaréis a venderlo como rosquillas porque pensáis que es seguro. Eso os llevará a tomar demasiado riesgo en vuestros viajes, confiados en que pensáis conocer el terreno que pisáis. ¡Lo imprevisible puede llevarte a caer por cataratas inesperadas! <strong>¿De qué sirve entonces un indicador o medida del riesgo que no te dice nada sobre cuánto vas a perder si sucede lo peor? Eso es como llevar un Air Bag que en caso de accidente &#8220;gordo&#8221; no te salvará la vida. Os estáis engañando y estáis engañando a los demás. Todos estos chanchullos matemáticos sólo sirven para tranquilizar con palabrería al personal.</strong></p>
<p>—Exacto abuela. Acabas de describir la crisis financiera de 2008 desde el punto de vista del VaR, y sin emplear ni una sola fórmula o tecnicismo.</p>
<p>Ha pasado ya una década desde que mi profesor se alegraba de que por fin se estaba introduciendo una medida de riesgo cuantitativa en la industria de los Fondos. <strong>El organismo regulador local llegaba tarde, de nuevo, incorporando una medida que además de inútil puede ser tremendamente engañosa</strong>. Al menos la CNMV comenta, después de la catástrofe de 2008, que <a href="http://www.fundspeople.com/noticias/negocio/2633/Los-fondos-espanoles-no-podran-limitar-el-riesgo-de-mercado-utilizando-exclusivamente-el-VAR">no puede ser la única medida de riesgo</a> a considerar. Algo es algo.</p>
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		<title>El mito (o timo) de la Volatilidad</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Apr 2010 20:41:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Industria Fondos]]></category>
		<category><![CDATA[Incertidumbre]]></category>
		<category><![CDATA[Predicción]]></category>

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		<description><![CDATA[Una manera de reducir la ansiedad ante lo impredecible es intentar describir de alguna forma el riesgo al que nos exponemos. Al creer que estamos acotando y delimitando la realidad, nos sentimos más seguros pensando que nada malo puede sucedernos más allá de los muros imaginarios que hemos fabricado con nuestros conceptos.

En el mundo de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una manera de reducir la ansiedad ante lo impredecible es intentar describir de alguna forma el riesgo al que nos exponemos. <strong>Al creer que estamos acotando y delimitando la realidad, nos sentimos más seguros pensando que nada malo puede sucedernos más allá de los muros imaginarios que hemos fabricado con nuestros conceptos.</strong></p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-553" src="http://especular.com/files/2010/04/Beach1.jpg" alt="Beach1" width="280" height="210" /></p>
<p>En el mundo de la gestión financiera y sus productos, tan dado a representar su realidad a través de metáforas numéricas y conceptuales, es muy popular asociar el riesgo de una inversión a dos conceptos matemáticos que han acabado haciéndose muy populares. El primero es la <strong>volatilidad </strong>o<strong> desviación estándar (σ)</strong>. Y el segundo el <strong>VaR</strong>, del que hablaremos en otra ocasión.</p>
<p>Antes de empezar a aburrir al lector con <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Desviación_estándar">definiciones ortodoxas</a>, me gustaría recordar algo que Einstein solía recomendar a sus colegas: No puedes afirmar que comprendes realmente algo hasta que no eras capaz de hacérselo entender a tu abuela. Si tuviera que explicar lo que es <strong>la volatilidad, con palabras de mi abuela, diría que no es más que una forma de medir “cuánto se mueve algo”</strong>. Así, mi abuela entendería intuitivamente que<strong> las olas del mar en un día de verano son mucho menos volátiles que durante una tormenta tropical</strong>.</p>
<p><strong><span id="more-550"></span>Pero una descripción de cuánto se mueve algo no nos dice nada sobre el proceso que provoca dicho movimiento</strong>. Así, un Fondo de inversión <strong>A</strong> que ganase todos los meses exactamente un +1%, tendría por definición una volatilidad nula. Pero ojo, también un Fondo <strong>B</strong> que perdiese exactamente un -1% mes tras mes tendría, por la misma definición, una volatilidad del 0%. ¿Implica esa nula volatilidad que es indiferente invertir en el Fondo <strong>A</strong> o en el <strong>B</strong> porque ambos son productos con un “riesgo 0”? Por evidente que sea la respuesta en este caso extremo,<strong> la volatilidad se sigue usando como argumento de venta en productos de ahorro.</strong></p>
<p><strong><span style="font-weight: normal"><strong>La volatilidad de un producto financiero no nos dicen absolutamente nada sobre su riesgo real, se trata simplemente de una descripción</strong>. Cuántos ahorradores han aprendido esto de la manera más dura posible: perdiendo su inversión en productos que superficialmente parecían no tener riesgo, y así se los vendieron. Con una volatilidad prácticamente nula, de repente sufren una pérdida “totalmente inesperada”. Como ejemplo algunos fondos de Renta Fija —tan populares en España y vendidos como arquetipo de la seguridad—, que invirtieron por ejemplo en bonos de Lehman, una institución que era “demasiado grande para caer”, o en derivados calificados como &#8220;matemáticamente seguros&#8221; ¿?.</span></strong></p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-555" src="http://especular.com/files/2010/04/Tormenta.png" alt="Tormenta" width="331" height="209" />Sin embargo, mi abuela sabía muy bien que aunque por la mañana el mar pueda estar muy tranquilo, “fuerzas que no alcanzamos a ver hoy desde la orilla de la playa pueden transformar esa baja volatilidad en una tormenta capaz de hundir hasta los barcos mejor preparados” (Warren Buffet).</p>
<p>Debemos ser conscientes de que <strong>no es la descripción estadística de un producto (Volatilidad, VaR, correlación u otras divertidas y huecas etiquetas) lo que nos revela su riesgo, sino el tipo de apuestas y estrategias que subyacen a dicha gestión. </strong></p>
<p><strong>Si queremos reducir nuestra exposición a lo inesperado, no especularemos basándonos en medidas descriptivas o bonitas fachadas ofrecidas por encorbatados vendedores, sino eligiendo los procesos y conceptos que se esconden detrás de dicha apariencia.</strong></p>
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		<title>Del Madrid-Barça al Hedge Fund</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Apr 2010 19:40:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Estrategias]]></category>
		<category><![CDATA[Hedge Fund]]></category>
		<category><![CDATA[Industria Fondos]]></category>
		<category><![CDATA[hedge funds]]></category>

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		<description><![CDATA[Hacer la quiniela semanal con los amigos suele ser más un entretenido ejercicio social que una estrategia de especulación. Sin embargo, los chicos de Centaur Corporate (un hedge fund con oficinas en Londres) han querido llevar al terreno profesional de la gestión de fondos algo parecido a nuestras entrañables peñas quinielistas (en las que siempre seguirá [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-482" src="http://especular.com/files/2010/03/madrid-barça.gif" alt="madrid - barça" width="263" height="158" />Hacer la quiniela semanal con los amigos suele ser más un entretenido ejercicio social que una estrategia de especulación. Sin embargo, los chicos de <a href="http://www.centaurcorporate.com/index.htm">Centaur Corporate</a> (un hedge fund con oficinas en Londres) han querido llevar al terreno profesional de la gestión de fondos algo parecido a nuestras entrañables peñas quinielistas (en las que siempre seguirá siendo divertido participar, <a href="http://www.dnp1x2.com/benefica_dimditey/">sobretodo si es por <strong>una buena causa</strong></a>).</p>
<p>La pregunta clave es <strong>¿cómo dar el salto de la apuesta entre amigos a la gestión profesional?</strong> La respuesta está implícita en la pregunta, al darnos cuenta de que generalmente <strong>somos muy poco imparciales —y bastante emocionales—, en cuanto al deporte se refiere</strong>. Como me recordaba un antiguo colega gestor de fondos, todo el mundo<strong> se considera experto tanto en Bolsa como en fútbol</strong>, por lo que es muy difícil poner de acuerdo a más de dos personas.</p>
<p><span id="more-444"></span>Este efecto lo ha experimentado todo buen quinielista, ya sea en solitario o (más divertido) en grupo. Una cosa es imaginar que nuestro equipo del alma gana el partido del sábado, y otra intentar estimar objetivamente y sin emociones las probabilidades de que realmente sea así. Si extendemos este <strong>conflicto emocional</strong> a la multitud de participantes en las apuestas por internet, podemos imaginar fácilmente que las apuestas sobre Fernando Alonso o Rafa Nadal serán “algo” diferentes si provienen de España o de Alemania, por ejemplo.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-447" src="http://especular.com/files/2010/03/Deporte-y-hedge-funds.JPG" alt="Deporte y hedge funds" width="619" height="113" /></p>
<p>Así, los gestores de fondos basados en apuestas deportivas <strong>intentan precisamente aprovechar esos sesgos estadísticos que la mayoría de participantes acaban mostrando</strong> inevitablemente como grupo. <strong>De forma análoga a las ineficiencias presentes en los mercados financieros, un ecosistema tan emocional como el de las apuestas deportivas tendría que mostrar unas oportunidades estadísticas aprovechables</strong>. Si se intenta identificar y explotar dichos sesgos, diversificando en varios deportes, habría lugar para generar rentabilidades absolutas de forma consistente (los mismos gestores de Centaur ofrecen cursos en su web para aprender a apostar más &#8220;profesionalmente&#8221;). Y todo ello consiguiendo una total <strong>descorrelación con el resto de activos financieros o el ciclo económico. Algo que no tiene precio en cualquier cartera bien diversificada.</strong></p>
<p>Los chicos de Centaur son otro ejemplo de esa <strong><a href="http://especular.com/el-paso-del-noroeste-introduccion-a-los-hedge-funds-i/">creatividad especulativa</a></strong> de la que seguiremos hablando en este blog. Una creatividad empaquetada en forma de Hedge Fund para que cualquier inversor bien informado pueda participar de otra particular visión de la especulación.</p>
<p><strong>Mientras tanto, ¿podría el lector hacer su apuesta para el próximo Madrid-Barça sin que las emociones interfieran con su bolsillo? </strong></p>
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		<title>El nuevo COT, al rescate de los especuladores</title>
		<link>http://especular.com/el-nuevo-cot-en-defensa-de-los-especuladores/</link>
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		<pubDate>Mon, 05 Apr 2010 18:09:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[Indicadores]]></category>
		<category><![CDATA[COT]]></category>
		<category><![CDATA[Especuladores]]></category>
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		<category><![CDATA[Indicador]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace unos años se hizo muy popular un indicador que revelaba las posiciones en los mercados de futuros de los especuladores profesionales. Al operar en futuros, el trader tenía que declararse o bien como un “comercial” (y por lo tanto empleaba futuros para cubrir el riesgo de su negocio en la economía real), o bien [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-506" src="http://especular.com/files/2010/04/Crazy-traders.jpg" alt="Crazy traders COT" width="328" height="218" />Hace unos años se hizo muy popular un<strong> indicador que revelaba las posiciones en los mercados de futuros de los especuladores profesionales</strong>. Al operar en futuros, el trader tenía que declararse o bien como un “comercial” (y por lo tanto empleaba futuros para cubrir el riesgo de su negocio en la economía real), o bien como “especulador”.</p>
<p>La información la agrega el CFTC (Commodity Futures Trading Commission) en lo que se conoce como el <a href="http://www.cftc.gov/marketreports/commitmentsoftraders/index.htm">informe COT</a> (Commitments Of Traders). La idea subyacente era usar las<strong> posiciones netas de los especuladores como indicador adelantado</strong> —se les supondría cierto poder adivinatorio— de hacia dónde se podría mover el mercado en el corto o medio plazo. Lo malo es que dentro de la categoría de especulador caía todo lo que no era “comercial”, por lo que tras algunos éxitos puntuales, su fiabilidad y popularidad fueron cayendo con los años.</p>
<p>La cosa cambió hace unos meses cuando <strong>en octubre de 2009 el CFTC, presionado por la opinión pública y política para ofrecer una mayor transparencia en el funcionamiento de los mercados financieros, decidió ofrecer abiertamente los datos desglosados de los participantes en los mercados de futuros</strong> desde junio de 2006. Esta nueva información está generando multitud de nuevos informes que arrojan, por fin y<strong> con datos concretos encima de la mesa, luz sobre el alcance real de la actividad especuladora</strong>. El nuevo informe ha pasado a llamarse <strong>DCOT</strong> (Disaggregated Commitment Of Traders), desglosado en las siguientes categorías:</p>
<p style="text-align: left"><span id="more-498"></span><br />
<img class="aligncenter size-full wp-image-500" src="http://especular.com/files/2010/04/DCOT.png" alt="DCOT" width="629" height="569" /></p>
<p><strong>En ciencia, cuando dos opiniones son contradictorias, se diseña un experimento para ver quién tiene razón. Si alguien (o nadie) la tiene, el experimento se la otorga (o no), y no hay más que hablar.</strong></p>
<p>En Economía, pocas veces pueden ejecutarse experimentos que confirmen o refuten las hipótesis propuestas. Mucho menos en Política. De ahí que una <strong>gran parte del conocimiento acumulado en las Ciencias Sociales sea motivo de debate y opinión. Al no poder contrastar las hipótesis, cualquier opinión medianamente razonable se convierte en legítima y por lo tanto defendible</strong>. De ahí a las manipulaciones interesadas de la opinión pública hay sólo un paso.</p>
<p>Aprovechando la mayor visibilidad que nos ofrecen los datos del DCOT, dos trabajos científicos han salido a la luz recientemente. Quizá <strong>con estos nuevos datos podamos discernir por fin si la actividad especuladora</strong> <strong>es un tema opinable </strong>—por excesiva, escasa, beneficiosa o perjudicial—, o por el contrario puede dejar de ser algo ambiguo para reconocerse como un hecho.</p>
<p>El primer artículo, de <a href="http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1393524">Brunetti y Büyüksahin</a>, publicado en abril del año pasado, se enfrenta directamente a la pregunta sobre si <strong>los especuladores desestabilizamos los mercados o por el contrario ayudamos a equilibrarlos</strong>. El artículo aclara con mediciones concretas y sin ambigüedad algo que hasta ahora era terreno de la opinión personal.</p>
<p>Brunetti y Büyüksahin se dedicaron a estudiar, durante el periodo comprendido entre enero de 2005 y marzo de 2009, las posiciones diarias en Futuros para cada contrato y vencimiento del <strong>Petroleo, Gas, Maíz, Eurodolar y Mini-DowJones</strong> (Estos subyacentes no fueron elegidos al azar: Cada uno representa en sí mismo un tema que causó polémica en algún momento de los últimos 5 años). Analizaron todas las posiciones abiertas día a día. En particular, se fijaron en el efecto que tenían en las variaciones de precio de estos futuros la actividad de aquellos traders que entran en alguna categoría de especuladores.</p>
<p>El resultado, en palabras de los propios autores (pág. 22) es demoledor: <strong>“Encontramos que la actividad especulativa no es causa de ningún movimiento en los precios, pero sí tiene un importante efecto en el riesgo (volatilidad): lo reduce”</strong>.</p>
<p>Paralelamente, <a href="http://faculty-research.edhec.com/jsp/fiche_document.jsp?CODE=1258547238985&amp;LANGUE=1&amp;RH=Faculty-gb3-3">Hilary Till, del EDHEC-Risk Institute</a>, llega a una conclusión similar en uno de sus trabajos centrado específicamente en el <strong>petróleo</strong>, donde se pregunta si ha habido una “excesiva” especulación.</p>
<p>Sus conclusiones, a pesar de utilizar una aproximación distinta empleando la misma fuente de datos, son claras y coinciden en lo esencial con el trabajo mencionado anteriormente: <strong>“El balance entre la actividad especuladora en los mercados de derivados sobre el petróleo en EE.UU, y las actividades de cobertura, no se puede considerar excesivo, al menos en el periodo estudiado del 13 de junio de 2006 al 20 de octubre de 2009”</strong>.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-517" src="http://especular.com/files/2010/04/Mises.gif" alt="Mises" width="150" height="202" />Así, éstos y otros trabajos como el comentado en el <a href="http://especular.com/esos-depravados-vendedores-cortos-y-la-luz-que-nos-aportan/">post anterior</a>, están <strong>demostrando que<a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/"> las hipótesis de Ludwig von Mises</a> a propósito del papel beneficioso e imprescindible de la especulación</strong><strong>, iban en la dirección correcta</strong>. Esto pone aún más en relieve el peligro que una potencial excesiva regulación gubernamental en el campo de la especulación supondría para la economía real. <strong>Si finalmente las medidas regulatorias tuvieran éxito, deberíamos ir preparándonos para sufrir variaciones de precio —y por ende mayores impactos económicos indeseables— <a href="http://especular.com/el-precio-de-las-cebollas-y-la-escasez-de-hedge-funds/">mucho mayores</a></strong><strong> de las experimentadas históricamente</strong>.</p>
<p>Mientras tanto, no deja de ser paradójicamente divertido que <strong>un antiguo indicador utilizado para especular</strong> —el COT y su evolución en el DCOT—<strong>, se haya convertido en un defensor esencial del limitado y beneficioso impacto que la propia actividad especulativa tiene en los mercados y la economía.</strong></p>
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		<title>Esos depravados vendedores cortos (y la luz que nos aportan)</title>
		<link>http://especular.com/esos-depravados-vendedores-cortos-y-la-luz-que-nos-aportan/</link>
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		<pubDate>Wed, 31 Mar 2010 13:15:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[Industria Fondos]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Especuladores]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión contraria]]></category>

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		<description><![CDATA[Buscando un fácil y rápido culpable, políticos y medios de comunicación hicieron responsables de la actual crisis (entre otros) a los especuladores con posiciones cortas. (Una posición corta en mercado es aquella que produce un beneficio cuando el precio del subyacente cae, pues se ha vendido en primer lugar el activo para obligatoriamente recomprarlo más [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignright size-medium wp-image-471" src="http://especular.com/files/2010/03/Heath-Ledger-as-The-Joker-231x300.jpg" alt="Especuladores cortos" width="167" height="216" />Buscando un fácil y rápido culpable, políticos y medios de comunicación hicieron responsables de la actual crisis (entre otros) a los especuladores con posiciones cortas</strong>. (Una <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Venta_corta">posición corta</a> en mercado es aquella que produce un beneficio cuando el precio del subyacente cae, pues se ha vendido en primer lugar el activo para obligatoriamente recomprarlo más tarde).</p>
<p>En otras palabras, la tesis implícita es la de que <strong>los vendedores cortos habrían manipulado con sus posiciones el mercado, provocando artificialmente su caída, enriqueciéndose “ilegítimamente”, y devastando la economía real en el proceso. </strong>Por lo tanto merecerían, si no un castigo, limitar drásticamente a partir de ahora su libertad de acción en los mercados.</p>
<p><strong>Nada más lejos de la realidad</strong>. En un reciente <a href="http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1535337">estudio llevado a cabo por Engelberg, Reed y Ringgenberg en la Universidad de North Carolina</a>, se analizaron todas las ventas cortas realizadas en el NYSE entre enero de 2005 y julio de 2007. Los resultados mostraron que las posiciones especulativas a la baja se iniciaban <strong>siempre después de que las compañías realizasen anuncios públicos</strong> sobre la propia marcha y estado de la empresa, nunca antes.</p>
<p><strong><span id="more-459"></span>Este detalle es</strong> <strong>esencial</strong> para comprender que los especuladores bajistas, a pesar de ser una gran minoría incapaz de mover el mercado, <strong>reaccionan a la realidad, no la provocan con sus ventas</strong>. Curiosamente, los gestores acostumbrados a tomar posiciones bajistas, suelen tener mejores resultados que los que únicamente se limitan a buscar qué acciones comprar (la inmensa mayoría dentro de la industria de fondos).</p>
<p>Este tipo de especuladores, como cualquier otro, intentan aprovechar las ineficiencias del mercado (cuando creen detectarlas) para abrir posiciones esperando una corrección desde la “desviación” (sobrecompra o sobreventa del activo en cuestión) hacia lo que ellos estiman “razonable”. Por supuesto, se equivocan como todo el mundo. Sin embargo, parece que <strong>los vendedores son ligeramente “mejores” que sus compañeros siempre-alcistas a la hora de estimar la salud de una compañía</strong>. Al menos eso se deduce de los resultados.</p>
<p>¿Quién estuvo cerrando posiciones cortas —y por lo tanto <strong>comprando</strong>— hace ahora un año, cuando el resto del mundo vendía por pánico acciones que no quería tener en cartera? <strong>Mientras la prensa les culpaba del crash, los vendedores cortos estaban comprando las acciones que nadie quería, estabilizando</strong> <strong>con sus compras <span style="font-weight: normal">(no lo suficiente, dada la <a href="http://especular.com/el-precio-de-las-cebollas-y-la-escasez-de-hedge-funds/">escasez de especuladores</a>)</span> unas variaciones de precio de por sí hiperbólicas.</strong></p>
<p>Ciertamente, si ahí fuera tuviéramos muchos más especuladores bajistas reaccionando a los  disparates alcistas previos al 2008 (o a los de cualquier otro periodo de exuberancia irracional sobre cualquier activo), no se hubieran alcanzado ni los estratosféricos precios previos a la burbuja subprime (con más especuladores abriendo posiciones cortas, su efecto hubiera limitado las subidas), ni tampoco precios absurdamente bajos (como Citigroup cotizando por debajo de 1$ y Santander a 4€, hace ahora un año).</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-490" src="http://especular.com/files/2010/03/Heinrich_fueger_1817_prometheus_brings_fire_to_mankind.jpg" alt="Heinrich_fueger_1817_prometheus_brings_fire_to_mankind" width="264" height="377" />Mucho antes de alcanzar los momentos de pánico de octubre de 2008 y marzo de 2009, esos “infames” especuladores (en caso de alcanzar un umbral significativo como para afectar al mercado)  hubieran empezado a <strong>cerrar sus posiciones cortas para capitalizar su apuesta bajista, limitando unas caídas que fueron mucho más violentas de lo que hubiera podido ser.</strong></p>
<p>Pero más allá de su papel amortiguador durante los momentos de pánico, los vendedores cortos (y por extensión los especuladores más puros) no sólo son<a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/"><strong> </strong></a><a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/"><strong>imprescindibles</strong></a><a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/"><strong> en cualquier economía</strong></a>. Sino que <strong>con su actividad, tan distorsionada e injustamente <a href="http://especular.com/hamburguesas-y-hedge-funds/">criticada durante la actual crisis</a></strong><strong>, intentan —jugándose los cuartos— devolver un poco de racionalidad, traer un poco de luz, a un mundo las más de las veces incomprensible, caótico y muy lejos del equilibrio.</strong></p>
<p>Al contrario de lo que piden los políticos, para que el sistema funcione mejor<strong> no hace falta más regulación en los mercados financieros, sino más libertad.</strong></p>
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		<title>El Paso del Noroeste. (Introducción a los Hedge Funds, I)</title>
		<link>http://especular.com/el-paso-del-noroeste-introduccion-a-los-hedge-funds-i/</link>
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		<pubDate>Sat, 27 Mar 2010 10:52:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Hedge Fund]]></category>
		<category><![CDATA[Industria Fondos]]></category>
		<category><![CDATA[Curso Hedge Funds]]></category>

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		<description><![CDATA[En el siglo XVIII, cuando la cartografía de nuestro planeta era incompleta y aún quedaban zonas por descubrir y explorar, algunos marinos soñaban con encontrar el llamado “Paso del Noroeste”. Se trataba de descubrir una ruta situada al norte de Canadá que les ahorrase tener que circunnavegar toda el continente americano por debajo del Cabo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el siglo XVIII, cuando la cartografía de nuestro planeta era incompleta y aún quedaban zonas por descubrir y explorar, algunos marinos soñaban con encontrar el llamado “<strong>Paso del Noroeste</strong>”. Se trataba de descubrir <strong>una ruta situada al norte de Canadá que les ahorrase tener que circunnavegar toda el continente americano</strong> por debajo del Cabo de Hornos para poder pasar del Océano Atlántico al Pacífico o viceversa. Los potenciales<strong> beneficios y ventajas geoestratégicas</strong> que se derivarían del comercio a través de dicho Paso no sólo animaban a exploradores y marineros intrépidos, sino que espoleaban también a los empresarios y gobiernos para subvencionar este tipo de “aventuras”.</p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter size-full wp-image-417" src="http://especular.com/files/2010/03/Paso-del-noroeste.jpg" alt="Paso del noroeste" width="567" height="409" /></p>
<p>No había entonces fotos de satélites ni datos que demostrasen la existencia o no de tal paso o “atajo”. Los intrépidos se aferraban a leyendas escuchadas a los propios indios o a su propia ilusión. <strong>La sola posibilidad de su existencia hacía que muchos tomaran el riesgo de aventurarse entre los peligrosos hielos del norte de Canadá</strong>. Uno de quienes lo intentó fue el Capitán inglés <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/James_Cook">James Cook</a>, para quien dicho paso fue, a pesar de intentarlo sin éxito sólo en una ocasión en 1778, una obsesión que le acompañó durante toda su vida.</p>
<p>En el mundo de la gestión del ahorro, la inversión y la pura especulación, existe un sueño similar, <strong>encontrar un particular “camino del noroeste”</strong>.</p>
<p><span id="more-413"></span>Efectivamente, si representamos horizontalmente el riesgo y verticalmente la rentabilidad que esperamos, a todos nos gustaría situar nuestras inversiones lo más arriba posible (hacia “el <strong>norte</strong>” de nuestro mapa, la<strong> alta rentabilidad</strong>) y a la izquierda (hacia “el <strong>oeste</strong>”, el <strong>bajo riesgo</strong>) de nuestro gráfico o mapa. <strong>Maximizar la rentabilidad mientras se minimizan los riesgos</strong>. Este es el empeño no sólo de cualquier especulador, sino especialmente de todo gestor especializado en conseguir lo que se ha llamado rentabilidad absoluta. Esto es,<strong> un retorno positivo independiente de la evolución de los activos subyacentes.<img class="alignright size-full wp-image-416" src="http://especular.com/files/2010/03/Riesgo-Rentabilidad.png" alt="Riesgo - Rentabilidad" width="258" height="231" /><br />
</strong></p>
<p><strong>Los Hedge Funds no son más que el vehículo legal que un gestor emplea para intentar materializar su manera de conseguir acercarse al Paso del Noroeste</strong>. Como consecuencia de esta primera definición, podemos entender que los Hedge Funds se pueden aproximar desde <strong>dos puntos de vista diferentes y complementarios:</strong></p>
<p><strong>1.-</strong> El punto de vista <strong>legal, donde el vehículo </strong>-como producto de inversión-<strong> se define y encaja en un marco regulatorio</strong> (que dependerá de las leyes del país donde se registre, permitiendo <a href="http://especular.com/hamburguesas-y-hedge-funds/">más o menos creatividad al gestor</a>) para su posterior comercialización.</p>
<p><strong>2.-</strong> El punto de vista <strong>conceptual</strong>, mucho más interesante para nosotros en este blog, donde reside la <strong>capacidad del producto</strong> (independientemente de su &#8220;envoltorio legal&#8221;) <strong>de proporcionar lo que los clientes buscan</strong>.</p>
<p>Con esta idea en mente, iniciamos una breve serie de artículos en el blog subtitulados &#8220;Introducción a los Hedge Funds&#8221;. Intentaremos explicar, con <strong>palabras sencillas y para que cualquier lector no especialista pueda entenderlo</strong>, <strong>los principales conceptos que subyacen (</strong><a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-i/">estrategias especulativas</a><strong>) a los diferentes estilos de gestión</strong> que los Hedge Funds aplican para <strong>desplazarse todo lo posible hacia su particular Paso del Noroeste de la inversión</strong>.</p>
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		</item>
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		<title>Hamburguesas y Hedge Funds</title>
		<link>http://especular.com/hamburguesas-y-hedge-funds/</link>
		<comments>http://especular.com/hamburguesas-y-hedge-funds/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 21 Mar 2010 17:06:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[Gobierno]]></category>
		<category><![CDATA[hedge funds]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Se imaginan una nueva ley que obligue a los restaurantes a servir los platos de una única manera, sólo a partir de unos ingredientes predeterminados y mediante un proceso totalmente prefijado? Todos los restaurantes servirían los mismos menús, apenas variando el orden o el tamaño de los platos. Por el “bien común” desaparecerían el arte [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-372" src="http://especular.com/files/2010/03/Hamburger.jpg" alt="Hamburger" width="285" height="240" /><strong>¿Se imaginan una nueva ley que obligue a los restaurantes a servir los platos de una única manera, sólo a partir de unos ingredientes predeterminados y mediante un proceso totalmente prefijado?</strong> Todos los restaurantes servirían los mismos menús, apenas variando el orden o el tamaño de los platos. <strong>Por el “bien común” desaparecerían el arte y la creatividad de la mesa</strong>. No existirían ni Arzak ni la cocina experimental de Ferran Adrià. Intentar comer algo diferente sería tarea imposible, con todos los cocineros y restaurantes reducidos y confinados a<strong> copias de la cocina de un McDonald’s</strong>.</p>
<p>Quizá la sociedad se sentiría más segura con esa ley protegiéndola de posibles intoxicaciones.<strong> ¿Pero valdría la pena pagar un precio tan alto?</strong> Algo similar está sucediendo hoy con el <a href="http://www.rtve.es/noticias/20100316/ue-aplaza-nueva-regulacion-fondos-especulativos-para-lograr-apoyo-reino-unido/323921.shtml">debate en torno a las actividades de los Hedge Funds</a>, limitando la creatividad y libertad de sus gestores.</p>
<p>El <strong>desconocimiento político, a nivel internacional, de la industria de los Hedge Funds</strong> llega a producir vergüenza ajena. <a href="http://especular.com/el-precio-de-las-cebollas-y-la-escasez-de-hedge-funds/">Se hace responsable</a> a una relativamente pequeña industria de la actual crisis, cuando es precisamente la falta de más especuladores en los mercados lo que ha ocasionado una volatilidad nunca vista desde 1929. Sabemos que algo va mal cuando hoy la prensa describe a los Hedge Funds de forma simplista en los siguientes términos:</p>
<p><span id="more-373"></span><strong>1.-</strong> No cumplen con los requisitos legales del organismo regulador (CNMV en España); luego ¿son ilegales?</p>
<p><strong>2.</strong><strong>-</strong> Sus estrategias son &#8220;secretas&#8221;; ¿por lo tanto dignas de sospecha?</p>
<p><strong>3.-</strong> Su actividad especuladora desestabiliza la economía real. ¿Realmente?</p>
<p><strong>4.-</strong> Sus clientes (no institucionales) suelen ser personas muy ricas. ¿Y?</p>
<p><img class="size-full wp-image-371 alignleft" src="http://especular.com/files/2010/03/Alien.jpg" alt="Alien" width="269" height="202" /></p>
<p>Es decir, <strong>se trataría de un negocio potencialmente “fuera de la ley”, llevado a cabo por personas que ocultan deliberadamente su manera de hacer, perjudican la economía real con sus actividades, y cuyos clientes no son precisamente los más populares actualmente. ¿Existe algún candidato mejor a culpable de todos los males que nos afectan?</strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p><strong>(1) Un Hedge Fund no es más que un vehículo legal por el que un gestor invierte el dinero de sus clientes con la esperanza de obtener una rentabilidad</strong>. Clientes que libremente asumen el riesgo de que la estrategia empleada por el gestor ofrezca beneficios o no. Cuando no consigue sus objetivos, el Fondo se disuelve, como le ocurre a cualquier otra empresa que no funcione dentro de una economía sana. <strong>Cuando un Hedge Fund va bien<a href="http://online.wsj.com/article/SB40001424052748704188104575083303028504236.html">, no tiene capacidad para alterar la economía real</a></strong><strong>. Cuando va mal, sólo perjudica a sus clientes.</strong></p>
<p>Lo único que diferencia a un Hedge Fund de uno de los 3.000 Fondos de Inversión tradicionales registrados en la CNMV, es el empleo de<strong> instrumentos alternativos</strong> (o no) y <strong>e</strong><strong>strategias diferentes </strong>al <a href="http://especular.com/el-largo-plazo/">sota, caballo y rey de la industria local</a>. Una industria local en la que sólo se encuentran diferencias en cuanto a las acciones/bonos que compran, y qué porcentaje de la cartera dedican a la renta fija. Pero hay más, mucho más. <strong>Existe todo un universo de ideas de gestión, de las que las variantes long-only son sólo una pequeña isla.</strong></p>
<p><strong>(2)</strong> Por lo tanto,<strong> si un gestor quiere poner en práctica alguna estrategia que implique ingredientes o un cocinado diferente</strong> al de la regulación del país donde pretende comercializar su producto, forzosamente tiene que “salir fuera” y <strong>establecer su producto allí donde le permitan comercializarlo</strong>. (Actualmente la CNMV ya permite registrar Fondos con estrategias diferentes a las ordinarias, aunque su aceptación por parte del público se ha visto tremendamente perjudicada por la crisis y la negativa publicidad que hoy analizamos).</p>
<p>El trabajo del gestor será pues ajustar y controlar el nivel de riesgo a lo que sus clientes esperan. Su ventaja competitiva es aplicar su estrategia en los mercados financieros. Su valor como gestores reside pues en su trabajo intelectual, fruto de su esfuerzo y creatividad, por lo que <strong>necesariamente tienen que guardarlo a salvo de la competencia</strong>.</p>
<p><strong>(3)</strong> Ya hemos visto anteriormente que <a href="http://www.fsa.gov.uk/pubs/other/hedge_funds.pdf">la actividad de los Hedge Funds apenas ha tenido repercusión en la actual crisis</a>. Al contrario, ha sido precisamente <strong>la falta de más Hedge Funds la que ha profundizado y empeorado la crisis</strong>. Si los casos de <a href="http://www.newsweek.com/id/221924">John Paulson</a> y <a href="http://www.vanityfair.com/business/features/2010/04/wall-street-excerpt-201004">Michael Burry</a> no hubieran sido excepciones, tal vez los movimientos financieros se hubieran suavizado (absorbido volatilidad) y la situación no sería tan dramática como lo es ahora. Si hubieran habido suficientes Hedge Funds apostando contra los derivados basados en la burbuja inmobiliaria, tal vez su tamaño no habría crecido tanto como para ahogarnos hoy, ni su desplome hubiera sido tan brutal como para poner en peligro la economía mundial.</p>
<p><strong>(4)</strong> Muchas veces olvidamos preguntarnos cuánta riqueza y puestos de trabajo han generado esas personas a las que simplemente por haber llegado a ser ricas,<strong> la sociedad mira con desprecio y</strong> <strong>envidia</strong>. Curiosa <a href="http://especular.com/actitudes/">actitud</a>.</p>
<p>En resumen, la industria de los Hedge Funds representa l<strong>a forma más pura de creatividad aplicada a la especulación</strong>. Absolutamente incapaces de condicionar la economía llamada real, sus gestores son la máxima expresión en cuanto a la comprensión de lo que podría ocurrir en el mundo en un futuro inmediato. A diferencia de sus primos lejanos los economistas, excelentes explicando el pasado, <strong>los gestores Hedge apuestan su patrimonio, su empresa y su credibilidad, a su comprensión del mundo y lo que podría devenir</strong>. Impopulares por apostar generalmente contra lo políticamente correcto, a través de sus acciones buscan una realidad que los demás negamos aceptar, <strong>equilibrando esa misma realidad con un poco de sentido común.</strong></p>
<p><strong>Benjamin Franklin decía que aquellos dispuestos a sacrificar su propia libertad para comprar un poco de seguridad, no merecen ni Libertad ni Seguridad</strong>. No le concierne al Estado ni qué o dónde me apetece comer, o con quién hago negocios o invierto mis ahorros. <strong>El Estado debe garantizar la ausencia de fraude en los procesos e ingredientes, pero no limitar nuestra libertad como individuos.</strong> En última instancia, se trata de decidir hasta dónde queremos dejar que el gobierno regule nuestras actividades.</p>
<p><strong>Porque como aprende cualquier aprendiz de cocina en prácticas, por mucho que se empeñe, no se puede cocinar una paella dentro de un McDonald’s.</strong></p>
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		<title>Relojes rotos</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Mar 2010 09:02:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Analistas]]></category>
		<category><![CDATA[Indicadores]]></category>
		<category><![CDATA[Predicciones]]></category>
		<category><![CDATA[acertar]]></category>
		<category><![CDATA[correlación en Bolsa]]></category>
		<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión contraria]]></category>

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		<description><![CDATA[La pregunta más frecuente, y también la más inocente, de los que por primera vez intentan sacar beneficios especulando en los mercados financieros suele ser: ¿qué es lo que de verdad “funciona” en la Bolsa?
Cuando escucho la palabra “funciona”, entiendo que la persona que pregunta hace referencia a alguna guía, señal o indicador que le [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-356" src="http://especular.com/files/2010/03/reloj-roto1.jpg" alt="reloj roto1" width="200" height="200" />La pregunta más frecuente, y también la más inocente, de los que por primera vez intentan sacar beneficios especulando en los mercados financieros suele ser: <strong>¿qué es lo que de verdad “funciona” en la Bolsa?</strong></p>
<p>Cuando escucho la palabra “funciona”, entiendo que la persona que pregunta hace referencia a alguna guía, señal o <strong>indicador que le permita especular con éxito</strong>. Dejando a parte el delito de emplear información privilegiada, lo cierto es que los neófitos suelen <strong>creer que el éxito en los mercados depende de tener acceso a un conocimiento oculto, proporcionado por ciertos <a href="http://especular.com/esos-extranos-personajes-llamados-analists/">oráculos</a></strong><strong> o fórmulas secretas que sólo unos pocos conocen</strong>. La respuesta, evidente para los curtidos en la arena, es que <strong>tales señales mágicas no existen</strong>.</p>
<p><span id="more-354"></span>Por ejemplo, de entre el amplio espectro de indicadores al alcance de los especuladores en Bolsa, una de las teorías más populares a la hora de crearse una opinión sobre hacia dónde se moverá el mercado es la <strong>teoría de la opinión contraria</strong>.</p>
<p>Resumida a su mínima expresión, podría decirse que si una gran mayoría espera que la Bolsa suba, tal vez sea porque ya han comprado. Y al no quedar ya compradores en el mercado, es mucho más probable que el futuro nos prepare un movimiento a la baja que una continuación al alza. E inversamente. Se trata pues de una inferencia del tipo “si P, entonces Q”. Por ejemplo, si el sentimiento es bajista, entonces el mercado subirá.</p>
<p>Desde 1963, la revista <a href="http://www.investorsintelligence.com/x/default.html">Investors Intelligence</a> intenta medir con cierta precisión cual es el sentimiento mayoritario que reina entre los analistas de Bolsa (los editores de boletines de recomendación). La lógica a seguir es comprar cuando el sentimiento bajista se extrema (todo el mundo espera que el mercado seguirá cayendo) y vender cuando el optimismo se hace eufórico. ¿Funciona?</p>
<p>La propia revista indica en sus boletines que un sentimiento extremo no garantiza el subsiguiente movimiento bursátil contrario. En sus boletines recuerda cómo un extremo de sentimiento puede prolongarse durante meses sin que las cotizaciones se vean afectadas por la seductora lógica de la teoría de la opinión contraria. <strong>Pero entonces, si los números de Investors Intelligence no nos dicen cuándo se va a producir el siguiente movimiento, ¿de qué sirve entonces esta información? La respuesta es que incluso un reloj parado “acierta” la hora exacta dos veces al día…</strong></p>
<p>Los creyentes en la teoría del sentimiento contrario esperan que la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Correlación">correlación</a> negativa se mantenga entre sus encuestas y la Bolsa. Es decir, que un extremo de sentimiento venga acompañado por su movimiento contrario en los mercados. De esta manera el indicador se conviertiría en algo verdaderamente útil. Sin embargo, no sucede así. Por muy sugerente que sea la lógica que nos construimos para sostener una correlación, ésta en realidad puede no existir o desaparecer inesperadamente. A esta falacia se le llama “<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Post_hoc_ergo_propter_hoc">post hoc</a>”. Por ejemplo, hay una fuerte correlación entre la altura de las personas y su peso. A mayor altura, mayor suele ser su peso. Pero no por “estirar” a una persona en un potro de tortura ésta va a engordar… <strong>N</strong><strong>o hay relación causa-efecto</strong>.</p>
<p>¿Dónde está pues el “fallo” de los números de Investors Intelligence?</p>
<p>Aunque parezca sorprendente, <strong>el fallo está en la manera en la que nuestra memoria funciona</strong>. Nuestra memoria tiende a <strong>retener sólo los sucesos que confirman nuestra lógica y argumentos, y a olvidar los hechos que van en contra de nuestras creencias</strong>. Es una manera como otra para enfrentarse a un mundo que, la mayoría de las veces, es <a href="http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/">incomprensible</a>. En realidad, la lógica de la teoría de la opinión contraria es tan seductora desde el punto de vista racional (como tantas otras <a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">teorías “fundamentales”</a> que nos resistimos a desechar aunque sean inútiles), que tendemos a acordarnos sólo de cuando funcionó. Y a olvidar o justificar con argumentos paralelos cuando ésta no funciona. Analicemos lo hechos.</p>
<p>En el artículo <strong>“Bullih or Bearish? The patterns of Investors forecasts”</strong>, del Financial Analysts Journal de Mayo-Junio de 1998, los investigadores <strong>Clarke y Statman</strong> analizaron las divergencias entre alcistas y bajistas y el subsiguiente comportamiento del índice Dow Jones. Sus resultados mostraron con claridad que <strong>la correlación entre el porcentaje de alcistas y el subsiguiente comportamiento del mercado es prácticamente nula</strong>. El resultado fue al mismo tiempo sorprendente y descorazonador. Matemáticamente, su poder predictivo es similar al de lanzar una moneda al aire, pues acertaremos aproximadamente la mitad de las veces. Según los autores, los números de Investors Intelligence no sirven para tomar decisiones de inversión rentables o especular. Algo completamente inesperado, y a veces doloroso, para los que fuimos seducidos en algún momento por la teoría de la opinión contraria. Y aunque así fuera, la pura correlación sería insuficiente para definir una estrategia de especulación, pues nos faltaría definir cuándo y en base a qué cerramos las posiciones abiertas. Algo imprescindible para definir cualquier estrategia medible.</p>
<p>Los defensores de la teoría de la opinión contraria tenderán pues a recordar cuando en Agosto de 1987, después de varios meses en los que el sentimiento alcista se hizo extremo, Investors Intelligence recomendó vivamente vender, anticipando el crash de Octubre dos meses después. Sin embargo, nos cuesta acordamos de los largos periodos en los que los índices de sentimiento contrario de poco han servido. Esto es así porque <strong>si alargamos el plazo de tiempo de una predicción lo suficiente (en realidad, tanto como sea necesario), ésta acaba cumpliéndose irremediablemente, pues las tendencias en bolsa no son eternas</strong>. De nuevo aparece el reloj roto. Partiendo de un número suficientemente amplio de participantes, siempre encontraremos analistas o gestores que acertaron cualquier posible comportamiento de los mercados en el pasado. Algo que a pesar de las modas y la fama, de poco nos sirve de cara al futuro.</p>
<p>Con estos hechos encima de la mesa podemos concluir que lo que sufrimos es un clásico ejemplo de sesgo de percepción. <strong>Nos acordamos de aquellos datos que confirman nuestros argumentos, y tendemos a olvidar el resto porque no encajan en nuestra manera de ver el mundo</strong>. La moraleja de toda esta historia está, como siempre, en el hecho de que <strong>no existe el indicador perfecto</strong>, p<strong>or muy seductora que pueda parecer la lógica que en cada caso lo sostiene o justifica</strong>. Si los analistas son alcistas, el mercado bajará. O si llueve, el coche del vecino, que duerme en la calle, se moja. Pero si un día por la mañana veo el coche mojado no tiene porqué haber llovido, tal vez acaba de lavarlo el vecino…</p>
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		<title>El largo plazo</title>
		<link>http://especular.com/el-largo-plazo/</link>
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		<pubDate>Sat, 13 Mar 2010 19:39:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Industria Fondos]]></category>
		<category><![CDATA[Long Only]]></category>
		<category><![CDATA[Analistas]]></category>
		<category><![CDATA[Buy & hold]]></category>
		<category><![CDATA[Largo plazo]]></category>

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		<description><![CDATA[—No se preocupe, la Bolsa a largo plazo siempre sube—, replicó el director de la sucursal bancaria ante las quejas de Juan Nidea, quien se preguntaba cuántas décadas eran ahora necesarias para considerar su inversión como &#8220;de largo plazo&#8221;.
Hace ahora 10 años, Juan acudió a esa misma entidad (la de “toda la vida”) para invertir [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignright size-full wp-image-334" src="http://especular.com/files/2010/03/Largo-plazo.jpg" alt="Largo plazo" width="221" height="312" />—No se preocupe, la Bolsa a largo plazo siempre sube—</strong>, replicó el director de la sucursal bancaria ante las quejas de Juan Nidea, quien se preguntaba cuántas décadas eran ahora necesarias para considerar su inversión como &#8220;de largo plazo&#8221;.</p>
<p>Hace ahora 10 años, Juan <a href="http://www.elmundo.es/mundodinero/2010/03/11/economia/1268326135.html">acudió a esa misma entidad</a> (la de “toda la vida”) para invertir sus ahorros en el entonces prometedor y tan de moda índice NASDAQ. Hoy, víctima de las redes de distribución de Fondos &#8220;mono-apuesta&#8221;, aún está perdiendo más de la mitad de lo invertido (sin contar la inflación). Lo que significa que el NASDAQ tiene que subir más de un 100% para recuperarse. (Aunque peor está su homólogo japonés, que hace 22 años invirtió sus ahorros en el índice Nikkei y hoy aún pierde más del 70%).</p>
<p>“<strong>Comprar y mantener</strong>” (Buy&amp;Hold, estrategias &#8220;long only&#8221;) no puede calificarse de estrategia válida para un ahorrador porque <strong>no nos dice cuándo debemos cerrar la operación</strong>, y por lo tanto no podemos estimar el resultado ni tomar una decisión racional. Desde el punto de vista en el que clasificamos los <a href="http://especular.com/las-cuatro-apuestas/">cuatro únicos tipos de apuestas que hay</a>, este tipo de &#8220;inversión&#8221; sería una <strong>mala apuesta</strong> por definición.</p>
<p><span id="more-335"></span>Sobretodo en España, la industria de la gestión del dinero y sus Fondos de Inversión se han basado en una pirueta lingüística, una <strong>falacia</strong> a la hora de comercializar sus productos:<strong> vender un instrumento como si de una estrategia de inversión se tratara</strong>. Y esto lo ha hecho <strong>trasmitiendo</strong> <strong>la ilusión de que una inversión en Bolsa nunca está equivocada, nunca es errónea o perdedora: Sólo hay que extender indefinidamente el periodo de espera</strong>; 10 años, 22, 50 o los que sean necesarios.</p>
<p>Mientras tanto, esos instrumentos vendidos como estrategias, los <a href="http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1337480">Fondos de Inversión en España</a>, han <strong>destruido en torno a los 100.000 millones de euros</strong> de los ahorradores desde 1991 (<strong>36.000 millones sólo en comisiones </strong>que han ido a parar a las diferentes capas de la industria), sin aportar ningún valor al ahorrador, al que las redes de distribución de producto masivas sólo le ofrecen la posibilidad de invertir en ligeras variaciones del &#8220;long only&#8221;. Para rematar la situación, se suelen vender como una oportunidad para ganar en el corto y medio plazo, y acaban instalándose en la cartera para ese siempre indeterminado &#8220;largo plazo&#8221;.</p>
<p>¿Cómo se entiende que existan unos <strong>3.000 Fondos de Inversión apostando a una estrategia que para el cliente ni siquiera es cuantificable o medible en términos de <a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-ii/">E</a></strong><strong><a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-ii/">speranza Matemática</a></strong>? Precisamente porque si una estrategia (o el producto que la canaliza) no se puede calificar, nadie podrá criticarlo o juzgarlo inadecuado.</p>
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		<title>Justicia ciega</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Mar 2010 09:23:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[Esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Incertidumbre]]></category>
		<category><![CDATA[Capital riesgo]]></category>
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		<category><![CDATA[Justicia]]></category>

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		<description><![CDATA[La “Fórmula del Dinero” es, como la justicia, ciega e implacable.  No sabe si eres hombre o mujer, negro o blanco, joven o viejo. No discrimina por inteligencia, grado de preparación o físico, ni por nivel educativo o social. No distingue entre intenciones honestas o fraudulentas. No atiende a nuestros deseos ni a nuestros [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-324" src="http://especular.com/files/2010/03/justicia_ciega.jpg" alt="justicia_ciega" width="224" height="253" /><strong>La “<a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-i/">Fórmula del Dinero</a>” es, como la justicia, ciega e implacable</strong>.  No sabe si eres hombre o mujer, negro o blanco, joven o viejo. No discrimina por inteligencia, grado de preparación o físico, ni por nivel educativo o social. No distingue entre intenciones honestas o fraudulentas. No atiende a nuestros deseos ni a nuestros miedos o necesidades. Para nuestra indiferente Fórmula, <strong>todos los especuladores somos iguales: Sólo importa el valor de la Esperanza Matemática que obtenemos de nuestra estrategia</strong>.</p>
<p>Por ejemplo, le da igual si nos concentramos en la calidad de nuestras apuestas, intentando que cada apuesta sea lo más razonable posible o que cuente con la máxima probabilidad de resultar ganadora. O si preferimos, como vimos en los ejemplos del <a href="http://especular.com/jorobados-y-gestores-exoticos/">jorobado y Taleb</a>, centrarnos en intentarlo innumerables veces, pero con pocas esperanzas de acertar en cada una de ellas.</p>
<p><span id="more-322"></span>Las empresas de <strong>Capital Riesgo</strong> (Venture Capital), por ejemplo, se centran sobretodo en hacer esas pocas apuestas al año, extremadamente cuidadas, razonadas y justificadas. Necesitan que la mayoría de sus <strong>escasas y grandes apuestas “les salga bien”</strong> para que la Fórmula caiga del lado positivo. No pueden confiar en que sólo una o dos les produzcan suficientes beneficios para compensar el fracaso de otras apuestas.</p>
<p>Al contrario que <a href="http://www.paulgraham.com/really.html">Paul Graham</a>, quien a través de su empresa &#8220;Y Combinator&#8221;, prefiere invertir en cientos de pequeñas empresas nacientes (startups) al año, aportando pequeñas cantidades a cada una de ellas. Estos Business Angels, o empresas que aportan un capital semilla para startups,<strong> reconocen que apenas saben nada del resultado final de cada idea que se les presenta</strong>.</p>
<p>Por ejemplo, más de 20 empresas rechazaron, entre 1939 y 1944, la &#8220;loca&#8221; idea de Chester Carlson de crear y comercializar una máquina que “copiara documentos” (al final creó Rank Xerox y empezó a vender fotocopiadoras&#8230;). En general, cuando alguien propone algo que <strong>los demás tachan de</strong> <strong>imposible</strong> (el premio Nobel Lord Kelvin dijo en 1895 que era imposible construir máquinas más pesadas que el aire que pudieran volar), es probable que algo inesperadamente grandioso pueda surgir. Pero si <strong>no hay manera de saber cuál será el siguiente Google</strong>, la estrategia más &#8220;razonable&#8221;, al menos para Paul Graham y Taleb, es apostar a todos los caballos que puedan. Al final es la propia incertidumbre del mundo la que alimenta el potencial de las estrategias ganadoras.</p>
<p>En definitiva, <strong>lo más importante a la hora de especular será encontrar la estrategia que más se ajuste a nuestra personalidad y forma de ser</strong>. Algunas personas sienten tanto temor al riesgo, que sólo serán conscientes de haber realizado una única y grandiosa apuesta, probablemente a la carta del “<a href="http://especular.com/actitudes/">funcionariado</a>”, deseosos de <a href="http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/">eliminar la incertidumbre de su vida</a>. Otras, en el extremo opuesto, adictas al riesgo o temerarias, puede que acaben en una mesa de trading o arruinadas en el casino. Pero como hemos visto en las últimas entradas del blog,<strong> no hay una única “fórmula mágica” para todos</strong>, sino un camino personal por descubrir y trabajar. Por que en última instancia, <strong>es responsabilidad y privilegio de cada uno encontrar nuestra manera de caminar a través del caos y la maravilla del mundo</strong>.</p>
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		<title>Jorobados y gestores exóticos</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Mar 2010 23:11:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[Hedge Fund]]></category>
		<category><![CDATA[Industria Fondos]]></category>
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		<description><![CDATA[Jesús Leonardo se pasa 10 horas al día rebuscando entre la basura de una casa de apuestas de Manhattan. Su “trabajo” le reporta legalmente una media de 45.000$ al año. Su “estrategia” es muy sencilla, recoge los cientos de boletos que los demás tiran a la basura y sistemáticamente comprueba si tienen premio o no. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-304" src="http://especular.com/files/2010/03/Apuestas.jpg" alt="Apuestas" width="166" height="239" /><a href="http://www.nytimes.com/2009/12/08/sports/08otb.html?_r=1&amp;utm_source=feedburner&amp;utm_medium=feed&amp;utm_campaign=Feed%3A+nyt%2Frss%2FSports+%28NYT+%3E+Sports%29">Jesús Leonardo</a> se pasa 10 horas al día rebuscando entre la basura de una casa de apuestas de Manhattan. Su “trabajo” le reporta legalmente una media de 45.000$ al año. Su “estrategia” es muy sencilla, recoge los cientos de boletos que los demás tiran a la basura y sistemáticamente comprueba si tienen premio o no. Jesús gana cada vez que encuentra un billete ganador abandonado. Mientras la inmensa mayoría carecen de valor (o le restan el coste de oportunidad del tiempo que emplea buscando, y que podría pasar empleado en un trabajo “normal”), de vez en cuando encuentra un ticket con premio por valor de 100$ ó 50$. <strong>El proceso al que apuesta Jesús es un</strong><strong><a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-i/"> proceso con Esperanza Matemática positiva</a></strong> si es capaz de acumular suficientes “sucesos” (boletos) en su búsqueda. Un día normal de trabajo se podría resumir así:</p>
<p style="text-align: center"><strong>$ = (100 + 50) &#8211; (0 + 0 + 0 + 0 + 0 + 0 + 0 + 0 + 0 + 0 + 0 + ···)</strong></p>
<p>En el mundo de las carreras de caballos se llama “<strong>jorobado</strong>” al que dedica su tiempo y energía a chequear los cientos o miles de billetes al día desechados por otros. Representan una versión extrema de aplicación de la Esperanza Matemática. Como la de algunos gestores de fondos “extremos” y marginales que se alejan de la corriente principal.</p>
<p><span id="more-305"></span><img class="alignleft size-full wp-image-303" src="http://especular.com/files/2010/03/taleb.jpg" alt="taleb" width="175" height="194" />Por ejemplo, la cartera de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Nassim_Nicholas_Taleb">Nassim Taleb</a> (filósofo de profesión, especulador en sus ratos libres) está constituida en un 90% por activos sin riesgo (bonos gubernamentales de países muy solventes), más un 10% de opciones compradas muy fuera del dinero (<a href="http://www.investopedia.com/terms/d/deep-out-of-the-money.asp">DOTM</a>). La parte de su cartera invertida en bonos le proporciona la tasa de rentabilidad libre de riesgo del momento, mientras que la mayoría de las opciones que compra llegan, vencimiento tras vencimiento, a expirar sin ningún valor. Los inversores del Fondo de Nassim, resignados, pierde sistemáticamente casi un 10% de rentabilidad año tras año.</p>
<p>Hasta que, de vez en cuando, algo extraordinario ocurre (más frecuentemente de lo que pensamos/modelamos) y hacen que su cartera de opciones DOTM multiplique su valor extraordinariamente, <strong>compensando ampliamente los años perdedores y convergiendo, en el muy largo plazo, a un proceso de Esperanza Matemática positiva</strong>:</p>
<p style="text-align: center"><strong>$ = (+350%) &#8211; 7% &#8211; 8% &#8211; 6% &#8211; 5% &#8211; 7% &#8211; 6% &#8211; 5% &#8211; ···</strong></p>
<p>Evidentemente, en estos dos casos hace falta <strong>muchísima paciencia</strong>. Algo raro en nuestra sociedad y que no suele caracterizar a los inversores en productos financieros, quienes suelen preferir estructuras “a la inversa” de rentabilidades. Esto es, <strong>prefieren procesos de inversión en los que hay una ganancia pequeña, pero bastante regular</strong>, de por ejemplo alrededor de un +10% al año. <strong>Aun sabiendo que si ocurre “lo improbable” perderán todo lo ganado y parte de lo invertido</strong>. Un proceso/estrategia típico “a la inversa” del explotado por Nassim es el <strong>modelo de negocio de los bancos</strong> en general, quienes ganan dinero de forma sostenida durante muchos años, hasta que un suceso violento los arruina, como estamos viendo en la actual crisis, ejemplificado aquí con <a href="http://www.marketwatch.com/investing/stock/IDMCQ">IndyMac</a>:</p>
<p style="text-align: center"><img class="size-full wp-image-307  aligncenter" src="http://especular.com/files/2010/03/Bonco-quebrado.png" alt="Banco quebrado" width="271" height="244" /></p>
<p>Lo más extraño de estos ejemplos quizá no sean los propios personajes ejecutando sorprendentes estrategias ganadoras llevadas al extremo, sino tal vez el comportamiento, no por común menos paradójico, de los inversores en general. <strong>Inversores que siguen prefiriendo invertir en productos que sólo tienen un 1% de probabilidad de arruinarles, a otros más robustos estadísticamente pero tal vez más exigentes en su aproximación.</strong></p>
<p>Curiosamente, si alguien nos preguntara si queremos <strong>jugar a la ruleta rusa con un revolver con hueco para 100 balas, pero sólo cargado con una</strong>, probablemente declinaríamos la invitación:</p>
<p><strong>—¡Pero si es &#8220;seguro al 99%&#8221;!</strong></p>
<p><strong>—Cierto, pero jugar sigue siendo una estupidez.</strong></p>
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		<title>Las cuatro apuestas</title>
		<link>http://especular.com/las-cuatro-apuestas/</link>
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		<pubDate>Sat, 06 Mar 2010 10:09:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[Especular]]></category>

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		<description><![CDATA[Apostar, entendiendo el término como una manera pro-activa de especular, sólo admite cuatro tipos diferentes de clasificación. A priori están las (1) buenas apuestas y las (2) malas apuestas. Y a posteriori están las (3) apuestas ganadoras y (4) apuestas perdedoras.
Como las cuatro únicas maneras diferentes de ponerse una camiseta que aprendimos de niños en el campamento, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-268" src="http://especular.com/files/2010/03/camiseta.jpg" alt="camiseta cuatro apuestas" width="288" height="288" />Apostar, entendiendo el término como una manera pro-activa de especular, sólo admite <strong>cuatro tipos diferentes de clasificación</strong>. <em>A priori </em>están las (1) <strong>buenas</strong> apuestas y las (2) <strong>malas</strong> apuestas. Y <em>a posteriori</em> están las (3) apuestas <strong>ganadoras</strong> y (4) apuestas <strong>perdedoras</strong>.</p>
<p>Como las <strong>cuatro</strong> únicas maneras diferentes de ponerse una camiseta que aprendimos de niños en el campamento, <strong>no hay más</strong>.</p>
<p>Una <strong>buena apuesta</strong> es aquella que, dentro de una estrategia de especulación, por la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_de_los_grandes_números">ley de los grandes números</a>, <strong>converge</strong> claramente hacia un valor <strong>positivo</strong> de <a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-i/">Esperanza Matemática</a>. Una <strong>mala apuesta</strong> será aquella que caiga dentro de estrategias con esperanza matemática <strong>indeterminada o negativa, </strong>como por ejemplo <a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-ii/">la lotería o comprar y mantener en Bolsa</a>.</p>
<p>Cuando me preguntan <strong>qué es lo peor</strong> que puede suceder cuando empezamos a especular, la respuesta es clara: <strong>Ganar una apuesta perdedora</strong>.</p>
<p><span id="more-266"></span>Por ejemplo, la primera vez que un trader novato compra o vende un futuro o acción, sin un plan sistemático detrás (por lo tanto, con Esperanza indeterminada o negativa), y resulta por azar en una operación ganadora. Lo que ocurre entonces es que el trader novato focaliza su atención en el éxito conseguido, cayendo en una falacia narrativa, o de asociar el éxito de su operación al <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Heur%C3%ADstica#Psicolog.C3.ADa">heurístico</a> o proceso mental que le llevó a realizarla. Esto le llevará a <strong>asumir más riesgo</strong>, por exceso de confianza y falta de un plan, en sus siguientes apuestas. Por  la ley de los grandes números, sus operaciones acabarán convergiendo hacia un proceso de Esperanza negativa y por lo tanto a <strong>arruinarle</strong>. En mi etapa de aprendizaje como operador de derivados en la mesa de un broker, cuando atendía a clientes al teléfono que operaban en Futuros, pude ver impotente con mis propios ojos cómo docenas de personas se arruinaban en cuestión de meses, más rápidamente cuanto más ganaron en sus primeras apuestas.</p>
<p><strong>Lo mejor que nos puede ocurrir cuando empezamos</strong> <strong>a especular es perder</strong> una apuesta perdedora o perder una apuesta ganadora. El simple <strong>dolor de la pérdida</strong> (que presumiblemente no habrá sido devastadora por ser la primera) nos hará reconsiderar nuestros actos, recapacitar y volver a <strong>pensar en qué estamos haciendo</strong>. Con un poco de esfuerzo, entonces, podremos volver a <strong>aproximarnos a la especulación con un plan</strong>, si no ganador, al menos medible y objetivo (lo que no podemos medir, no lo podemos juzgar en términos cuantitativos).</p>
<p>El dolor de las primeras operaciones hará que nos centremos en buscar estrategias y apuestas “buenas”, en el sentido de que si las seguimos <strong>a rajatabla durante un periodo de tiempo suficiente</strong>, acabarán convergiendo a su valor de Esperanza Matemática. Tendremos entonces la capacidad de sobreponernos a los resultados parciales perdedores que indudablemente encontraremos en el camino, aferrarnos a la estrategia, y aumentar nuestras posibilidades de alcanzar nuestros objetivos. <strong>Al buen especulador le da igual no &#8220;acertar&#8221; en su siguiente &#8220;apuesta&#8221;</strong> si sabe que está aplicando una estrategia ganadora. No está atado al siguiente resultado inmediato, sino a la estadística de fondo, la que <strong>con método y constancia le dará una oportunidad de vencer al ubicuo azar</strong>.</p>
<p>Pero <strong>si no somos capaces de clasificar inmediatamente en qué tipo de las cuatro clases de apuesta podemos describir la operación que vamos a ejecutar </strong>(en los mercados o en cualquier tipo de activo),<strong> lo más probable es que hayamos perdido el partido antes siquiera de haber empezado a jugar.</strong></p>
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		<title>La fórmula del dinero, II</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Feb 2010 18:15:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[Predicciones]]></category>
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		<description><![CDATA[Si el mundo fuera predecible, determinista, una aproximación correcta a la inversión y especulación pasaría por un mayor esfuerzo de análisis centrado en los factores que determinarán su futura evolución (por ejemplo, la posición de Júpiter en el cielo dentro de 20 años, aplicando la dinámica clásica de Newton). Pero siendo el mundo en el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-249" src="http://especular.com/files/2010/02/Dados-matematicos.jpg" alt="Dados" width="280" height="240" />Si el mundo fuera predecible, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Determinismo">determinista</a>, una aproximación correcta a la inversión y especulación pasaría por un mayor esfuerzo de análisis centrado en los factores que determinarán su futura evolución (por ejemplo, la posición de Júpiter en el cielo dentro de 20 años, aplicando la dinámica clásica de Newton). Pero <strong>siendo el mundo en el que vivimos en su gran mayoría no predecible ni determinista, dominado por lo aleatorio</strong> (especialmente en lo relativo a todo lo social y complejo, es decir, el mundo en el que vivimos inmersos día a día), <strong>la única aproximación correcta a la especulación es la que nos da la óptica de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Estad%C3%ADstica">estadística</a>.</strong></p>
<p>Así, en un mundo en el que no es posible determinar qué equipo de fútbol ganará la liga, qué empresa será ganadora o perdedora en el futuro, o qué hará el IBEX-35 mañana o dentro de un año; sólo a través de estrategias que nos den una <a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-i/">Esperanza Matemática positiva</a>, podremos aproximarnos a <strong>métodos que nos den esa ventaja estadística necesaria para lograr el éxito en un entorno impredecible.</strong></p>
<p><span id="more-245"></span>Es esencial insistir en que <strong>es inútil afrontar problemas no deterministas con enfoques deterministas</strong>. Sólo nos llevan al desastre, la ruina y la frustración. Así, serán irrelevantes el número de Doctores en Economía y Matemáticas que una institución financiera destine a predecir el futuro PIB de Estados Unidos o los beneficios futuros de la empresa X, sabiendo de antemano que es <a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">inútil intentar predecirlos</a>. Otra cosa es que las firmas de análisis y sus encorbatados <a href="http://especular.com/esos-extranos-personajes-llamados-analists/">analist@s</a> necesiten justificar las comisiones que les aplican a los clientes mediante seductores (por racionales) y huecos (por inútiles) estudios.</p>
<p>La aproximación estadística a la especulación en un mundo incierto exige pues de nosotros cierta soltura a la hora de evaluar si tiene sentido o no embarcarse en una estrategia concreta. <strong>No especularemos nunca en procesos con Esperanza Matemática negativa o nula, y nos lo pensaremos en los demás.</strong></p>
<p>Por ejemplo, imaginemos un casino donde al lanzar un dado normal nos premien con la cantidad apostada sí y sólo si <strong>no sale el 1</strong>. Es decir, si apostamos 100 euros, cada vez que aparezca un 2, 3, 4, 5 ó 6; ganaremos 100 Euros. Si sale el 1, perderemos 100 Euros. La Esperanza Matemática de este proceso es pues de: (100*5/6) &#8211; (100*1/6) = 66.67 Euros. Evidentemente <strong>interesa jugar en ese casino</strong>. Aunque precisamente por favorecer al cliente será no rentable y ya habrá quebrado, así que no vale la pena buscarlo en el mapa. Obviamente (lo olvidamos a menudo), los casinos que siguen abiertos son precisamente aquellos que mantienen en sus juegos un sesgo de Esperanza Matemática negativa para los clientes.</p>
<p>Otro ejemplo que podríamos calcular para ver si nos interesa participar sería el de un juego donde para compensar una probabilidad de ganar muy pequeña, optáramos a un premio muy grande. Por ejemplo, imaginemos que hay una probabilidad entre 100.000 de ganar 15.000 veces lo apostado, 20 Euros. ¿Participaríamos en este juego sabiendo que su Esperanza Matemática es de (300.000*1/100.000) &#8211; (20*99.999/100.000) = -17 Euros? Evidentemente <strong>no</strong>, pues se trata de un <strong>juego perdedor</strong>. Sin embargo, estamos hablando de la Lotería de Navidad, un juego perdedor en el que <a href="http://especular.com/¿especulacion-o-arbitraje/">participan millones de Españoles todos los años</a>, tal vez hipnotizados por<strong> la cuantía del premio, que nos hace ignorar el resto de variables que intervienen</strong>. Similar a la lotería de los Euromillones, donde un premio astronómico no compensa estadísticamente una probabilidad bajísima de ganar participando.</p>
<p>Así, <strong>para toda estrategia que nos planteemos para especular, tendremos que determinar en primer lugar cuál es su Esperanza Matemática</strong>. Esto es algo que tiene que convertirse en habitual para nosotros hasta que lo calculemos casi de forma automática ante cualquier situación que se nos presente. Por ejemplo, frente a las recomendaciones de compra de los analistas en un periódico o televisión:</p>
<p>Fijémonos en que para poder conocer la Esperanza Matemática, <strong>necesitamos saber con precisión cuánto ganamos cuando acertamos y cuánto perdemos cuando nos equivocamos</strong>. Esto deja fuera del cálculo a las constantes recomendaciones de los analistas financieros, quienes sin descanso (en prensa, radio, TV e Internet) nos recomiendan comprar tal o cual acción (sabemos el precio de entrada), pero sin casi nunca decirnos dónde cortar las pérdidas o a qué precio deshacer la posición ganadora (precio de salida). <strong>La estrategia de “comprar y mantener” una cartera de acciones, sin precios claros y nítidos de entrada y salida, se convierte entonces en una trampa conceptual, pues no podemos saber con precisión cuál es la Esperanza Matemática de la estrategia, y por lo tanto resulta imposible determinar si nos conviene jugar o no.</strong></p>
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		<title>El precio de las cebollas y la escasez de Hedge Funds</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Feb 2010 15:13:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[Hedge Fund]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuando algo no va bien, lo más fácil es echarle la culpa a alguien, sobretodo si es indefinido. En los años ’80, estaba de moda echarle la culpa a “los árabes”, cada vez que el mercado recortaba sin motivo aparente. Se suponía que había fuertes actores del mercado escondidos detrás de la riqueza petrolífera de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-237" src="http://especular.com/files/2010/02/cebollas.jpg" alt="cebollas y hedge funds" width="325" height="294" />Cuando algo no va bien, lo más fácil es echarle la culpa a alguien, sobretodo si es indefinido. En los años ’80, estaba de moda echarle la culpa a “los árabes”, cada vez que el mercado recortaba sin motivo aparente. Se suponía que había fuertes actores del mercado escondidos detrás de la riqueza petrolífera de Oriente Medio, como cuenta Michael Lewis en su siempre interesante “Liar&#8217;s poker”.</p>
<p>Hoy está de moda echarle la culpa a los <a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/">especuladores</a>, personificados en esos misteriosos entes llamados Hedge Funds (sobre los que hablaremos en profundidad en el futuro). Se les acusa sobretodo de precipitar y empujar los precios más allá de lo “razonable” (si es que el término tiene sentido), perjudicando en última instancia a la economía real.</p>
<p>Imaginemos por un momento que el Gobierno pudiera interferir en la formación de precios “por ley”, como están intentando concretar actualmente contra las posiciones cortas (bajistas), o como ocurrió con<strong> las cebollas en Michigan, USA, en 1958.</strong></p>
<p><strong><span id="more-234"></span> </strong></p>
<p>Efectivamente, el Gobernador, alarmado por los “potenciales peligros de la especulación”,<strong> prohibió la creación de un mercado de futuros abierto</strong> donde agricultores y especuladores pudieran intercambiar libremente el riesgo futuro del precio de las cebollas.</p>
<p>¿Qué ocurrió? Si recordamos la subida del precio del petróleo en 2007-08 desde los 70$ hasta los 140$, tenemos un incremento alrededor del 100%. Nada comparable a nuestra hortaliza. ¡En ese mismo periodo<strong> las cebollas subieron más de un 400%, para caer después un 96%</strong>! Al carecer de especuladores, los precios no podían absorber los impredecibles choques externos de oferta y demanda. Hoy, los agricultores y lobbies que empujaron al Gobernador de Michigan a prohibir un mercado de futuros, estudian abrirlo para dejar entrar a quienes más necesitan: <strong>especuladores que tomen los riesgos que no quieren los productores y amortigüen con su acción las fluctuaciones de precios</strong>.</p>
<p>Como decía mi profesor de Astrofísica, vamos a recordar algunos <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Orden_de_magnitud">órdenes de magnitud</a> para situar dónde estamos y de qué hablamos cuando nos referimos a la industria de los Hedge Funds (un &#8220;Trillion&#8221; anglosajón corresponde a nuestro billón, o millón de millones):</p>
<p>- Coste de la carrera espacial para alcanzar la luna: <strong>$0,24T</strong></p>
<p>- Coste de la guerra de Vietnam: <strong>$0,7T</strong></p>
<p>- Coste de la guerra de Irak: <strong>$2T</strong></p>
<p>- PIB USA: <strong>$14T</strong></p>
<p>- Deuda USA: <strong>$51T</strong></p>
<p>- Volumen de los Derivados de Crédito mundial: <strong>$51T</strong></p>
<p>- Volumen de activos gestionados mundialmente: <strong>$62T</strong></p>
<p>- Volumen gestionado por toda la <strong>industria de Hedge Funds:</strong> <strong>$2T</strong></p>
<p>Así, cuando recordamos el exiguo <strong>3% que representa la industria de los Hedge Funds en el entramado mundial de la gestión financiera</strong>, echándoles la culpa de todos nuestros males (cuando algunos bancos individualmente controlan mayor volumen que toda la industria Hedge), tal vez deberíamos pensar que lo que nos hace falta no es más regulación, sino tal vez un poco más de especulación. <strong>Los Hedge Funds y sus especulaciones contribuyen a la estabilidad financiera, mitigando el riesgo sistémico, pinchando burbujas irracionales y limitando las variaciones hiperbólicas de precios; no al contrario.</strong></p>
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		<title>La Fórmula del Dinero, I</title>
		<link>http://especular.com/la-formula-del-dinero-i/</link>
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		<pubDate>Fri, 12 Feb 2010 23:27:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[Esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[Estrategias]]></category>

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		<description><![CDATA[
Seamos honestos, la mayoría de la gente que se acerca a los mercados financieros lo hace porque espera encontrar una manera rápida de enriquecerse. Al fin y al cabo, por pura probabilidad, la mitad de los principiantes ganará dinero en su primera operación en Bolsa. Lo que deja una buena cantidad de “interesados” (clientes para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-226" src="http://especular.com/files/2010/02/chasing-money-1.jpg" alt="la fórmula del dinero" width="314" height="307" /></p>
<p>Seamos honestos, <strong>la mayoría de la gente que se acerca a los mercados financieros lo hace porque espera encontrar una manera rápida de enriquecerse</strong>. Al fin y al cabo, por pura probabilidad, la mitad de los principiantes ganará dinero en su primera operación en Bolsa. Lo que deja una buena cantidad de “interesados” (clientes para los brokers) que <strong>seguirán creyendo que el camino a una riqueza rápida y sin esfuerzo, existe.</strong></p>
<p>Sin embargo, y sin saberlo probablemente, tanto los afortunados como los que no tuvieron suerte, habrán ejecutado ambos el primer paso de la fórmula del dinero. <strong>La fórmula existe, lo difícil es aplicarla. Como perder peso mediante una dieta</strong>, o como decía Tolstoi: “Es más fácil redactar una docena de volúmenes sobre principios filosóficos que poner en práctica uno sólo de ellos”.</p>
<p><span id="more-178"></span>Mientras tanto, muchos habrán corrido a las librerías para comprar ese libro que “explica” cómo su autor ganó 1 millones de dólares el año pasado en Bolsa, o cómo convertirse en un profesional del day-trading en pocas semanas y sin esfuerzo. Sin cuestionarse que, paradójicamente, <strong>no existen &#8220;métodos&#8221; que enseñen cómo convertirse en ingeniero aeronáutico o neurocirujano en 15 días y desde el salón de casa</strong>. Evidentemente, se sobrentiende que para esas otras “actividades” son necesarios muchos años de esfuerzo y estudio. Algo que parece no requieren los mercados, ¿o no?</p>
<p>La Bolsa y los mercados se siguen publicitando, a pesar de la evidencia empírica en contra, como El Dorado del enriquecimiento sencillo y rápido, al alcance de todos los ciudadanos. Qué curioso, exactamente como los anuncios de <a href="http://www.youtube.com/watch?v=qzoDFf55d7Q">lotería en TV</a>, las dietas milagro o los métodos para aprender chino durante las horas que dura el vuelo a Shanghai.</p>
<p>La mayoría de aquellos atraidos por este tipo de “fiebre del oro” buscarán insaciablemente esa “la fórmula del dinero” que les haga ricos rápidamente. <strong>Una fórmula que no sólo funcione y lo haga inmediatamente, sino que no exija esfuerzo</strong>. O en su defecto alguien que les diga directamente qué acción comprar para triplicar beneficios (stock picking), o en qué momento entrar en Bolsa para no perderse ninguna subida (timing). ¿Para qué aprender a pescar si ya me dan peces por radio, TV e internet a todas horas? Sutilmente, los medios, los blogs, los periódicos, las librerías, los analistas, las sucursales bancarias, colmarán esa <strong>sed de satisfacción inmediata y en ausencia de esfuerzo propia de nuestra actual sociedad</strong>, alimentando y vendiendo la quimera de que tal camino existe, ofreciendo sin cesar recomendaciones de compra. Como si los que están “al otro lado” del negocio de la Bolsa (sell-side) dispusieran de una bola de cristal y la compartiesen con todo el mundo desinteresadamente, olvidando que sistemáticamente sus recomendaciones no han superado nunca la habilidad de un mono lanzando dardos al Wall Street Journal.</p>
<p>Y sin embargo, la fórmula, ese método para “hacer dinero”, existe, aunque no con la forma que la mayoría esperan. En realidad, desde la primera operación que realizamos en los mercados, estamos ejecutándola.</p>
<p>La mala noticia es que <strong>si no la ejecutamos con disciplina, como una dieta equilibrada mantenida durante el tiempo suficiente, probablemente la propia fórmula nos arruinará.</strong></p>
<p>¿En qué consiste pues esa fórmula que nos lleva a la rentabilidad y que tan difícil es de aplicar? La terminología y el vocabulario varían según la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Esperanza_matemática">literatura</a>, pero se trata simplemente de<strong> respetar una condición de puro sentido común. A saber, que la suma total de lo que ganamos en las operaciones que acertamos, menos la suma total de lo que perdemos al equivocarnos, tiene que ser positiva o mayor que cero</strong>. Si no, no ganaremos dinero. Algo que parece obvio, pero que pocas veces aplicamos de forma sistemática.</p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter size-full wp-image-182" src="http://especular.com/files/2010/02/Esperanza-matemática.png" alt="Esperanza matemática" width="454" height="317" /></p>
<p style="text-align: center">
<p>Así, sabremos que <strong>e</strong><strong>stamos especulando correctamente cuando el proceso en el que estamos actuando tiene una esperanza matemática positiva (E &gt; 0)</strong>. En próximas entradas profundizaremos en este concepto mediante ejemplos prácticos y en por qué, a pesar de ser un concepto tan sencillo, es tan difícil ponerlo a jugar a nuestro favor.</p>
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