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	<title>Especular.com &#187; Especular</title>
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		<title>Contra la estupidez&#8230;</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Jun 2010 19:35:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Especuladores]]></category>
		<category><![CDATA[Gobierno]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8230;los propios Dioses luchan en vano.
Isaac Asimov utilizó este verso de Friedrich Schiller para titular y estructurar una de sus mejores novelas de Ciencia-Ficción, “Los propios Dioses”. En la novela, la humanidad ha encontrado por fin una fuente de energía aparentemente inagotable (un poco como el crédito financiero ilimitado), pero que esconde consecuencias inesperadas que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignright size-full wp-image-736" src="http://especular.com/files/2010/06/godsthemselves.jpg" alt="los propios Dioses" width="220" height="327" />&#8230;los propios Dioses luchan en vano.</strong></p>
<p>Isaac Asimov utilizó este verso de <a href="http://amediavoz.com/schiller.htm">Friedrich Schiller</a> para titular y estructurar una de sus mejores novelas de Ciencia-Ficción, “<a href="http://www.scribd.com/doc/12294620/Asimov-Isaac-Los-Propios-Dioses">Los propios Dioses</a>”. En la novela, la humanidad ha encontrado por fin una fuente de energía aparentemente inagotable (un poco como el crédito financiero ilimitado), pero que esconde consecuencias inesperadas que a nadie le interesa mostrar mientras las cosas van bien. Los héroes de la novela luchan contra unas autoridades que, mientras busca falsos culpables para desviar la atención del público, se dedica a improvisar parches inútiles.</p>
<p>He recordado la novela de Asimov, además de por las similitudes con la actual crisis,  porque desde hace semanas <strong>no deja de sorprenderme la inmensa estupidez con la que las autoridades y políticos varios afrontan la crisis</strong>, buscando culpables en actividades que ni siquiera son perjudiciales para la sociedad. Y al mismo tiempo, tomando iniciativas realmente perjudiciales para la economía. Veamos con un poco más de detalle algunas de esas<strong> perlas de estupidez supina</strong>:</p>
<p style="padding-left: 30px"><span style="font-style: normal"><span style="color: #000080"><strong><span id="more-726"></span>&#8220;Los malvados especuladores, reunidos secretamente en cavernas londinenses, planean hundir el Euro, batiendo récords en sus posiciones cortas contra la divisa Europea.&#8221;</strong></span></span></p>
<p>Dichas posiciones cortas ascendían a <a href="http://www.reuters.com/article/idARN1420067120100514">mediados de Mayo a unos $23.3 Billions</a>. Cifra más que ridícula si la comparamos con los aproximadamente $<strong>3 Trillions que diariamente se cruzan</strong> en el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Forex">mercado de divisas</a>. Esto es, <strong>apenas un simbólico 0.8% del volumen que se mueve en un sólo día</strong> que, o bien proviene de simples coberturas frente a la depreciación de nuestra moneda, o a intentos publicitados de aprovechar una vuelta a la realidad de los mercados financieros.</p>
<p>Resulta <strong>infantil</strong> tratar de imaginar a “<a href="http://especular.com/esos-depravados-vendedores-cortos-y-la-luz-que-nos-aportan/">los especuladores</a>” como un grupo de malvados sacados de una película de James Bond, reunidos secretamente para conspirar contra un mundo que… lo quieran o no, le quedaria demasiado grande a cualquiera que intentara controlarlo o dirigirlo.</p>
<p>El mensaje que mandan esos escasos e impotentes (por su nula capacidad de mover un mercado oceánico) especuladores es que, parafraseando al Hamlet de Shakespeare, <strong>algo huele a podrido en Europa</strong>. <strong>¿Puede haber una actitud más estúpida que culpar al mensajero de la llegada de malas noticias?</strong></p>
<p style="padding-left: 30px"><span style="color: #000080"><strong>“Angela Merkel propone <a href="http://www.europapress.es/economia/finanzas-00340/noticia-economia-finanzas-alemania-acuerda-ampliar-prohibicion-posiciones-cortas-descubierto-20100602150658.html">limitar las ventas </a></strong><strong>en unos mercados financieros que se han vuelto “destructivos”.</strong></span></p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-743" src="http://especular.com/files/2010/06/Better-question.jpg" alt="Better question" width="359" height="272" />¿Los mercados no eran destructivos cuando subían sin cesar?<strong> ¿No tienen la misma responsabilidad en esta crisis los bancos que sabían que los activos inmobiliarios, derivados o no, estaban sobrevalorados y sin embargo siguieron hinchando la burbuja?</strong> ¿Por qué —ver el dibujo adjunto—, se critica a aquellos que, como Paulson, <strong>tomaron el riesgo de una necesaria vuelta a la realidad de la economía</strong>, y no a aquellos que siguieron alimentando un mundo de fantasía? <strong>¿Por qué una caída del 10% en Bolsa escandaliza a todo el mundo, pero una subida del 14% en un día es motivo de celebración?</strong> ¿No son ambos movimientos aberraciones del sentido común? ¿Habría entonces que regular también los precios en los mercados? ¿Cuál sería en ese caso el siguiente paso &#8220;lógico&#8221; a implementar para controlar y &#8220;salvar&#8221; la economía mundial?</p>
<p>Cuando todo parece ir bien, cuando como en la novela de Asimov, parece que se ha encontrado una fuente de energía inagotable (crecimiento económico basado en el crédito ilimitado), nadie quiere cuestionar los métodos, el camino seguido para conseguirlo. Se maquillan los riesgos, se intenta que el status quo, la forma de funcionar, se prolongue indefinidamente, a toda costa. <a href="http://www.youtube.com/watch?v=V7dpRjru1Wg">Algunas voces se alzan avisando</a> de que no existen comidas gratis, algunos especuladores intentan aprovechar los desequilibrios creados; pero se les hace callar rápidamente o simplemente se les ignora por agoreros.</p>
<p>Intentando evitar el inevitable ajuste duro y vuelta a la realidad,<strong> estamos entrando en una lógica parecida a la de Alicia en el País de las Maravillas</strong> —por no hacer referencia a ideologías caducas propias del siglo XX—, donde los Gobiernos podrían prohibir que los mercados bajasen y promulgar que las acciones, por decreto ley, subieran todos los días. Eso sí, nadie podría volver a venderlas, llegando a una situación propia más de una dictadura que de una democracia. Todos sabríamos cuál será el precio de Telefónica dentro de 2 años, pero nadie podrá &#8220;aprovecharse&#8221; de ello.</p>
<p><strong>Intentando salvar los muebles, se está empezando a intervenir de una forma patológica y perjudicial en el mercado</strong>, impidiendo que la necesaria <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Destrucción_creativa">destrucción creativa de Schumpeter</a> (aquella que barre a quienes asumieron demasiado riesgo y permite a quien hizo los deberes tomar ventaja en el siguiente ciclo económico) limpie el mercado. ¿Cuál sería el siguiente paso; establecer qué empresas o bancos deben continuar, censurar las opiniones no convenientes sobre el estado de la economía o la actuación de los políticos? Basándose en argumentos equivocados, poco a poco, podría volver a peligrar la libertad que tantas generaciones ha costado ganar&#8230;</p>
<p><a href="http://especular.com/contra-la-estupidez/"><em>Pinche aquí para ver el vídeo</em></a></p>
<p>Pero volviendo a las medidas que está imponiendo Alemania, hay que recordar en primer lugar que<strong> son medidas totalmente inútiles</strong>. Ya se intentó aplicar sin los resultados esperados, por ejemplo en el mercado japonés, tras la explosión de su burbuja en 1989 (<a href="http://especular.com/el-largo-plazo/">dos décadas después el Nikkei sigue un 75% por debajo de sus máximos</a>). Si algo no vale el precio que se pide, forzosamente tiene que corregir hasta encontrar el equilibrio entre oferta y demanda. <strong>Limitar el natural funcionamiento de los mercados sólo puede precipitar movimientos aún más violentos, al contener el flujo de fuerzas que de forma natural encuentran su equilibrio en la arena de los mercados.</strong></p>
<p>Me temo que políticos y periodistas no cesarán en los próximos meses de obsequiarnos con este tipo de perlas, concentrados de estupidez, para que las disfrutemos con tristeza, o intentemos tomarlas con humor. Les seguiremos la pista desde aquí.</p>
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		<title>El nuevo COT, al rescate de los especuladores</title>
		<link>http://especular.com/el-nuevo-cot-en-defensa-de-los-especuladores/</link>
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		<pubDate>Mon, 05 Apr 2010 18:09:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[Indicadores]]></category>
		<category><![CDATA[COT]]></category>
		<category><![CDATA[Especuladores]]></category>
		<category><![CDATA[hedge funds]]></category>
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		<description><![CDATA[Hace unos años se hizo muy popular un indicador que revelaba las posiciones en los mercados de futuros de los especuladores profesionales. Al operar en futuros, el trader tenía que declararse o bien como un “comercial” (y por lo tanto empleaba futuros para cubrir el riesgo de su negocio en la economía real), o bien [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-506" src="http://especular.com/files/2010/04/Crazy-traders.jpg" alt="Crazy traders COT" width="328" height="218" />Hace unos años se hizo muy popular un<strong> indicador que revelaba las posiciones en los mercados de futuros de los especuladores profesionales</strong>. Al operar en futuros, el trader tenía que declararse o bien como un “comercial” (y por lo tanto empleaba futuros para cubrir el riesgo de su negocio en la economía real), o bien como “especulador”.</p>
<p>La información la agrega el CFTC (Commodity Futures Trading Commission) en lo que se conoce como el <a href="http://www.cftc.gov/marketreports/commitmentsoftraders/index.htm">informe COT</a> (Commitments Of Traders). La idea subyacente era usar las<strong> posiciones netas de los especuladores como indicador adelantado</strong> —se les supondría cierto poder adivinatorio— de hacia dónde se podría mover el mercado en el corto o medio plazo. Lo malo es que dentro de la categoría de especulador caía todo lo que no era “comercial”, por lo que tras algunos éxitos puntuales, su fiabilidad y popularidad fueron cayendo con los años.</p>
<p>La cosa cambió hace unos meses cuando <strong>en octubre de 2009 el CFTC, presionado por la opinión pública y política para ofrecer una mayor transparencia en el funcionamiento de los mercados financieros, decidió ofrecer abiertamente los datos desglosados de los participantes en los mercados de futuros</strong> desde junio de 2006. Esta nueva información está generando multitud de nuevos informes que arrojan, por fin y<strong> con datos concretos encima de la mesa, luz sobre el alcance real de la actividad especuladora</strong>. El nuevo informe ha pasado a llamarse <strong>DCOT</strong> (Disaggregated Commitment Of Traders), desglosado en las siguientes categorías:</p>
<p style="text-align: left"><span id="more-498"></span><br />
<img class="aligncenter size-full wp-image-500" src="http://especular.com/files/2010/04/DCOT.png" alt="DCOT" width="629" height="569" /></p>
<p><strong>En ciencia, cuando dos opiniones son contradictorias, se diseña un experimento para ver quién tiene razón. Si alguien (o nadie) la tiene, el experimento se la otorga (o no), y no hay más que hablar.</strong></p>
<p>En Economía, pocas veces pueden ejecutarse experimentos que confirmen o refuten las hipótesis propuestas. Mucho menos en Política. De ahí que una <strong>gran parte del conocimiento acumulado en las Ciencias Sociales sea motivo de debate y opinión. Al no poder contrastar las hipótesis, cualquier opinión medianamente razonable se convierte en legítima y por lo tanto defendible</strong>. De ahí a las manipulaciones interesadas de la opinión pública hay sólo un paso.</p>
<p>Aprovechando la mayor visibilidad que nos ofrecen los datos del DCOT, dos trabajos científicos han salido a la luz recientemente. Quizá <strong>con estos nuevos datos podamos discernir por fin si la actividad especuladora</strong> <strong>es un tema opinable </strong>—por excesiva, escasa, beneficiosa o perjudicial—, o por el contrario puede dejar de ser algo ambiguo para reconocerse como un hecho.</p>
<p>El primer artículo, de <a href="http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1393524">Brunetti y Büyüksahin</a>, publicado en abril del año pasado, se enfrenta directamente a la pregunta sobre si <strong>los especuladores desestabilizamos los mercados o por el contrario ayudamos a equilibrarlos</strong>. El artículo aclara con mediciones concretas y sin ambigüedad algo que hasta ahora era terreno de la opinión personal.</p>
<p>Brunetti y Büyüksahin se dedicaron a estudiar, durante el periodo comprendido entre enero de 2005 y marzo de 2009, las posiciones diarias en Futuros para cada contrato y vencimiento del <strong>Petroleo, Gas, Maíz, Eurodolar y Mini-DowJones</strong> (Estos subyacentes no fueron elegidos al azar: Cada uno representa en sí mismo un tema que causó polémica en algún momento de los últimos 5 años). Analizaron todas las posiciones abiertas día a día. En particular, se fijaron en el efecto que tenían en las variaciones de precio de estos futuros la actividad de aquellos traders que entran en alguna categoría de especuladores.</p>
<p>El resultado, en palabras de los propios autores (pág. 22) es demoledor: <strong>“Encontramos que la actividad especulativa no es causa de ningún movimiento en los precios, pero sí tiene un importante efecto en el riesgo (volatilidad): lo reduce”</strong>.</p>
<p>Paralelamente, <a href="http://faculty-research.edhec.com/jsp/fiche_document.jsp?CODE=1258547238985&amp;LANGUE=1&amp;RH=Faculty-gb3-3">Hilary Till, del EDHEC-Risk Institute</a>, llega a una conclusión similar en uno de sus trabajos centrado específicamente en el <strong>petróleo</strong>, donde se pregunta si ha habido una “excesiva” especulación.</p>
<p>Sus conclusiones, a pesar de utilizar una aproximación distinta empleando la misma fuente de datos, son claras y coinciden en lo esencial con el trabajo mencionado anteriormente: <strong>“El balance entre la actividad especuladora en los mercados de derivados sobre el petróleo en EE.UU, y las actividades de cobertura, no se puede considerar excesivo, al menos en el periodo estudiado del 13 de junio de 2006 al 20 de octubre de 2009”</strong>.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-517" src="http://especular.com/files/2010/04/Mises.gif" alt="Mises" width="150" height="202" />Así, éstos y otros trabajos como el comentado en el <a href="http://especular.com/esos-depravados-vendedores-cortos-y-la-luz-que-nos-aportan/">post anterior</a>, están <strong>demostrando que<a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/"> las hipótesis de Ludwig von Mises</a> a propósito del papel beneficioso e imprescindible de la especulación</strong><strong>, iban en la dirección correcta</strong>. Esto pone aún más en relieve el peligro que una potencial excesiva regulación gubernamental en el campo de la especulación supondría para la economía real. <strong>Si finalmente las medidas regulatorias tuvieran éxito, deberíamos ir preparándonos para sufrir variaciones de precio —y por ende mayores impactos económicos indeseables— <a href="http://especular.com/el-precio-de-las-cebollas-y-la-escasez-de-hedge-funds/">mucho mayores</a></strong><strong> de las experimentadas históricamente</strong>.</p>
<p>Mientras tanto, no deja de ser paradójicamente divertido que <strong>un antiguo indicador utilizado para especular</strong> —el COT y su evolución en el DCOT—<strong>, se haya convertido en un defensor esencial del limitado y beneficioso impacto que la propia actividad especulativa tiene en los mercados y la economía.</strong></p>
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		<title>Esos depravados vendedores cortos (y la luz que nos aportan)</title>
		<link>http://especular.com/esos-depravados-vendedores-cortos-y-la-luz-que-nos-aportan/</link>
		<comments>http://especular.com/esos-depravados-vendedores-cortos-y-la-luz-que-nos-aportan/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 31 Mar 2010 13:15:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[Industria Fondos]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Especuladores]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión contraria]]></category>

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		<description><![CDATA[Buscando un fácil y rápido culpable, políticos y medios de comunicación hicieron responsables de la actual crisis (entre otros) a los especuladores con posiciones cortas. (Una posición corta en mercado es aquella que produce un beneficio cuando el precio del subyacente cae, pues se ha vendido en primer lugar el activo para obligatoriamente recomprarlo más [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignright size-medium wp-image-471" src="http://especular.com/files/2010/03/Heath-Ledger-as-The-Joker-231x300.jpg" alt="Especuladores cortos" width="167" height="216" />Buscando un fácil y rápido culpable, políticos y medios de comunicación hicieron responsables de la actual crisis (entre otros) a los especuladores con posiciones cortas</strong>. (Una <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Venta_corta">posición corta</a> en mercado es aquella que produce un beneficio cuando el precio del subyacente cae, pues se ha vendido en primer lugar el activo para obligatoriamente recomprarlo más tarde).</p>
<p>En otras palabras, la tesis implícita es la de que <strong>los vendedores cortos habrían manipulado con sus posiciones el mercado, provocando artificialmente su caída, enriqueciéndose “ilegítimamente”, y devastando la economía real en el proceso. </strong>Por lo tanto merecerían, si no un castigo, limitar drásticamente a partir de ahora su libertad de acción en los mercados.</p>
<p><strong>Nada más lejos de la realidad</strong>. En un reciente <a href="http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1535337">estudio llevado a cabo por Engelberg, Reed y Ringgenberg en la Universidad de North Carolina</a>, se analizaron todas las ventas cortas realizadas en el NYSE entre enero de 2005 y julio de 2007. Los resultados mostraron que las posiciones especulativas a la baja se iniciaban <strong>siempre después de que las compañías realizasen anuncios públicos</strong> sobre la propia marcha y estado de la empresa, nunca antes.</p>
<p><strong><span id="more-459"></span>Este detalle es</strong> <strong>esencial</strong> para comprender que los especuladores bajistas, a pesar de ser una gran minoría incapaz de mover el mercado, <strong>reaccionan a la realidad, no la provocan con sus ventas</strong>. Curiosamente, los gestores acostumbrados a tomar posiciones bajistas, suelen tener mejores resultados que los que únicamente se limitan a buscar qué acciones comprar (la inmensa mayoría dentro de la industria de fondos).</p>
<p>Este tipo de especuladores, como cualquier otro, intentan aprovechar las ineficiencias del mercado (cuando creen detectarlas) para abrir posiciones esperando una corrección desde la “desviación” (sobrecompra o sobreventa del activo en cuestión) hacia lo que ellos estiman “razonable”. Por supuesto, se equivocan como todo el mundo. Sin embargo, parece que <strong>los vendedores son ligeramente “mejores” que sus compañeros siempre-alcistas a la hora de estimar la salud de una compañía</strong>. Al menos eso se deduce de los resultados.</p>
<p>¿Quién estuvo cerrando posiciones cortas —y por lo tanto <strong>comprando</strong>— hace ahora un año, cuando el resto del mundo vendía por pánico acciones que no quería tener en cartera? <strong>Mientras la prensa les culpaba del crash, los vendedores cortos estaban comprando las acciones que nadie quería, estabilizando</strong> <strong>con sus compras <span style="font-weight: normal">(no lo suficiente, dada la <a href="http://especular.com/el-precio-de-las-cebollas-y-la-escasez-de-hedge-funds/">escasez de especuladores</a>)</span> unas variaciones de precio de por sí hiperbólicas.</strong></p>
<p>Ciertamente, si ahí fuera tuviéramos muchos más especuladores bajistas reaccionando a los  disparates alcistas previos al 2008 (o a los de cualquier otro periodo de exuberancia irracional sobre cualquier activo), no se hubieran alcanzado ni los estratosféricos precios previos a la burbuja subprime (con más especuladores abriendo posiciones cortas, su efecto hubiera limitado las subidas), ni tampoco precios absurdamente bajos (como Citigroup cotizando por debajo de 1$ y Santander a 4€, hace ahora un año).</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-490" src="http://especular.com/files/2010/03/Heinrich_fueger_1817_prometheus_brings_fire_to_mankind.jpg" alt="Heinrich_fueger_1817_prometheus_brings_fire_to_mankind" width="264" height="377" />Mucho antes de alcanzar los momentos de pánico de octubre de 2008 y marzo de 2009, esos “infames” especuladores (en caso de alcanzar un umbral significativo como para afectar al mercado)  hubieran empezado a <strong>cerrar sus posiciones cortas para capitalizar su apuesta bajista, limitando unas caídas que fueron mucho más violentas de lo que hubiera podido ser.</strong></p>
<p>Pero más allá de su papel amortiguador durante los momentos de pánico, los vendedores cortos (y por extensión los especuladores más puros) no sólo son<a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/"><strong> </strong></a><a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/"><strong>imprescindibles</strong></a><a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/"><strong> en cualquier economía</strong></a>. Sino que <strong>con su actividad, tan distorsionada e injustamente <a href="http://especular.com/hamburguesas-y-hedge-funds/">criticada durante la actual crisis</a></strong><strong>, intentan —jugándose los cuartos— devolver un poco de racionalidad, traer un poco de luz, a un mundo las más de las veces incomprensible, caótico y muy lejos del equilibrio.</strong></p>
<p>Al contrario de lo que piden los políticos, para que el sistema funcione mejor<strong> no hace falta más regulación en los mercados financieros, sino más libertad.</strong></p>
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		<title>Justicia ciega</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Mar 2010 09:23:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[Esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Incertidumbre]]></category>
		<category><![CDATA[Capital riesgo]]></category>
		<category><![CDATA[Estrategias]]></category>
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		<description><![CDATA[La “Fórmula del Dinero” es, como la justicia, ciega e implacable.  No sabe si eres hombre o mujer, negro o blanco, joven o viejo. No discrimina por inteligencia, grado de preparación o físico, ni por nivel educativo o social. No distingue entre intenciones honestas o fraudulentas. No atiende a nuestros deseos ni a nuestros [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-324" src="http://especular.com/files/2010/03/justicia_ciega.jpg" alt="justicia_ciega" width="224" height="253" /><strong>La “<a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-i/">Fórmula del Dinero</a>” es, como la justicia, ciega e implacable</strong>.  No sabe si eres hombre o mujer, negro o blanco, joven o viejo. No discrimina por inteligencia, grado de preparación o físico, ni por nivel educativo o social. No distingue entre intenciones honestas o fraudulentas. No atiende a nuestros deseos ni a nuestros miedos o necesidades. Para nuestra indiferente Fórmula, <strong>todos los especuladores somos iguales: Sólo importa el valor de la Esperanza Matemática que obtenemos de nuestra estrategia</strong>.</p>
<p>Por ejemplo, le da igual si nos concentramos en la calidad de nuestras apuestas, intentando que cada apuesta sea lo más razonable posible o que cuente con la máxima probabilidad de resultar ganadora. O si preferimos, como vimos en los ejemplos del <a href="http://especular.com/jorobados-y-gestores-exoticos/">jorobado y Taleb</a>, centrarnos en intentarlo innumerables veces, pero con pocas esperanzas de acertar en cada una de ellas.</p>
<p><span id="more-322"></span>Las empresas de <strong>Capital Riesgo</strong> (Venture Capital), por ejemplo, se centran sobretodo en hacer esas pocas apuestas al año, extremadamente cuidadas, razonadas y justificadas. Necesitan que la mayoría de sus <strong>escasas y grandes apuestas “les salga bien”</strong> para que la Fórmula caiga del lado positivo. No pueden confiar en que sólo una o dos les produzcan suficientes beneficios para compensar el fracaso de otras apuestas.</p>
<p>Al contrario que <a href="http://www.paulgraham.com/really.html">Paul Graham</a>, quien a través de su empresa &#8220;Y Combinator&#8221;, prefiere invertir en cientos de pequeñas empresas nacientes (startups) al año, aportando pequeñas cantidades a cada una de ellas. Estos Business Angels, o empresas que aportan un capital semilla para startups,<strong> reconocen que apenas saben nada del resultado final de cada idea que se les presenta</strong>.</p>
<p>Por ejemplo, más de 20 empresas rechazaron, entre 1939 y 1944, la &#8220;loca&#8221; idea de Chester Carlson de crear y comercializar una máquina que “copiara documentos” (al final creó Rank Xerox y empezó a vender fotocopiadoras&#8230;). En general, cuando alguien propone algo que <strong>los demás tachan de</strong> <strong>imposible</strong> (el premio Nobel Lord Kelvin dijo en 1895 que era imposible construir máquinas más pesadas que el aire que pudieran volar), es probable que algo inesperadamente grandioso pueda surgir. Pero si <strong>no hay manera de saber cuál será el siguiente Google</strong>, la estrategia más &#8220;razonable&#8221;, al menos para Paul Graham y Taleb, es apostar a todos los caballos que puedan. Al final es la propia incertidumbre del mundo la que alimenta el potencial de las estrategias ganadoras.</p>
<p>En definitiva, <strong>lo más importante a la hora de especular será encontrar la estrategia que más se ajuste a nuestra personalidad y forma de ser</strong>. Algunas personas sienten tanto temor al riesgo, que sólo serán conscientes de haber realizado una única y grandiosa apuesta, probablemente a la carta del “<a href="http://especular.com/actitudes/">funcionariado</a>”, deseosos de <a href="http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/">eliminar la incertidumbre de su vida</a>. Otras, en el extremo opuesto, adictas al riesgo o temerarias, puede que acaben en una mesa de trading o arruinadas en el casino. Pero como hemos visto en las últimas entradas del blog,<strong> no hay una única “fórmula mágica” para todos</strong>, sino un camino personal por descubrir y trabajar. Por que en última instancia, <strong>es responsabilidad y privilegio de cada uno encontrar nuestra manera de caminar a través del caos y la maravilla del mundo</strong>.</p>
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		<title>La fórmula del dinero, II</title>
		<link>http://especular.com/la-formula-del-dinero-ii/</link>
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		<pubDate>Sat, 27 Feb 2010 18:15:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[Predicciones]]></category>
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		<description><![CDATA[Si el mundo fuera predecible, determinista, una aproximación correcta a la inversión y especulación pasaría por un mayor esfuerzo de análisis centrado en los factores que determinarán su futura evolución (por ejemplo, la posición de Júpiter en el cielo dentro de 20 años, aplicando la dinámica clásica de Newton). Pero siendo el mundo en el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-249" src="http://especular.com/files/2010/02/Dados-matematicos.jpg" alt="Dados" width="280" height="240" />Si el mundo fuera predecible, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Determinismo">determinista</a>, una aproximación correcta a la inversión y especulación pasaría por un mayor esfuerzo de análisis centrado en los factores que determinarán su futura evolución (por ejemplo, la posición de Júpiter en el cielo dentro de 20 años, aplicando la dinámica clásica de Newton). Pero <strong>siendo el mundo en el que vivimos en su gran mayoría no predecible ni determinista, dominado por lo aleatorio</strong> (especialmente en lo relativo a todo lo social y complejo, es decir, el mundo en el que vivimos inmersos día a día), <strong>la única aproximación correcta a la especulación es la que nos da la óptica de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Estad%C3%ADstica">estadística</a>.</strong></p>
<p>Así, en un mundo en el que no es posible determinar qué equipo de fútbol ganará la liga, qué empresa será ganadora o perdedora en el futuro, o qué hará el IBEX-35 mañana o dentro de un año; sólo a través de estrategias que nos den una <a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-i/">Esperanza Matemática positiva</a>, podremos aproximarnos a <strong>métodos que nos den esa ventaja estadística necesaria para lograr el éxito en un entorno impredecible.</strong></p>
<p><span id="more-245"></span>Es esencial insistir en que <strong>es inútil afrontar problemas no deterministas con enfoques deterministas</strong>. Sólo nos llevan al desastre, la ruina y la frustración. Así, serán irrelevantes el número de Doctores en Economía y Matemáticas que una institución financiera destine a predecir el futuro PIB de Estados Unidos o los beneficios futuros de la empresa X, sabiendo de antemano que es <a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">inútil intentar predecirlos</a>. Otra cosa es que las firmas de análisis y sus encorbatados <a href="http://especular.com/esos-extranos-personajes-llamados-analists/">analist@s</a> necesiten justificar las comisiones que les aplican a los clientes mediante seductores (por racionales) y huecos (por inútiles) estudios.</p>
<p>La aproximación estadística a la especulación en un mundo incierto exige pues de nosotros cierta soltura a la hora de evaluar si tiene sentido o no embarcarse en una estrategia concreta. <strong>No especularemos nunca en procesos con Esperanza Matemática negativa o nula, y nos lo pensaremos en los demás.</strong></p>
<p>Por ejemplo, imaginemos un casino donde al lanzar un dado normal nos premien con la cantidad apostada sí y sólo si <strong>no sale el 1</strong>. Es decir, si apostamos 100 euros, cada vez que aparezca un 2, 3, 4, 5 ó 6; ganaremos 100 Euros. Si sale el 1, perderemos 100 Euros. La Esperanza Matemática de este proceso es pues de: (100*5/6) &#8211; (100*1/6) = 66.67 Euros. Evidentemente <strong>interesa jugar en ese casino</strong>. Aunque precisamente por favorecer al cliente será no rentable y ya habrá quebrado, así que no vale la pena buscarlo en el mapa. Obviamente (lo olvidamos a menudo), los casinos que siguen abiertos son precisamente aquellos que mantienen en sus juegos un sesgo de Esperanza Matemática negativa para los clientes.</p>
<p>Otro ejemplo que podríamos calcular para ver si nos interesa participar sería el de un juego donde para compensar una probabilidad de ganar muy pequeña, optáramos a un premio muy grande. Por ejemplo, imaginemos que hay una probabilidad entre 100.000 de ganar 15.000 veces lo apostado, 20 Euros. ¿Participaríamos en este juego sabiendo que su Esperanza Matemática es de (300.000*1/100.000) &#8211; (20*99.999/100.000) = -17 Euros? Evidentemente <strong>no</strong>, pues se trata de un <strong>juego perdedor</strong>. Sin embargo, estamos hablando de la Lotería de Navidad, un juego perdedor en el que <a href="http://especular.com/¿especulacion-o-arbitraje/">participan millones de Españoles todos los años</a>, tal vez hipnotizados por<strong> la cuantía del premio, que nos hace ignorar el resto de variables que intervienen</strong>. Similar a la lotería de los Euromillones, donde un premio astronómico no compensa estadísticamente una probabilidad bajísima de ganar participando.</p>
<p>Así, <strong>para toda estrategia que nos planteemos para especular, tendremos que determinar en primer lugar cuál es su Esperanza Matemática</strong>. Esto es algo que tiene que convertirse en habitual para nosotros hasta que lo calculemos casi de forma automática ante cualquier situación que se nos presente. Por ejemplo, frente a las recomendaciones de compra de los analistas en un periódico o televisión:</p>
<p>Fijémonos en que para poder conocer la Esperanza Matemática, <strong>necesitamos saber con precisión cuánto ganamos cuando acertamos y cuánto perdemos cuando nos equivocamos</strong>. Esto deja fuera del cálculo a las constantes recomendaciones de los analistas financieros, quienes sin descanso (en prensa, radio, TV e Internet) nos recomiendan comprar tal o cual acción (sabemos el precio de entrada), pero sin casi nunca decirnos dónde cortar las pérdidas o a qué precio deshacer la posición ganadora (precio de salida). <strong>La estrategia de “comprar y mantener” una cartera de acciones, sin precios claros y nítidos de entrada y salida, se convierte entonces en una trampa conceptual, pues no podemos saber con precisión cuál es la Esperanza Matemática de la estrategia, y por lo tanto resulta imposible determinar si nos conviene jugar o no.</strong></p>
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		<title>El precio de las cebollas y la escasez de Hedge Funds</title>
		<link>http://especular.com/el-precio-de-las-cebollas-y-la-escasez-de-hedge-funds/</link>
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		<pubDate>Fri, 19 Feb 2010 15:13:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[Hedge Fund]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuando algo no va bien, lo más fácil es echarle la culpa a alguien, sobretodo si es indefinido. En los años ’80, estaba de moda echarle la culpa a “los árabes”, cada vez que el mercado recortaba sin motivo aparente. Se suponía que había fuertes actores del mercado escondidos detrás de la riqueza petrolífera de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-237" src="http://especular.com/files/2010/02/cebollas.jpg" alt="cebollas y hedge funds" width="325" height="294" />Cuando algo no va bien, lo más fácil es echarle la culpa a alguien, sobretodo si es indefinido. En los años ’80, estaba de moda echarle la culpa a “los árabes”, cada vez que el mercado recortaba sin motivo aparente. Se suponía que había fuertes actores del mercado escondidos detrás de la riqueza petrolífera de Oriente Medio, como cuenta Michael Lewis en su siempre interesante “Liar&#8217;s poker”.</p>
<p>Hoy está de moda echarle la culpa a los <a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/">especuladores</a>, personificados en esos misteriosos entes llamados Hedge Funds (sobre los que hablaremos en profundidad en el futuro). Se les acusa sobretodo de precipitar y empujar los precios más allá de lo “razonable” (si es que el término tiene sentido), perjudicando en última instancia a la economía real.</p>
<p>Imaginemos por un momento que el Gobierno pudiera interferir en la formación de precios “por ley”, como están intentando concretar actualmente contra las posiciones cortas (bajistas), o como ocurrió con<strong> las cebollas en Michigan, USA, en 1958.</strong></p>
<p><strong><span id="more-234"></span> </strong></p>
<p>Efectivamente, el Gobernador, alarmado por los “potenciales peligros de la especulación”,<strong> prohibió la creación de un mercado de futuros abierto</strong> donde agricultores y especuladores pudieran intercambiar libremente el riesgo futuro del precio de las cebollas.</p>
<p>¿Qué ocurrió? Si recordamos la subida del precio del petróleo en 2007-08 desde los 70$ hasta los 140$, tenemos un incremento alrededor del 100%. Nada comparable a nuestra hortaliza. ¡En ese mismo periodo<strong> las cebollas subieron más de un 400%, para caer después un 96%</strong>! Al carecer de especuladores, los precios no podían absorber los impredecibles choques externos de oferta y demanda. Hoy, los agricultores y lobbies que empujaron al Gobernador de Michigan a prohibir un mercado de futuros, estudian abrirlo para dejar entrar a quienes más necesitan: <strong>especuladores que tomen los riesgos que no quieren los productores y amortigüen con su acción las fluctuaciones de precios</strong>.</p>
<p>Como decía mi profesor de Astrofísica, vamos a recordar algunos <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Orden_de_magnitud">órdenes de magnitud</a> para situar dónde estamos y de qué hablamos cuando nos referimos a la industria de los Hedge Funds (un &#8220;Trillion&#8221; anglosajón corresponde a nuestro billón, o millón de millones):</p>
<p>- Coste de la carrera espacial para alcanzar la luna: <strong>$0,24T</strong></p>
<p>- Coste de la guerra de Vietnam: <strong>$0,7T</strong></p>
<p>- Coste de la guerra de Irak: <strong>$2T</strong></p>
<p>- PIB USA: <strong>$14T</strong></p>
<p>- Deuda USA: <strong>$51T</strong></p>
<p>- Volumen de los Derivados de Crédito mundial: <strong>$51T</strong></p>
<p>- Volumen de activos gestionados mundialmente: <strong>$62T</strong></p>
<p>- Volumen gestionado por toda la <strong>industria de Hedge Funds:</strong> <strong>$2T</strong></p>
<p>Así, cuando recordamos el exiguo <strong>3% que representa la industria de los Hedge Funds en el entramado mundial de la gestión financiera</strong>, echándoles la culpa de todos nuestros males (cuando algunos bancos individualmente controlan mayor volumen que toda la industria Hedge), tal vez deberíamos pensar que lo que nos hace falta no es más regulación, sino tal vez un poco más de especulación. <strong>Los Hedge Funds y sus especulaciones contribuyen a la estabilidad financiera, mitigando el riesgo sistémico, pinchando burbujas irracionales y limitando las variaciones hiperbólicas de precios; no al contrario.</strong></p>
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		<title>La Fórmula del Dinero, I</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Feb 2010 23:27:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[Esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[Estrategias]]></category>

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		<description><![CDATA[
Seamos honestos, la mayoría de la gente que se acerca a los mercados financieros lo hace porque espera encontrar una manera rápida de enriquecerse. Al fin y al cabo, por pura probabilidad, la mitad de los principiantes ganará dinero en su primera operación en Bolsa. Lo que deja una buena cantidad de “interesados” (clientes para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-226" src="http://especular.com/files/2010/02/chasing-money-1.jpg" alt="la fórmula del dinero" width="314" height="307" /></p>
<p>Seamos honestos, <strong>la mayoría de la gente que se acerca a los mercados financieros lo hace porque espera encontrar una manera rápida de enriquecerse</strong>. Al fin y al cabo, por pura probabilidad, la mitad de los principiantes ganará dinero en su primera operación en Bolsa. Lo que deja una buena cantidad de “interesados” (clientes para los brokers) que <strong>seguirán creyendo que el camino a una riqueza rápida y sin esfuerzo, existe.</strong></p>
<p>Sin embargo, y sin saberlo probablemente, tanto los afortunados como los que no tuvieron suerte, habrán ejecutado ambos el primer paso de la fórmula del dinero. <strong>La fórmula existe, lo difícil es aplicarla. Como perder peso mediante una dieta</strong>, o como decía Tolstoi: “Es más fácil redactar una docena de volúmenes sobre principios filosóficos que poner en práctica uno sólo de ellos”.</p>
<p><span id="more-178"></span>Mientras tanto, muchos habrán corrido a las librerías para comprar ese libro que “explica” cómo su autor ganó 1 millones de dólares el año pasado en Bolsa, o cómo convertirse en un profesional del day-trading en pocas semanas y sin esfuerzo. Sin cuestionarse que, paradójicamente, <strong>no existen &#8220;métodos&#8221; que enseñen cómo convertirse en ingeniero aeronáutico o neurocirujano en 15 días y desde el salón de casa</strong>. Evidentemente, se sobrentiende que para esas otras “actividades” son necesarios muchos años de esfuerzo y estudio. Algo que parece no requieren los mercados, ¿o no?</p>
<p>La Bolsa y los mercados se siguen publicitando, a pesar de la evidencia empírica en contra, como El Dorado del enriquecimiento sencillo y rápido, al alcance de todos los ciudadanos. Qué curioso, exactamente como los anuncios de <a href="http://www.youtube.com/watch?v=qzoDFf55d7Q">lotería en TV</a>, las dietas milagro o los métodos para aprender chino durante las horas que dura el vuelo a Shanghai.</p>
<p>La mayoría de aquellos atraidos por este tipo de “fiebre del oro” buscarán insaciablemente esa “la fórmula del dinero” que les haga ricos rápidamente. <strong>Una fórmula que no sólo funcione y lo haga inmediatamente, sino que no exija esfuerzo</strong>. O en su defecto alguien que les diga directamente qué acción comprar para triplicar beneficios (stock picking), o en qué momento entrar en Bolsa para no perderse ninguna subida (timing). ¿Para qué aprender a pescar si ya me dan peces por radio, TV e internet a todas horas? Sutilmente, los medios, los blogs, los periódicos, las librerías, los analistas, las sucursales bancarias, colmarán esa <strong>sed de satisfacción inmediata y en ausencia de esfuerzo propia de nuestra actual sociedad</strong>, alimentando y vendiendo la quimera de que tal camino existe, ofreciendo sin cesar recomendaciones de compra. Como si los que están “al otro lado” del negocio de la Bolsa (sell-side) dispusieran de una bola de cristal y la compartiesen con todo el mundo desinteresadamente, olvidando que sistemáticamente sus recomendaciones no han superado nunca la habilidad de un mono lanzando dardos al Wall Street Journal.</p>
<p>Y sin embargo, la fórmula, ese método para “hacer dinero”, existe, aunque no con la forma que la mayoría esperan. En realidad, desde la primera operación que realizamos en los mercados, estamos ejecutándola.</p>
<p>La mala noticia es que <strong>si no la ejecutamos con disciplina, como una dieta equilibrada mantenida durante el tiempo suficiente, probablemente la propia fórmula nos arruinará.</strong></p>
<p>¿En qué consiste pues esa fórmula que nos lleva a la rentabilidad y que tan difícil es de aplicar? La terminología y el vocabulario varían según la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Esperanza_matemática">literatura</a>, pero se trata simplemente de<strong> respetar una condición de puro sentido común. A saber, que la suma total de lo que ganamos en las operaciones que acertamos, menos la suma total de lo que perdemos al equivocarnos, tiene que ser positiva o mayor que cero</strong>. Si no, no ganaremos dinero. Algo que parece obvio, pero que pocas veces aplicamos de forma sistemática.</p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter size-full wp-image-182" src="http://especular.com/files/2010/02/Esperanza-matemática.png" alt="Esperanza matemática" width="454" height="317" /></p>
<p style="text-align: center">
<p>Así, sabremos que <strong>e</strong><strong>stamos especulando correctamente cuando el proceso en el que estamos actuando tiene una esperanza matemática positiva (E &gt; 0)</strong>. En próximas entradas profundizaremos en este concepto mediante ejemplos prácticos y en por qué, a pesar de ser un concepto tan sencillo, es tan difícil ponerlo a jugar a nuestro favor.</p>
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		<title>¿Especulación o arbitraje?</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Jan 2010 17:28:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Arbitraje]]></category>
		<category><![CDATA[Especuladores]]></category>

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		<description><![CDATA[Todos aprendimos a arbitrar en el colegio, y eso engancha (por supuesto fuera del aula, donde se aprende lo que vale la pena en la vida).
La situación podría resumirse así: Luisito sabe que a Joanet, de 1º-A, le gustan los chicles; y que a Arcadi, de 1º-C, los bocatas de Nocilla. Un día ve que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignright size-full wp-image-280" src="http://especular.com/files/2010/03/ladrillos.jpg" alt="ladrillos" width="280" height="178" />Todos aprendimos a arbitrar en el colegio, y eso engancha</strong> (por supuesto fuera del aula, donde se aprende lo que vale la pena en la vida).</p>
<p>La situación podría resumirse así: Luisito sabe que a Joanet, de 1º-A, le gustan los chicles; y que a Arcadi, de 1º-C, los bocatas de Nocilla. Un día ve que Arcadi saca de la cartera un paquete de chicles y toma uno con desgana. También sabe que la madre de Joanet siempre le prepara bocatas de Nocilla que nunca termina y a veces ni empieza. Luisito ya tiene todo lo que necesita. Se acerca a Joanet y le dice que si le da el bocata que no quiere, le ofrecerá chicles, pero que a cambio tiene que pasarle las respuestas de los deberes de ayer (que Luisito no terminó por pasar demasiado tiempo en el Facebook). En pocos minutos consigue los chicles de Arcadi a cambio del bocata de Joanet y se liquidan las transacciones, habiendo conseguido Luisito un beneficio sin riesgo.</p>
<p>El diccionario define <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Arbitraje_(econom%C3%ADa)">arbitraje</a> como aquella operación en la que se compra y vende simultáneamente un mismo activo en dos mercados diferentes a precios distintos ganando la diferencia sin asumir riesgos. Y eso es precisamente <strong>lo que pensaban que estaban haciendo los españoles, tan adversos al riesgo</strong><strong>, durante la última década</strong>.</p>
<p><span id="more-146"></span>Lo vivimos durante los años del boom inmobiliario, cuando todos teníamos un amigo o vecino que se enriquecía mediante los famosos “pases”. A saber, una operación inmobiliaria en la que se compraba sobre plano un piso y se revendía al cabo de unos meses con espectaculares plusvalías. Lo curioso de la operación es que, mientras duró la dinámica de burbuja, <strong>se la calificaba como operación “sin riesgo”</strong>:</p>
<p>—<em>Que sí, que es algo seguro, compras ahora y vendes en un par de meses, total los pisos nunca bajan, ya lo sabes, no hay riesgo.</em></p>
<p>Así, todos los que se quedaron “pillados” en un “pase” durante las últimas fases de la burbuja no fue porque estuvieran especulando y les saliera mal (creían verdaderamente estar arbitrando), sino porque mientras cerraban sus mágicos arbitrajes, los bancos &#8220;cerraron el grifo&#8221; del crédito a un &#8220;negocio seguro&#8221;. Nadie era consciente de estar especulando, sino de dar &#8220;pelotazos&#8221; sin riesgo.</p>
<p>Como ya describía El Quijote hace cuatro siglos, el español no se embarca en operaciones arriesgadas o empresas de porvenir incierto, no construye su futuro. Desgraciadamente, <strong>el español ni especula ni emprende. Al contrario, o cree estar arbitrando, o <a href="http://especular.com/actitudes/">espera que le resuelvan los problemas</a></strong><strong>.</strong></p>
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		<title>Lo confieso, soy especulador</title>
		<link>http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/</link>
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		<pubDate>Thu, 21 Jan 2010 16:22:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Incertidumbre]]></category>
		<category><![CDATA[Predicciones]]></category>
		<category><![CDATA[Especuladores]]></category>
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Muchas veces me han preguntado, sobretodo en los últimos meses, cómo puedo dormir por las noches confesándome como especulador profesional. La pregunta suele estar motivada en que el término &#8220;especular&#8221;, a raíz de la crisis, se ha asociado erróneamente como origen de todos los males que hoy sufrimos. Los especuladores serían “los malos de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-137" src="http://especular.com/files/2010/02/Doctor-Maligno-Dr-Evil.jpg" alt="Doctor Maligno - Dr Evil - Especulador" width="245" height="301" /></p>
<p>Muchas veces me han preguntado, sobretodo en los últimos meses, cómo puedo dormir por las noches confesándome como especulador profesional. La pregunta suele estar motivada en que el término &#8220;especular&#8221;, a raíz de la crisis, se ha asociado erróneamente como origen de todos los males que hoy sufrimos. Los especuladores serían “<strong>los malos de la película</strong>”.</p>
<p>Sin embargo, ningún sistema económico, como ninguna otra actividad humana, podría sobrevivir sin la especulación. Persiguiendo su propio beneficio,<strong> los especuladores proporcionan una liquidez y distribución del riesgo imprescindible para el resto de la sociedad</strong>. Si no hubieran especuladores en el mercado de futuros de Chicago, ¿cómo conseguiría transferir el productor de naranjas el riesgo de precio sobre su cosecha futura que no quiere asumir? ¿Debería &#8220;el gobierno&#8221; establecer los precios futuros de todos los productos? El economista de la escuela austríaca Ludwig von Mises lo expresó mucho mejor en su obra “La acción humana”:</p>
<p><span id="more-123"></span><strong>1</strong>.- <strong>Sin especulación </strong><strong>no puede haber actividad económica</strong> más allá del inmediato presente.</p>
<p><strong>2</strong>.- La especulación enlaza la <strong>acción aislada del </strong><strong>individuo con la</strong> <strong>actividad económica de </strong><strong>la sociedad</strong>.</p>
<p><strong>3</strong>.- La especulación en el sistema capitalista ejecuta una función que debe ser implementada en <strong>cualquier sistema económico organizado: </strong><strong>proporcionar un </strong><strong>ajuste entre la oferta y la demanda a lo largo del espacio y el tiempo</strong>. La especulación desarrolla un servicio económico que <strong>no puede ser eliminado de ningún sistema económico</strong>.</p>
<p><strong>4</strong>.- <strong>Cada acción es una especulación</strong>, guiada por una opinión definida con respecto a la <strong><a href="http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/">condiciones inciertas del futuro.</a></strong></p>
<p><strong>5</strong>.- La influencia de la especulación no puede alterar los precios más allá de un periodo dado. Lo que puede hacer es <strong>disminuir la distancia entre los precios máximos y los mínimos</strong>. Las <a href="http://especular.com/el-precio-de-las-cebollas-y-la-escasez-de-hedge-funds/">fluctuaciones en los precios se reducen</a> por efecto de la especulación, al contrario de la creencia popular opuesta.</p>
<p><strong>6</strong>.- La especulación anticipa futuros cambios en los precios. Su función económica consiste en <strong>nivelar las diferencias de precios entre diferentes lugares y momentos</strong> y, a través de la presión que ejercen sobre los precios, adaptar la demanda a la oferta.</p>
<p>El punto 4 es especialmente revelador.<strong> En última instancia</strong>, en un entorno de constante incertidumbre física, económica y social,<strong> todos somos especuladores</strong> forzosos. Diariamente, de entre varias opciones, hay que elegir una, generalmente sin contar con toda la información y muchas veces sin saber las consecuencias últimas de elegir entre ellas. Por ejemplo, ¿quién no ha pospuesto alguna vez sus compras de ropa esperando a las rebajas porque espera encontrar precios mejores? ¿O comprar justo después de Reyes los adornos navideños por precios regalados? Algunas decisiones son más importantes que otras, y las analizamos en profundidad. ¿Qué carrera estudiar? ¿Invertiré en este fondo de pensiones? ¿Qué tipo de seguro médico me conviene? Otras son tan triviales como elegir qué película veremos el viernes o elegir dónde ir de vacaciones.</p>
<p>Especular profesionalmente no implica la garantía de alcanzar unos objetivos o hacerse rico. Reconocer que el mundo es impredecible y que hay muy pocos factores que podemos controlar no lleva automáticamente al éxito, es simplemente la premisa básica necesaria para empezar de forma realista a especular. Aún así, podemos intentarlo toda nuestra vida, con aproximaciones correctas y mucho trabajo, y no conseguirlo. Y aunque nuestra sociedad aún relacione de forma naïf éxito con capacidad y esfuerzo, sin dejar hueco al azar en el proceso, muchas veces es la simple suerte la que nos separa de nuestros objetivos. Pero por lo menos <strong>lo habremos intentado, habremos tomado riesgos, habremos sido felices durante el camino. Habremos salido al encuentro de la impredecible vida, en vez de esperar inútilmente en el sofá a que sea la vida y todo lo que nos puede ofrecer, bueno y malo, la que venga a nosotros.</strong></p>
<p>Al final, <strong>el especulador profesional no es más que aquel que conscientemente reconoce vivir en un mundo de incertidumbre donde lo más que podemos hacer es maximizar el ratio esperado de rentabilidad/riesgo</strong>, y lo convierte en profesión. Con humildad frente a un mundo que no podemos controlar y apenas predecir, el especulador es aquel que acepta el Universo tal como es y simplemente busca caminos para crecer y sobrevivir de la mejor manera. Especular, como crear, es un acto de rebeldía contra el camino establecido. Salir y explorar caminos nuevos, como antaño hacían los pioneros descubriendo nuevos territorios. Salir y aceptar que a cambio de abandonar un entorno protector, limitado y aburrido, podemos morir en el intento.</p>
<p>Como notaba D.H. Lawrence, podemos permanecer en silencio dentro de la convención, seguros y felices en el largo plazo, y nunca sentiremos a nuestro lado la angustia vivida. O, por el contrario, <em><strong>podemos ser apasionados, individualistas, voluntariosos, encontrando en la seguridad de la convención una prisión, de donde escapar y morir, ya sea por nuestra propia falta de fuerza para soportar el aislamiento y la exposición de caminar en solitario, o de una venganza directa de la comunidad por nuestra osadía</strong></em><strong>.</strong></p>
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