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	<title>Especular.com &#187; Hedge Fund</title>
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		<title>Pánico Nuclear</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Mar 2011 17:07:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El pánico nuclear que estamos viviendo en Japón tiene muchas similitudes con el pánico financiero de septiembre de 2008. Nassim Taleb, harto de que el público siga sin entender lo que es un Cisne Negro, vuelve a insistir en ello: La Comisión Nuclear Japonesa tenía los siguientes objetivos en 2003: &#8220;El valor medio del riesgo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://especular.com/files/2011/03/black_swan.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1021" src="http://especular.com/files/2011/03/black_swan.jpg" alt="" width="291" height="218" /></a>El pánico nuclear que estamos viviendo en Japón tiene muchas similitudes con el pánico financiero de septiembre de 2008. Nassim Taleb, harto de que el público siga sin entender lo que es un<strong> Cisne Negro</strong>, vuelve a <a href="http://www.fooledbyrandomness.com/notebook">insistir en ello</a>:</p>
<p>La <a href="http://www.nsc.go.jp/NSCenglish/index.htm">Comisión Nuclear Japonesa</a> tenía los siguientes objetivos en 2003: &#8220;El valor medio del riesgo de mortalidad por exposición a la radiación resultante de un accidente de una instalación nuclear, no debe exceder de 1 vez por cada millón de años&#8221;.</p>
<p>Esa política fue diseñada hace sólo 8 años. <strong>Su accidente de “una vez en un millón de años” ha ocurrido sólo ocho años más tarde</strong>. (Qué curioso, el mismo argumento que usó Goldman Sachs para excursarse de las pérdidas de uno de sus hedge funds, algo que <a href="http://www.smurfitschool.ie/academicsampresearch/workingpapers/wp_08_13.pdf">sólo podía pasar una vez cada varios billones de años</a>). Estamos tratando con un fenómeno perteneciente al <a href="http://www.edge.org/3rd_culture/taleb08/taleb08_index.html">cuarto cuadrante</a>.</p>
<p><span id="more-1011"></span>Pasé las últimas dos décadas explicando (en su mayoría a <a href="http://especular.com/esos-extranos-personajes-llamados-analists/">imbéciles financieros</a> (sic), pero también a cualquiera que me escuchara) por qué no debemos hablar acerca de probabilidades pequeñas en cualquier dominio.<strong> La ciencia no puede tratar con ellas</strong>. Es irresponsable hablar de probabilidades pequeñas y hacer que las personas confíen en ellas, a excepción de sistemas naturales que se hayan mantenido en pie durante 3.000 millones de años (no de probabilidades derivadas teóricamente por nosotros, como las que aplicamos en el campo de las finanzas o el nuclear con un horizonte de unos 60 años). Fácilmente <strong>olvidamos que:</strong></p>
<p><strong>1.- Las probabilidades pequeñas tienden a ser más difíciles de calcular cuanto más pequeña sea la probabilidad</strong> (ver la segunda edición de “<a href="http://www.amazon.com/Black-Swan-Improbable-Robustness-Fragility/dp/081297381X/ref=sr_1_1?s=books&amp;ie=UTF8&amp;qid=1300206277&amp;sr=1-1">El Cisne Negro</a>”).</p>
<p><img class="alignright size-medium wp-image-1018" src="http://especular.com/files/2011/03/Black-Swan-300x300.jpg" alt="" width="240" height="240" /></p>
<p><strong>2.- El modelo de error hace que subestimemos las probabilidades pequeñas</strong> (en general, debido a efectos de convexidad). Cualquier error en el modelo infravalora las consecuencias negativas (al igual que cualquier incertidumbre sobre el tiempo de vuelo hace que la llegada de nuestro avión por lo general se retrase, no se adelante).</p>
<p><strong>3.-</strong> El problema es más agudo en Extremistán, en particular si hablamos de sistemas y procesos creados por la mano del hombre como las finanzas o las centrales nucleares.<strong> Las probabilidades se subestiman, cierto. Pero las consecuencias son aún mucho más infravaloradas.</strong></p>
<p><strong>4.- Debido a la globalización, los costes de las catástrofes naturales están aumentando de una manera no lineal</strong>.</p>
<p><strong>5.- El problema de Casanova</strong> (sesgo de supervivencia en probabilidad): Si Usted calcula la frecuencia de un evento raro y su supervivencia depende de que dicho evento <strong>no</strong> tenga lugar (por ejemplo, sucesos nucleares, jugar a la ruleta rusa o ser un <a href="http://especular.com/el-largo-plazo/">gestor long-only</a>), entonces se está subestimando dicha probabilidad.</p>
<p>Hasta aquí los comentarios de nuestro amigo Nassim. No pasa nada si en los institutos y la Universidad los estudiantes se preocupan más por aprobar los exámenes que por comprender las implicaciones de lo que les enseñas. No es tan grave si la inmensa mayoría de la gente no sabe ni entiende de matemáticas.</p>
<p><strong>Lo grave en nuestra sociedad es que quienes toman decisiones políticas, además de ser legos en la materia, se dejen guiar por asesores “altamente cualificados”, pero simultáneamente ciegos al impacto real de sus proyecciones.</strong></p>
<p>Siendo gestor de fondos, cuantas veces habré discutido con colegas porque implementaban <a href="http://especular.com/jorobados-y-gestores-exoticos/">estrategias cóncavas</a>, argumentándome que la probabilidad de que les pase algo malo es, como dice el informe de la Comisión Nuclear Japonesa, menor de “una entre un millón de años”. Lo paradójico es que son ese tipo de gestores los que consiguen el éxito y el reconocimiento de la industria a los pocos años, hasta que son barridos y olvidados por algún evento de consecuencias “imprevistas”, y una <strong>nueva generación les sustituye apoyados por la amnesia de los propios clientes arruinados</strong>.</p>
<p>Las reacciones que están teniendo los gobiernos frente al pánico nuclear japonés son muy similares a las del pánico financiero de septiembre de 2008. De repente se manifiesta el impacto de lo altamente improbable, cómo todo cambia radicalmente, y entonces se rectifica… temporalmente.</p>
<p><strong><a href="http://especular.com/files/2011/03/russian-roulette.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1027" src="http://especular.com/files/2011/03/russian-roulette.jpg" alt="" width="256" height="320" /></a>No nos equivoquemos, volverá a suceder.</strong> Volveremos a diseñar estructuras y procesos basados en lo “estadísticamente seguro”, tanto en el campo de las <strong>finanzas</strong>, como en el de la <strong>energía</strong>, la <strong>política</strong> (“es poco probable que el partido ABCD llegue al poder”) o la <strong>biología</strong> (“Es altamente improbable que el virus THX mute…”).</p>
<p><strong>El producto financiero más atractivo</strong>, ese que promete una interesante rentabilidad “prácticamente sin riesgo”, <strong>y la central nuclear de Freedonia, comparten algo en común: “Son seguros al 99.99%”</strong>.</p>
<p>Pero si nos ofrecen jugar a la ruleta rusa, con un arma con sitio para 100 balas, pero sólo cargada con una, probablemente rechazaremos la oferta.</p>
<p><strong>¿Por qué no jugar, si el arma es segura al 99%?</strong></p>
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		<title>El pulpo Paul y los gestores estrella</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Jul 2010 09:14:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Analistas]]></category>
		<category><![CDATA[Hedge Fund]]></category>
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		<category><![CDATA[Industria Fondos]]></category>
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		<description><![CDATA[¿En qué se diferencia el pulpo Paul de un gestor de fondos? La principal diferencia, dejando aparte la “demostrada” fiabilidad de Paul para predecir el futuro del Mundial, es que a pesar de lo que nos divertimos con él, todos sabemos que detrás de las decisiones de un pulpo sólo puede haber azar. Sin embargo, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-778" src="http://especular.com/files/2010/07/Pulpo-Paul.jpg" alt="Pulpo Paul" width="288" height="192" /><strong>¿En qué se diferencia el pulpo Paul de un gestor de fondos?</strong> La principal diferencia, dejando aparte la “demostrada” fiabilidad de Paul para predecir el futuro del Mundial, es que a pesar de lo que nos divertimos con él, todos sabemos que detrás de las decisiones de un pulpo sólo puede haber azar.</p>
<p>Sin embargo, a los gestores de fondos y demás tribus del mundo financiero se les presupone y exige algún argumento sólido que justifique razonablemente sus pronósticos sobre el futuro. Si un gestor invierte en petróleo, necesitamos saber que lo hace por una &#8220;buena razón&#8221;. Esperamos entonces que esa justificación lógica haga más fiable las predicciones de un gestor o analista, que las de un pulpo con presuntos poderes psíquicos.</p>
<p>La pregunta que debemos hacernos entonces como especuladores es,<strong> ¿tiene sentido confiar más en un <a href="http://especular.com/el-poder-de-una-corbata/">analista o gestor encorbatado</a></strong><strong> que en un pulpo a la hora de invertir?</strong></p>
<p><span id="more-773"></span>Burton Malkiel, en su siempre instructivo libro “<a href="http://libros.fnac.es/a251443/Burton-G-Malkiel-Un-paseo-aleatorio-por-Wall-Street?Mn=-1&amp;Mu=-13&amp;Ra=-1&amp;To=0&amp;Nu=1&amp;Fr=0">Un paseo aleatorio por Wall Street</a>”, ya planteó esa cuestión con un experimento mental (Gedankenexperiment) cuyos resultados parciales (sólo los positivos,  acentuando el <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Survivorship_bias">sesgo de supervivencia</a>) podemos encontrar a diario en la prensa especializada relativa a los fondos de inversión.</p>
<p><strong><em>Sesgo de supervivencia</em></strong></p>
<p><span style="font-weight: normal;font-size: 13px">Supongamos que somos tan ricos como Warren Buffet y que vamos a emplear 10 billions de nuestra fortuna personal en divertirnos durante un año con la prensa especializada del mundo financiero. Contrataremos a 10.000 prometedores gestores (entiéndase, sólo a aquellos que enfundados en un buen traje proyecten credibilidad), a los que proveeremos de un Fondo de inversión para cada uno con 1 millón de Euros. La naturaleza del contrato, que no saldrá a la luz públicamente hasta después de terminado el experimento, expondrá claramente que<strong> se deberá gestionar sólo en función de los resultados que arroje una moneda al aire</strong> (versión “no estresante para animales” del pulpo Paul). El método consistirá en elegir si el mes que viene se especulará al alza o a la baja según salga cara o cruz, sobre un activo determinado (también<a href="http://news.google.com/newspapers?nid=1876&amp;dat=19930908&amp;id=ItYpAAAAIBAJ&amp;sjid=I88EAAAAIBAJ&amp;pg=1894,2774395"> elegido al azar lanzando esta vez un dardo </a>sobre las páginas del Financial Times).</span></p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-70" src="http://especular.com/files/2010/01/economic_forecasting.jpg" alt="economic forecasting" width="338" height="240" />Después del primer mes aproximadamente la mitad de los gestores habrán acertado en su “inversión”. Al cabo de dos meses, aproximadamente un cuarto de los gestores originales habrán acertado repetidamente sus predicciones. Y así sucesivamente durante los doce meses del primer año.</p>
<p>Por puro azar, es muy probable que al menos dos de esos gestores hayan “acertado” sistemáticamente cada mes, convirtiendo ese millón inicial en una fortuna (unos 2 billions, si doblaron la apuesta cada mes). Los medios, que desconocen el “avanzado método de inversión” de nuestros gestores, se desharán en elogios y premios para ese par de “genios” que de hecho han sido capaces de construir una fortuna desde la nada. Los nuevos Soros de las Finanzas, capaces de predecir con certeza absoluta el futuro de cualquier activo una y otra vez. Por su parte, los gestores no dudarán en exigir “justificadamente” salarios astronómicos, ya que ante cualquier crítica o reparo les bastará con mostrar la evolución de sus Fondos (trackrecord) para que hasta el más escéptico enmudezca de respeto y adoración.</p>
<p>La prensa les adulará con portadas y entrevistas “a toro pasado” del estilo que ya conocemos como &#8220;<a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">pregunta tonta de la semana</a>&#8220;:</p>
<p><strong>—¿Cómo anticipó Usted tan bien la caída del Euro de principios de este año?</strong></p>
<p>A lo que el gestor siempre podrá contestar de manera razonable (creíble)<strong> seleccionando aquellos elementos de la realidad que justifican, una vez sucedido, dicho movimiento</strong> en el Euro, el oro, Telefónica, petróleo, o cualesquiera activos en los que el gestor “acertó”.</p>
<p>Lo bueno de este experimento es que <strong>no necesitamos gastarnos 10 billions para realizarlo</strong> y comprobar su efecto entre prensa y clientes. De la misma forma que durante el Mundial de Futbol otros sufridos animales no acertaron con que España llegaría a jugar la final, y su error fue rápidamente olvidado a favor del “infalible Paul”; <strong>la versión financiera del experimento y los resultados del sesgo de supervivencia se está realizando constantemente en el mundo de la inversión colectiva</strong>, regulada y no regulada (Hedge Funds). Hay tantos gestores ahí fuera, apostando de formas tan diferentes, que forzosamente tenemos que encontrarnos con portadas de pulpos Paul en su versión traje-corbata en revistas como Bloomberg, FundsPeople, Fortune, Forbes, y demás prensa rosa del mundo del ahorro.</p>
<p>A cada portada, <a href="http://www.20minutos.es/noticia/760430/0/animales/prediccion/resultados/">olvidados ya los hámsters que se equivocaron por el camino</a> (sesgo de supervivencia), nos haremos de nuevo la pregunta: <strong>¿Existen gestores capaces realmente de adelantarse al mercado?</strong> ¿Es posible que algunos privilegiados puedan ver más allá de los límites que la locura del mercado nos impone? ¿Cómo distinguir un pulpo Paul regido por el azar de un auténtico visionario del futuro, si es que eso es posible?</p>
<p>Tal vez la respuesta sea mucho más sencilla de lo que pretendemos. S<strong>i el futuro no se puede predecir y por lo tanto no pueden haber privilegiados con una bola de cristal, ¿por qué seguimos adorando a los pulpos de las finanzas?</strong></p>
<p>El pulpo Paul quizá piense que la culpa no es suya, sino de esos extraños seres que, fuera de su tranquila pecera, nos empeñamos en hacerle fotografías y otorgarle las habilidades propias de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Casandra">Cassandra</a>. <strong>El ser humano es adicto a todas las versiones del pulpo Paul que se le ofrezca, lleven corbata, un premio Nobel colgado o tentáculos. En su <a href="http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/">huida de la incertidumbre</a>, el inversor buscará y preguntará a los gurús a los que él mismo provee de poderes especiales, dónde invertir, qué mercados subirán, de dónde huir. Sin poder evitar otorgar una capacidad que, íntimamente, sabemos nadie posee; la de ver un futuro por definición impredecible.</strong></p>
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		<title>Del Madrid-Barça al Hedge Fund</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Apr 2010 19:40:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Estrategias]]></category>
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		<description><![CDATA[Hacer la quiniela semanal con los amigos suele ser más un entretenido ejercicio social que una estrategia de especulación. Sin embargo, los chicos de Centaur Corporate (un hedge fund con oficinas en Londres) han querido llevar al terreno profesional de la gestión de fondos algo parecido a nuestras entrañables peñas quinielistas (en las que siempre seguirá [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-482" src="http://especular.com/files/2010/03/madrid-barça.gif" alt="madrid - barça" width="263" height="158" />Hacer la quiniela semanal con los amigos suele ser más un entretenido ejercicio social que una estrategia de especulación. Sin embargo, los chicos de <a href="http://www.centaurcorporate.com/index.htm">Centaur Corporate</a> (un hedge fund con oficinas en Londres) han querido llevar al terreno profesional de la gestión de fondos algo parecido a nuestras entrañables peñas quinielistas (en las que siempre seguirá siendo divertido participar, <a href="http://www.dnp1x2.com/benefica_dimditey/">sobretodo si es por <strong>una buena causa</strong></a>).</p>
<p>La pregunta clave es <strong>¿cómo dar el salto de la apuesta entre amigos a la gestión profesional?</strong> La respuesta está implícita en la pregunta, al darnos cuenta de que generalmente <strong>somos muy poco imparciales —y bastante emocionales—, en cuanto al deporte se refiere</strong>. Como me recordaba un antiguo colega gestor de fondos, todo el mundo<strong> se considera experto tanto en Bolsa como en fútbol</strong>, por lo que es muy difícil poner de acuerdo a más de dos personas.</p>
<p><span id="more-444"></span>Este efecto lo ha experimentado todo buen quinielista, ya sea en solitario o (más divertido) en grupo. Una cosa es imaginar que nuestro equipo del alma gana el partido del sábado, y otra intentar estimar objetivamente y sin emociones las probabilidades de que realmente sea así. Si extendemos este <strong>conflicto emocional</strong> a la multitud de participantes en las apuestas por internet, podemos imaginar fácilmente que las apuestas sobre Fernando Alonso o Rafa Nadal serán “algo” diferentes si provienen de España o de Alemania, por ejemplo.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-447" src="http://especular.com/files/2010/03/Deporte-y-hedge-funds.JPG" alt="Deporte y hedge funds" width="619" height="113" /></p>
<p>Así, los gestores de fondos basados en apuestas deportivas <strong>intentan precisamente aprovechar esos sesgos estadísticos que la mayoría de participantes acaban mostrando</strong> inevitablemente como grupo. <strong>De forma análoga a las ineficiencias presentes en los mercados financieros, un ecosistema tan emocional como el de las apuestas deportivas tendría que mostrar unas oportunidades estadísticas aprovechables</strong>. Si se intenta identificar y explotar dichos sesgos, diversificando en varios deportes, habría lugar para generar rentabilidades absolutas de forma consistente (los mismos gestores de Centaur ofrecen cursos en su web para aprender a apostar más &#8220;profesionalmente&#8221;). Y todo ello consiguiendo una total <strong>descorrelación con el resto de activos financieros o el ciclo económico. Algo que no tiene precio en cualquier cartera bien diversificada.</strong></p>
<p>Los chicos de Centaur son otro ejemplo de esa <strong><a href="http://especular.com/el-paso-del-noroeste-introduccion-a-los-hedge-funds-i/">creatividad especulativa</a></strong> de la que seguiremos hablando en este blog. Una creatividad empaquetada en forma de Hedge Fund para que cualquier inversor bien informado pueda participar de otra particular visión de la especulación.</p>
<p><strong>Mientras tanto, ¿podría el lector hacer su apuesta para el próximo Madrid-Barça sin que las emociones interfieran con su bolsillo? </strong></p>
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		<title>El Paso del Noroeste. (Introducción a los Hedge Funds, I)</title>
		<link>http://especular.com/el-paso-del-noroeste-introduccion-a-los-hedge-funds-i/</link>
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		<pubDate>Sat, 27 Mar 2010 10:52:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En el siglo XVIII, cuando la cartografía de nuestro planeta era incompleta y aún quedaban zonas por descubrir y explorar, algunos marinos soñaban con encontrar el llamado “Paso del Noroeste”. Se trataba de descubrir una ruta situada al norte de Canadá que les ahorrase tener que circunnavegar toda el continente americano por debajo del Cabo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el siglo XVIII, cuando la cartografía de nuestro planeta era incompleta y aún quedaban zonas por descubrir y explorar, algunos marinos soñaban con encontrar el llamado “<strong>Paso del Noroeste</strong>”. Se trataba de descubrir <strong>una ruta situada al norte de Canadá que les ahorrase tener que circunnavegar toda el continente americano</strong> por debajo del Cabo de Hornos para poder pasar del Océano Atlántico al Pacífico o viceversa. Los potenciales<strong> beneficios y ventajas geoestratégicas</strong> que se derivarían del comercio a través de dicho Paso no sólo animaban a exploradores y marineros intrépidos, sino que espoleaban también a los empresarios y gobiernos para subvencionar este tipo de “aventuras”.</p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter size-full wp-image-417" src="http://especular.com/files/2010/03/Paso-del-noroeste.jpg" alt="Paso del noroeste" width="567" height="409" /></p>
<p>No había entonces fotos de satélites ni datos que demostrasen la existencia o no de tal paso o “atajo”. Los intrépidos se aferraban a leyendas escuchadas a los propios indios o a su propia ilusión. <strong>La sola posibilidad de su existencia hacía que muchos tomaran el riesgo de aventurarse entre los peligrosos hielos del norte de Canadá</strong>. Uno de quienes lo intentó fue el Capitán inglés <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/James_Cook">James Cook</a>, para quien dicho paso fue, a pesar de intentarlo sin éxito sólo en una ocasión en 1778, una obsesión que le acompañó durante toda su vida.</p>
<p>En el mundo de la gestión del ahorro, la inversión y la pura especulación, existe un sueño similar, <strong>encontrar un particular “camino del noroeste”</strong>.</p>
<p><span id="more-413"></span>Efectivamente, si representamos horizontalmente el riesgo y verticalmente la rentabilidad que esperamos, a todos nos gustaría situar nuestras inversiones lo más arriba posible (hacia “el <strong>norte</strong>” de nuestro mapa, la<strong> alta rentabilidad</strong>) y a la izquierda (hacia “el <strong>oeste</strong>”, el <strong>bajo riesgo</strong>) de nuestro gráfico o mapa. <strong>Maximizar la rentabilidad mientras se minimizan los riesgos</strong>. Este es el empeño no sólo de cualquier especulador, sino especialmente de todo gestor especializado en conseguir lo que se ha llamado rentabilidad absoluta. Esto es,<strong> un retorno positivo independiente de la evolución de los activos subyacentes.<img class="alignright size-full wp-image-416" src="http://especular.com/files/2010/03/Riesgo-Rentabilidad.png" alt="Riesgo - Rentabilidad" width="258" height="231" /><br />
</strong></p>
<p><strong>Los Hedge Funds no son más que el vehículo legal que un gestor emplea para intentar materializar su manera de conseguir acercarse al Paso del Noroeste</strong>. Como consecuencia de esta primera definición, podemos entender que los Hedge Funds se pueden aproximar desde <strong>dos puntos de vista diferentes y complementarios:</strong></p>
<p><strong>1.-</strong> El punto de vista <strong>legal, donde el vehículo </strong>-como producto de inversión-<strong> se define y encaja en un marco regulatorio</strong> (que dependerá de las leyes del país donde se registre, permitiendo <a href="http://especular.com/hamburguesas-y-hedge-funds/">más o menos creatividad al gestor</a>) para su posterior comercialización.</p>
<p><strong>2.-</strong> El punto de vista <strong>conceptual</strong>, mucho más interesante para nosotros en este blog, donde reside la <strong>capacidad del producto</strong> (independientemente de su &#8220;envoltorio legal&#8221;) <strong>de proporcionar lo que los clientes buscan</strong>.</p>
<p>Con esta idea en mente, iniciamos una breve serie de artículos en el blog subtitulados &#8220;Introducción a los Hedge Funds&#8221;. Intentaremos explicar, con <strong>palabras sencillas y para que cualquier lector no especialista pueda entenderlo</strong>, <strong>los principales conceptos que subyacen (</strong><a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-i/">estrategias especulativas</a><strong>) a los diferentes estilos de gestión</strong> que los Hedge Funds aplican para <strong>desplazarse todo lo posible hacia su particular Paso del Noroeste de la inversión</strong>.</p>
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		<title>Jorobados y gestores exóticos</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Mar 2010 23:11:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Jesús Leonardo se pasa 10 horas al día rebuscando entre la basura de una casa de apuestas de Manhattan. Su “trabajo” le reporta legalmente una media de 45.000$ al año. Su “estrategia” es muy sencilla, recoge los cientos de boletos que los demás tiran a la basura y sistemáticamente comprueba si tienen premio o no. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-304" src="http://especular.com/files/2010/03/Apuestas.jpg" alt="Apuestas" width="166" height="239" /><a href="http://www.nytimes.com/2009/12/08/sports/08otb.html?_r=1&amp;utm_source=feedburner&amp;utm_medium=feed&amp;utm_campaign=Feed%3A+nyt%2Frss%2FSports+%28NYT+%3E+Sports%29">Jesús Leonardo</a> se pasa 10 horas al día rebuscando entre la basura de una casa de apuestas de Manhattan. Su “trabajo” le reporta legalmente una media de 45.000$ al año. Su “estrategia” es muy sencilla, recoge los cientos de boletos que los demás tiran a la basura y sistemáticamente comprueba si tienen premio o no. Jesús gana cada vez que encuentra un billete ganador abandonado. Mientras la inmensa mayoría carecen de valor (o le restan el coste de oportunidad del tiempo que emplea buscando, y que podría pasar empleado en un trabajo “normal”), de vez en cuando encuentra un ticket con premio por valor de 100$ ó 50$. <strong>El proceso al que apuesta Jesús es un</strong><strong><a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-i/"> proceso con Esperanza Matemática positiva</a></strong> si es capaz de acumular suficientes “sucesos” (boletos) en su búsqueda. Un día normal de trabajo se podría resumir así:</p>
<p style="text-align: center"><strong>$ = (100 + 50) &#8211; (0 + 0 + 0 + 0 + 0 + 0 + 0 + 0 + 0 + 0 + 0 + ···)</strong></p>
<p>En el mundo de las carreras de caballos se llama “<strong>jorobado</strong>” al que dedica su tiempo y energía a chequear los cientos o miles de billetes al día desechados por otros. Representan una versión extrema de aplicación de la Esperanza Matemática. Como la de algunos gestores de fondos “extremos” y marginales que se alejan de la corriente principal.</p>
<p><span id="more-305"></span><img class="alignleft size-full wp-image-303" src="http://especular.com/files/2010/03/taleb.jpg" alt="taleb" width="175" height="194" />Por ejemplo, la cartera de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Nassim_Nicholas_Taleb">Nassim Taleb</a> (filósofo de profesión, especulador en sus ratos libres) está constituida en un 90% por activos sin riesgo (bonos gubernamentales de países muy solventes), más un 10% de opciones compradas muy fuera del dinero (<a href="http://www.investopedia.com/terms/d/deep-out-of-the-money.asp">DOTM</a>). La parte de su cartera invertida en bonos le proporciona la tasa de rentabilidad libre de riesgo del momento, mientras que la mayoría de las opciones que compra llegan, vencimiento tras vencimiento, a expirar sin ningún valor. Los inversores del Fondo de Nassim, resignados, pierde sistemáticamente casi un 10% de rentabilidad año tras año.</p>
<p>Hasta que, de vez en cuando, algo extraordinario ocurre (más frecuentemente de lo que pensamos/modelamos) y hacen que su cartera de opciones DOTM multiplique su valor extraordinariamente, <strong>compensando ampliamente los años perdedores y convergiendo, en el muy largo plazo, a un proceso de Esperanza Matemática positiva</strong>:</p>
<p style="text-align: center"><strong>$ = (+350%) &#8211; 7% &#8211; 8% &#8211; 6% &#8211; 5% &#8211; 7% &#8211; 6% &#8211; 5% &#8211; ···</strong></p>
<p>E<strong>stas dos estrategias se pueden clasificar como &#8220;convexas&#8221;</strong>, en el sentido de que lo extraordinario (poco probable) les impacta de manera positiva cuando sucede. Como se ve, hace falta <strong>muchísima paciencia </strong>para especular con estrategias convexas. Algo raro en nuestra sociedad y que no suele caracterizar a los inversores en productos financieros, quienes suelen preferir estructuras de rentabilidades &#8220;a la inversa&#8221; de las que producen las estrategias convexas. Esto es, <strong>prefieren procesos de inversión en los que hay una ganancia pequeña, pero bastante regular</strong>, de por ejemplo alrededor de un +10% al año. <strong>Aun sabiendo que si ocurre “lo improbable” perderán todo lo ganado y parte de lo invertido</strong>. Un proceso/estrategia típico “a la inversa” del explotado por Nassim es el <strong>modelo de negocio de los bancos</strong> en general, también definido como &#8220;<strong>cóncavo</strong>&#8221; (o frágil a impactos poco probables, pero de terribles consecuencias), quienes <strong>ganan dinero de forma sostenida durante muchos años, hasta que un suceso violento los arruina</strong>, como estamos viendo en la actual crisis, ejemplificado aquí con <a href="http://www.marketwatch.com/investing/stock/IDMCQ">IndyMac</a>:</p>
<p style="text-align: center"><img class="size-full wp-image-307  aligncenter" src="http://especular.com/files/2010/03/Bonco-quebrado.png" alt="Banco quebrado" width="271" height="244" /></p>
<p>Recuérdese por ejemplo que <strong>son los bancos, a través de sus mesas de tesorería, quienes son los mayores vendedores de opciones netos en el mercado</strong>. Vender opciones es una estrategia altamente cóncava. Es decir, asegura unos beneficios estables durante un tiempo, pero a riesgo de perderlo todo y más en un instante, como en el ejemplo de IndyMac. <strong>Desde el punto de vista de los traders y del banco, tiene sentido apostar (el dinero de sus clientes) a este tipo de estrategias, pues mientras el flujo de beneficios les reportes sus bonus anuales, no tienen nada que perder</strong>. Se trata de una apuesta segura para ellos, sin riesgo, pues sólo pueden ganar si sale bien: Cuando el banco se encuentre con un suceso imprevisto y quiebre, ellos ya se han embolsado sus ganancias. Ser despedidos o la quiebra del banco ya no afecta sus ingresos pasados. Esta <strong>estructura de incentivos tan asimétrica e injusta</strong> (cobro mientras se gana dinero, me retiro con lo ganado cuando se pierde y se arruinan banco y clientes) es en parte responsable de los excesos a los que ha llegado el sector financiero y por ende nos ha llevado a la crisis actual.</p>
<p>Lo más extraño de los ejemplos anteriores quizá no sea lo pintoresco de esos personajes ejecutando sorprendentes estrategias ganadoras llevadas al extremo, sino tal vez el comportamiento, no por común menos paradójico, de los inversores en general. Si podemos entender las motivaciones de los profesionales de la gestión del dinero de otros (bancos, traders y managers), resulta realmente paradójico que sean los propios <strong>clientes e inversores quienes siguan prefiriendo invertir en productos cóncavos que &#8220;sólo tienen un 1% de probabilidad&#8221; de arruinarles, en vez de otros más robustos estadísticamente pero tal vez más exigentes conceptualmente en su aproximación.</strong></p>
<p><strong>Si alguien nos preguntara si queremos cruzar un río que tiene una &#8220;profundidad media&#8221; de medio metro, ¿declinaremos la invitación?</strong> Puede parecer seguro. Quizá hasta donde vemos en la orilla sólo hay 10cm de profundidad. Pero puede que en algún punto que no vemos supere los 2 ó 3 metros. En ese caso, <strong>algo que estadísticamente es seguro, puede llevar a que nos ahoguemos&#8230;</strong></p>
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		<title>El precio de las cebollas y la escasez de Hedge Funds</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Feb 2010 15:13:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[Hedge Fund]]></category>
		<category><![CDATA[Industria Fondos]]></category>
		<category><![CDATA[Especuladores]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuando algo no va bien, lo más fácil es echarle la culpa a alguien, sobretodo si es indefinido. En los años ’80, estaba de moda echarle la culpa a “los árabes”, cada vez que el mercado recortaba sin motivo aparente. Se suponía que había fuertes actores del mercado escondidos detrás de la riqueza petrolífera de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-237" src="http://especular.com/files/2010/02/cebollas.jpg" alt="cebollas y hedge funds" width="325" height="294" />Cuando algo no va bien, lo más fácil es echarle la culpa a alguien, sobretodo si es indefinido. En los años ’80, estaba de moda echarle la culpa a “los árabes”, cada vez que el mercado recortaba sin motivo aparente. Se suponía que había fuertes actores del mercado escondidos detrás de la riqueza petrolífera de Oriente Medio, como cuenta Michael Lewis en su siempre interesante “Liar&#8217;s poker”.</p>
<p>Hoy está de moda echarle la culpa a los <a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/">especuladores</a>, personificados en esos misteriosos entes llamados Hedge Funds (sobre los que hablaremos en profundidad en el futuro). Se les acusa sobretodo de precipitar y empujar los precios más allá de lo “razonable” (si es que el término tiene sentido), perjudicando en última instancia a la economía real.</p>
<p>Imaginemos por un momento que el Gobierno pudiera interferir en la formación de precios “por ley”, como están intentando concretar actualmente contra las posiciones cortas (bajistas), o como ocurrió con<strong> las cebollas en Michigan, USA, en 1958.</strong></p>
<p><strong><span id="more-234"></span> </strong></p>
<p>Efectivamente, el Gobernador, alarmado por los “potenciales peligros de la especulación”,<strong> prohibió la creación de un mercado de futuros abierto</strong> donde agricultores y especuladores pudieran intercambiar libremente el riesgo futuro del precio de las cebollas.</p>
<p>¿Qué ocurrió? Si recordamos la subida del precio del petróleo en 2007-08 desde los 70$ hasta los 140$, tenemos un incremento alrededor del 100%. Nada comparable a nuestra hortaliza. ¡En ese mismo periodo<strong> las cebollas subieron más de un 400%, para caer después un 96%</strong>! Al carecer de especuladores, los precios no podían absorber los impredecibles choques externos de oferta y demanda. Hoy, los agricultores y lobbies que empujaron al Gobernador de Michigan a prohibir un mercado de futuros, estudian abrirlo para dejar entrar a quienes más necesitan: <strong>especuladores que tomen los riesgos que no quieren los productores y amortigüen con su acción las fluctuaciones de precios</strong>.</p>
<p>Como decía mi profesor de Astrofísica, vamos a recordar algunos <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Orden_de_magnitud">órdenes de magnitud</a> para situar dónde estamos y de qué hablamos cuando nos referimos a la industria de los Hedge Funds (un &#8220;Trillion&#8221; anglosajón corresponde a nuestro billón, o millón de millones):</p>
<p>- Coste de la carrera espacial para alcanzar la luna: <strong>$0,24T</strong></p>
<p>- Coste de la guerra de Vietnam: <strong>$0,7T</strong></p>
<p>- Coste de la guerra de Irak: <strong>$2T</strong></p>
<p>- PIB USA: <strong>$14T</strong></p>
<p>- Deuda USA: <strong>$51T</strong></p>
<p>- Volumen de los Derivados de Crédito mundial: <strong>$51T</strong></p>
<p>- Volumen de activos gestionados mundialmente: <strong>$62T</strong></p>
<p>- Volumen gestionado por toda la <strong>industria de Hedge Funds:</strong> <strong>$2T</strong></p>
<p>Así, cuando recordamos el exiguo <strong>3% que representa la industria de los Hedge Funds en el entramado mundial de la gestión financiera</strong>, echándoles la culpa de todos nuestros males (cuando algunos bancos individualmente controlan mayor volumen que toda la industria Hedge), tal vez deberíamos pensar que lo que nos hace falta no es más regulación, sino tal vez un poco más de especulación. <strong>Los Hedge Funds y sus especulaciones contribuyen a la estabilidad financiera, mitigando el riesgo sistémico, pinchando burbujas irracionales y limitando las variaciones hiperbólicas de precios; no al contrario.</strong></p>
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