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	<title>Especular.com &#187; Incertidumbre</title>
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		<title>El pulpo Paul y los gestores estrella</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Jul 2010 09:14:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Analistas]]></category>
		<category><![CDATA[Hedge Fund]]></category>
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		<category><![CDATA[Industria Fondos]]></category>
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		<description><![CDATA[¿En qué se diferencia el pulpo Paul de un gestor de fondos? La principal diferencia, dejando aparte la “demostrada” fiabilidad de Paul para predecir el futuro del Mundial, es que a pesar de lo que nos divertimos con él, todos sabemos que detrás de las decisiones de un pulpo sólo puede haber azar.
Sin embargo, a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-778" src="http://especular.com/files/2010/07/Pulpo-Paul.jpg" alt="Pulpo Paul" width="288" height="192" /><strong>¿En qué se diferencia el pulpo Paul de un gestor de fondos?</strong> La principal diferencia, dejando aparte la “demostrada” fiabilidad de Paul para predecir el futuro del Mundial, es que a pesar de lo que nos divertimos con él, todos sabemos que detrás de las decisiones de un pulpo sólo puede haber azar.</p>
<p>Sin embargo, a los gestores de fondos y demás tribus del mundo financiero se les presupone y exige algún argumento sólido que justifique razonablemente sus pronósticos sobre el futuro. Si un gestor invierte en petróleo, necesitamos saber que lo hace por una &#8220;buena razón&#8221;. Esperamos entonces que esa justificación lógica haga más fiable las predicciones de un gestor o analista, que las de un pulpo con presuntos poderes psíquicos.</p>
<p>La pregunta que debemos hacernos entonces como especuladores es,<strong> ¿tiene sentido confiar más en un <a href="http://especular.com/el-poder-de-una-corbata/">analista o gestor encorbatado</a></strong><strong> que en un pulpo a la hora de invertir?</strong></p>
<p><span id="more-773"></span>Burton Malkiel, en su siempre instructivo libro “<a href="http://libros.fnac.es/a251443/Burton-G-Malkiel-Un-paseo-aleatorio-por-Wall-Street?Mn=-1&amp;Mu=-13&amp;Ra=-1&amp;To=0&amp;Nu=1&amp;Fr=0">Un paseo aleatorio por Wall Street</a>”, ya planteó esa cuestión con un experimento mental (Gedankenexperiment) cuyos resultados parciales (sólo los positivos,  acentuando el <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Survivorship_bias">sesgo de supervivencia</a>) podemos encontrar a diario en la prensa especializada relativa a los fondos de inversión.</p>
<p><strong><em>Sesgo de supervivencia</em></strong></p>
<p><span style="font-weight: normal;font-size: 13px">Supongamos que somos tan ricos como Warren Buffet y que vamos a emplear 10 billions de nuestra fortuna personal en divertirnos durante un año con la prensa especializada del mundo financiero. Contrataremos a 10.000 prometedores gestores (entiéndase, sólo a aquellos que enfundados en un buen traje proyecten credibilidad), a los que proveeremos de un Fondo de inversión para cada uno con 1 millón de Euros. La naturaleza del contrato, que no saldrá a la luz públicamente hasta después de terminado el experimento, expondrá claramente que<strong> se deberá gestionar sólo en función de los resultados que arroje una moneda al aire</strong> (versión “no estresante para animales” del pulpo Paul). El método consistirá en elegir si el mes que viene se especulará al alza o a la baja según salga cara o cruz, sobre un activo determinado (también<a href="http://news.google.com/newspapers?nid=1876&amp;dat=19930908&amp;id=ItYpAAAAIBAJ&amp;sjid=I88EAAAAIBAJ&amp;pg=1894,2774395"> elegido al azar lanzando esta vez un dardo </a>sobre las páginas del Financial Times).</span></p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-70" src="http://especular.com/files/2010/01/economic_forecasting.jpg" alt="economic forecasting" width="338" height="240" />Después del primer mes aproximadamente la mitad de los gestores habrán acertado en su “inversión”. Al cabo de dos meses, aproximadamente un cuarto de los gestores originales habrán acertado repetidamente sus predicciones. Y así sucesivamente durante los doce meses del primer año.</p>
<p>Por puro azar, es muy probable que al menos dos de esos gestores hayan “acertado” sistemáticamente cada mes, convirtiendo ese millón inicial en una fortuna (unos 2 billions, si doblaron la apuesta cada mes). Los medios, que desconocen el “avanzado método de inversión” de nuestros gestores, se desharán en elogios y premios para ese par de “genios” que de hecho han sido capaces de construir una fortuna desde la nada. Los nuevos Soros de las Finanzas, capaces de predecir con certeza absoluta el futuro de cualquier activo una y otra vez. Por su parte, los gestores no dudarán en exigir “justificadamente” salarios astronómicos, ya que ante cualquier crítica o reparo les bastará con mostrar la evolución de sus Fondos (trackrecord) para que hasta el más escéptico enmudezca de respeto y adoración.</p>
<p>La prensa les adulará con portadas y entrevistas “a toro pasado” del estilo que ya conocemos como &#8220;<a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">pregunta tonta de la semana</a>&#8220;:</p>
<p><strong>—¿Cómo anticipó Usted tan bien la caída del Euro de principios de este año?</strong></p>
<p>A lo que el gestor siempre podrá contestar de manera razonable (creíble)<strong> seleccionando aquellos elementos de la realidad que justifican, una vez sucedido, dicho movimiento</strong> en el Euro, el oro, Telefónica, petróleo, o cualesquiera activos en los que el gestor “acertó”.</p>
<p>Lo bueno de este experimento es que <strong>no necesitamos gastarnos 10 billions para realizarlo</strong> y comprobar su efecto entre prensa y clientes. De la misma forma que durante el Mundial de Futbol otros sufridos animales no acertaron con que España llegaría a jugar la final, y su error fue rápidamente olvidado a favor del “infalible Paul”; <strong>la versión financiera del experimento y los resultados del sesgo de supervivencia se está realizando constantemente en el mundo de la inversión colectiva</strong>, regulada y no regulada (Hedge Funds). Hay tantos gestores ahí fuera, apostando de formas tan diferentes, que forzosamente tenemos que encontrarnos con portadas de pulpos Paul en su versión traje-corbata en revistas como Bloomberg, FundsPeople, Fortune, Forbes, y demás prensa rosa del mundo del ahorro.</p>
<p>A cada portada, <a href="http://www.20minutos.es/noticia/760430/0/animales/prediccion/resultados/">olvidados ya los hámsters que se equivocaron por el camino</a> (sesgo de supervivencia), nos haremos de nuevo la pregunta: <strong>¿Existen gestores capaces realmente de adelantarse al mercado?</strong> ¿Es posible que algunos privilegiados puedan ver más allá de los límites que la locura del mercado nos impone? ¿Cómo distinguir un pulpo Paul regido por el azar de un auténtico visionario del futuro, si es que eso es posible?</p>
<p>Tal vez la respuesta sea mucho más sencilla de lo que pretendemos. S<strong>i el futuro no se puede predecir y por lo tanto no pueden haber privilegiados con una bola de cristal, ¿por qué seguimos adorando a los pulpos de las finanzas?</strong></p>
<p>El pulpo Paul quizá piense que la culpa no es suya, sino de esos extraños seres que, fuera de su tranquila pecera, nos empeñamos en hacerle fotografías y otorgarle las habilidades propias de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Casandra">Cassandra</a>. <strong>El ser humano es adicto a todas las versiones del pulpo Paul que se le ofrezca, lleven corbata, un premio Nobel colgado o tentáculos. En su <a href="http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/">huida de la incertidumbre</a>, el inversor buscará y preguntará a los gurús a los que él mismo provee de poderes especiales, dónde invertir, qué mercados subirán, de dónde huir. Sin poder evitar otorgar una capacidad que, íntimamente, sabemos nadie posee; la de ver un futuro por definición impredecible.</strong></p>
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		<title>Desprendimiento topológico de Europa</title>
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		<pubDate>Sun, 09 May 2010 22:30:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Analistas]]></category>
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		<description><![CDATA[Salvador Dalí pintó este óleo, &#8220;Desprendimiento topológico de Europa&#8221;, poco antes de morir en 1983, fascinado por la Teoría de Catástrofes de René Thom. No sabemos si tenía en mente un futuro desmembramiento de Europa,  el Euro aún no existía; pero su genial intuición tal vez nos mostró a través de las grietas lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.abcgallery.com/D/dali/dali225.html"><img class="alignright size-full wp-image-692" src="http://especular.com/files/2010/05/dali-desprendimiento-topológico-de-europa.jpg" alt="dali desprendimiento topológico de europa" width="282" height="241" /></a><strong>Salvador Dalí</strong> pintó este óleo, &#8220;Desprendimiento topológico de Europa&#8221;, poco antes de morir en 1983, fascinado por la Teoría de Catástrofes de <a href="http://www.pedagopsy.eu/entretien_thom.htm"><strong>René Thom</strong></a>. No sabemos si tenía en mente un futuro desmembramiento de Europa,  el Euro aún no existía; pero su genial intuición tal vez nos mostró a través de las grietas lo que podría suceder unas décadas después.</p>
<p>A modo de firma, sustituyendo su nombre, aparece la ecuación llamada “<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Catastrophe_theory#Swallowtail_catastrophe">cola de golondrina</a>”, <em>V</em> = <em>x</em><sup>5</sup> + <em>a</em><em>x</em><sup>3</sup> + <em>b</em><em>x</em><sup>2</sup> + <em>c</em><em>x</em>, una de las &#8220;catástrofes elementales&#8221; que René Thom llegó a clasificar para su teoría y <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_Swallow%27s_Tail">motivo de la última obra del pintor</a>.</p>
<p>En esencia, la <a href="http://www.albaiges.com/catastrofes/teoriacatastrofesrenethom.htm"><strong>Teoría de Catástrofes</strong></a> ilustra el hecho de que <strong>para unos datos objetivos similares de la realidad, la interpretación puede tornarse, de forma abrupta, totalmente distinta</strong>.</p>
<p><span id="more-694"></span>Los mercados están siempre &#8220;democratizando” dicha interpretación de la realidad, ofreciendo como resultado un dato observable y medible sin ambigüedad: el precio de los activos. Sin embargo, dicha percepción basada en datos que varían muy suavemente con el paso del tiempo (paro, déficit, PIB, etc), puede moverse sin alteraciones bruscas durante mucho tiempo (por ejemplo, del punto A al punto C ó B), hasta que llega un momento en el que, sin necesidad de una causa mayor, cae por el precipicio (punto D) de la ecuación &#8220;cúspide&#8221; (<em><strong>z</strong></em><strong> = </strong><em><strong>x</strong></em><sup><strong>4</strong></sup><strong> + </strong><em><strong>a</strong></em><em><strong>x</strong></em><sup><strong>2</strong></sup><strong> + </strong><em><strong>b</strong></em><em><strong>x</strong></em>, representada abajo) y, de repente, <strong>unos datos que ayer justificaban unos precios, una percepción mayoritaria, hoy son motivo para una realidad totalmente diferente</strong> (paso del punto D al E).</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-700" src="http://especular.com/files/2010/05/cusp3.gif" alt="cusp3" width="283" height="346" />De un día para otro, una burbuja inmobiliaria, la cotización de una empresa tecnológica, un problema de deuda o la credibilidad de un país; puede pasar de ser totalmente justificable a insostenible. La situación económica antes de 2007 se describía más como <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Los_mundos_de_Yupi">el mejor de los mundos posibles</a>, que un peligroso acercamiento al precipicio de la ecuación cúspide. Hace unos meses el déficit griego, al igual que el español, era razonable y justificado por las necesidades de la crisis. Hoy ya no es así. Sin embargo, <strong>países como Reino Unido o incluso el intocable Estados Unidos, están igual o peor que nosotros</strong>. Entonces, ¿por qué no juzgan los mercados a todos los países por igual? La diferencia, en términos de la ecuación cúspide, sería que <strong>los mercados aún no se han trasladado a esa zona de percepción donde esos mismos datos generan una realidad percibida de forma totalmente distinta</strong>.</p>
<p>Pero los datos son los que son. Se podía justificar los precios del boom inmobiliario con mil argumentos, nadie podía rebatir la realidad de los precios, pero tarde o temprano los actores de mercado acabarían, de forma abrupta, catastrófica, por interpretar esa misma realidad de un modo diferente (paso del punto D al E). Igualmente, como comenta<a href="http://www.cotizalia.com/noticias/gross-agencias-rating-equivocan-espana-menos-20100506.html"> Bill Gross sobre España</a>, un país con un 20% de paro, déficit por encima del 10%, que ha hecho default 13 veces en sólo dos siglos, <strong>es cualquier cosa menos AAA</strong>. Esa era la realidad hace un par de meses y esa es la realidad hoy, sólo que percibida desde la nueva óptica del punto E en la ecuación de Thom.</p>
<p>Por ello, los mercados financieros nunca pueden mostrar la tranquilidad que un inversor querría para sus ahorros, los tranquilos paseos por la zona estable alrededor del punto A. La realidad es tan cambiante como queramos percibirla. Y<strong> esos cambios de percepción serán mayoritariamente bruscos, inesperados a priori, </strong><strong><a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">explicables a posteriori</a></strong> (de algo tienen que vivir los economistas). La volatilidad en los mercados, como las tormentas, acaba siempre por volver. Está en nuestra naturaleza humana.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-693" src="http://especular.com/files/2010/05/publico.jpg" alt="publico" width="227" height="314" />Mientras tanto, resulta especialmente patético cómo los políticos interpretan la reacción de los mercados (el paso de la zona C a la E) como un conspiranoico “ataque de los especuladores”. Habría que definir a quién ser refiere el Gobierno cuando les acusa de los movimientos &#8220;injustificados&#8221; de precios. ¿Se refiere a los ahorradores, empresarios e inversores que simplemente huyen del riesgo (vendiendo) y quieren poner a salvo la riqueza que con tanto esfuerzo han creado? ¿O se refiere a la residual población de <a href="http://especular.com/esos-depravados-vendedores-cortos-y-la-luz-que-nos-aportan/">especuladores profesionales</a> que intentan aprovechar esa inevitable vuelta a la realidad, a poner los pies en el suelo? Porque no creo que se refiera a unos oscuros <a href="http://www.readyfortomorrow.com/endgame-el-plan-bilderberg-para-la-dominacion-del-mundo">monstruos que conspiran</a> en los sótanos de alguna mega-corporación por destruir la humanidad y satisfacer sus intereses.</p>
<p>Suponiendo un mínimo de inteligencia y conocimientos al Gobierno, y sabedores de que los especuladores, <a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/">aceite del motor de los mercados</a>, no pueden desequilibrar balances gubernamentales y crear déficits monstruosos; sólo queda suponer que el Gobierno critica a ahorradores, empresarios e inversores por abandonar negocios inseguros. ¿En base a qué deberían permanecer y seguir siendo leales a un territorio que se ha vuelto hostil y peligroso? <strong>Culpar al mensajero, en este caso a los especuladores, sólo puede desacreditar aún más al capitán del barco.</strong></p>
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		<title>Justicia ciega</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Mar 2010 09:23:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La “Fórmula del Dinero” es, como la justicia, ciega e implacable.  No sabe si eres hombre o mujer, negro o blanco, joven o viejo. No discrimina por inteligencia, grado de preparación o físico, ni por nivel educativo o social. No distingue entre intenciones honestas o fraudulentas. No atiende a nuestros deseos ni a nuestros [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-324" src="http://especular.com/files/2010/03/justicia_ciega.jpg" alt="justicia_ciega" width="224" height="253" /><strong>La “<a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-i/">Fórmula del Dinero</a>” es, como la justicia, ciega e implacable</strong>.  No sabe si eres hombre o mujer, negro o blanco, joven o viejo. No discrimina por inteligencia, grado de preparación o físico, ni por nivel educativo o social. No distingue entre intenciones honestas o fraudulentas. No atiende a nuestros deseos ni a nuestros miedos o necesidades. Para nuestra indiferente Fórmula, <strong>todos los especuladores somos iguales: Sólo importa el valor de la Esperanza Matemática que obtenemos de nuestra estrategia</strong>.</p>
<p>Por ejemplo, le da igual si nos concentramos en la calidad de nuestras apuestas, intentando que cada apuesta sea lo más razonable posible o que cuente con la máxima probabilidad de resultar ganadora. O si preferimos, como vimos en los ejemplos del <a href="http://especular.com/jorobados-y-gestores-exoticos/">jorobado y Taleb</a>, centrarnos en intentarlo innumerables veces, pero con pocas esperanzas de acertar en cada una de ellas.</p>
<p><span id="more-322"></span>Las empresas de <strong>Capital Riesgo</strong> (Venture Capital), por ejemplo, se centran sobretodo en hacer esas pocas apuestas al año, extremadamente cuidadas, razonadas y justificadas. Necesitan que la mayoría de sus <strong>escasas y grandes apuestas “les salga bien”</strong> para que la Fórmula caiga del lado positivo. No pueden confiar en que sólo una o dos les produzcan suficientes beneficios para compensar el fracaso de otras apuestas.</p>
<p>Al contrario que <a href="http://www.paulgraham.com/really.html">Paul Graham</a>, quien a través de su empresa &#8220;Y Combinator&#8221;, prefiere invertir en cientos de pequeñas empresas nacientes (startups) al año, aportando pequeñas cantidades a cada una de ellas. Estos Business Angels, o empresas que aportan un capital semilla para startups,<strong> reconocen que apenas saben nada del resultado final de cada idea que se les presenta</strong>.</p>
<p>Por ejemplo, más de 20 empresas rechazaron, entre 1939 y 1944, la &#8220;loca&#8221; idea de Chester Carlson de crear y comercializar una máquina que “copiara documentos” (al final creó Rank Xerox y empezó a vender fotocopiadoras&#8230;). En general, cuando alguien propone algo que <strong>los demás tachan de</strong> <strong>imposible</strong> (el premio Nobel Lord Kelvin dijo en 1895 que era imposible construir máquinas más pesadas que el aire que pudieran volar), es probable que algo inesperadamente grandioso pueda surgir. Pero si <strong>no hay manera de saber cuál será el siguiente Google</strong>, la estrategia más &#8220;razonable&#8221;, al menos para Paul Graham y Taleb, es apostar a todos los caballos que puedan. Al final es la propia incertidumbre del mundo la que alimenta el potencial de las estrategias ganadoras.</p>
<p>En definitiva, <strong>lo más importante a la hora de especular será encontrar la estrategia que más se ajuste a nuestra personalidad y forma de ser</strong>. Algunas personas sienten tanto temor al riesgo, que sólo serán conscientes de haber realizado una única y grandiosa apuesta, probablemente a la carta del “<a href="http://especular.com/actitudes/">funcionariado</a>”, deseosos de <a href="http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/">eliminar la incertidumbre de su vida</a>. Otras, en el extremo opuesto, adictas al riesgo o temerarias, puede que acaben en una mesa de trading o arruinadas en el casino. Pero como hemos visto en las últimas entradas del blog,<strong> no hay una única “fórmula mágica” para todos</strong>, sino un camino personal por descubrir y trabajar. Por que en última instancia, <strong>es responsabilidad y privilegio de cada uno encontrar nuestra manera de caminar a través del caos y la maravilla del mundo</strong>.</p>
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		<title>Lo confieso, soy especulador</title>
		<link>http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/</link>
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		<pubDate>Thu, 21 Jan 2010 16:22:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[
Muchas veces me han preguntado, sobretodo en los últimos meses, cómo puedo dormir por las noches confesándome como especulador profesional. La pregunta suele estar motivada en que el término &#8220;especular&#8221;, a raíz de la crisis, se ha asociado erróneamente como origen de todos los males que hoy sufrimos. Los especuladores serían “los malos de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-137" src="http://especular.com/files/2010/02/Doctor-Maligno-Dr-Evil.jpg" alt="Doctor Maligno - Dr Evil - Especulador" width="245" height="301" /></p>
<p>Muchas veces me han preguntado, sobretodo en los últimos meses, cómo puedo dormir por las noches confesándome como especulador profesional. La pregunta suele estar motivada en que el término &#8220;especular&#8221;, a raíz de la crisis, se ha asociado erróneamente como origen de todos los males que hoy sufrimos. Los especuladores serían “<strong>los malos de la película</strong>”.</p>
<p>Sin embargo, ningún sistema económico, como ninguna otra actividad humana, podría sobrevivir sin la especulación. Persiguiendo su propio beneficio,<strong> los especuladores proporcionan una liquidez y distribución del riesgo imprescindible para el resto de la sociedad</strong>. Si no hubieran especuladores en el mercado de futuros de Chicago, ¿cómo conseguiría transferir el productor de naranjas el riesgo de precio sobre su cosecha futura que no quiere asumir? ¿Debería &#8220;el gobierno&#8221; establecer los precios futuros de todos los productos? El economista de la escuela austríaca Ludwig von Mises lo expresó mucho mejor en su obra “La acción humana”:</p>
<p><span id="more-123"></span><strong>1</strong>.- <strong>Sin especulación </strong><strong>no puede haber actividad económica</strong> más allá del inmediato presente.</p>
<p><strong>2</strong>.- La especulación enlaza la <strong>acción aislada del </strong><strong>individuo con la</strong> <strong>actividad económica de </strong><strong>la sociedad</strong>.</p>
<p><strong>3</strong>.- La especulación en el sistema capitalista ejecuta una función que debe ser implementada en <strong>cualquier sistema económico organizado: </strong><strong>proporcionar un </strong><strong>ajuste entre la oferta y la demanda a lo largo del espacio y el tiempo</strong>. La especulación desarrolla un servicio económico que <strong>no puede ser eliminado de ningún sistema económico</strong>.</p>
<p><strong>4</strong>.- <strong>Cada acción es una especulación</strong>, guiada por una opinión definida con respecto a la <strong><a href="http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/">condiciones inciertas del futuro.</a></strong></p>
<p><strong>5</strong>.- La influencia de la especulación no puede alterar los precios más allá de un periodo dado. Lo que puede hacer es <strong>disminuir la distancia entre los precios máximos y los mínimos</strong>. Las <a href="http://especular.com/el-precio-de-las-cebollas-y-la-escasez-de-hedge-funds/">fluctuaciones en los precios se reducen</a> por efecto de la especulación, al contrario de la creencia popular opuesta.</p>
<p><strong>6</strong>.- La especulación anticipa futuros cambios en los precios. Su función económica consiste en <strong>nivelar las diferencias de precios entre diferentes lugares y momentos</strong> y, a través de la presión que ejercen sobre los precios, adaptar la demanda a la oferta.</p>
<p>El punto 4 es especialmente revelador.<strong> En última instancia</strong>, en un entorno de constante incertidumbre física, económica y social,<strong> todos somos especuladores</strong> forzosos. Diariamente, de entre varias opciones, hay que elegir una, generalmente sin contar con toda la información y muchas veces sin saber las consecuencias últimas de elegir entre ellas. Por ejemplo, ¿quién no ha pospuesto alguna vez sus compras de ropa esperando a las rebajas porque espera encontrar precios mejores? ¿O comprar justo después de Reyes los adornos navideños por precios regalados? Algunas decisiones son más importantes que otras, y las analizamos en profundidad. ¿Qué carrera estudiar? ¿Invertiré en este fondo de pensiones? ¿Qué tipo de seguro médico me conviene? Otras son tan triviales como elegir qué película veremos el viernes o elegir dónde ir de vacaciones.</p>
<p>Especular profesionalmente no implica la garantía de alcanzar unos objetivos o hacerse rico. Reconocer que el mundo es impredecible y que hay muy pocos factores que podemos controlar no lleva automáticamente al éxito, es simplemente la premisa básica necesaria para empezar de forma realista a especular. Aún así, podemos intentarlo toda nuestra vida, con aproximaciones correctas y mucho trabajo, y no conseguirlo. Y aunque nuestra sociedad aún relacione de forma naïf éxito con capacidad y esfuerzo, sin dejar hueco al azar en el proceso, muchas veces es la simple suerte la que nos separa de nuestros objetivos. Pero por lo menos <strong>lo habremos intentado, habremos tomado riesgos, habremos sido felices durante el camino. Habremos salido al encuentro de la impredecible vida, en vez de esperar inútilmente en el sofá a que sea la vida y todo lo que nos puede ofrecer, bueno y malo, la que venga a nosotros.</strong></p>
<p>Al final, <strong>el especulador profesional no es más que aquel que conscientemente reconoce vivir en un mundo de incertidumbre donde lo más que podemos hacer es maximizar el ratio esperado de rentabilidad/riesgo</strong>, y lo convierte en profesión. Con humildad frente a un mundo que no podemos controlar y apenas predecir, el especulador es aquel que acepta el Universo tal como es y simplemente busca caminos para crecer y sobrevivir de la mejor manera. Especular, como crear, es un acto de rebeldía contra el camino establecido. Salir y explorar caminos nuevos, como antaño hacían los pioneros descubriendo nuevos territorios. Salir y aceptar que a cambio de abandonar un entorno protector, limitado y aburrido, podemos morir en el intento.</p>
<p>Como notaba D.H. Lawrence, podemos permanecer en silencio dentro de la convención, seguros y felices en el largo plazo, y nunca sentiremos a nuestro lado la angustia vivida. O, por el contrario, <em><strong>podemos ser apasionados, individualistas, voluntariosos, encontrando en la seguridad de la convención una prisión, de donde escapar y morir, ya sea por nuestra propia falta de fuerza para soportar el aislamiento y la exposición de caminar en solitario, o de una venganza directa de la comunidad por nuestra osadía</strong></em><strong>.</strong></p>
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		<title>La huida de la incertidumbre</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Jan 2010 19:42:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Incertidumbre]]></category>
		<category><![CDATA[Predicciones]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[No podemos imaginar lo que debió haber sido vivir el día a día en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial. Lo máximo que podemos decir sin haberlo vivido es que fue algo inimaginablemente horrible.
En aquellos días grises, los soldados pasaban sus días y noches sin saber si volverían a ver otro amanecer. No es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-106" src="http://especular.com/files/2010/02/Trincheras.jpg" alt="Trincheras" width="280" height="206" />No podemos imaginar lo que debió haber sido vivir el día a día en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial. Lo máximo que podemos decir sin haberlo vivido es que fue algo inimaginablemente horrible.</p>
<p>En aquellos días grises, los soldados pasaban sus días y noches sin saber si volverían a ver otro amanecer. No es difícil deducir el insomnio y demás secuelas que el estrés continuado les producía a los que sobrevivían.</p>
<p>Sin embargo, los médicos que les atendían se dieron cuenta de algo sorprendente. La noche anterior a que algún General ordenase un ataque masivo contra las trincheras enemigas, los soldados tenían órden de recibir una ración de queso y vino para cenar, antesala de una muerte prácticamente segura y estúpida. Los soldados lo sabían. Sin embargo los psiquiatras descubrieron que la noche que cenaban queso y vino, la velada anterior a su casi segura muerte, la mayoría dormían como niños y por fin descansaban plácidamente. De repente, toda la ansiedad y el estrés desaparecían y la trinchera se convertía en un lugar tranquilo y sereno, dentro de lo que las circunstancias permitían.</p>
<p><span id="more-104"></span></p>
<p>¿Cómo era posible, se preguntaban los médicos, que esa “sentencia de muerte” calmara y relajara a los soldados de esa manera? La realidad era que los soldados, a través del mensaje del queso y el vino, dejaban de preocuparse por su futuro, y por fin, más allá de la incertidumbre, sabían y aceptaban lo que les iba a ocurrir, por terrible que fuera.</p>
<p>Así, los médicos descubrieron que la mayoría de las veces no es una terrible verdad la que nos infringe el mayor sufrimiento psicológico, sino la propia incertidumbre del no saber qué pasará, la que nos hace insufrible la vida. Y esta regla sirve tanto para los soldados en una guerra, como para desempleados con incierto futuro o especuladores profesionales.</p>
<p>Desde pequeños, intentamos descubrir cuál es la lógica que se esconde detrás de cualquier fenómeno. Al igual que la Humanidad empezó a utilizar la ciencia precisamente como el método más apropiado para descubrir esa verdad racional y lógica que se encierra detrás del aparente caos del Universo.</p>
<p>¿Qué hay detrás de esta actitud tan &#8220;humana&#8221; de huir de la incertidumbre? Una búsqueda de la seguridad, la misma seguridad que faltaba en las trincheras, necesitan los parados, o de la que carecen los inversores.</p>
<p>Esta actitud de escapar a la incertidumbre la ha desarrollado el ser humano desde el principio de los tiempos y frente a todo lo que se ha enfrentado. Ha inventado Dioses, ideologías, creencias, mitos y supersticiones, con tal de escapar a la dolorosa experiencia de lo impredecible e incomprensible.</p>
<p>Por ejemplo, al descubrir una nueva ley física, desaparecen las tinieblas de la incertidumbre, del ruido, y aparece la luz del determinismo, de la predicción y la seguridad. Gracias a esos modelos deterministas descubiertos por la ciencia, hoy podemos saber dónde estará Júpiter dentro de 20 años, y qué pasará si echamos sal en la Coca-cola. Lo que se esconde detrás de este poder de predicción es la premisa de que ahí fuera, a veces de manera accesible y otras oculto, hay algo, un comportamiento, una señal, que es determinista, que se puede modelizar y por lo tanto predecir.</p>
<p>Desgraciada o afortunadamente, el mundo en que vivimos no es tan sencillo como una clase de física clásica en el instituto. Gracias a la Física Cuántica y a la Teoría del Caos y de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_de_las_catástrofes">Catástrofes</a>, hemos descubierto que la mayor parte de los sistemas complejos que forman este Universo no son deterministas. La polémica surge cuando nos enfrentamos a nuevos sistemas que “se nos resisten” y en los que creemos existe una señal, un comportamiento determinista y por lo tanto predecible, motivado principalmente por nuestra angustia frente a su aparente incertidumbre.</p>
<p>Como en los mercados financieros. Representados en los gráficos que usamos a diario, podríamos creer que detrás de ese aparente “camino aleatorio”, se esconde un comportamiento determinista. Muy escondido, eso sí, pero determinista de alguna manera. En ese caso, todo lo que nos quedaría es enfrentarnos a él, filtrarlo y destriparlo hasta que nos muestre sus secretos más íntimos y… ¿descubrir el Santo Grial de los Mercados?</p>
<p>Probablemente no, pues si ese modelo existiese se anularía a sí mismo en un rápido ejercicio de arbitraje. Pero si no existe esa señal, si los mercados no esconden determinismo, lo que nos queda es una situación de incertidumbre, de angustia frente a lo imprevisible. Vivir y trabajar en los mercados sería pues, si se me permite la osada comparación, el equivalente financiero y especulativo de la vida en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial.</p>
<p>Porque es precisamente al intentar anticipar el siguiente movimiento del mercado, al crearnos esperanzas sobre las futuras fluctuaciones de los mercados, que sobreviene el estrés, la angustia frente a la incertidumbre de mañana.</p>
<p>La solución a este dilema no es sencilla. Los mercados financieros no se pueden atacar con las mismas armas que se utilizaron para describir la danza de los planetas o protones colisionando en el CERN. Sin duda existen situaciones de desequilibrio, comportamientos fractales y ciertas señales que hacen abordable en cierta medida la navegación por este océano. Pero no existe el Santo Grial que nos diga a qué precio cotizará Telefónica o el petróleo dentro de un mes. Hay que buscar otros caminos.</p>
<p>Tal vez por ello más del 90% de los pequeños inversores que se inician en la especulación en los mercados acaban arruinadas en menos de un año. Los intermediarios financieros lo saben. Pero no hacen nada por evitar este silencioso suicidio general. Pues, como podemos imaginar, ellos viven de los intentos de los demás por descubrir su Santo Grial, esa mina de oro que les hará ricos, mientras consumen los picos y las palas que los brokers les proporcionan a un módico precio (comisiones).</p>
<p>Nos enfrentamos, como diría Dante si pudiera pasearse hoy por una sala de mercados, a un infierno en el que no hay lugar para la esperanza. Si admitimos esto, si aceptamos los mercados como son, si abandonamos toda esperanza, todo intento de racionalizar lo que no tiene lógica, tal vez consigamos (con una metodología más adaptada a la realidad de los mercados, esfuerzo y trabajo) no sólo sobrevivir en esta fría estepa, sino prosperar más allá de la angustia frente a la incertidumbre.</p>
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