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	<title>Especular.com &#187; Incertidumbre</title>
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		<title>Moneyball y la curva de Laffer</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Feb 2012 16:25:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Cuánto riesgo debemos asumir en el deporte o los negocios? ¿Y en la vida? ¿Es posible que los resultados que obtengamos estén más determinados por el nivel de riesgo que asumimos al tomar decisiones, que por otros aspectos que suponemos más importantes? Quizá la enseñanza más importante que Billy Beane (el personaje interpretado por Brad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://especular.com/files/2012/02/Moneyball-Rompiendo_Las_Reglas.jpg"><img class="alignleft size-large wp-image-1273" src="http://especular.com/files/2012/02/Moneyball-Rompiendo_Las_Reglas-716x1024.jpg" alt="" width="258" height="368" /></a><strong>¿Cuánto riesgo debemos asumir en el deporte o los negocios? ¿Y en la vida?</strong> ¿Es posible que los resultados que obtengamos estén más determinados por el nivel de riesgo que asumimos al tomar decisiones, que por otros aspectos que suponemos más importantes? Quizá la enseñanza más importante que Billy Beane (el personaje interpretado por Brad Pitt en la película <a href="http://www.youtube.com/watch?v=IwMZ5HnDYsc">Moneyball</a>) pueda darnos es que<strong> no asumir riesgos es la más arriesgada de las decisiones</strong>.</p>
<p>Ante una situación difícil podemos seguir intentando hacer las cosas como siempre, esforzándonos “un poco más”. O tomar el riesgo de hacerlas de forma diferente. Sin embargo, cambiar el punto de vista sobre un modelo de gestión puede dar vértigo. “Siempre se ha hecho así”, o “no seré yo con mi dinero quien lo va a probar”, son frases típicas que nos encontramos cada vez que intentamos salirnos del punto de vista general adoptado por la mayoría. Aunque como decía Einstein,<strong> una buena definición de locura es hacer siempre lo mismo, y esperar resultados diferentes.</strong></p>
<p><span id="more-1274"></span><strong>Billy</strong> (Brad Pitt) se encuentra en una situación<strong> crítica</strong>. Su equipo no sólo ha perdido la temporada, sino que sus mejores jugadores se han marchado a la competencia. Sin dinero suficiente para conseguir un “equipo galáctico”, se debate buscando una salida a la crisis.</p>
<p><a href="http://especular.com/files/2012/02/moneyball-1-e1326196167514.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-1288" src="http://especular.com/files/2012/02/moneyball-1-e1326196167514-300x163.jpg" alt="" width="300" height="163" /></a>El<strong> miedo</strong> se respira en el ambiente,<strong> bloquea</strong> las decisiones. Pero sin una decisión de calado seguirán haciendo lo mismo de siempre, y Billy ya sabe cuál es el resultado de hacer lo mismo de siempre y esperar un resultado diferente. <strong>Es entonces cuando se topa sin saberlo con su versión particular de la curva de Laffer</strong>. La misma curva que tanto se ha comentado últimamente tras la subida de impuestos del nuevo gobierno.</p>
<p>En esencia,<a href="http://www.elojodigital.com/contenido/10482-espana-y-la-curva-de-laffer"> la curva de Laffer</a> nos cuenta que si un país tiene un tipo impositivo del <strong>0%</strong> (es decir, sus ciudadanos no pagan ningún impuesto), los ingresos del gobierno serán obviamente 0, pues no ingresa nada. Igualmente, si un país impone un tipo impositivo que requisa el <strong>100%</strong> de todos los beneficios de sus ciudadanos (cualquier cosa que produzcan pasa a manos del gobierno en su totalidad), su ingreso volverá a ser cero porque nadie querrá producir nada.</p>
<p><a href="http://especular.com/files/2012/02/Laffer-theoretical.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1277" src="http://especular.com/files/2012/02/Laffer-theoretical.jpg" alt="" width="244" height="218" /></a>Supongamos que, por ejemplo, el tipo impositivo aumenta desde 0% hasta 5%. En esa primera zona (digamos por lo menos hasta el <strong>punto A</strong> del gráfico), una subida de impuestos apenas afecta la actividad de sus ciudadanos, que siguen produciendo como hasta ahora. Por lo tanto,<strong> cuando el tipo impositivo es muy bajo, el estado aumenta sus ingresos prácticamente en la misma proporción que sube los impuestos.</strong></p>
<p>Si saltamos hasta el otro lado del gráfico, la zona del <strong>punto B</strong>, y un gobierno pasa de aplicar una tasa impositiva del 60% al 90%, por ejemplo, la pasta que recauda disminuirá, para sorpresa y paradoja de sus políticos, que en un <a href="http://especular.com/de-porteros-politicos-y-penaltis/">alarde de inteligencia</a> imaginan que el comportamiento de la zona A se debe extrapolar hasta el infinito y más allá. Obviamente cada vez menos ciudadanos querrán producir en exclusiva para el estado, por lo que en la realidad<strong> los ingresos del estado disminuirán</strong>.</p>
<p>Para que el estado ingrese el máximo, <strong>debe haber algún punto entre A y B que maximice la recaudación</strong>. Un tipo impositivo “mágico” que invariablemente buscarán todos los estados si no están gobernados por políticos demasiado estúpidos y avariciosos. Aumentar más allá de ese punto los impuestos resultará contraproducente.</p>
<p><a href="http://especular.com/files/2012/02/Laffer-real.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1278" src="http://especular.com/files/2012/02/Laffer-real.jpg" alt="" width="240" height="217" /></a>La realidad, sin embargo, <a href="http://scienceblogs.com/goodmath/2007/07/a_laughable_laffer_curve_from.php">no es tan simple</a>.<strong> La curva de Laffer explica muy bien los extremos, pero se vuelve ruinosa a la hora de explicar o predecir esa “zona mágica” de máxima recaudación que todos los gobiernos buscan</strong>. Por eso no podemos saber a día de hoy si Rajoy conseguirá una mayor recaudación subiendo los impuestos (aunque desde luego no va a ayudar al crecimiento). La realidad es que<strong> los ingresos de un gobierno dependen, además del tipo impositivo, de muchas otras variantes interrelacionadas en la complejidad de su sociedad</strong>. Este sistema de compleja dinámica hace prácticamente imposible determinar, cuando estamos en la zona comprendida entre los puntos A y B, cuál será la recaudación final basándonos sólo en el tipo impositivo de un país (a este resultado empírico se le conoce, en honor a <strong>Martin Gardner</strong>, como<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Neo-Laffer_curve.svg"> la curva neo-Laffer</a>).</p>
<p><strong>La toma de riesgos</strong>, en los negocios, el deporte o en las propias decisiones vitales; <strong>tiene un comportamiento muy similar a la curva de Laffer</strong>. Está claro que si no asumimos <strong>ningún riesgo</strong>, no podemos esperar <strong>ninguna recompensa</strong> o beneficio. Similarmente, asumir demasiado riesgo pone en peligro cualquier proyecto, pues tarde o temprano la temeridad nos eliminará.</p>
<h3>La vida es complicada</h3>
<p>&nbsp;</p>
<p>Como sucede en la realidad con los ingresos de un estado, en la vida real no podemos saber si aumentar el riesgo o reducirlo será nuestro mejor movimiento. Ciertamente la vida es tan complicada o más que los impuestos.</p>
<p>Sin embargo,<strong> en situaciones de crisis, se tiende a recorrer la curva de Laffer del riesgo en sentido contrario. Esto es, a reducir el riesgo</strong>. Si estábamos en la zona A y las cosas se ponen feas, tenderemos a desplazarnos hacia la izquierda, a asumir menos riesgo, volver a la cueva, esperando sufrir menos. Pero al hacerlo así, estamos <strong>alejándonos de nuestra zona óptima de riesgo, limitamos nuestra exposición a los resultados positivos que nuestra estrategia puede producir.</strong></p>
<p><strong><a href="http://www.youtube.com/watch?v=IwMZ5HnDYsc">Moneyball</a>, </strong>similar en muchos aspectos a <a href="http://www.youtube.com/watch?v=OKoKYk4jC84">Jerry Maguire</a>, puede parecer a simple vista una película sobre deportes y estadística aplicada, pero es más <strong>una reflexión vital (la de Billy) sobre la toma de decisiones y el nivel de riesgo que queremos adoptar en cada momento de nuestra vida</strong>. El nivel de riesgo óptimo en cada momento, aunque el miedo personal y/o las opiniones de los demás nos digan otra cosa. <strong>El coraje de Billy está en que ante un problema típico, no opta por dar una respuesta típica reduciendo el riesgo, sino aumentándolo</strong>, cambiando su naturaleza, optimizando el beneficio que puede conseguir con una nueva estrategia y el nivel apropiado de riesgo asociado. Ni más riesgo, ni menos. Ni huida, ni temeridad. <strong>Aferrándose a la nueva estrategia y su nivel de riesgo óptimo a pesar de todo.</strong></p>
<p>La película, basada en el libro de <strong>Michael Lewis</strong> (ex-trader de bonos de Salomon Brothers, también autor del revelador “Póker del mentiroso”), ilustra que si creemos en nuestro propio camino, si confiamos en nuestra estrategia de gestión, da igual las apreciaciones de los demás. Y lo que es más importante, <strong>da igual el tiempo que tardemos en alcanzar los objetivos, o los fracasos que encontremos en el camino</strong>.</p>
<p><a href="http://especular.com/files/2012/02/Moneyball3.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1291" src="http://especular.com/files/2012/02/Moneyball3.jpg" alt="" width="336" height="224" /></a>Durante la película, <strong>compartimos la ansiedad y soledad que produce soportar el día a día de un largo drawdown</strong> (periodo de pérdidas connatural a cualquier estrategia financiera o proyecto empresarial) <strong>cuando uno mismo duda de si está haciendo lo correcto, y a tu alrededor todos te juzgan</strong> por el último resultado puntual obtenido, <a href="http://especular.com/las-cuatro-apuestas/">confundiendo estrategia con resultado</a>. Pero también compartimos la borrachera de disfrutar la rentabilidad cuando por fin llega. Billy, en un momento trascendental y lleno de sabiduría que recuerda al <a href="http://lepisma.liblit.com/2010/06/18/john-steinbeck-los-hechos-del-rey-arturo/">Merlin de Steinbeck</a>,<strong> nos enseña entonces que hay que tratar a ambas manifestaciones como lo que son, un espejismo en el camino de nuestra estrategia hacia el objetivo de largo plazo</strong>.</p>
<p>Forzosamente, siempre que iniciamos un nuevo camino, vamos a encontrar la oposición del status quo. Si no, no sería un nuevo camino, ya estaría popularizado, trillado, y no sería nuevo. <strong>Y cuando necesariamente nos estrellemos (como le comenta a Billy el propietario de los Red Sox), recibiremos las críticas, la burla de todo nuestro entorno</strong>. Pero esas burlas no son más que el último grito de los dinosaurios antes de morir.</p>
<p>El mundo idolatra el aparente y pasajero éxito sin esfuerzo, sin fracaso. Pero eso no existe. <strong>Si no asumimos el riesgo de hacer las cosas de manera diferente y equivocarnos, nunca podremos salir del rebaño</strong>. <strong>No sabemos qué nos deparará la zona media de nuestra curva de Laffer, pero seguro que será mejor que quedarse en la casilla de salida. Porque quien sigue al rebaño sólo puede esperar que sea la suerte la que cambie su destino, no su voluntad.</strong></p>
<p><a href="http://about.me/marcos21">µ</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Sin límites</title>
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		<pubDate>Wed, 11 May 2011 15:22:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Cómo sería la experiencia de ver los mercados desde el punto de vista de un genio? ¿Qué cosas podríamos pensar y deducir que ahora se nos escapan? ¿Hasta dónde podríamos llegar si nuestra capacidad mental no tuviera límite? En la película &#8220;Sin límites&#8221;, Eddie (Bradley Cooper, el héroe de &#8220;Resacón en Las Vegas&#8221;) intenta inútilmente escribir un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://especular.com/files/2011/05/Cartel_21X30_SIN_LIMITES_OK.jpg"><img class="alignright size-large wp-image-1064" src="http://especular.com/files/2011/05/Cartel_21X30_SIN_LIMITES_OK-715x1024.jpg" alt="" width="247" height="354" /></a><strong>¿Cómo sería la experiencia de ver los mercados desde el punto de vista de un genio?</strong> ¿Qué cosas podríamos pensar y deducir que ahora se nos escapan? ¿Hasta dónde podríamos llegar si nuestra capacidad mental no tuviera límite?</p>
<p>En la película &#8220;Sin límites&#8221;, Eddie (Bradley Cooper, el héroe de &#8220;Resacón en Las Vegas&#8221;) intenta inútilmente escribir un libro desde hace ya muchos años, mientras su vida se le escapa por el fregadero de su cocina. Casualidades del guión, en su peor día un amigo le ofrece una pastilla mágica, alto secreto farmacéutico llamado <strong>NZT</strong>, que activará y potenciará hasta el máximo su cerebro, convirtiéndole así en un lo que él mismo llamará “una versión altamente mejorada de uno mismo”.</p>
<p>A partir de ahí, todo será transparente y claro para Eddie, incluidos por supuesto el futuro de los mercados financieros. <strong>Con sólo leer por encima las noticias y visualizar unos gráficos, será obvio qué acciones tiene que comprar y vender apalancadamente, para convertir en pocos días unos miles de dólares en varios millones.</strong></p>
<p><span id="more-1057"></span><a href="http://especular.com/files/2011/05/1966-Time-Machine-Studio-Prop-Reproduction-26-sized.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1138" src="http://especular.com/files/2011/05/1966-Time-Machine-Studio-Prop-Reproduction-26-sized.jpg" alt="" width="222" height="167" /></a>¿Qué trader no ha soñado alguna vez con encontrarse un pendrive <strong>procedente del futuro con los datos históricos de los mercados de los próximos diez años</strong>? Sin ir más lejos, en 2002 la web financiera de Yahoo nos gastaba esa broma con la falsa noticia de que la SEC había detenido a un individuo que había conseguido cientos de millones de dólares especulando con opciones, a partir de sólo unos cientos de dólares iniciales. Dicho individuo declaró ante el juez que prometía devolver todo el dinero. Eso sí, tenían que dejarle meterse de nuevo en su <strong>máquina del tiempo</strong>, que había convenientemente escondido en Central Park, para volver al siglo XXIII de donde procedía.</p>
<p>Bromas a parte, es ese sueño de ver el futuro con la misma nitidez que como vemos el pasado, de ver más allá, el que <strong>da sentido etimológico</strong> a la palabra “<a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/">especular</a>”, del latin “<strong>speculari</strong>”, “<strong>ver (más lejos) desde una atalaya</strong>”. <a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/">El especulador</a> siempre busca, necesita, ver un poco más allá de lo presente e inmediato para poder tomar hoy decisiones que espera le sean rentables en el futuro. <strong>¿Qué mayor ventaja sobre el resto que “ver” anticipadamente las &#8220;conclusiones lógicas” a donde se dirige ese inmenso engranaje que sería el mundo?</strong></p>
<p><a href="http://especular.com/files/2011/05/Laplace.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1073" src="http://especular.com/files/2011/05/Laplace.jpg" alt="" width="327" height="349" /></a>La idea de la película no es nueva. Sin ir más lejos, esa misma idea de <strong>asociar “presciencia”, </strong>o la capacidad de ver el futuro,<strong> a una mente ilimitada, ya la tuvo el matemático francés <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pierre_Simon_Laplace">Laplace</a> hace dos siglos </strong>mientras contribuía a la mecánica racional y determinista que se estaba entonces completando. La visión de que si pudiéramos llegar a tener en cuenta toda la realidad, el futuro se nos presentaría como algo lógico y predecible, obvio como lo es ahora todo lo ocurrido en el pasado. En sus propias palabras:</p>
<p><em>“El intelecto que en un momento dado conociese todas las fuerzas que animan a la Naturaleza y las posiciones de los seres que las componen, si ese intelecto fuese tan vasto como para someter esos datos al análisis, sería capaz de abarcar en una única fórmula el movimiento de los mayores cuerpos del Universo y el del más liviano de los átomos. Nada podría ser incierto para él, y tanto el futuro como el pasado estarían presentes ante sus ojos”</em>.</p>
<p>Probablemente Laplace, cuando hablaba de ese “intelecto” tenía más en mente a la figura de Dios, que a un guaperas y autocomplaciente escritor “mejorado” por una pastilla mágica. Pero la hipótesis es la misma: <strong>Tanto Laplace como la película se sustentan en la creencia de que si tuviéramos suficiente información y fuéramos capaces de procesarla, podríamos entre otras cosas prognosticar el futuro de los mercados</strong> con la certeza que muestra Eddie:</p>
<p>—“Si tenemos en cuenta todos los factores que afectan al mercado, sabremos con certeza qué hará mañana el Dow Jones”.</p>
<p>En ese sentido, <strong>Laplace y Eddie</strong>, a pesar de no parecerse mucho físicamente, <strong>son idénticos</strong>. Ambos creen que no es el mundo el que es impredecible.<strong> Seríamos nosotros, muy limitados y realmente torpes, los que no somos capaces de “ver” suficiente</strong> y por ello se nos aparece como algo caótico.</p>
<p>Desgraciadamente, <strong>la verdad es otra</strong>:<strong> Nuestra capacidad de predecir el futuro no depende de cuán inteligentes seamos, sino sobre todo de la propia naturaleza de la realidad, que nos impone sus propios límites debido a su propia naturaleza.</strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<h3><em><strong>Caos determinista</strong></em></h3>
<p><a href="http://especular.com/files/2011/05/Divergencia.png"><img class="alignright size-full wp-image-1116" src="http://especular.com/files/2011/05/Divergencia.png" alt="" width="306" height="272" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ni siquiera un juego aparentemente <strong>tan simple como el billar</strong>, incluso conociendo con una precisión infinitesimal las posiciones y momentos iniciales de las bolas, permite predecir más allá de unas pocas colisiones cómo se situarán sobre la mesa las bolas en el futuro. Aunque conocemos perfectamente las ecuaciones que rigen su movimiento y tenemos toda la información sobre los elementos que intervienen (es decir, no pueden, por definición, suceder shocks externos),<strong> somos incapaces de saber cómo quedará dispuesta una mesa de billar</strong> tras, por ejemplo, 100 colisiones. Si dibujamos las trayectorias de los dos o tres primeros choques veremos que, por pequeña que sea la distancia <strong>b</strong>, al cabo de suficientes colisiones las trayectorias divergen de una manera que hace imposible predecir su disposición. De la misma forma, deberíamos dejar de construir castillos en el aire con nuestro particular &#8220;billar mental&#8221; a la hora de invertir. <strong>Concatenaciones de argumentos</strong> al estilo de &#8220;Si en julio la cosa pinta mal y Bernanke prolonga el QE a una 3ª tanda, entonces bajará el dólar, entonces subirá el Euro, entonces les costará exportar a los alemanes, entonces vendo Siemens&#8221;; son incluso más absurdas que predecir el tiempo que hará en la playa de Cullera dentro de un mes. No se trata de ser lo suficientemente inteligente, sino de ver que cada paso es incierto, borroso; añadiendo incertidumbre a una cadena que ni siquiera sabemos cómo se va a comportar, pues <a href="http://especular.com/desprendimiento-topologico-de-europa/">la percepción del mercado puede cambiar de forma abrupta en cualquier instante</a>.</p>
<p>Es la <strong>extrema sensibilidad a las condiciones iniciales la que impide conocer el futuro de un sistema regido paradójicamente por leyes deterministas</strong>. Como decía la<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Irulan_Corrino"> Princesa Irulan</a> en Dune:</p>
<p>&#8220;Toda Hermana Bene Gesserit sabe perfectamente que <strong>es en el momento de empezar cuando hay que cuidar atentamente que los equilibrios queden establecidos de la manera más exacta</strong>&#8220;.</p>
<p>Si esto es así para un ejemplo tan simple como unas inertes bolas de plástico encima de una mesa bien visible,<strong> ¿qué podremos decir de sistemas donde intervienen millones de personas con libertad cada una para elegir individualmente?</strong> Las condiciones iniciales en el caso de los mercados escapan ya a cualquier modelización, al tener cada persona su propia visión del mundo. Si añadimos las interacciones con su entorno, y cientos de iteraciones posteriores, lo que nos queda es un fenómeno, el de <strong>los mercados financieros, impredecible en el sentido clásico de Laplace.</strong></p>
<p>Ojo, que no sea predecible en el sentido clásico no significa que no existan métodos con los que extraer rentabilidad a ciertos fenómenos que, como los tornados en la atmósfera, muestran cierta regularidad pasajera dentro del caos. Pero ese es otro tema, puesto que lo que estamos discutiendo es si una extrema clarividencia podría contar con ventaja a la hora de invertir.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3><em><strong>No más felices</strong></em></h3>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nos queda un último consuelo frente a la inexistencia de la píldora NZT (o la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Melange">Melange</a> de Arrakis, el <a href="http://fringepedia.net/wiki/Cortexiphan">Cortexiphan</a> de Fringe o cualquier otra metáfora de la presciencia). Sabemos ahora que <strong>no nos sería muy útil para incrementar nuestra rentabilidad en los mercados</strong>.<strong> ¿Sería útil entonces para hacernos más felices?</strong> Según la película parece que sí, pero si nos fijamos precisamente en aquellas personas con capacidades cognitivas similares a las que adquiere Eddie, la respuesta tiende más bien a ser negativa.</p>
<p>Y es que desgraciadamente, en contra de la sabiduría popular (&#8220;cuanto más listo, más dinero se hace&#8221;), <strong>una gran capacidad coginitiva suele estar más correlacionada con sufrir problemas psicológicos que con obtener grandes rentabilidades</strong>. Unos problemas, como dificultades de adaptación social, obsesiones y paranoias; que no ayudan precisamente a ser más feliz, sino todo lo contrario.</p>
<p><a href="http://especular.com/files/2011/05/Seykota.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1131" src="http://especular.com/files/2011/05/Seykota.jpg" alt="" width="210" height="209" /></a>Baste recordar que cuando <a href="http://www.atrader.com/manager-profile/32-ed-seykota-trend-follower-market-wizard">Ed Seykota</a> buscaba encontrar traders para su equipo, descubrió que<strong> los peores</strong> eran precisamente aquellos que presumiblemente eran los más capacitados intelectualmente: <strong>Matemáticos, Economistas e Ingenieros perdían sistemáticamente el capital que les asignaba, </strong>especialmente si habían alcanzado el grado de Doctor, PhD. Mientras, otros perfiles como por ejemplo soldados ex-combatientes del Vietnam, solían mostrar las mejores rentabilidades con menor riesgo. El problema lo tenían los &#8220;PhD&#8221; con su cerebro, que les hacía obsesionarse con lo que &#8220;lógica y racionalmente&#8221; tenía que hacer el mercado. Y cuando el mercado se movía en su contra eran incapaces de reconocer que &#8220;su gran inteligencia&#8221; se había equivocado. Algo que los que volvían de Vietnam habían interiorizado muy bien:<strong> huir en cuanto aparece el más mínimo indicio de peligro</strong>. Los soldados cortaban las pérdidas rápidamente, sin importarles su &#8220;comprensión&#8221; de lo que ocurría en el mercado. Paralelamente, dejaban correr los beneficios cuando aparecían, como Seykota les enseñó. El resultado con los soldados era un <a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-i/">proceso con Esperanza Matemática positiva</a>, por lo que acababan ganando dinero, sin necesidad de ser &#8220;los más listos&#8221; (o gracias a ello).</p>
<p><strong>René Descartes</strong> lo dijo de esta forma: &#8220;<strong>Otros han tenido mentes más poderosas que la mía, pero han logrado menos porque sus métodos no eran los adecuados</strong>&#8220;. Lo que quiere decir Descartes, aplicado a los mercados, es que <strong>si enfocamos el problema desde un marco conceptual equivocado, nuestra capacidad intelectual, por muy alta que sea, no servirá de nada</strong>. El ejemplo más impactante es el de <strong>Issac Newton</strong>, que tras revolucionar la Física y las Matemáticas (con métodos que resultaron correctos), dedicó la mayor parte de su vida a la Alquimia, obviamente sin conseguir ningún resultado. <strong>El problema no era su falta de inteligencia y medios, sino que las bases de la Alquimia con las que partía son de por sí erróneas</strong>.</p>
<p><img class="size-full wp-image-1087 alignright" src="http://especular.com/files/2011/05/Isaac_Newton.jpg" alt="" width="265" height="176" /></p>
<p>Efectivamente, <strong>Newton</strong> fue uno de los más grandes genios que ha dado la humanidad, sin duda con capacidades más allá de las que el NZT le puede dar a Eddie. Sin embargo, a pesar de su genio, sus contactos en las altas finanzas y lo bien informado que estaba, no supo prever el crash de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Burbuja_de_los_mares_del_Sur">Compañía de los Mares del Sur</a>, con la que <strong>perdió una fortuna</strong>. Por no decir que su vida personal, a pesar de sus “mejoradas capacidades cognitivas&#8221; innatas, a años luz de cualquier otro ser humano, no fue lo que se puede llamar una <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Isaac_Newton#Biograf.C3.ADa">vida feliz</a>, arrastrado muchas veces por la paranoia y la depresión. Él mismo reconoció las limitaciones que hemos comentado con una sentencia que resume perfectamente este post, y que podría servir como epílogo realista de la película: &#8220;<em><strong>Puedo predecir con precisión el movimiento de estrellas y planetas, pero no la locura de las gentes</strong></em>&#8220;.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Pánico Nuclear</title>
		<link>http://especular.com/panico-nuclear/</link>
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		<pubDate>Tue, 15 Mar 2011 17:07:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El pánico nuclear que estamos viviendo en Japón tiene muchas similitudes con el pánico financiero de septiembre de 2008. Nassim Taleb, harto de que el público siga sin entender lo que es un Cisne Negro, vuelve a insistir en ello: La Comisión Nuclear Japonesa tenía los siguientes objetivos en 2003: &#8220;El valor medio del riesgo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://especular.com/files/2011/03/black_swan.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1021" src="http://especular.com/files/2011/03/black_swan.jpg" alt="" width="291" height="218" /></a>El pánico nuclear que estamos viviendo en Japón tiene muchas similitudes con el pánico financiero de septiembre de 2008. Nassim Taleb, harto de que el público siga sin entender lo que es un<strong> Cisne Negro</strong>, vuelve a <a href="http://www.fooledbyrandomness.com/notebook">insistir en ello</a>:</p>
<p>La <a href="http://www.nsc.go.jp/NSCenglish/index.htm">Comisión Nuclear Japonesa</a> tenía los siguientes objetivos en 2003: &#8220;El valor medio del riesgo de mortalidad por exposición a la radiación resultante de un accidente de una instalación nuclear, no debe exceder de 1 vez por cada millón de años&#8221;.</p>
<p>Esa política fue diseñada hace sólo 8 años. <strong>Su accidente de “una vez en un millón de años” ha ocurrido sólo ocho años más tarde</strong>. (Qué curioso, el mismo argumento que usó Goldman Sachs para excursarse de las pérdidas de uno de sus hedge funds, algo que <a href="http://www.smurfitschool.ie/academicsampresearch/workingpapers/wp_08_13.pdf">sólo podía pasar una vez cada varios billones de años</a>). Estamos tratando con un fenómeno perteneciente al <a href="http://www.edge.org/3rd_culture/taleb08/taleb08_index.html">cuarto cuadrante</a>.</p>
<p><span id="more-1011"></span>Pasé las últimas dos décadas explicando (en su mayoría a <a href="http://especular.com/esos-extranos-personajes-llamados-analists/">imbéciles financieros</a> (sic), pero también a cualquiera que me escuchara) por qué no debemos hablar acerca de probabilidades pequeñas en cualquier dominio.<strong> La ciencia no puede tratar con ellas</strong>. Es irresponsable hablar de probabilidades pequeñas y hacer que las personas confíen en ellas, a excepción de sistemas naturales que se hayan mantenido en pie durante 3.000 millones de años (no de probabilidades derivadas teóricamente por nosotros, como las que aplicamos en el campo de las finanzas o el nuclear con un horizonte de unos 60 años). Fácilmente <strong>olvidamos que:</strong></p>
<p><strong>1.- Las probabilidades pequeñas tienden a ser más difíciles de calcular cuanto más pequeña sea la probabilidad</strong> (ver la segunda edición de “<a href="http://www.amazon.com/Black-Swan-Improbable-Robustness-Fragility/dp/081297381X/ref=sr_1_1?s=books&amp;ie=UTF8&amp;qid=1300206277&amp;sr=1-1">El Cisne Negro</a>”).</p>
<p><img class="alignright size-medium wp-image-1018" src="http://especular.com/files/2011/03/Black-Swan-300x300.jpg" alt="" width="240" height="240" /></p>
<p><strong>2.- El modelo de error hace que subestimemos las probabilidades pequeñas</strong> (en general, debido a efectos de convexidad). Cualquier error en el modelo infravalora las consecuencias negativas (al igual que cualquier incertidumbre sobre el tiempo de vuelo hace que la llegada de nuestro avión por lo general se retrase, no se adelante).</p>
<p><strong>3.-</strong> El problema es más agudo en Extremistán, en particular si hablamos de sistemas y procesos creados por la mano del hombre como las finanzas o las centrales nucleares.<strong> Las probabilidades se subestiman, cierto. Pero las consecuencias son aún mucho más infravaloradas.</strong></p>
<p><strong>4.- Debido a la globalización, los costes de las catástrofes naturales están aumentando de una manera no lineal</strong>.</p>
<p><strong>5.- El problema de Casanova</strong> (sesgo de supervivencia en probabilidad): Si Usted calcula la frecuencia de un evento raro y su supervivencia depende de que dicho evento <strong>no</strong> tenga lugar (por ejemplo, sucesos nucleares, jugar a la ruleta rusa o ser un <a href="http://especular.com/el-largo-plazo/">gestor long-only</a>), entonces se está subestimando dicha probabilidad.</p>
<p>Hasta aquí los comentarios de nuestro amigo Nassim. No pasa nada si en los institutos y la Universidad los estudiantes se preocupan más por aprobar los exámenes que por comprender las implicaciones de lo que les enseñas. No es tan grave si la inmensa mayoría de la gente no sabe ni entiende de matemáticas.</p>
<p><strong>Lo grave en nuestra sociedad es que quienes toman decisiones políticas, además de ser legos en la materia, se dejen guiar por asesores “altamente cualificados”, pero simultáneamente ciegos al impacto real de sus proyecciones.</strong></p>
<p>Siendo gestor de fondos, cuantas veces habré discutido con colegas porque implementaban <a href="http://especular.com/jorobados-y-gestores-exoticos/">estrategias cóncavas</a>, argumentándome que la probabilidad de que les pase algo malo es, como dice el informe de la Comisión Nuclear Japonesa, menor de “una entre un millón de años”. Lo paradójico es que son ese tipo de gestores los que consiguen el éxito y el reconocimiento de la industria a los pocos años, hasta que son barridos y olvidados por algún evento de consecuencias “imprevistas”, y una <strong>nueva generación les sustituye apoyados por la amnesia de los propios clientes arruinados</strong>.</p>
<p>Las reacciones que están teniendo los gobiernos frente al pánico nuclear japonés son muy similares a las del pánico financiero de septiembre de 2008. De repente se manifiesta el impacto de lo altamente improbable, cómo todo cambia radicalmente, y entonces se rectifica… temporalmente.</p>
<p><strong><a href="http://especular.com/files/2011/03/russian-roulette.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1027" src="http://especular.com/files/2011/03/russian-roulette.jpg" alt="" width="256" height="320" /></a>No nos equivoquemos, volverá a suceder.</strong> Volveremos a diseñar estructuras y procesos basados en lo “estadísticamente seguro”, tanto en el campo de las <strong>finanzas</strong>, como en el de la <strong>energía</strong>, la <strong>política</strong> (“es poco probable que el partido ABCD llegue al poder”) o la <strong>biología</strong> (“Es altamente improbable que el virus THX mute…”).</p>
<p><strong>El producto financiero más atractivo</strong>, ese que promete una interesante rentabilidad “prácticamente sin riesgo”, <strong>y la central nuclear de Freedonia, comparten algo en común: “Son seguros al 99.99%”</strong>.</p>
<p>Pero si nos ofrecen jugar a la ruleta rusa, con un arma con sitio para 100 balas, pero sólo cargada con una, probablemente rechazaremos la oferta.</p>
<p><strong>¿Por qué no jugar, si el arma es segura al 99%?</strong></p>
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		<title>El pulpo Paul y los gestores estrella</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Jul 2010 09:14:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Analistas]]></category>
		<category><![CDATA[Hedge Fund]]></category>
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		<category><![CDATA[Industria Fondos]]></category>
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		<description><![CDATA[¿En qué se diferencia el pulpo Paul de un gestor de fondos? La principal diferencia, dejando aparte la “demostrada” fiabilidad de Paul para predecir el futuro del Mundial, es que a pesar de lo que nos divertimos con él, todos sabemos que detrás de las decisiones de un pulpo sólo puede haber azar. Sin embargo, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-778" src="http://especular.com/files/2010/07/Pulpo-Paul.jpg" alt="Pulpo Paul" width="288" height="192" /><strong>¿En qué se diferencia el pulpo Paul de un gestor de fondos?</strong> La principal diferencia, dejando aparte la “demostrada” fiabilidad de Paul para predecir el futuro del Mundial, es que a pesar de lo que nos divertimos con él, todos sabemos que detrás de las decisiones de un pulpo sólo puede haber azar.</p>
<p>Sin embargo, a los gestores de fondos y demás tribus del mundo financiero se les presupone y exige algún argumento sólido que justifique razonablemente sus pronósticos sobre el futuro. Si un gestor invierte en petróleo, necesitamos saber que lo hace por una &#8220;buena razón&#8221;. Esperamos entonces que esa justificación lógica haga más fiable las predicciones de un gestor o analista, que las de un pulpo con presuntos poderes psíquicos.</p>
<p>La pregunta que debemos hacernos entonces como especuladores es,<strong> ¿tiene sentido confiar más en un <a href="http://especular.com/el-poder-de-una-corbata/">analista o gestor encorbatado</a></strong><strong> que en un pulpo a la hora de invertir?</strong></p>
<p><span id="more-773"></span>Burton Malkiel, en su siempre instructivo libro “<a href="http://libros.fnac.es/a251443/Burton-G-Malkiel-Un-paseo-aleatorio-por-Wall-Street?Mn=-1&amp;Mu=-13&amp;Ra=-1&amp;To=0&amp;Nu=1&amp;Fr=0">Un paseo aleatorio por Wall Street</a>”, ya planteó esa cuestión con un experimento mental (Gedankenexperiment) cuyos resultados parciales (sólo los positivos,  acentuando el <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Survivorship_bias">sesgo de supervivencia</a>) podemos encontrar a diario en la prensa especializada relativa a los fondos de inversión.</p>
<p><strong><em>Sesgo de supervivencia</em></strong></p>
<p><span style="font-weight: normal;font-size: 13px">Supongamos que somos tan ricos como Warren Buffet y que vamos a emplear 10 billions de nuestra fortuna personal en divertirnos durante un año con la prensa especializada del mundo financiero. Contrataremos a 10.000 prometedores gestores (entiéndase, sólo a aquellos que enfundados en un buen traje proyecten credibilidad), a los que proveeremos de un Fondo de inversión para cada uno con 1 millón de Euros. La naturaleza del contrato, que no saldrá a la luz públicamente hasta después de terminado el experimento, expondrá claramente que<strong> se deberá gestionar sólo en función de los resultados que arroje una moneda al aire</strong> (versión “no estresante para animales” del pulpo Paul). El método consistirá en elegir si el mes que viene se especulará al alza o a la baja según salga cara o cruz, sobre un activo determinado (también<a href="http://news.google.com/newspapers?nid=1876&amp;dat=19930908&amp;id=ItYpAAAAIBAJ&amp;sjid=I88EAAAAIBAJ&amp;pg=1894,2774395"> elegido al azar lanzando esta vez un dardo </a>sobre las páginas del Financial Times).</span></p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-70" src="http://especular.com/files/2010/01/economic_forecasting.jpg" alt="economic forecasting" width="338" height="240" />Después del primer mes aproximadamente la mitad de los gestores habrán acertado en su “inversión”. Al cabo de dos meses, aproximadamente un cuarto de los gestores originales habrán acertado repetidamente sus predicciones. Y así sucesivamente durante los doce meses del primer año.</p>
<p>Por puro azar, es muy probable que al menos dos de esos gestores hayan “acertado” sistemáticamente cada mes, convirtiendo ese millón inicial en una fortuna (unos 2 billions, si doblaron la apuesta cada mes). Los medios, que desconocen el “avanzado método de inversión” de nuestros gestores, se desharán en elogios y premios para ese par de “genios” que de hecho han sido capaces de construir una fortuna desde la nada. Los nuevos Soros de las Finanzas, capaces de predecir con certeza absoluta el futuro de cualquier activo una y otra vez. Por su parte, los gestores no dudarán en exigir “justificadamente” salarios astronómicos, ya que ante cualquier crítica o reparo les bastará con mostrar la evolución de sus Fondos (trackrecord) para que hasta el más escéptico enmudezca de respeto y adoración.</p>
<p>La prensa les adulará con portadas y entrevistas “a toro pasado” del estilo que ya conocemos como &#8220;<a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">pregunta tonta de la semana</a>&#8220;:</p>
<p><strong>—¿Cómo anticipó Usted tan bien la caída del Euro de principios de este año?</strong></p>
<p>A lo que el gestor siempre podrá contestar de manera razonable (creíble)<strong> seleccionando aquellos elementos de la realidad que justifican, una vez sucedido, dicho movimiento</strong> en el Euro, el oro, Telefónica, petróleo, o cualesquiera activos en los que el gestor “acertó”.</p>
<p>Lo bueno de este experimento es que <strong>no necesitamos gastarnos 10 billions para realizarlo</strong> y comprobar su efecto entre prensa y clientes. De la misma forma que durante el Mundial de Futbol otros sufridos animales no acertaron con que España llegaría a jugar la final, y su error fue rápidamente olvidado a favor del “infalible Paul”; <strong>la versión financiera del experimento y los resultados del sesgo de supervivencia se está realizando constantemente en el mundo de la inversión colectiva</strong>, regulada y no regulada (Hedge Funds). Hay tantos gestores ahí fuera, apostando de formas tan diferentes, que forzosamente tenemos que encontrarnos con portadas de pulpos Paul en su versión traje-corbata en revistas como Bloomberg, FundsPeople, Fortune, Forbes, y demás prensa rosa del mundo del ahorro.</p>
<p>A cada portada, <a href="http://www.20minutos.es/noticia/760430/0/animales/prediccion/resultados/">olvidados ya los hámsters que se equivocaron por el camino</a> (sesgo de supervivencia), nos haremos de nuevo la pregunta: <strong>¿Existen gestores capaces realmente de adelantarse al mercado?</strong> ¿Es posible que algunos privilegiados puedan ver más allá de los límites que la locura del mercado nos impone? ¿Cómo distinguir un pulpo Paul regido por el azar de un auténtico visionario del futuro, si es que eso es posible?</p>
<p>Tal vez la respuesta sea mucho más sencilla de lo que pretendemos. S<strong>i el futuro no se puede predecir y por lo tanto no pueden haber privilegiados con una bola de cristal, ¿por qué seguimos adorando a los pulpos de las finanzas?</strong></p>
<p>El pulpo Paul quizá piense que la culpa no es suya, sino de esos extraños seres que, fuera de su tranquila pecera, nos empeñamos en hacerle fotografías y otorgarle las habilidades propias de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Casandra">Cassandra</a>. <strong>El ser humano es adicto a todas las versiones del pulpo Paul que se le ofrezca, lleven corbata, un premio Nobel colgado o tentáculos. En su <a href="http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/">huida de la incertidumbre</a>, el inversor buscará y preguntará a los gurús a los que él mismo provee de poderes especiales, dónde invertir, qué mercados subirán, de dónde huir. Sin poder evitar otorgar una capacidad que, íntimamente, sabemos nadie posee; la de ver un futuro por definición impredecible.</strong></p>
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		<title>Desprendimiento topológico de Europa</title>
		<link>http://especular.com/desprendimiento-topologico-de-europa/</link>
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		<pubDate>Sun, 09 May 2010 22:30:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Salvador Dalí pintó este óleo, &#8220;Desprendimiento topológico de Europa&#8221;, poco antes de morir en 1983, fascinado por la Teoría de Catástrofes de René Thom. No sabemos si tenía en mente un futuro desmembramiento de Europa, el Euro aún no existía; pero su genial intuición tal vez nos mostró a través de las grietas lo que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.abcgallery.com/D/dali/dali225.html"><img class="alignright size-full wp-image-692" src="http://especular.com/files/2010/05/dali-desprendimiento-topológico-de-europa.jpg" alt="dali desprendimiento topológico de europa" width="282" height="241" /></a><strong>Salvador Dalí</strong> pintó este óleo, &#8220;Desprendimiento topológico de Europa&#8221;, poco antes de morir en 1983, fascinado por la Teoría de Catástrofes de <a href="http://www.pedagopsy.eu/entretien_thom.htm"><strong>René Thom</strong></a>. No sabemos si tenía en mente un futuro desmembramiento de Europa,  el Euro aún no existía; pero su genial intuición tal vez nos mostró a través de las grietas lo que podría suceder unas décadas después.</p>
<p>A modo de firma, sustituyendo su nombre, aparece la ecuación llamada “<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Catastrophe_theory#Swallowtail_catastrophe">cola de golondrina</a>”, <em>V</em> = <em>x</em><sup>5</sup> + <em>a</em><em>x</em><sup>3</sup> + <em>b</em><em>x</em><sup>2</sup> + <em>c</em><em>x</em>, una de las &#8220;catástrofes elementales&#8221; que René Thom llegó a clasificar para su teoría y <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_Swallow%27s_Tail">motivo de la última obra del pintor</a>.</p>
<p>En esencia, la <a href="http://www.albaiges.com/catastrofes/teoriacatastrofesrenethom.htm"><strong>Teoría de Catástrofes</strong></a> ilustra el hecho de que <strong>para unos datos objetivos similares de la realidad, la interpretación puede tornarse, de forma abrupta, totalmente distinta</strong>.</p>
<p><span id="more-694"></span>Los mercados están siempre &#8220;democratizando” dicha interpretación de la realidad, ofreciendo como resultado un dato observable y medible sin ambigüedad: el precio de los activos. Sin embargo, dicha percepción basada en datos que varían muy suavemente con el paso del tiempo (paro, déficit, PIB, etc), puede moverse sin alteraciones bruscas durante mucho tiempo (por ejemplo, del punto A al punto C ó B), hasta que llega un momento en el que, sin necesidad de una causa mayor, cae por el precipicio (punto D) de la ecuación &#8220;cúspide&#8221; (<em><strong>z</strong></em><strong> = </strong><em><strong>x</strong></em><sup><strong>4</strong></sup><strong> + </strong><em><strong>a</strong></em><em><strong>x</strong></em><sup><strong>2</strong></sup><strong> + </strong><em><strong>b</strong></em><em><strong>x</strong></em>, representada abajo) y, de repente, <strong>unos datos que ayer justificaban unos precios, una percepción mayoritaria, hoy son motivo para una realidad totalmente diferente</strong> (paso del punto D al E).</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-700" src="http://especular.com/files/2010/05/cusp3.gif" alt="cusp3" width="283" height="346" />De un día para otro, una burbuja inmobiliaria, la cotización de una empresa tecnológica, un problema de deuda o la credibilidad de un país; puede pasar de ser totalmente justificable a insostenible. La situación económica antes de 2007 se describía más como <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Los_mundos_de_Yupi">el mejor de los mundos posibles</a>, que un peligroso acercamiento al precipicio de la ecuación cúspide. Hace unos meses el déficit griego, al igual que el español, era razonable y justificado por las necesidades de la crisis. Hoy ya no es así. Sin embargo, <strong>países como Reino Unido o incluso el intocable Estados Unidos, están igual o peor que nosotros</strong>. Entonces, ¿por qué no juzgan los mercados a todos los países por igual? La diferencia, en términos de la ecuación cúspide, sería que <strong>los mercados aún no se han trasladado a esa zona de percepción donde esos mismos datos generan una realidad percibida de forma totalmente distinta</strong>.</p>
<p>Pero los datos son los que son. Se podía justificar los precios del boom inmobiliario con mil argumentos, nadie podía rebatir la realidad de los precios, pero tarde o temprano los actores de mercado acabarían, de forma abrupta, catastrófica, por interpretar esa misma realidad de un modo diferente (paso del punto D al E). Igualmente, como comenta<a href="http://www.cotizalia.com/noticias/gross-agencias-rating-equivocan-espana-menos-20100506.html"> Bill Gross sobre España</a>, un país con un 20% de paro, déficit por encima del 10%, que ha hecho default 13 veces en sólo dos siglos, <strong>es cualquier cosa menos AAA</strong>. Esa era la realidad hace un par de meses y esa es la realidad hoy, sólo que percibida desde la nueva óptica del punto E en la ecuación de Thom.</p>
<p>Por ello, los mercados financieros nunca pueden mostrar la tranquilidad que un inversor querría para sus ahorros, los tranquilos paseos por la zona estable alrededor del punto A. La realidad es tan cambiante como queramos percibirla. Y<strong> esos cambios de percepción serán mayoritariamente bruscos, inesperados a priori, </strong><strong><a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">explicables a posteriori</a></strong> (de algo tienen que vivir los economistas). La volatilidad en los mercados, como las tormentas, acaba siempre por volver. Está en nuestra naturaleza humana.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-693" src="http://especular.com/files/2010/05/publico.jpg" alt="publico" width="227" height="314" />Mientras tanto, resulta especialmente patético cómo los políticos interpretan la reacción de los mercados (el paso de la zona C a la E) como un conspiranoico “ataque de los especuladores”. Habría que definir a quién ser refiere el Gobierno cuando les acusa de los movimientos &#8220;injustificados&#8221; de precios. ¿Se refiere a los ahorradores, empresarios e inversores que simplemente huyen del riesgo (vendiendo) y quieren poner a salvo la riqueza que con tanto esfuerzo han creado? ¿O se refiere a la residual población de <a href="http://especular.com/esos-depravados-vendedores-cortos-y-la-luz-que-nos-aportan/">especuladores profesionales</a> que intentan aprovechar esa inevitable vuelta a la realidad, a poner los pies en el suelo? Porque no creo que se refiera a unos oscuros <a href="http://www.readyfortomorrow.com/endgame-el-plan-bilderberg-para-la-dominacion-del-mundo">monstruos que conspiran</a> en los sótanos de alguna mega-corporación por destruir la humanidad y satisfacer sus intereses.</p>
<p>Suponiendo un mínimo de inteligencia y conocimientos al Gobierno, y sabedores de que los especuladores, <a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/">aceite del motor de los mercados</a>, no pueden desequilibrar balances gubernamentales y crear déficits monstruosos; sólo queda suponer que el Gobierno critica a ahorradores, empresarios e inversores por abandonar negocios inseguros. ¿En base a qué deberían permanecer y seguir siendo leales a un territorio que se ha vuelto hostil y peligroso? <strong>Culpar al mensajero, en este caso a los especuladores, sólo puede desacreditar aún más al capitán del barco.</strong></p>
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		<title>Justicia ciega</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Mar 2010 09:23:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La “Fórmula del Dinero” es, como la justicia, ciega e implacable. No sabe si eres hombre o mujer, negro o blanco, joven o viejo. No discrimina por inteligencia, grado de preparación o físico, ni por nivel educativo o social. No distingue entre intenciones honestas o fraudulentas. No atiende a nuestros deseos ni a nuestros miedos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-324" src="http://especular.com/files/2010/03/justicia_ciega.jpg" alt="justicia_ciega" width="224" height="253" /><strong>La “<a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-i/">Fórmula del Dinero</a>” es, como la justicia, ciega e implacable</strong>.  No sabe si eres hombre o mujer, negro o blanco, joven o viejo. No discrimina por inteligencia, grado de preparación o físico, ni por nivel educativo o social. No distingue entre intenciones honestas o fraudulentas. No atiende a nuestros deseos ni a nuestros miedos o necesidades. Para nuestra indiferente Fórmula, <strong>todos los especuladores somos iguales: Sólo importa el valor de la Esperanza Matemática que obtenemos de nuestra estrategia</strong>.</p>
<p>Por ejemplo, le da igual si nos concentramos en la calidad de nuestras apuestas, intentando que cada apuesta sea lo más razonable posible o que cuente con la máxima probabilidad de resultar ganadora. O si preferimos, como vimos en los ejemplos del <a href="http://especular.com/jorobados-y-gestores-exoticos/">jorobado y Taleb</a>, centrarnos en intentarlo innumerables veces, pero con pocas esperanzas de acertar en cada una de ellas.</p>
<p><span id="more-322"></span>Las empresas de <strong>Capital Riesgo</strong> (Venture Capital), por ejemplo, se centran sobretodo en hacer esas pocas apuestas al año, extremadamente cuidadas, razonadas y justificadas. Necesitan que la mayoría de sus <strong>escasas y grandes apuestas “les salga bien”</strong> para que la Fórmula caiga del lado positivo. No pueden confiar en que sólo una o dos les produzcan suficientes beneficios para compensar el fracaso de otras apuestas.</p>
<p>Al contrario que <a href="http://www.paulgraham.com/really.html">Paul Graham</a>, quien a través de su empresa &#8220;Y Combinator&#8221;, prefiere invertir en cientos de pequeñas empresas nacientes (startups) al año, aportando pequeñas cantidades a cada una de ellas. Estos Business Angels, o empresas que aportan un capital semilla para startups,<strong> reconocen que apenas saben nada del resultado final de cada idea que se les presenta</strong>.</p>
<p>Por ejemplo, más de 20 empresas rechazaron, entre 1939 y 1944, la &#8220;loca&#8221; idea de Chester Carlson de crear y comercializar una máquina que “copiara documentos” (al final creó Rank Xerox y empezó a vender fotocopiadoras&#8230;). En general, cuando alguien propone algo que <strong>los demás tachan de</strong> <strong>imposible</strong> (el premio Nobel Lord Kelvin dijo en 1895 que era imposible construir máquinas más pesadas que el aire que pudieran volar), es probable que algo inesperadamente grandioso pueda surgir. Pero si <strong>no hay manera de saber cuál será el siguiente Google</strong>, la estrategia más &#8220;razonable&#8221;, al menos para Paul Graham y Taleb, es apostar a todos los caballos que puedan. Al final es la propia incertidumbre del mundo la que alimenta el potencial de las estrategias ganadoras.</p>
<p>En definitiva, <strong>lo más importante a la hora de especular será encontrar la estrategia que más se ajuste a nuestra personalidad y forma de ser</strong>. Algunas personas sienten tanto temor al riesgo, que sólo serán conscientes de haber realizado una única y grandiosa apuesta, probablemente a la carta del “<a href="http://especular.com/actitudes/">funcionariado</a>”, deseosos de <a href="http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/">eliminar la incertidumbre de su vida</a>. Otras, en el extremo opuesto, adictas al riesgo o temerarias, puede que acaben en una mesa de trading o arruinadas en el casino. Pero como hemos visto en las últimas entradas del blog,<strong> no hay una única “fórmula mágica” para todos</strong>, sino un camino personal por descubrir y trabajar. Por que en última instancia, <strong>es responsabilidad y privilegio de cada uno encontrar nuestra manera de caminar a través del caos y la maravilla del mundo</strong>.</p>
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		<title>Lo confieso, soy especulador</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Jan 2010 16:22:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Muchas veces me han preguntado, sobretodo desde el inicio de la crisis, cómo puedo dormir por las noches declarándome un &#8220;especulador profesional&#8221;. La pregunta suele estar motivada en que el término &#8220;especular&#8221;, a raíz de la crisis, se ha asociado erróneamente como origen de todos los males que hoy sufrimos. Los especuladores seríamos “los malos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-137" src="http://especular.com/files/2010/02/Doctor-Maligno-Dr-Evil.jpg" alt="Doctor Maligno - Dr Evil - Especulador" width="245" height="301" /></p>
<p>Muchas veces me han preguntado, sobretodo desde el inicio de la crisis, cómo puedo dormir por las noches declarándome un &#8220;especulador profesional&#8221;. La pregunta suele estar motivada en que el término &#8220;especular&#8221;, a raíz de la crisis, se ha asociado erróneamente como origen de todos los males que hoy sufrimos. Los especuladores seríamos “<strong>los malos de la película</strong>”. Sin nosotros, el mundo sería maravillosamente benigno y justo.</p>
<p>Sin embargo, ningún sistema económico, como ninguna otra actividad humana, podría sobrevivir sin la especulación. Persiguiendo su propio beneficio,<strong> los especuladores proporcionan una liquidez y distribución del riesgo imprescindible para el resto de la sociedad</strong>. Si no hubieran especuladores en el mercado de futuros de Chicago, ¿cómo conseguiría transferir el productor de naranjas el riesgo de precio sobre su cosecha futura que no quiere asumir? ¿Debería &#8220;el gobierno&#8221; establecer los precios futuros de todos los productos? El economista de la escuela austríaca Ludwig von Mises lo expresó mucho mejor en su obra “La acción humana”:</p>
<p><span id="more-123"></span><strong>1</strong>.- <strong>Sin especulación </strong><strong>no puede haber actividad económica</strong> más allá del inmediato presente.</p>
<p><strong>2</strong>.- La especulación enlaza la <strong>acción aislada del </strong><strong>individuo con la</strong> <strong>actividad económica de </strong><strong>la sociedad</strong>.</p>
<p><strong>3</strong>.- La especulación en el sistema capitalista ejecuta una función que debe ser implementada en <strong>cualquier sistema económico organizado: </strong><strong>proporcionar un </strong><strong>ajuste entre la oferta y la demanda a lo largo del espacio y el tiempo</strong>. La especulación desarrolla un servicio económico que <strong>no puede ser eliminado de ningún sistema económico</strong>.</p>
<p><strong>4</strong>.- <strong>Cada acción es una especulación</strong>, guiada por una opinión definida con respecto a la <strong><a href="http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/">condiciones inciertas del futuro.</a></strong></p>
<p><strong>5</strong>.- La influencia de la especulación no puede alterar los precios más allá de un periodo dado. Lo que puede hacer es <strong>disminuir la distancia entre los precios máximos y los mínimos</strong>. Las <a href="http://especular.com/el-precio-de-las-cebollas-y-la-escasez-de-hedge-funds/">fluctuaciones en los precios se reducen</a> por efecto de la especulación, al contrario de la creencia popular opuesta.</p>
<p><strong>6</strong>.- La especulación anticipa futuros cambios en los precios. Su función económica consiste en <strong>nivelar las diferencias de precios entre diferentes lugares y momentos</strong> y, a través de la presión que ejercen sobre los precios, adaptar la demanda a la oferta.</p>
<p>El punto 4 es especialmente revelador.<strong> En última instancia</strong>, en un entorno de constante incertidumbre física, económica y social,<strong> todos somos especuladores</strong> forzosos. Diariamente, de entre varias opciones, hay que elegir una, generalmente sin contar con toda la información y muchas veces sin saber las consecuencias últimas de elegir entre ellas. Por ejemplo, ¿quién no ha pospuesto alguna vez sus compras de ropa esperando a las rebajas porque espera encontrar precios mejores? ¿O comprar justo después de Reyes los adornos navideños por precios regalados? Algunas decisiones son más importantes que otras, y las analizamos en profundidad. ¿Qué carrera estudiar? ¿Invertiré en este fondo de pensiones? ¿Qué tipo de seguro médico me conviene? Otras son tan triviales como elegir qué película veremos el viernes o elegir dónde ir de vacaciones.</p>
<p>La cuestión clave se suele plantear cuando gracias a alguna operación concreta, se ha obtenido un beneficio (si ha resultado en pérdida, nadie se quejará de una &#8220;falta de ética&#8221;):<strong> ¿Se puede hacer una valoración ética o moral de la rentabilidad obtenida? ¿Es moral o ético obtener beneficios durante un movimiento alcista, pero no durante uno bajista?</strong></p>
<p>La respuesta es la misma que <strong>preguntarle a un molino de viento si es ético o moral generar electricidad cuando el viento viene del Este, pero no del Oeste</strong>. Se olvida muy fácilmente que<strong> nuestras posiciones especulativas son el efecto de un desequilibrio y que no causan los movimientos de los mercados; de la misma forma que un fotógrafo no provoca el horror de la guerra que fotografía o la belleza de un paisaje.</strong></p>
<p>Recordemos que especular profesionalmente no implica tampoco la garantía de alcanzar unos objetivos. No es un camino fácil. Implica en primer lugar reconocer que el mundo es impredecible y que hay muy pocos factores que podemos controlar, y muchos ya no estarán de acuerdo en aceptar esa premisa. Aún así, podemos intentarlo toda nuestra vida, con aproximaciones correctas y mucho trabajo, y no conseguirlo. Y aunque nuestra sociedad aún relacione de forma naïf éxito con capacidad y esfuerzo, sin dejar hueco al azar en el proceso, muchas veces es la simple suerte la que nos separa de nuestros objetivos. Pero por lo menos <strong>lo habremos intentado, habremos tomado riesgos, habremos sido felices durante el camino. Habremos salido al encuentro de la impredecible vida, en vez de esperar inútilmente en el sofá a que sea la vida y todo lo que nos puede ofrecer, bueno y malo, la que venga a nosotros.</strong></p>
<p>Al final, <strong>el especulador profesional no es más que aquel que conscientemente reconoce vivir en un mundo de incertidumbre donde lo más que podemos hacer es maximizar el ratio esperado de rentabilidad/riesgo</strong>, y lo convierte en profesión. Con humildad frente a un mundo que no podemos controlar y apenas predecir, el especulador es aquel que acepta el Universo tal como es y simplemente busca caminos para crecer y sobrevivir de la mejor manera. Especular, como crear, es un acto de rebeldía contra el camino establecido. Salir y explorar caminos nuevos, como antaño hacían los pioneros descubriendo nuevos territorios. Salir y aceptar que a cambio de abandonar un entorno protector, limitado y aburrido, podemos morir en el intento.</p>
<p>Como notaba D.H. Lawrence, podemos permanecer en silencio dentro de la convención social, seguros y felices en el largo plazo, y nunca sentiremos a nuestro lado la angustia. O, por el contrario, <em><strong>podemos ser apasionados, individualistas, voluntariosos y libres; encontrando en la seguridad de la convención social una prisión, de donde escapar y morir, ya sea por nuestra propia falta de fuerza para soportar el aislamiento y la exposición de caminar en solitario, o de una venganza directa de la comunidad por nuestra osadía</strong></em><strong>.</strong></p>
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		<title>La huida de la incertidumbre</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Jan 2010 19:42:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Incertidumbre]]></category>
		<category><![CDATA[Predicciones]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[No podemos imaginar lo que debió haber sido vivir el día a día en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial. Lo máximo que podemos decir sin haberlo vivido es que fue algo inimaginablemente horrible. En aquellos días grises, los soldados pasaban sus días y noches sin saber si volverían a ver otro amanecer. No [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-106" src="http://especular.com/files/2010/02/Trincheras.jpg" alt="Trincheras" width="280" height="206" />No podemos imaginar lo que debió haber sido vivir el día a día en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial. Lo máximo que podemos decir sin haberlo vivido es que fue algo inimaginablemente horrible.</p>
<p>En aquellos días grises, los soldados pasaban sus días y noches sin saber si volverían a ver otro amanecer. No es difícil deducir el insomnio y demás secuelas que el estrés continuado les producía a los que sobrevivían.</p>
<p>Sin embargo, los médicos que les atendían se dieron cuenta de algo sorprendente. La noche anterior a que algún General ordenase un ataque masivo contra las trincheras enemigas, los soldados tenían órden de recibir una ración de queso y vino para cenar, antesala de una muerte prácticamente segura y estúpida. Los soldados lo sabían. Sin embargo los psiquiatras descubrieron que la noche que cenaban queso y vino, la velada anterior a su casi segura muerte, la mayoría dormían como niños y por fin descansaban plácidamente. De repente, toda la ansiedad y el estrés desaparecían y la trinchera se convertía en un lugar tranquilo y sereno, dentro de lo que las circunstancias permitían.</p>
<p><span id="more-104"></span></p>
<p>¿Cómo era posible, se preguntaban los médicos, que esa “sentencia de muerte” calmara y relajara a los soldados de esa manera? La realidad era que los soldados, a través del mensaje del queso y el vino, dejaban de preocuparse por su futuro, y por fin, más allá de la incertidumbre, sabían y aceptaban lo que les iba a ocurrir, por terrible que fuera.</p>
<p>Así, los médicos descubrieron que la mayoría de las veces no es una terrible verdad la que nos infringe el mayor sufrimiento psicológico, sino la propia incertidumbre del no saber qué pasará, la que nos hace insufrible la vida. Y esta regla sirve tanto para los soldados en una guerra, como para desempleados con incierto futuro o especuladores profesionales.</p>
<p>Desde pequeños, intentamos descubrir cuál es la lógica que se esconde detrás de cualquier fenómeno. Al igual que la Humanidad empezó a utilizar la ciencia precisamente como el método más apropiado para descubrir esa verdad racional y lógica que se encierra detrás del aparente caos del Universo.</p>
<p>¿Qué hay detrás de esta actitud tan &#8220;humana&#8221; de huir de la incertidumbre? Una búsqueda de la seguridad, la misma seguridad que faltaba en las trincheras, necesitan los parados, o de la que carecen los inversores.</p>
<p>Esta actitud de escapar a la incertidumbre la ha desarrollado el ser humano desde el principio de los tiempos y frente a todo lo que se ha enfrentado. Ha inventado Dioses, ideologías, creencias, mitos y supersticiones, con tal de escapar a la dolorosa experiencia de lo impredecible e incomprensible.</p>
<p>Por ejemplo, al descubrir una nueva ley física, desaparecen las tinieblas de la incertidumbre, del ruido, y aparece la luz del determinismo, de la predicción y la seguridad. Gracias a esos modelos deterministas descubiertos por la ciencia, hoy podemos saber dónde estará Júpiter dentro de 20 años, y qué pasará si echamos sal en la Coca-cola. Lo que se esconde detrás de este poder de predicción es la premisa de que ahí fuera, a veces de manera accesible y otras oculto, hay algo, un comportamiento, una señal, que es determinista, que se puede modelizar y por lo tanto predecir.</p>
<p>Desgraciada o afortunadamente, el mundo en que vivimos no es tan sencillo como una clase de física clásica en el instituto. Gracias a la Física Cuántica y a la Teoría del Caos y de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_de_las_catástrofes">Catástrofes</a>, hemos descubierto que la mayor parte de los sistemas complejos que forman este Universo no son deterministas. La polémica surge cuando nos enfrentamos a nuevos sistemas que “se nos resisten” y en los que creemos existe una señal, un comportamiento determinista y por lo tanto predecible, motivado principalmente por nuestra angustia frente a su aparente incertidumbre.</p>
<p>Como en los mercados financieros. Representados en los gráficos que usamos a diario, podríamos creer que detrás de ese aparente “camino aleatorio”, se esconde un comportamiento determinista. Muy escondido, eso sí, pero determinista de alguna manera. En ese caso, todo lo que nos quedaría es enfrentarnos a él, filtrarlo y destriparlo hasta que nos muestre sus secretos más íntimos y… ¿descubrir el Santo Grial de los Mercados?</p>
<p>Probablemente no, pues si ese modelo existiese se anularía a sí mismo en un rápido ejercicio de arbitraje. Pero si no existe esa señal, si los mercados no esconden determinismo, lo que nos queda es una situación de incertidumbre, de angustia frente a lo imprevisible. Vivir y trabajar en los mercados sería pues, si se me permite la osada comparación, el equivalente financiero y especulativo de la vida en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial.</p>
<p>Porque es precisamente al intentar anticipar el siguiente movimiento del mercado, al crearnos esperanzas sobre las futuras fluctuaciones de los mercados, que sobreviene el estrés, la angustia frente a la incertidumbre de mañana.</p>
<p>La solución a este dilema no es sencilla. Los mercados financieros no se pueden atacar con las mismas armas que se utilizaron para describir la danza de los planetas o protones colisionando en el CERN. Sin duda existen situaciones de desequilibrio, comportamientos fractales y ciertas señales que hacen abordable en cierta medida la navegación por este océano. Pero no existe el Santo Grial que nos diga a qué precio cotizará Telefónica o el petróleo dentro de un mes. Hay que buscar otros caminos.</p>
<p>Tal vez por ello más del 90% de los pequeños inversores que se inician en la especulación en los mercados acaban arruinadas en menos de un año. Los intermediarios financieros lo saben. Pero no hacen nada por evitar este silencioso suicidio general. Pues, como podemos imaginar, ellos viven de los intentos de los demás por descubrir su Santo Grial, esa mina de oro que les hará ricos, mientras consumen los picos y las palas que los brokers les proporcionan a un módico precio (comisiones).</p>
<p>Nos enfrentamos, como diría Dante si pudiera pasearse hoy por una sala de mercados, a un infierno en el que no hay lugar para la esperanza. Si admitimos esto, si aceptamos los mercados como son, si abandonamos toda esperanza, todo intento de racionalizar lo que no tiene lógica, tal vez consigamos (con una metodología más adaptada a la realidad de los mercados, esfuerzo y trabajo) no sólo sobrevivir en esta fría estepa, sino prosperar más allá de la angustia frente a la incertidumbre.</p>
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