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	<title>Especular.com &#187; Predicciones</title>
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		<title>El pulpo Paul y los gestores estrella</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Jul 2010 09:14:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Analistas]]></category>
		<category><![CDATA[Hedge Fund]]></category>
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		<description><![CDATA[¿En qué se diferencia el pulpo Paul de un gestor de fondos? La principal diferencia, dejando aparte la “demostrada” fiabilidad de Paul para predecir el futuro del Mundial, es que a pesar de lo que nos divertimos con él, todos sabemos que detrás de las decisiones de un pulpo sólo puede haber azar.
Sin embargo, a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-778" src="http://especular.com/files/2010/07/Pulpo-Paul.jpg" alt="Pulpo Paul" width="288" height="192" /><strong>¿En qué se diferencia el pulpo Paul de un gestor de fondos?</strong> La principal diferencia, dejando aparte la “demostrada” fiabilidad de Paul para predecir el futuro del Mundial, es que a pesar de lo que nos divertimos con él, todos sabemos que detrás de las decisiones de un pulpo sólo puede haber azar.</p>
<p>Sin embargo, a los gestores de fondos y demás tribus del mundo financiero se les presupone y exige algún argumento sólido que justifique razonablemente sus pronósticos sobre el futuro. Si un gestor invierte en petróleo, necesitamos saber que lo hace por una &#8220;buena razón&#8221;. Esperamos entonces que esa justificación lógica haga más fiable las predicciones de un gestor o analista, que las de un pulpo con presuntos poderes psíquicos.</p>
<p>La pregunta que debemos hacernos entonces como especuladores es,<strong> ¿tiene sentido confiar más en un <a href="http://especular.com/el-poder-de-una-corbata/">analista o gestor encorbatado</a></strong><strong> que en un pulpo a la hora de invertir?</strong></p>
<p><span id="more-773"></span>Burton Malkiel, en su siempre instructivo libro “<a href="http://libros.fnac.es/a251443/Burton-G-Malkiel-Un-paseo-aleatorio-por-Wall-Street?Mn=-1&amp;Mu=-13&amp;Ra=-1&amp;To=0&amp;Nu=1&amp;Fr=0">Un paseo aleatorio por Wall Street</a>”, ya planteó esa cuestión con un experimento mental (Gedankenexperiment) cuyos resultados parciales (sólo los positivos,  acentuando el <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Survivorship_bias">sesgo de supervivencia</a>) podemos encontrar a diario en la prensa especializada relativa a los fondos de inversión.</p>
<p><strong><em>Sesgo de supervivencia</em></strong></p>
<p><span style="font-weight: normal;font-size: 13px">Supongamos que somos tan ricos como Warren Buffet y que vamos a emplear 10 billions de nuestra fortuna personal en divertirnos durante un año con la prensa especializada del mundo financiero. Contrataremos a 10.000 prometedores gestores (entiéndase, sólo a aquellos que enfundados en un buen traje proyecten credibilidad), a los que proveeremos de un Fondo de inversión para cada uno con 1 millón de Euros. La naturaleza del contrato, que no saldrá a la luz públicamente hasta después de terminado el experimento, expondrá claramente que<strong> se deberá gestionar sólo en función de los resultados que arroje una moneda al aire</strong> (versión “no estresante para animales” del pulpo Paul). El método consistirá en elegir si el mes que viene se especulará al alza o a la baja según salga cara o cruz, sobre un activo determinado (también<a href="http://news.google.com/newspapers?nid=1876&amp;dat=19930908&amp;id=ItYpAAAAIBAJ&amp;sjid=I88EAAAAIBAJ&amp;pg=1894,2774395"> elegido al azar lanzando esta vez un dardo </a>sobre las páginas del Financial Times).</span></p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-70" src="http://especular.com/files/2010/01/economic_forecasting.jpg" alt="economic forecasting" width="338" height="240" />Después del primer mes aproximadamente la mitad de los gestores habrán acertado en su “inversión”. Al cabo de dos meses, aproximadamente un cuarto de los gestores originales habrán acertado repetidamente sus predicciones. Y así sucesivamente durante los doce meses del primer año.</p>
<p>Por puro azar, es muy probable que al menos dos de esos gestores hayan “acertado” sistemáticamente cada mes, convirtiendo ese millón inicial en una fortuna (unos 2 billions, si doblaron la apuesta cada mes). Los medios, que desconocen el “avanzado método de inversión” de nuestros gestores, se desharán en elogios y premios para ese par de “genios” que de hecho han sido capaces de construir una fortuna desde la nada. Los nuevos Soros de las Finanzas, capaces de predecir con certeza absoluta el futuro de cualquier activo una y otra vez. Por su parte, los gestores no dudarán en exigir “justificadamente” salarios astronómicos, ya que ante cualquier crítica o reparo les bastará con mostrar la evolución de sus Fondos (trackrecord) para que hasta el más escéptico enmudezca de respeto y adoración.</p>
<p>La prensa les adulará con portadas y entrevistas “a toro pasado” del estilo que ya conocemos como &#8220;<a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">pregunta tonta de la semana</a>&#8220;:</p>
<p><strong>—¿Cómo anticipó Usted tan bien la caída del Euro de principios de este año?</strong></p>
<p>A lo que el gestor siempre podrá contestar de manera razonable (creíble)<strong> seleccionando aquellos elementos de la realidad que justifican, una vez sucedido, dicho movimiento</strong> en el Euro, el oro, Telefónica, petróleo, o cualesquiera activos en los que el gestor “acertó”.</p>
<p>Lo bueno de este experimento es que <strong>no necesitamos gastarnos 10 billions para realizarlo</strong> y comprobar su efecto entre prensa y clientes. De la misma forma que durante el Mundial de Futbol otros sufridos animales no acertaron con que España llegaría a jugar la final, y su error fue rápidamente olvidado a favor del “infalible Paul”; <strong>la versión financiera del experimento y los resultados del sesgo de supervivencia se está realizando constantemente en el mundo de la inversión colectiva</strong>, regulada y no regulada (Hedge Funds). Hay tantos gestores ahí fuera, apostando de formas tan diferentes, que forzosamente tenemos que encontrarnos con portadas de pulpos Paul en su versión traje-corbata en revistas como Bloomberg, FundsPeople, Fortune, Forbes, y demás prensa rosa del mundo del ahorro.</p>
<p>A cada portada, <a href="http://www.20minutos.es/noticia/760430/0/animales/prediccion/resultados/">olvidados ya los hámsters que se equivocaron por el camino</a> (sesgo de supervivencia), nos haremos de nuevo la pregunta: <strong>¿Existen gestores capaces realmente de adelantarse al mercado?</strong> ¿Es posible que algunos privilegiados puedan ver más allá de los límites que la locura del mercado nos impone? ¿Cómo distinguir un pulpo Paul regido por el azar de un auténtico visionario del futuro, si es que eso es posible?</p>
<p>Tal vez la respuesta sea mucho más sencilla de lo que pretendemos. S<strong>i el futuro no se puede predecir y por lo tanto no pueden haber privilegiados con una bola de cristal, ¿por qué seguimos adorando a los pulpos de las finanzas?</strong></p>
<p>El pulpo Paul quizá piense que la culpa no es suya, sino de esos extraños seres que, fuera de su tranquila pecera, nos empeñamos en hacerle fotografías y otorgarle las habilidades propias de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Casandra">Cassandra</a>. <strong>El ser humano es adicto a todas las versiones del pulpo Paul que se le ofrezca, lleven corbata, un premio Nobel colgado o tentáculos. En su <a href="http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/">huida de la incertidumbre</a>, el inversor buscará y preguntará a los gurús a los que él mismo provee de poderes especiales, dónde invertir, qué mercados subirán, de dónde huir. Sin poder evitar otorgar una capacidad que, íntimamente, sabemos nadie posee; la de ver un futuro por definición impredecible.</strong></p>
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		<title>Desprendimiento topológico de Europa</title>
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		<pubDate>Sun, 09 May 2010 22:30:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Salvador Dalí pintó este óleo, &#8220;Desprendimiento topológico de Europa&#8221;, poco antes de morir en 1983, fascinado por la Teoría de Catástrofes de René Thom. No sabemos si tenía en mente un futuro desmembramiento de Europa,  el Euro aún no existía; pero su genial intuición tal vez nos mostró a través de las grietas lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.abcgallery.com/D/dali/dali225.html"><img class="alignright size-full wp-image-692" src="http://especular.com/files/2010/05/dali-desprendimiento-topológico-de-europa.jpg" alt="dali desprendimiento topológico de europa" width="282" height="241" /></a><strong>Salvador Dalí</strong> pintó este óleo, &#8220;Desprendimiento topológico de Europa&#8221;, poco antes de morir en 1983, fascinado por la Teoría de Catástrofes de <a href="http://www.pedagopsy.eu/entretien_thom.htm"><strong>René Thom</strong></a>. No sabemos si tenía en mente un futuro desmembramiento de Europa,  el Euro aún no existía; pero su genial intuición tal vez nos mostró a través de las grietas lo que podría suceder unas décadas después.</p>
<p>A modo de firma, sustituyendo su nombre, aparece la ecuación llamada “<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Catastrophe_theory#Swallowtail_catastrophe">cola de golondrina</a>”, <em>V</em> = <em>x</em><sup>5</sup> + <em>a</em><em>x</em><sup>3</sup> + <em>b</em><em>x</em><sup>2</sup> + <em>c</em><em>x</em>, una de las &#8220;catástrofes elementales&#8221; que René Thom llegó a clasificar para su teoría y <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_Swallow%27s_Tail">motivo de la última obra del pintor</a>.</p>
<p>En esencia, la <a href="http://www.albaiges.com/catastrofes/teoriacatastrofesrenethom.htm"><strong>Teoría de Catástrofes</strong></a> ilustra el hecho de que <strong>para unos datos objetivos similares de la realidad, la interpretación puede tornarse, de forma abrupta, totalmente distinta</strong>.</p>
<p><span id="more-694"></span>Los mercados están siempre &#8220;democratizando” dicha interpretación de la realidad, ofreciendo como resultado un dato observable y medible sin ambigüedad: el precio de los activos. Sin embargo, dicha percepción basada en datos que varían muy suavemente con el paso del tiempo (paro, déficit, PIB, etc), puede moverse sin alteraciones bruscas durante mucho tiempo (por ejemplo, del punto A al punto C ó B), hasta que llega un momento en el que, sin necesidad de una causa mayor, cae por el precipicio (punto D) de la ecuación &#8220;cúspide&#8221; (<em><strong>z</strong></em><strong> = </strong><em><strong>x</strong></em><sup><strong>4</strong></sup><strong> + </strong><em><strong>a</strong></em><em><strong>x</strong></em><sup><strong>2</strong></sup><strong> + </strong><em><strong>b</strong></em><em><strong>x</strong></em>, representada abajo) y, de repente, <strong>unos datos que ayer justificaban unos precios, una percepción mayoritaria, hoy son motivo para una realidad totalmente diferente</strong> (paso del punto D al E).</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-700" src="http://especular.com/files/2010/05/cusp3.gif" alt="cusp3" width="283" height="346" />De un día para otro, una burbuja inmobiliaria, la cotización de una empresa tecnológica, un problema de deuda o la credibilidad de un país; puede pasar de ser totalmente justificable a insostenible. La situación económica antes de 2007 se describía más como <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Los_mundos_de_Yupi">el mejor de los mundos posibles</a>, que un peligroso acercamiento al precipicio de la ecuación cúspide. Hace unos meses el déficit griego, al igual que el español, era razonable y justificado por las necesidades de la crisis. Hoy ya no es así. Sin embargo, <strong>países como Reino Unido o incluso el intocable Estados Unidos, están igual o peor que nosotros</strong>. Entonces, ¿por qué no juzgan los mercados a todos los países por igual? La diferencia, en términos de la ecuación cúspide, sería que <strong>los mercados aún no se han trasladado a esa zona de percepción donde esos mismos datos generan una realidad percibida de forma totalmente distinta</strong>.</p>
<p>Pero los datos son los que son. Se podía justificar los precios del boom inmobiliario con mil argumentos, nadie podía rebatir la realidad de los precios, pero tarde o temprano los actores de mercado acabarían, de forma abrupta, catastrófica, por interpretar esa misma realidad de un modo diferente (paso del punto D al E). Igualmente, como comenta<a href="http://www.cotizalia.com/noticias/gross-agencias-rating-equivocan-espana-menos-20100506.html"> Bill Gross sobre España</a>, un país con un 20% de paro, déficit por encima del 10%, que ha hecho default 13 veces en sólo dos siglos, <strong>es cualquier cosa menos AAA</strong>. Esa era la realidad hace un par de meses y esa es la realidad hoy, sólo que percibida desde la nueva óptica del punto E en la ecuación de Thom.</p>
<p>Por ello, los mercados financieros nunca pueden mostrar la tranquilidad que un inversor querría para sus ahorros, los tranquilos paseos por la zona estable alrededor del punto A. La realidad es tan cambiante como queramos percibirla. Y<strong> esos cambios de percepción serán mayoritariamente bruscos, inesperados a priori, </strong><strong><a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">explicables a posteriori</a></strong> (de algo tienen que vivir los economistas). La volatilidad en los mercados, como las tormentas, acaba siempre por volver. Está en nuestra naturaleza humana.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-693" src="http://especular.com/files/2010/05/publico.jpg" alt="publico" width="227" height="314" />Mientras tanto, resulta especialmente patético cómo los políticos interpretan la reacción de los mercados (el paso de la zona C a la E) como un conspiranoico “ataque de los especuladores”. Habría que definir a quién ser refiere el Gobierno cuando les acusa de los movimientos &#8220;injustificados&#8221; de precios. ¿Se refiere a los ahorradores, empresarios e inversores que simplemente huyen del riesgo (vendiendo) y quieren poner a salvo la riqueza que con tanto esfuerzo han creado? ¿O se refiere a la residual población de <a href="http://especular.com/esos-depravados-vendedores-cortos-y-la-luz-que-nos-aportan/">especuladores profesionales</a> que intentan aprovechar esa inevitable vuelta a la realidad, a poner los pies en el suelo? Porque no creo que se refiera a unos oscuros <a href="http://www.readyfortomorrow.com/endgame-el-plan-bilderberg-para-la-dominacion-del-mundo">monstruos que conspiran</a> en los sótanos de alguna mega-corporación por destruir la humanidad y satisfacer sus intereses.</p>
<p>Suponiendo un mínimo de inteligencia y conocimientos al Gobierno, y sabedores de que los especuladores, <a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/">aceite del motor de los mercados</a>, no pueden desequilibrar balances gubernamentales y crear déficits monstruosos; sólo queda suponer que el Gobierno critica a ahorradores, empresarios e inversores por abandonar negocios inseguros. ¿En base a qué deberían permanecer y seguir siendo leales a un territorio que se ha vuelto hostil y peligroso? <strong>Culpar al mensajero, en este caso a los especuladores, sólo puede desacreditar aún más al capitán del barco.</strong></p>
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		<title>Las aventuras del Doctor Sornette</title>
		<link>http://especular.com/las-aventuras-del-doctor-sornette/</link>
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		<pubDate>Mon, 26 Apr 2010 21:38:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Aunque desde mi punto de vista no compensa dedicar esfuerzos a intentar predecir el futuro comportamiento de los mercados (sabemos que hay otras formas de sacarle rentabilidad que no necesitan de ninguna predicción), afortunadamente hay mucha otra gente interesante que no piensa así.
Uno de ellos es el Dr. Didier Sornette, actualmente investigando en el ETH [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-662" src="http://especular.com/files/2010/04/viajando-en-el-tiempo.jpg" alt="viajando en el tiempo" width="275" height="186" />Aunque desde mi punto de vista no compensa dedicar esfuerzos a intentar <a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">predecir el futuro</a> comportamiento de los mercados (sabemos que hay <a href="http://especular.com/jorobados-y-gestores-exoticos/">otras formas</a> de sacarle rentabilidad que no necesitan de ninguna predicción), afortunadamente hay mucha otra gente interesante que no piensa así.</p>
<p>Uno de ellos es el <strong><a href="http://www.er.ethz.ch/people/sornette">Dr. Didier Sornette</a></strong>, actualmente investigando en el ETH de Zurich (como el MIT de Boston, pero en Suiza). Sornette, cual Dr. Emmet Brown (Doc) en <a href="http://1986.galeon.com/productos987781.html">Regreso al Futuro</a>, tiene una particular forma de intentar ver el futuro de los mercados, distinguiendo entre<strong> tres causas o fuerzas</strong> que producen y/o desencadenan sus movimientos:</p>
<p><strong><span style="font-weight: normal"><strong> 1. “Efecto manada”</strong>. Los principales actores del mercado, al percibir la realidad de forma cambiante y estimar diferentes realidades futuras, repercuten con sus actos -comprando y vendiendo- en la propia realidad del precio. En términos de la Física Cuántica, diríamos que el vector estado (todo aquello que puede suceder) se ha <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Wave_function_collapse">colapsado</a> en un vector real y por lo tanto medible (observable, como el precio). Así, una percepción que globalmente se torna bajista, se convierte realmente en bajista si se alcanza un umbral de volumen bajista suficiente, arrastrando al resto de la “manada”. De esta forma se inician las tendencias.</span></strong></p>
<p><strong><span style="font-weight: normal"><strong><span id="more-649"></span>2. Inercia o momentum del mercado</strong>. O la existencia de tendencias sostenidas en el tiempo más allá de lo que un proceso al azar produciría. Cuando un cambio en la percepción de la realidad se ha visto materializado con un giro en los mercados, no todos los actores se suman a esa nueva percepción (bajista o alcista) al mismo tiempo. La progresiva incorporación de otros actores (retroalimentación positiva al <a href="http://www.elpais.com/articulo/carreras/capital/humano/principio/incertidumbre/elpepueconeg/20081019elpnegser_3/Tes">estilo Soros</a>) mantiene la tendencia hasta que se agota la población susceptible de sumarse a la tendencia.</span></strong></p>
<p><strong> <span style="font-weight: normal"><strong> 3. Los &#8220;independientes&#8221;</strong>. Suelen ser analistas fundamentales (del estilo de Warren Buffet) que intentan alejarse del ruido del corto y medio plazo, buscando un valor que supuestamente se convertirá en precio cuando el primer grupo se dé cuenta de ello y lo “proyecte” en la realidad con sus actos.</span></strong></p>
<p>El modelo del Dr. Sornette intenta englobar el comportamiento de estos tres grupos de actores del mercado mediante la suposición de que sus actos son cíclicos en cierta medida. <strong>En periodos de crisis o de euforia</strong>, cuando el componente psicológico de los mercados es mayoritario, se puede despreciar al tercer grupo de inversores (en cuanto a la formación del precio debido a su baja actividad) y<strong> modelizar un comportamiento manada</strong> mucho más acentuado.</p>
<p>Este comportamiento se verá regido pues por las leyes del flujo de información dentro de un grupo, y como tal atravesará periodos de esperanza y pánico sucesivamente, en periodos cada vez más amplios y suavizados (para la fase post-burbuja). Estos modelos pueden ser ajustados recurriendo a otros episodios ya ocurridos en el pasado y de sorprendente<strong> similitud en los patrones de formación de precios</strong> (Fiebre de los Tulipanes, Crash del ’29 en EEUU y del ’89 en Japón, etc…). El Dr. Sornette ha generado pues un modelo, que se optimiza regularmente y al que seguiremos la pista, sobre lo que ocurre en los mercados mundiales.</p>
<p>Sornette ya alcanzó fama al modelizar con cierto éxito <a href="http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=454960">la explosión de la burbuja</a> de las punto-com a partir del año 2000:</p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter size-full wp-image-658" src="http://especular.com/files/2010/04/Sornette-explosion.png" alt="Sornette explosion" width="614" height="462" /></p>
<p>Sin embargo, se equivocó al predecir una nueva onda bajista tras los mínimos de 2003. Consideró que el mercado seguía dentro de una dinámica post-burbuja como la que muestra el gráfico, cuando en realidad había iniciado un nueva burbuja (de crédito y ladrillo) que no explotó (qué fácil parece todo a toro pasado) hasta el 2007-08.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-671" src="http://especular.com/files/2010/04/Sornette.jpg" alt="Sornette" width="194" height="258" />Ahora, <strong>vuelve al ataque</strong> considerando que algunos mercados están formado estructuras de tipo burbuja, con lo que aplicando su modelo podría predecir su<a href="http://arxiv.org/abs/0911.0454"> futuro comportamiento</a>. Al no ser un gestor profesional, su manera de &#8220;mojarse&#8221; es colocando con antelación (finales de 2009) sus predicciones en un lugar seguro (donde no pueda modificarlas) y abriéndolas al público posteriormente.</p>
<p>El Dr. Sornette no tiene ninguna necesidad de jugarse su prestigio de esta manera. &#8220;<strong>Creen que estoy loco haciendo esto</strong>&#8220;, comenta al Wall Street Journal. Perfectamente podría dedicarse a predecir el pasado, como tantos otros académicos, y vivir de tan curiosa actividad hasta su jubilación. Sin embargo, Sornette ha decidido exponerse de esta manera, como lo haría un gestor Global Macro con su propio dinero y el de sus clientes. A diferencia de los analistas financieros al uso, a los que se le perdona sistemáticamente la inutilidad de sus predicciones, casi siempre equivocadas; para un académico este tipo de &#8220;apuesta&#8221; pone en juego su credibilidad frente a sus colegas.</p>
<p>Veremos qué ocurre tras <strong>el próximo 1 de mayo</strong>, cuando se hagan públicas las predicciones que hizo a finales del año pasado.</p>
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		<title>El mito (o timo) del VaR</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Apr 2010 19:57:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Industria Fondos]]></category>
		<category><![CDATA[Predicciones]]></category>
		<category><![CDATA[Incertidumbre]]></category>

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		<description><![CDATA[Todavía recuerdo mi incredulidad y estupor cuando, allá por el año 2000, mi entonces profesor de riesgos nos contaba con toda naturalidad que la medida conocida como VaR se estaba por fin imponiendo como un estándar en la industria de la gestión.
El VaR, sin recurrir a fórmulas y en lenguaje llano, es un número que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-medium wp-image-576 alignright" src="http://especular.com/files/2010/04/Cataratas-300x225.jpg" alt="Cataratas" width="300" height="225" />Todavía recuerdo mi incredulidad y estupor cuando, allá por el año 2000, mi entonces profesor de riesgos nos contaba con toda naturalidad que la medida conocida como <strong>VaR</strong> se estaba por fin imponiendo como un estándar en la industria de la gestión.</p>
<p>El <strong>VaR</strong>, sin recurrir a fórmulas y en lenguaje llano, es un número que nos dice con qué probabilidad podemos esperar perder una cierta cantidad de dinero —o más—, en un plazo de tiempo determinado.</p>
<p><strong>¿O más&#8230;?</strong></p>
<p><strong>Sí, por lo menos perderíamos “esa cantidad”</strong>, con esa probabilidad, y en ese plazo. El VaR (abreviatura en inglés de “<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Value_at_risk">Value at Risk</a>” o Valor en Riesgo, una medida que tiene que aparecer en el folleto de todos los fondos comercializados) nos dice que si se da esa probabilidad, <strong>perderemos una cantidad que será mayor o igual a la medida</strong> que da el VaR. Por ejemplo, el Fondo <strong>A</strong> tiene un VaR al <strong>99%</strong> (de probabilidad) del (perder por lo menos) <strong>-2%</strong> en el plazo de un mes. Esto significa que hay una probabilidad del <strong>1%</strong> de perder en un mes <strong>por lo menos un -2%</strong> de lo invertido.</p>
<p><span id="more-573"></span>Pero si la pérdida resulta ser superior al <strong>-2%</strong>, <strong>¿cuánto mayor puede ser?</strong> La respuesta educada es &#8220;depende&#8221; (del modelo, las hipótesis implícitas y explícitas&#8230;). La respuesta honesta es &#8220;<strong>ni idea</strong>&#8220;. Puede ser una cantidad razonable próxima a ese <strong>-2%</strong>, o <strong>puede arruinarte en un instante con, por ejemplo, una pérdida del -98%</strong>.</p>
<p>El VaR, por muy sofisticado que parezca, no es más que —como ya vimos con la <a href="http://especular.com/el-mito-o-timo-de-la-volatilidad/">volatilidad</a>— <strong>una proyección hacia el futuro del comportamiento y lo que pensamos que sabemos del pasado.</strong> Por lo que se hace imposible que su medida, esa cifra indicativa del <strong>-2%</strong> en nuestro ejemplo, describa lo peor que podría sucedernos en el futuro. Perfectamente podrías arruinarte de forma fulminante, mientras el VaR de tu inversión sigue por debajo de tu umbral de tolerancia al riesgo (basta recordar lo sucedido con muchos productos &#8220;seguros&#8221; en 2008&#8230;).</p>
<p>Mi abuela tal vez lo expresaría de otro modo: “A ver si lo he entendido bien Marcos. Quieres decir que si por ejemplo he recorrido durante mucho tiempo un camino muy largo entre las montañas, dando miles de pasos, y me he resbalado pocas veces sin apenas lastimarme con algún arañazo… Si con tus ecuaciones calcularas el “VaR de mi paseo”, <strong>¿ni siquiera me vas a advertir que un paso mal dado puede hacer que me mate, simplemente porque no ha ocurrido antes?</strong></p>
<p>—Eso dependerá de cómo haya descrito tus montañas y tu paseo, abuela. <strong>El VaR sólo puede tener en cuenta o bien lo que ha ocurrido ya antes, o bien cómo imaginamos que la realidad es</strong>. Y a partir de ahí, proyectar hacia el futuro. Si por ejemplo incorporas en tu modelo de VaR el riesgo de resbalar y caer fatalmente desde algún risco, entonces sí que podría serte útil porque te avisaría de esa posibilidad.</p>
<p>—<strong>¿Entonces de qué me sirve el VaR?</strong> ¿Y si <strong>nadie</strong> antes ha caminado por esas montañas? <strong>¿Cómo va alguien a avisarme de que me puedo matar?</strong></p>
<p>—Ese es el problema que siempre tenemos al <strong>modelar la realidad</strong> (sea un paseo por las montañas, una <a href="http://paw.princeton.edu/issues/2008/07/16/pages/2134/index.xml">Supernova</a> o un Fondo de inversión). <strong>No podemos saber lo que implica y cómo puede afectarnos aquello que desconocemos. Y menos aún lo que no sabemos que no conocemos</strong>.</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-594" src="http://especular.com/files/2010/04/cataratas-2.jpg" alt="cataratas 2" width="320" height="240" />—Ya te estás complicando Marcos. Al final lo que quieres decir es que por mucho que navegues por un río, nunca sabes si tras la siguiente curva habrá una <strong>catarata</strong>.</p>
<p>—O mucho peor. Puede ser que nos pongamos a navegar por el río <a href="http://www.casadellibro.com/libro-el-cisne-negro-el-impacto-de-lo-altamente-improbable/1228976/2900001287946">sin siquiera saber que existen cataratas</a>&#8230;</p>
<p>—Pero Marcos, no podemos entonces saber cómo nos va a afectar lo que no sabemos que puede suceder. Y eso<strong> no lo podéis meter en vuestras elegantes y sofisticadas fórmulas matemáticas</strong>. Si tus colegas acaban<a href="http://especular.com/el-mito-o-timo-de-la-volatilidad/"> creyendo que lo que calculáis es la realidad</a> empezaréis a venderlo como rosquillas porque pensáis que es seguro. Eso os llevará a tomar demasiado riesgo en vuestros viajes, confiados en que pensáis conocer el terreno que pisáis. ¡Lo imprevisible puede llevarte a caer por cataratas inesperadas! <strong>¿De qué sirve entonces un indicador o medida del riesgo que no te dice nada sobre cuánto vas a perder si sucede lo peor? Eso es como llevar un Air Bag que en caso de accidente &#8220;gordo&#8221; no te salvará la vida. Os estáis engañando y estáis engañando a los demás. Todos estos chanchullos matemáticos sólo sirven para tranquilizar con palabrería al personal.</strong></p>
<p>—Exacto abuela. Acabas de describir la crisis financiera de 2008 desde el punto de vista del VaR, y sin emplear ni una sola fórmula o tecnicismo.</p>
<p>Ha pasado ya una década desde que mi profesor se alegraba de que por fin se estaba introduciendo una medida de riesgo cuantitativa en la industria de los Fondos. <strong>El organismo regulador local llegaba tarde, de nuevo, incorporando una medida que además de inútil puede ser tremendamente engañosa</strong>. Al menos la CNMV comenta, después de la catástrofe de 2008, que <a href="http://www.fundspeople.com/noticias/negocio/2633/Los-fondos-espanoles-no-podran-limitar-el-riesgo-de-mercado-utilizando-exclusivamente-el-VAR">no puede ser la única medida de riesgo</a> a considerar. Algo es algo.</p>
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		<title>Relojes rotos</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Mar 2010 09:02:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Analistas]]></category>
		<category><![CDATA[Indicadores]]></category>
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		<category><![CDATA[acertar]]></category>
		<category><![CDATA[correlación en Bolsa]]></category>
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		<category><![CDATA[Opinión contraria]]></category>

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		<description><![CDATA[La pregunta más frecuente, y también la más inocente, de los que por primera vez intentan sacar beneficios especulando en los mercados financieros suele ser: ¿qué es lo que de verdad “funciona” en la Bolsa?
Cuando escucho la palabra “funciona”, entiendo que la persona que pregunta hace referencia a alguna guía, señal o indicador que le [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-356" src="http://especular.com/files/2010/03/reloj-roto1.jpg" alt="reloj roto1" width="200" height="200" />La pregunta más frecuente, y también la más inocente, de los que por primera vez intentan sacar beneficios especulando en los mercados financieros suele ser: <strong>¿qué es lo que de verdad “funciona” en la Bolsa?</strong></p>
<p>Cuando escucho la palabra “funciona”, entiendo que la persona que pregunta hace referencia a alguna guía, señal o <strong>indicador que le permita especular con éxito</strong>. Dejando a parte el delito de emplear información privilegiada, lo cierto es que los neófitos suelen <strong>creer que el éxito en los mercados depende de tener acceso a un conocimiento oculto, proporcionado por ciertos <a href="http://especular.com/esos-extranos-personajes-llamados-analists/">oráculos</a></strong><strong> o fórmulas secretas que sólo unos pocos conocen</strong>. La respuesta, evidente para los curtidos en la arena, es que <strong>tales señales mágicas no existen</strong>.</p>
<p><span id="more-354"></span>Por ejemplo, de entre el amplio espectro de indicadores al alcance de los especuladores en Bolsa, una de las teorías más populares a la hora de crearse una opinión sobre hacia dónde se moverá el mercado es la <strong>teoría de la opinión contraria</strong>.</p>
<p>Resumida a su mínima expresión, podría decirse que si una gran mayoría espera que la Bolsa suba, tal vez sea porque ya han comprado. Y al no quedar ya compradores en el mercado, es mucho más probable que el futuro nos prepare un movimiento a la baja que una continuación al alza. E inversamente. Se trata pues de una inferencia del tipo “si P, entonces Q”. Por ejemplo, si el sentimiento es bajista, entonces el mercado subirá.</p>
<p>Desde 1963, la revista <a href="http://www.investorsintelligence.com/x/default.html">Investors Intelligence</a> intenta medir con cierta precisión cual es el sentimiento mayoritario que reina entre los analistas de Bolsa (los editores de boletines de recomendación). La lógica a seguir es comprar cuando el sentimiento bajista se extrema (todo el mundo espera que el mercado seguirá cayendo) y vender cuando el optimismo se hace eufórico. ¿Funciona?</p>
<p>La propia revista indica en sus boletines que un sentimiento extremo no garantiza el subsiguiente movimiento bursátil contrario. En sus boletines recuerda cómo un extremo de sentimiento puede prolongarse durante meses sin que las cotizaciones se vean afectadas por la seductora lógica de la teoría de la opinión contraria. <strong>Pero entonces, si los números de Investors Intelligence no nos dicen cuándo se va a producir el siguiente movimiento, ¿de qué sirve entonces esta información? La respuesta es que incluso un reloj parado “acierta” la hora exacta dos veces al día…</strong></p>
<p>Los creyentes en la teoría del sentimiento contrario esperan que la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Correlación">correlación</a> negativa se mantenga entre sus encuestas y la Bolsa. Es decir, que un extremo de sentimiento venga acompañado por su movimiento contrario en los mercados. De esta manera el indicador se conviertiría en algo verdaderamente útil. Sin embargo, no sucede así. Por muy sugerente que sea la lógica que nos construimos para sostener una correlación, ésta en realidad puede no existir o desaparecer inesperadamente. A esta falacia se le llama “<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Post_hoc_ergo_propter_hoc">post hoc</a>”. Por ejemplo, hay una fuerte correlación entre la altura de las personas y su peso. A mayor altura, mayor suele ser su peso. Pero no por “estirar” a una persona en un potro de tortura ésta va a engordar… <strong>N</strong><strong>o hay relación causa-efecto</strong>.</p>
<p>¿Dónde está pues el “fallo” de los números de Investors Intelligence?</p>
<p>Aunque parezca sorprendente, <strong>el fallo está en la manera en la que nuestra memoria funciona</strong>. Nuestra memoria tiende a <strong>retener sólo los sucesos que confirman nuestra lógica y argumentos, y a olvidar los hechos que van en contra de nuestras creencias</strong>. Es una manera como otra para enfrentarse a un mundo que, la mayoría de las veces, es <a href="http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/">incomprensible</a>. En realidad, la lógica de la teoría de la opinión contraria es tan seductora desde el punto de vista racional (como tantas otras <a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">teorías “fundamentales”</a> que nos resistimos a desechar aunque sean inútiles), que tendemos a acordarnos sólo de cuando funcionó. Y a olvidar o justificar con argumentos paralelos cuando ésta no funciona. Analicemos lo hechos.</p>
<p>En el artículo <strong>“Bullih or Bearish? The patterns of Investors forecasts”</strong>, del Financial Analysts Journal de Mayo-Junio de 1998, los investigadores <strong>Clarke y Statman</strong> analizaron las divergencias entre alcistas y bajistas y el subsiguiente comportamiento del índice Dow Jones. Sus resultados mostraron con claridad que <strong>la correlación entre el porcentaje de alcistas y el subsiguiente comportamiento del mercado es prácticamente nula</strong>. El resultado fue al mismo tiempo sorprendente y descorazonador. Matemáticamente, su poder predictivo es similar al de lanzar una moneda al aire, pues acertaremos aproximadamente la mitad de las veces. Según los autores, los números de Investors Intelligence no sirven para tomar decisiones de inversión rentables o especular. Algo completamente inesperado, y a veces doloroso, para los que fuimos seducidos en algún momento por la teoría de la opinión contraria. Y aunque así fuera, la pura correlación sería insuficiente para definir una estrategia de especulación, pues nos faltaría definir cuándo y en base a qué cerramos las posiciones abiertas. Algo imprescindible para definir cualquier estrategia medible.</p>
<p>Los defensores de la teoría de la opinión contraria tenderán pues a recordar cuando en Agosto de 1987, después de varios meses en los que el sentimiento alcista se hizo extremo, Investors Intelligence recomendó vivamente vender, anticipando el crash de Octubre dos meses después. Sin embargo, nos cuesta acordamos de los largos periodos en los que los índices de sentimiento contrario de poco han servido. Esto es así porque <strong>si alargamos el plazo de tiempo de una predicción lo suficiente (en realidad, tanto como sea necesario), ésta acaba cumpliéndose irremediablemente, pues las tendencias en bolsa no son eternas</strong>. De nuevo aparece el reloj roto. Partiendo de un número suficientemente amplio de participantes, siempre encontraremos analistas o gestores que acertaron cualquier posible comportamiento de los mercados en el pasado. Algo que a pesar de las modas y la fama, de poco nos sirve de cara al futuro.</p>
<p>Con estos hechos encima de la mesa podemos concluir que lo que sufrimos es un clásico ejemplo de sesgo de percepción. <strong>Nos acordamos de aquellos datos que confirman nuestros argumentos, y tendemos a olvidar el resto porque no encajan en nuestra manera de ver el mundo</strong>. La moraleja de toda esta historia está, como siempre, en el hecho de que <strong>no existe el indicador perfecto</strong>, p<strong>or muy seductora que pueda parecer la lógica que en cada caso lo sostiene o justifica</strong>. Si los analistas son alcistas, el mercado bajará. O si llueve, el coche del vecino, que duerme en la calle, se moja. Pero si un día por la mañana veo el coche mojado no tiene porqué haber llovido, tal vez acaba de lavarlo el vecino…</p>
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		<title>La fórmula del dinero, II</title>
		<link>http://especular.com/la-formula-del-dinero-ii/</link>
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		<pubDate>Sat, 27 Feb 2010 18:15:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Especular]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-249" src="http://especular.com/files/2010/02/Dados-matematicos.jpg" alt="Dados" width="280" height="240" />Si el mundo fuera predecible, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Determinismo">determinista</a>, una aproximación correcta a la inversión y especulación pasaría por un mayor esfuerzo de análisis centrado en los factores que determinarán su futura evolución (por ejemplo, la posición de Júpiter en el cielo dentro de 20 años, aplicando la dinámica clásica de Newton). Pero <strong>siendo el mundo en el que vivimos en su gran mayoría no predecible ni determinista, dominado por lo aleatorio</strong> (especialmente en lo relativo a todo lo social y complejo, es decir, el mundo en el que vivimos inmersos día a día), <strong>la única aproximación correcta a la especulación es la que nos da la óptica de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Estad%C3%ADstica">estadística</a>.</strong></p>
<p>Así, en un mundo en el que no es posible determinar qué equipo de fútbol ganará la liga, qué empresa será ganadora o perdedora en el futuro, o qué hará el IBEX-35 mañana o dentro de un año; sólo a través de estrategias que nos den una <a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-i/">Esperanza Matemática positiva</a>, podremos aproximarnos a <strong>métodos que nos den esa ventaja estadística necesaria para lograr el éxito en un entorno impredecible.</strong></p>
<p><span id="more-245"></span>Es esencial insistir en que <strong>es inútil afrontar problemas no deterministas con enfoques deterministas</strong>. Sólo nos llevan al desastre, la ruina y la frustración. Así, serán irrelevantes el número de Doctores en Economía y Matemáticas que una institución financiera destine a predecir el futuro PIB de Estados Unidos o los beneficios futuros de la empresa X, sabiendo de antemano que es <a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">inútil intentar predecirlos</a>. Otra cosa es que las firmas de análisis y sus encorbatados <a href="http://especular.com/esos-extranos-personajes-llamados-analists/">analist@s</a> necesiten justificar las comisiones que les aplican a los clientes mediante seductores (por racionales) y huecos (por inútiles) estudios.</p>
<p>La aproximación estadística a la especulación en un mundo incierto exige pues de nosotros cierta soltura a la hora de evaluar si tiene sentido o no embarcarse en una estrategia concreta. <strong>No especularemos nunca en procesos con Esperanza Matemática negativa o nula, y nos lo pensaremos en los demás.</strong></p>
<p>Por ejemplo, imaginemos un casino donde al lanzar un dado normal nos premien con la cantidad apostada sí y sólo si <strong>no sale el 1</strong>. Es decir, si apostamos 100 euros, cada vez que aparezca un 2, 3, 4, 5 ó 6; ganaremos 100 Euros. Si sale el 1, perderemos 100 Euros. La Esperanza Matemática de este proceso es pues de: (100*5/6) &#8211; (100*1/6) = 66.67 Euros. Evidentemente <strong>interesa jugar en ese casino</strong>. Aunque precisamente por favorecer al cliente será no rentable y ya habrá quebrado, así que no vale la pena buscarlo en el mapa. Obviamente (lo olvidamos a menudo), los casinos que siguen abiertos son precisamente aquellos que mantienen en sus juegos un sesgo de Esperanza Matemática negativa para los clientes.</p>
<p>Otro ejemplo que podríamos calcular para ver si nos interesa participar sería el de un juego donde para compensar una probabilidad de ganar muy pequeña, optáramos a un premio muy grande. Por ejemplo, imaginemos que hay una probabilidad entre 100.000 de ganar 15.000 veces lo apostado, 20 Euros. ¿Participaríamos en este juego sabiendo que su Esperanza Matemática es de (300.000*1/100.000) &#8211; (20*99.999/100.000) = -17 Euros? Evidentemente <strong>no</strong>, pues se trata de un <strong>juego perdedor</strong>. Sin embargo, estamos hablando de la Lotería de Navidad, un juego perdedor en el que <a href="http://especular.com/¿especulacion-o-arbitraje/">participan millones de Españoles todos los años</a>, tal vez hipnotizados por<strong> la cuantía del premio, que nos hace ignorar el resto de variables que intervienen</strong>. Similar a la lotería de los Euromillones, donde un premio astronómico no compensa estadísticamente una probabilidad bajísima de ganar participando.</p>
<p>Así, <strong>para toda estrategia que nos planteemos para especular, tendremos que determinar en primer lugar cuál es su Esperanza Matemática</strong>. Esto es algo que tiene que convertirse en habitual para nosotros hasta que lo calculemos casi de forma automática ante cualquier situación que se nos presente. Por ejemplo, frente a las recomendaciones de compra de los analistas en un periódico o televisión:</p>
<p>Fijémonos en que para poder conocer la Esperanza Matemática, <strong>necesitamos saber con precisión cuánto ganamos cuando acertamos y cuánto perdemos cuando nos equivocamos</strong>. Esto deja fuera del cálculo a las constantes recomendaciones de los analistas financieros, quienes sin descanso (en prensa, radio, TV e Internet) nos recomiendan comprar tal o cual acción (sabemos el precio de entrada), pero sin casi nunca decirnos dónde cortar las pérdidas o a qué precio deshacer la posición ganadora (precio de salida). <strong>La estrategia de “comprar y mantener” una cartera de acciones, sin precios claros y nítidos de entrada y salida, se convierte entonces en una trampa conceptual, pues no podemos saber con precisión cuál es la Esperanza Matemática de la estrategia, y por lo tanto resulta imposible determinar si nos conviene jugar o no.</strong></p>
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		<title>Lo confieso, soy especulador</title>
		<link>http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/</link>
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		<pubDate>Thu, 21 Jan 2010 16:22:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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Muchas veces me han preguntado, sobretodo en los últimos meses, cómo puedo dormir por las noches confesándome como especulador profesional. La pregunta suele estar motivada en que el término &#8220;especular&#8221;, a raíz de la crisis, se ha asociado erróneamente como origen de todos los males que hoy sufrimos. Los especuladores serían “los malos de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-137" src="http://especular.com/files/2010/02/Doctor-Maligno-Dr-Evil.jpg" alt="Doctor Maligno - Dr Evil - Especulador" width="245" height="301" /></p>
<p>Muchas veces me han preguntado, sobretodo en los últimos meses, cómo puedo dormir por las noches confesándome como especulador profesional. La pregunta suele estar motivada en que el término &#8220;especular&#8221;, a raíz de la crisis, se ha asociado erróneamente como origen de todos los males que hoy sufrimos. Los especuladores serían “<strong>los malos de la película</strong>”.</p>
<p>Sin embargo, ningún sistema económico, como ninguna otra actividad humana, podría sobrevivir sin la especulación. Persiguiendo su propio beneficio,<strong> los especuladores proporcionan una liquidez y distribución del riesgo imprescindible para el resto de la sociedad</strong>. Si no hubieran especuladores en el mercado de futuros de Chicago, ¿cómo conseguiría transferir el productor de naranjas el riesgo de precio sobre su cosecha futura que no quiere asumir? ¿Debería &#8220;el gobierno&#8221; establecer los precios futuros de todos los productos? El economista de la escuela austríaca Ludwig von Mises lo expresó mucho mejor en su obra “La acción humana”:</p>
<p><span id="more-123"></span><strong>1</strong>.- <strong>Sin especulación </strong><strong>no puede haber actividad económica</strong> más allá del inmediato presente.</p>
<p><strong>2</strong>.- La especulación enlaza la <strong>acción aislada del </strong><strong>individuo con la</strong> <strong>actividad económica de </strong><strong>la sociedad</strong>.</p>
<p><strong>3</strong>.- La especulación en el sistema capitalista ejecuta una función que debe ser implementada en <strong>cualquier sistema económico organizado: </strong><strong>proporcionar un </strong><strong>ajuste entre la oferta y la demanda a lo largo del espacio y el tiempo</strong>. La especulación desarrolla un servicio económico que <strong>no puede ser eliminado de ningún sistema económico</strong>.</p>
<p><strong>4</strong>.- <strong>Cada acción es una especulación</strong>, guiada por una opinión definida con respecto a la <strong><a href="http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/">condiciones inciertas del futuro.</a></strong></p>
<p><strong>5</strong>.- La influencia de la especulación no puede alterar los precios más allá de un periodo dado. Lo que puede hacer es <strong>disminuir la distancia entre los precios máximos y los mínimos</strong>. Las <a href="http://especular.com/el-precio-de-las-cebollas-y-la-escasez-de-hedge-funds/">fluctuaciones en los precios se reducen</a> por efecto de la especulación, al contrario de la creencia popular opuesta.</p>
<p><strong>6</strong>.- La especulación anticipa futuros cambios en los precios. Su función económica consiste en <strong>nivelar las diferencias de precios entre diferentes lugares y momentos</strong> y, a través de la presión que ejercen sobre los precios, adaptar la demanda a la oferta.</p>
<p>El punto 4 es especialmente revelador.<strong> En última instancia</strong>, en un entorno de constante incertidumbre física, económica y social,<strong> todos somos especuladores</strong> forzosos. Diariamente, de entre varias opciones, hay que elegir una, generalmente sin contar con toda la información y muchas veces sin saber las consecuencias últimas de elegir entre ellas. Por ejemplo, ¿quién no ha pospuesto alguna vez sus compras de ropa esperando a las rebajas porque espera encontrar precios mejores? ¿O comprar justo después de Reyes los adornos navideños por precios regalados? Algunas decisiones son más importantes que otras, y las analizamos en profundidad. ¿Qué carrera estudiar? ¿Invertiré en este fondo de pensiones? ¿Qué tipo de seguro médico me conviene? Otras son tan triviales como elegir qué película veremos el viernes o elegir dónde ir de vacaciones.</p>
<p>Especular profesionalmente no implica la garantía de alcanzar unos objetivos o hacerse rico. Reconocer que el mundo es impredecible y que hay muy pocos factores que podemos controlar no lleva automáticamente al éxito, es simplemente la premisa básica necesaria para empezar de forma realista a especular. Aún así, podemos intentarlo toda nuestra vida, con aproximaciones correctas y mucho trabajo, y no conseguirlo. Y aunque nuestra sociedad aún relacione de forma naïf éxito con capacidad y esfuerzo, sin dejar hueco al azar en el proceso, muchas veces es la simple suerte la que nos separa de nuestros objetivos. Pero por lo menos <strong>lo habremos intentado, habremos tomado riesgos, habremos sido felices durante el camino. Habremos salido al encuentro de la impredecible vida, en vez de esperar inútilmente en el sofá a que sea la vida y todo lo que nos puede ofrecer, bueno y malo, la que venga a nosotros.</strong></p>
<p>Al final, <strong>el especulador profesional no es más que aquel que conscientemente reconoce vivir en un mundo de incertidumbre donde lo más que podemos hacer es maximizar el ratio esperado de rentabilidad/riesgo</strong>, y lo convierte en profesión. Con humildad frente a un mundo que no podemos controlar y apenas predecir, el especulador es aquel que acepta el Universo tal como es y simplemente busca caminos para crecer y sobrevivir de la mejor manera. Especular, como crear, es un acto de rebeldía contra el camino establecido. Salir y explorar caminos nuevos, como antaño hacían los pioneros descubriendo nuevos territorios. Salir y aceptar que a cambio de abandonar un entorno protector, limitado y aburrido, podemos morir en el intento.</p>
<p>Como notaba D.H. Lawrence, podemos permanecer en silencio dentro de la convención, seguros y felices en el largo plazo, y nunca sentiremos a nuestro lado la angustia vivida. O, por el contrario, <em><strong>podemos ser apasionados, individualistas, voluntariosos, encontrando en la seguridad de la convención una prisión, de donde escapar y morir, ya sea por nuestra propia falta de fuerza para soportar el aislamiento y la exposición de caminar en solitario, o de una venganza directa de la comunidad por nuestra osadía</strong></em><strong>.</strong></p>
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		<title>Esos extraños personajes llamados Analist@s</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Jan 2010 18:36:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Analistas]]></category>
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		<description><![CDATA[Los analistas o “analistos” son unos personajes curiosos. Lo sé porque una vez me tocó formar parte de su secta durante una temporada. Antaño recluidos en el ecosistema de la industria de la inversión y sus clientes, en las últimas décadas se han extendido por multitud de hábitats. Desde la prensa salmón, hasta llenar la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-95" src="http://especular.com/files/2010/02/Jim-Cramer.jpg" alt="Analista" width="248" height="330" />Los analistas o “analistos” son unos personajes curiosos. Lo sé porque una vez me tocó formar parte de su secta durante una temporada. Antaño recluidos en el ecosistema de la industria de la inversión y sus clientes, en las últimas décadas se han extendido por multitud de hábitats. Desde la prensa salmón, hasta llenar la blogosfera, pasando por programas de radio y televisión.</p>
<p>Suelen cobrar por<strong> inventarse fantasías sobre el futuro que luego distribuyen entre sus clientes</strong>, estos últimos siempre más temerosos de sufrir la<a href="http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/"> angustia de la incertidumbre</a> que las consecuencias de la propia incertidumbre. También aparecen como invitados en programas de entretenimiento televisivo análogos al carrusel deportivo de los domingos, con la ligera diferencia de comentar los últimos movimientos de los mercados en vez del último regate de Leo Messi.</p>
<p><span id="more-93"></span></p>
<p>Como los comentaristas deportivos, el valor de sus aportaciones es discutible. <strong>Se limitan a intentar darle un barniz racional, ex post, a las últimas jugadas de los mercados, y cómo no, a aventurar pronósticos sobre los futuros partidos</strong>. Al menos tras escucharlos, a uno le queda la sensación de que “entiende” mejor qué ha ocurrido, aunque de poco le sirvan esos <a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">pronósticos</a> para sus inversiones futuras.</p>
<p>Sin embargo, tras su jerga de comentarista deportivo, es posible entrever lo que probablemente estaría diciendo el analist@ si le dejaran, si su puesto de trabajo no corriese peligro. Hagamos el sano ejercicio de conectar la CNBC, IntereconomíaTV o BloombergTV, pero quitándole el volumen al televisor.</p>
<p>Aparecerán entonces una serie de graciosos señores con corbata (generalmente son señores, también hay señoras), incansables uno tras otro y muy parecidos entre sí (la diferenciación se paga con el destierro), que no paran de mover la boca haga lo que haga el mercado. Si nos fijamos en sus labios, tal vez podamos poner subtítulos a lo que les gustaría decir abiertamente. Ante las preguntas del presentador/a, su respuesta sería algo parecido a esto:</p>
<p><strong>—&#8221;Verás, en respuesta a tu pregunta sobre la evolución futura del [cualquier activo], la verdad es que no tengo ni idea. Y sobre lo que ha ocurrido con [cualquier otro activo], bien podría haber sido al revés, así que para qué te voy a justificar lo que pasó ayer. Me pagan por inventarme historias que parezcan coherentes a toro pasado y hacer pronósticos que parezcan verosímiles aunque totalmente inútiles. Lo que digo no sirve para nada, pero tengo que seguir soltando tonterías para que tanto tú como yo sigamos aquí mañana&#8221;.</strong></p>
<p>Lo terrible es que, como secuestrados sufriendo el Síndrome de Estocolmo, la mayoría de analist@s acaban creyéndose su propio papel.</p>
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		<title>La huida de la incertidumbre</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Jan 2010 19:42:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Incertidumbre]]></category>
		<category><![CDATA[Predicciones]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[No podemos imaginar lo que debió haber sido vivir el día a día en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial. Lo máximo que podemos decir sin haberlo vivido es que fue algo inimaginablemente horrible.
En aquellos días grises, los soldados pasaban sus días y noches sin saber si volverían a ver otro amanecer. No es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-106" src="http://especular.com/files/2010/02/Trincheras.jpg" alt="Trincheras" width="280" height="206" />No podemos imaginar lo que debió haber sido vivir el día a día en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial. Lo máximo que podemos decir sin haberlo vivido es que fue algo inimaginablemente horrible.</p>
<p>En aquellos días grises, los soldados pasaban sus días y noches sin saber si volverían a ver otro amanecer. No es difícil deducir el insomnio y demás secuelas que el estrés continuado les producía a los que sobrevivían.</p>
<p>Sin embargo, los médicos que les atendían se dieron cuenta de algo sorprendente. La noche anterior a que algún General ordenase un ataque masivo contra las trincheras enemigas, los soldados tenían órden de recibir una ración de queso y vino para cenar, antesala de una muerte prácticamente segura y estúpida. Los soldados lo sabían. Sin embargo los psiquiatras descubrieron que la noche que cenaban queso y vino, la velada anterior a su casi segura muerte, la mayoría dormían como niños y por fin descansaban plácidamente. De repente, toda la ansiedad y el estrés desaparecían y la trinchera se convertía en un lugar tranquilo y sereno, dentro de lo que las circunstancias permitían.</p>
<p><span id="more-104"></span></p>
<p>¿Cómo era posible, se preguntaban los médicos, que esa “sentencia de muerte” calmara y relajara a los soldados de esa manera? La realidad era que los soldados, a través del mensaje del queso y el vino, dejaban de preocuparse por su futuro, y por fin, más allá de la incertidumbre, sabían y aceptaban lo que les iba a ocurrir, por terrible que fuera.</p>
<p>Así, los médicos descubrieron que la mayoría de las veces no es una terrible verdad la que nos infringe el mayor sufrimiento psicológico, sino la propia incertidumbre del no saber qué pasará, la que nos hace insufrible la vida. Y esta regla sirve tanto para los soldados en una guerra, como para desempleados con incierto futuro o especuladores profesionales.</p>
<p>Desde pequeños, intentamos descubrir cuál es la lógica que se esconde detrás de cualquier fenómeno. Al igual que la Humanidad empezó a utilizar la ciencia precisamente como el método más apropiado para descubrir esa verdad racional y lógica que se encierra detrás del aparente caos del Universo.</p>
<p>¿Qué hay detrás de esta actitud tan &#8220;humana&#8221; de huir de la incertidumbre? Una búsqueda de la seguridad, la misma seguridad que faltaba en las trincheras, necesitan los parados, o de la que carecen los inversores.</p>
<p>Esta actitud de escapar a la incertidumbre la ha desarrollado el ser humano desde el principio de los tiempos y frente a todo lo que se ha enfrentado. Ha inventado Dioses, ideologías, creencias, mitos y supersticiones, con tal de escapar a la dolorosa experiencia de lo impredecible e incomprensible.</p>
<p>Por ejemplo, al descubrir una nueva ley física, desaparecen las tinieblas de la incertidumbre, del ruido, y aparece la luz del determinismo, de la predicción y la seguridad. Gracias a esos modelos deterministas descubiertos por la ciencia, hoy podemos saber dónde estará Júpiter dentro de 20 años, y qué pasará si echamos sal en la Coca-cola. Lo que se esconde detrás de este poder de predicción es la premisa de que ahí fuera, a veces de manera accesible y otras oculto, hay algo, un comportamiento, una señal, que es determinista, que se puede modelizar y por lo tanto predecir.</p>
<p>Desgraciada o afortunadamente, el mundo en que vivimos no es tan sencillo como una clase de física clásica en el instituto. Gracias a la Física Cuántica y a la Teoría del Caos y de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_de_las_catástrofes">Catástrofes</a>, hemos descubierto que la mayor parte de los sistemas complejos que forman este Universo no son deterministas. La polémica surge cuando nos enfrentamos a nuevos sistemas que “se nos resisten” y en los que creemos existe una señal, un comportamiento determinista y por lo tanto predecible, motivado principalmente por nuestra angustia frente a su aparente incertidumbre.</p>
<p>Como en los mercados financieros. Representados en los gráficos que usamos a diario, podríamos creer que detrás de ese aparente “camino aleatorio”, se esconde un comportamiento determinista. Muy escondido, eso sí, pero determinista de alguna manera. En ese caso, todo lo que nos quedaría es enfrentarnos a él, filtrarlo y destriparlo hasta que nos muestre sus secretos más íntimos y… ¿descubrir el Santo Grial de los Mercados?</p>
<p>Probablemente no, pues si ese modelo existiese se anularía a sí mismo en un rápido ejercicio de arbitraje. Pero si no existe esa señal, si los mercados no esconden determinismo, lo que nos queda es una situación de incertidumbre, de angustia frente a lo imprevisible. Vivir y trabajar en los mercados sería pues, si se me permite la osada comparación, el equivalente financiero y especulativo de la vida en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial.</p>
<p>Porque es precisamente al intentar anticipar el siguiente movimiento del mercado, al crearnos esperanzas sobre las futuras fluctuaciones de los mercados, que sobreviene el estrés, la angustia frente a la incertidumbre de mañana.</p>
<p>La solución a este dilema no es sencilla. Los mercados financieros no se pueden atacar con las mismas armas que se utilizaron para describir la danza de los planetas o protones colisionando en el CERN. Sin duda existen situaciones de desequilibrio, comportamientos fractales y ciertas señales que hacen abordable en cierta medida la navegación por este océano. Pero no existe el Santo Grial que nos diga a qué precio cotizará Telefónica o el petróleo dentro de un mes. Hay que buscar otros caminos.</p>
<p>Tal vez por ello más del 90% de los pequeños inversores que se inician en la especulación en los mercados acaban arruinadas en menos de un año. Los intermediarios financieros lo saben. Pero no hacen nada por evitar este silencioso suicidio general. Pues, como podemos imaginar, ellos viven de los intentos de los demás por descubrir su Santo Grial, esa mina de oro que les hará ricos, mientras consumen los picos y las palas que los brokers les proporcionan a un módico precio (comisiones).</p>
<p>Nos enfrentamos, como diría Dante si pudiera pasearse hoy por una sala de mercados, a un infierno en el que no hay lugar para la esperanza. Si admitimos esto, si aceptamos los mercados como son, si abandonamos toda esperanza, todo intento de racionalizar lo que no tiene lógica, tal vez consigamos (con una metodología más adaptada a la realidad de los mercados, esfuerzo y trabajo) no sólo sobrevivir en esta fría estepa, sino prosperar más allá de la angustia frente a la incertidumbre.</p>
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		<title>La pregunta tonta de la semana</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Jan 2010 13:05:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Industria Fondos]]></category>
		<category><![CDATA[Predicciones]]></category>
		<category><![CDATA[acertar]]></category>
		<category><![CDATA[Analistas]]></category>
		<category><![CDATA[Predicción]]></category>

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		<description><![CDATA[· ¿Qué estrategia recomienda para 2010?
· ¿Cuál es su activo favorito para el próximo año?
· ¿Dónde invertir en 2010?
· ¿Cuales son sus acciones predilectas para este ejercicio?
Como cada principio de año (en realidad, en casi cualquier entrevista independientemente de la fecha), se vuelve a repetir un curioso ritual celebrado entre periodistas y analistas, en sus [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>· ¿Qué estrategia recomienda para 2010?</strong><img class="alignright size-medium wp-image-70" src="http://especular.com/files/2010/01/economic_forecasting-300x212.jpg" alt="economic forecasting" width="300" height="212" /></p>
<p><strong>· ¿Cuál es su activo favorito para el próximo año?</strong></p>
<p><strong>· ¿Dónde invertir en 2010?</strong></p>
<p><strong>· ¿Cuales son sus acciones predilectas para este ejercicio?</strong></p>
<p>Como cada principio de año (en realidad, en casi cualquier entrevista independientemente de la fecha), se vuelve a repetir un curioso ritual celebrado entre periodistas y analistas, en sus muchas variantes y formulaciones, a cuál más estúpida. Me pregunto si tanto periodistas como analistas habrán oído hablar de la teoría del caos, la dinámica de sistemas complejos, o en su defecto habrán jugado a billar alguna vez con los amigos, descubriendo que más allá de tres carambolas es inútil hacer previsiones de cómo quedará dispuesta la mesa.</p>
<p>Y los sacerdotes de la iglesia de la confusión, con sus recién estrenadas corbatas y egos salvados gracias a la página en blanco de un nuevo año, responderán con <strong>las mismas tonterías que en ejercicios anteriores</strong>.</p>
<p><span id="more-65"></span></p>
<p>Responder a esas preguntas implica conocer de antemano la rentabilidad, al menos relativa, de todos los activos, estrategias y sectores durante el próximo año. Evidentemente todos tenemos como favorito ganador de la liga a nuestro equipo de fútbol, pero no implicamos los ahorros de nadie en base a fantasías racionalizadas. En este gráfico podemos ver lo &#8220;útiles&#8221; que son las previsiones (forecasts) de los analistas a la hora de estimar el futuro (empresariales y macroeconómicos -PIB-, respectivamente):</p>
<p><img class="size-full wp-image-53   alignnone" src="http://especular.com/files/2010/01/laging-analysts.gif" alt="predicciones analistas" width="476" height="256" /></p>
<p>La falta de humildad intelectual en esta industria no ayuda precisamente a este progreso en el conocimiento. La alegre diligencia con la que los analistas responden a este tipo de preguntas muestra una arrogancia peligrosa. Especialmente a principios de cada año, cuando un misterioso y poderoso campo magnético borra de los discos duros todas las fantasías vendidas (que algunos llaman curiosamente &#8220;previsiones&#8221;) del año anterior.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-83" src="http://especular.com/files/2010/01/Economist-forecasting.jpg" alt="Economist forecasting" width="471" height="296" /></p>
<p><strong>Tomar conciencia de nuestras limitaciones a la hora de discernir entre lo que podemos y no podemos saber es el primer paso en la búsqueda de un conocimiento realmente útil y significativo</strong>. Si nos vamos a jugar los cuartos especulando, tal vez debamos mirar mejor en qué basarnos y que tipo de apuestas o loterías dejar pasar de largo.</p>
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