Contra la estupidez…

los propios Dioses…los propios Dioses luchan en vano.

Isaac Asimov utilizó este verso de Friedrich Schiller para titular y estructurar una de sus mejores novelas de Ciencia-Ficción, “Los propios Dioses”. En la novela, la humanidad ha encontrado por fin una fuente de energía aparentemente inagotable (un poco como el crédito financiero ilimitado), pero que esconde consecuencias inesperadas que a nadie le interesa mostrar mientras las cosas van bien. Los héroes de la novela luchan contra unas autoridades que, mientras busca falsos culpables para desviar la atención del público, se dedica a improvisar parches inútiles.

He recordado la novela de Asimov, además de por las similitudes con la actual crisis,  porque desde hace semanas no deja de sorprenderme la inmensa estupidez con la que las autoridades y políticos varios afrontan la crisis, buscando culpables en actividades que ni siquiera son perjudiciales para la sociedad. Y al mismo tiempo, tomando iniciativas realmente perjudiciales para la economía. Veamos con un poco más de detalle algunas de esas perlas de estupidez supina:

“Los malvados especuladores, reunidos secretamente en cavernas londinenses, planean hundir el Euro, batiendo récords en sus posiciones cortas contra la divisa Europea.”

Dichas posiciones cortas ascendían a mediados de Mayo a unos $23.3 Billions. Cifra más que ridícula si la comparamos con los aproximadamente $3 Trillions que diariamente se cruzan en el mercado de divisas. Esto es, apenas un simbólico 0.8% del volumen que se mueve en un sólo día que, o bien proviene de simples coberturas frente a la depreciación de nuestra moneda, o a intentos publicitados de aprovechar una vuelta a la realidad de los mercados financieros.

Resulta infantil tratar de imaginar a “los especuladores” como un grupo de malvados sacados de una película de James Bond, reunidos secretamente para conspirar contra un mundo que… lo quieran o no, le quedaria demasiado grande a cualquiera que intentara controlarlo o dirigirlo.

El mensaje que mandan esos escasos e impotentes (por su nula capacidad de mover un mercado oceánico) especuladores es que, parafraseando al Hamlet de Shakespeare, algo huele a podrido en Europa. ¿Puede haber una actitud más estúpida que culpar al mensajero de la llegada de malas noticias?

“Angela Merkel propone limitar las ventas en unos mercados financieros que se han vuelto “destructivos”.

Better question¿Los mercados no eran destructivos cuando subían sin cesar? ¿No tienen la misma responsabilidad en esta crisis los bancos que sabían que los activos inmobiliarios, derivados o no, estaban sobrevalorados y sin embargo siguieron hinchando la burbuja? ¿Por qué —ver el dibujo adjunto—, se critica a aquellos que, como Paulson, tomaron el riesgo de una necesaria vuelta a la realidad de la economía, y no a aquellos que siguieron alimentando un mundo de fantasía? ¿Por qué una caída del 10% en Bolsa escandaliza a todo el mundo, pero una subida del 14% en un día es motivo de celebración? ¿No son ambos movimientos aberraciones del sentido común? ¿Habría entonces que regular también los precios en los mercados? ¿Cuál sería en ese caso el siguiente paso “lógico” a implementar para controlar y “salvar” la economía mundial?

Cuando todo parece ir bien, cuando como en la novela de Asimov, parece que se ha encontrado una fuente de energía inagotable (crecimiento económico basado en el crédito ilimitado), nadie quiere cuestionar los métodos, el camino seguido para conseguirlo. Se maquillan los riesgos, se intenta que el status quo, la forma de funcionar, se prolongue indefinidamente, a toda costa. Algunas voces se alzan avisando de que no existen comidas gratis, algunos especuladores intentan aprovechar los desequilibrios creados; pero se les hace callar rápidamente o simplemente se les ignora por agoreros.

Intentando evitar el inevitable ajuste duro y vuelta a la realidad, estamos entrando en una lógica parecida a la de Alicia en el País de las Maravillas —por no hacer referencia a ideologías caducas propias del siglo XX—, donde los Gobiernos podrían prohibir que los mercados bajasen y promulgar que las acciones, por decreto ley, subieran todos los días. Eso sí, nadie podría volver a venderlas, llegando a una situación propia más de una dictadura que de una democracia. Todos sabríamos cuál será el precio de Telefónica dentro de 2 años, pero nadie podrá “aprovecharse” de ello.

Intentando salvar los muebles, se está empezando a intervenir de una forma patológica y perjudicial en el mercado, impidiendo que la necesaria destrucción creativa de Schumpeter (aquella que barre a quienes asumieron demasiado riesgo y permite a quien hizo los deberes tomar ventaja en el siguiente ciclo económico) limpie el mercado. ¿Cuál sería el siguiente paso; establecer qué empresas o bancos deben continuar, censurar las opiniones no convenientes sobre el estado de la economía o la actuación de los políticos? Basándose en argumentos equivocados, poco a poco, podría volver a peligrar la libertad que tantas generaciones ha costado ganar…

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Pero volviendo a las medidas que está imponiendo Alemania, hay que recordar en primer lugar que son medidas totalmente inútiles. Ya se intentó aplicar sin los resultados esperados, por ejemplo en el mercado japonés, tras la explosión de su burbuja en 1989 (dos décadas después el Nikkei sigue un 75% por debajo de sus máximos). Si algo no vale el precio que se pide, forzosamente tiene que corregir hasta encontrar el equilibrio entre oferta y demanda. Limitar el natural funcionamiento de los mercados sólo puede precipitar movimientos aún más violentos, al contener el flujo de fuerzas que de forma natural encuentran su equilibrio en la arena de los mercados.

Me temo que políticos y periodistas no cesarán en los próximos meses de obsequiarnos con este tipo de perlas, concentrados de estupidez, para que las disfrutemos con tristeza, o intentemos tomarlas con humor. Les seguiremos la pista desde aquí.

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4 comentarios

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  1. Josevi

    Hola, Marcos, ¿que tal? Tal vez voy a dar un punto de vista diferente a lo comentado, entre otras porque apenas tengo idea de lo que comentas, aunque tal vez por eso se culpa a la especulación. Tendemos a echar la culpa a lo desconocido, y en este caso la sociedad en general no sabe lo que se mueve en esos mundos. Y lo peor es que parece que los gobiernos tampoco. Personalmente, si no antes, todo esto se veia venir, al menos yo, desde 2007. En mi caso lo digo porque a nivel de calle se ven cosas que desde arriba no se es capaz de ver. Yo en cambio si estoy de acuerdo en una cierta regulación de todo en general, pero no en estos momentos, sino cuando en general va todo bien, en prevision de lo peor. Al fin y al cabo, hemos de pensar de que es un poco como la economia doméstica de cada uno, ¿no?
    Bueno, ya he expresado parte de mi modestisima opinión, sobre algo que desconozco por completo.
    Ah, ya te he agregado a mis favoritos; me encantará poder ver de vez en cuando lo que escribes, que lo encuentro muy interesante, y si me lo permites, continuar expresando mi opinión.

  2. harlock

    De 9.5!
    No te acostumbres campeón :-)

  3. Ciertamente desde fuera y cuando alguien no conoce el funcionamiento de los mercados financieros es muy facil darle la culpa a esos “malditos” especuladores que se hacen multimillonarios con los recortes y las caidas en el mercado.Sin buscar culpables mucho de ello está en nuestra propia educación. La que hemos recibido y la que siguen recibiendo nuestros hijos….. que no es otra que la que el establishmen quiere que recibamos en cada momento. Mienras siga asi montada la sociedad no tenemos otra que seguir con las reglas del juego marcadas. ¿ Quien será el que pueda impulsar un gran cambio a nivel general ? ¿ Quien puede hacerlo ? ¿ Cuando ? ……. Si un día llega ¿ le dejarán ? ………
    Un saludo

  4. josepedro

    Encuentro tan estúpido el hacer creer que todos estos movimientos se deben a unos cuantos especuladores como que el “sacrosanto” mercado de las teorías económicas funciona perfectamente, como parece desprenderse del artículo. Hay un trasfondo real de excesos que en algún apartado de tu escrito pones de manifiesto, pero también hay una propaganda negativa no del todo desinteresada, diseñada especialmente para incidir en las expectativas de los participantes en el mercado que distorsionan la “información perfecta” de los actores del mercado en el sentido de impulsarlos a tomar determinadas decisiones que, tomadas en masa, sí que afectan al mercado.

    Aunque ya no estaríamos hablando de especuladores, estaríamos hablando de otras cosas…

1 Trackback

  1. Por De porteros, políticos y penaltis | Especular.com en 19 19Europe/Madrid ago 19Europe/Madrid 2011 a las 2:37 pm

    [...] el origen del problema. Ya hablamos de esto en este mismo blog hace más de un año aquí y aquí. Pero parece que la estupidez sigue siendo una cualidad que no tiene límites, sobretodo en ciertas [...]

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