De porteros, políticos y penaltis

Durante un penalti, si el guardameta se queda quieto en el centro de la portería, aumenta desde un 13% hasta un 33% sus probabilidades de pararlo. Sin embargo, los porteros prefieren ejecutar heróicos y vistosos saltos a izquierda o derecha, antes que quedarse inmóviles. La razón es que resulta menos embarazoso asumir que nos han metido un gol si hemos aparentado un esfuerzo visible, aunque haya sido inútil y perjudicial.

Algo parecido les debe estar pasando a los políticos Europeos. Frente al desprendimiento topológico de Europa que pintaba Dalí y comentábamos en este blog hace ya más de un año, prefieren lanzar medidas no sólo inútiles, sino que resultan contraproducentes. Todo sea por parecer que “hacen algo”, como los porteros cuando se lanzan hacia un lado. A saber:

.1. Gobernanza común económica y “homogeneización” de la austeridad fiscal.

Sorpresa, aparece un poco de sentido común. Con mucho esfuerzo, quizá intelectual, los políticos se ven forzados poco a poco a asumir las directrices que hace dos milenios ya nos recordaba Cicerón:

‎”El presupuesto debe ser equilibrado, el Tesoro debe ser reaprovisionado, la deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los funcionarios públicos debe ser moderada y controlada, y la asistencia a los países foráneos debe ser cercenada para que Roma no vaya a la bancarrota. La gente debe aprender nuevamente a trabajar, en lugar de vivir a costa de la asistencia del Estado.”

 

.2. Prohibición de abrir posiciones cortas.

Aquí es donde empieza el portero a saltar a un lado, para aparentar frente a su público que hace algo…

Mientras escribo estas líneas y tras implantar de manera heterogénea la medida, los mercados Europeos siguen desplomándose. Los políticos deben estar alucinando en colores, al constatar que sus bienintencionadas y demagógicas medidas no están sirviendo de nada, precisamente porque intentan tapar el problema matando al mensajero, no atacando el origen del problema. Ya hablamos de esto en este mismo blog hace más de un año aquí y aquí. Pero parece que la estupidez sigue siendo una cualidad que no tiene límites, sobretodo en ciertas organizaciones.

Portero (o Político que aún no sabe que existen Google y la Wikipedia): ¿Posiciones cortas? ¿Hein?

Árbitro (o Analista con un poco de experiencia): Sí, las que se toman para beneficiarse cuando un activo cae de precio, vendiendo primero con la esperanza (fundada o no) de recomprar después más barato.

P: Entonces si las prohíben es para que los precios no puedan caer más, ¿no?

A: Esa es la intención. Pero sorprendentemente la medida sólo sirve para empeorar las cosas.

P: No lo entiendo. Si prohibes vender, no puede caer más el precio y limitas el daño, ¿no?

A: Al contrario, los que tienen esos activos en cartera (Bancos, Fondos, Aseguradoras, etc), se desharán de ellos porque no los quieren (estiman que no valen el precio que se paga, o la caída es tan grande que daña demasiado su balance y se tienen que deshacer de ellos), vendiéndolos. Pero entonces aparece un problema a la hora de vender: ¿Quién compra lo que yo no quiero si todo el mundo está de acuerdo en que no vale el precio que cotiza?

P: Pues comprará el que crea que ya está barato para pagar por ello.

A: ¿Y si el mercado piensa que aún está sobrevalorado? ¿De dónde saldrán los compradores que den contrapartida a los vendedores?

P: Pues ahora mismo no lo sé… Si todos piensan que los activos aún están caros, nadie comprará…

A: …y los precios se desplomarán aún más por falta de liquidez, provocando ventas de pánico que exagerarán aún más las caídas de los mercados y harán más daño.

P: ¡Necesitamos gente valiente que se atreva a comprar cuando todos venden!

A: ¿Valientes? ¿Te refieres quizá a especuladores que crean que los precios están ya lo suficientemente baratos como para esperar una futura subida de su precio (lucrándose), y comprar asumiendo el riesgo de equivocarse (y perder dinero)?

P: Pues sí…

A: ¿Te refieres a especuladores que vendieron a corto cuando vieron una burbuja que nadie quería ver (especialmente los políticos), y quieren ahora capitalizar su visión cerrando sus posiciones durante el pánico, es decir comprando, lo que nadie quiere ahora? Al cerrar sus posiciones cortas serían netos compradores, darían contrapartida a los vendedores presa del pánico y frenarían las caídas.

P: Sí… Empiezo a entender lo que ocurre en realidad. Paradójicamente, necesitamos más especuladores cuanto más dramática sea la situación. Gente con el coraje de lanzarse a un mar revuelto y comprar con el miedo cuando todos salen huyendo, o vender en la euforia, cuando todos compran con la ola... Sin ellos, el mercado será aún más salvaje, aún más dañino en sus variaciones y volatilidad.

A: Efectivamente, como ya explicó von Mises, un mercado sin especuladores dejará de ser útil a la economía real, pues no podrá vehiculizarse eficientemente a través de él.

P: Mejor será pues, si no quiero perjudicar aún más a mi equipo, que en este penalti me quede quietecito…

Tras el crash bursátil del ‘89-’90 en Japón, el gobierno instauró la prohibición de abrir posiciones cortas en sucesivas ocasiones. No sirvió de nada. Lo mismo que en Suecia, donde redujo el mercado a un 85% de su actividad normal y tuvieron que retractarse o terminar matando a sus propias empresas. Sin ir más lejos, el 31 de diciembre de 2008, esto es lo que decía el Director de la SEC Christopher Cox tras prohibir los cortos durante 2008: “Sabiendo lo que sabemos ahora, no lo haríamos otra vez. Los costes parecen sobrepasar a los beneficios”.

Las conclusiones del estudio de Alessandro Beber y Marco Pagano tituladoShort-selling bans in the crisis: A misguided policy” apuntan a las mismas conclusiones. Estudiando 30 países en los que de una manera u otra se prohibieron abrir posiciones cortas, las conclusiones no pueden ser más claras: En el mejor de los casos, el efecto fue neutral. En general se produjo una bajada de liquidez con las perjudiciales consecuencias que ello conlleva. Aunque también se consiguió una desaceleración pasajera de las caídas.

.3. Implantar un impuesto a las transacciones especulativas.

¿Qué es una transacción especulativa? A parte de lo borroso del término especular, ¿cómo saber si una compra o venta de divisas, proveniente irremediablemente de un banco, se hace para cubrir el riesgo de una exportación, importación, o está intentando aprovechar la sobrevaloración artificial de una divisa por parte de un gobierno díscolo?

Además, el coste de dicho impuesto no recaería en los bancos y otros “malvados especuladores”, sino que este nuevo coste se trasladaría directamente a los clientes, como ocurre con las subidas del petróleo y la gasolina. Al final, pagarían de nuevo los que están en la base de la pirámide.

Por otra parte, ¿alguien en las altas esferas políticas se ha parado 5 minutos a documentarse sobre cuáles serían las consecuencias para el normal funcionamiento de la economía si introdujeran una tasa en todas las operaciones financieras? ¿Qué grado de liquidez le quedaría al mercado para ejecutar sus “operaciones legítimas”? En un mercado aún más falto de liquidez por la ausencia de pequeños especuladores, las variaciones de precio serían brutales, haciendo prácticamente imposible la planificación financiera de sectores enteros de la industria y el comercio.

Imagen de previsualización de YouTube

Un portero que siga la estrategia más eficiente durante los penaltis no conservará su empleo el tiempo suficiente como para converger a la estadística. Será despedido mucho antes, criticado por su “pasividad” e “inacción” frente al adversario, incomprendido por la afición de su equipo.

La estrategia más eficiente para un portero entra en contradicción con la de su equipo. Si el portero quiere conservar su empleo, deberá adoptar una estrategia que perjudica a su propio equipo y aficionados.

Los políticos se comportan como porteros frente a un penalti. Lo importante es ser reelegido, no las consecuencias sobre el resto de nosotros de adoptar estrategias equivocadas o ruinosas. Necesitan, para alcanzar el cargo o aspirar a la reelección, aparentar que hacen algo, aunque sea inútil o contraproducente para quienes dicen representar.

Pero eso ya lo sabíamos.

μ

Más información sobre , ,

1 comentario

Feed de comentarios
  1. Manuel Gonzalez

    Excelente analogia la de los politicos y porteros. Con cortos o sin ellos el problema de los bonos, especialmente los perifericos son de una complejidad tal que no se vislumbran soluciones fáciles.

1 Trackback

  1. Por Moneyball y la curva de Laffer | Especular.com en 08 08Europe/Madrid feb 08Europe/Madrid 2012 a las 5:29 pm

    [...] ejemplo, la pasta que recauda disminuirá, para sorpresa y paradoja de sus políticos, que en un alarde de inteligencia imaginan que el comportamiento de la zona A se debe extrapolar hasta el infinito y más allá. [...]

Envía un comentario

Su dirección de correo electrónico nunca será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*

© 2011 Mercados .com Todos los derechos reservados.