Si el mundo fuera predecible, determinista, una aproximación correcta a la inversión y especulación pasaría por un mayor esfuerzo de análisis centrado en los factores que determinarán su futura evolución (por ejemplo, la posición de Júpiter en el cielo dentro de 20 años, aplicando la dinámica clásica de Newton). Pero siendo el mundo en el que vivimos en su gran mayoría no predecible ni determinista, dominado por lo aleatorio (especialmente en lo relativo a todo lo social y complejo, es decir, el mundo en el que vivimos inmersos día a día), la única aproximación correcta a la especulación es la que nos da la óptica de la estadística.
Así, en un mundo en el que no es posible determinar qué equipo de fútbol ganará la liga, qué empresa será ganadora o perdedora en el futuro, o qué hará el IBEX-35 mañana o dentro de un año; sólo a través de estrategias que nos den una Esperanza Matemática positiva, podremos aproximarnos a métodos que nos den esa ventaja estadística necesaria para lograr el éxito en un entorno impredecible.
Es esencial insistir en que es inútil afrontar problemas no deterministas con enfoques deterministas. Sólo nos llevan al desastre, la ruina y la frustración. Así, serán irrelevantes el número de Doctores en Economía y Matemáticas que una institución financiera destine a predecir el futuro PIB de Estados Unidos o los beneficios futuros de la empresa X, sabiendo de antemano que es inútil intentar predecirlos. Otra cosa es que las firmas de análisis y sus encorbatados analist@s necesiten justificar las comisiones que les aplican a los clientes mediante seductores (por racionales) y huecos (por inútiles) estudios.
La aproximación estadística a la especulación en un mundo incierto exige pues de nosotros cierta soltura a la hora de evaluar si tiene sentido o no embarcarse en una estrategia concreta. No especularemos nunca en procesos con Esperanza Matemática negativa o nula, y nos lo pensaremos en los demás.
Por ejemplo, imaginemos un casino donde al lanzar un dado normal nos premien con la cantidad apostada sí y sólo si no sale el 1. Es decir, si apostamos 100 euros, cada vez que aparezca un 2, 3, 4, 5 ó 6; ganaremos 100 Euros. Si sale el 1, perderemos 100 Euros. La Esperanza Matemática de este proceso es pues de: (100*5/6) – (100*1/6) = 66.67 Euros. Evidentemente interesa jugar en ese casino. Aunque precisamente por favorecer al cliente será no rentable y ya habrá quebrado, así que no vale la pena buscarlo en el mapa. Obviamente (lo olvidamos a menudo), los casinos que siguen abiertos son precisamente aquellos que mantienen en sus juegos un sesgo de Esperanza Matemática negativa para los clientes.
Otro ejemplo que podríamos calcular para ver si nos interesa participar sería el de un juego donde para compensar una probabilidad de ganar muy pequeña, optáramos a un premio muy grande. Por ejemplo, imaginemos que hay una probabilidad entre 100.000 de ganar 15.000 veces lo apostado, 20 Euros. ¿Participaríamos en este juego sabiendo que su Esperanza Matemática es de (300.000*1/100.000) – (20*99.999/100.000) = -17 Euros? Evidentemente no, pues se trata de un juego perdedor. Sin embargo, estamos hablando de la Lotería de Navidad, un juego perdedor en el que participan millones de Españoles todos los años, tal vez hipnotizados por la cuantía del premio, que nos hace ignorar el resto de variables que intervienen. Similar a la lotería de los Euromillones, donde un premio astronómico no compensa estadísticamente una probabilidad bajísima de ganar participando.
Así, para toda estrategia que nos planteemos para especular, tendremos que determinar en primer lugar cuál es su Esperanza Matemática. Esto es algo que tiene que convertirse en habitual para nosotros hasta que lo calculemos casi de forma automática ante cualquier situación que se nos presente. Por ejemplo, frente a las recomendaciones de compra de los analistas en un periódico o televisión:
Fijémonos en que para poder conocer la Esperanza Matemática, necesitamos saber con precisión cuánto ganamos cuando acertamos y cuánto perdemos cuando nos equivocamos. Esto deja fuera del cálculo a las constantes recomendaciones de los analistas financieros, quienes sin descanso (en prensa, radio, TV e Internet) nos recomiendan comprar tal o cual acción (sabemos el precio de entrada), pero sin casi nunca decirnos dónde cortar las pérdidas o a qué precio deshacer la posición ganadora (precio de salida). La estrategia de “comprar y mantener” una cartera de acciones, sin precios claros y nítidos de entrada y salida, se convierte entonces en una trampa conceptual, pues no podemos saber con precisión cuál es la Esperanza Matemática de la estrategia, y por lo tanto resulta imposible determinar si nos conviene jugar o no.
Probando el servicio a ver si funciona.
De acuerdo con esta visión, pero además deberíamos incluir el cálculo del capital mínimo para poder jugar y la preparación psicológica para poder llevar a cabo el juego.
Un saludo
Creo que el resumen del último párrafo habría que grabarlo a fuego, sobre todo en los inversores aficionados.
Por supuesto Juan Manuel, abordaremos esos temas en próximos posts. Gracias!
Respecto al último párrafo, y tal y como está redactado estoy de acuerdo. Pero en mi opinión las acciones son partes alícuotas de la propiedad de empresas que crean, o deberían crear, riqueza. Por lo tanto seleccionar acciones con posibilidad de crear riqueza por encima de su valoración actual y venderlas si se da la circunstancia que su precio ya recoge la posible generación futura de riqueza, no me parece mala estrategia. Y eso no se puede saber exactamente a priori.
¿para cuándo un post sobre la formula de Kelly?
Espero que lo suficientemente escéptico y crítico
Este blog está adquiriendo una nueva dimensión con
el advenimiento de varios ‘posts’ de temática
probabilista y estadística
Pero mucho cuidado con las trampas de la Esperanza
Matemática. Sólo en entornos normales convege (ley de los grandes números) con el valor que toma el suceso más probable…
(To Be Continued)
Sigue así
¡Brutal!
Creo que el resumen del último párrafo habría que grabarlo a fuego, sobre todo en los inversores aficionados.
¿para cuándo un post sobre la formula de Kelly?
Espero que lo suficientemente escéptico y crítico
Este blog está adquiriendo una nueva dimensión con
el advenimiento de varios ‘posts’ de temática
probabilista y estadística
Pero mucho cuidado con las trampas de la Esperanza
Matemática. Sólo en entornos normales convege (ley de los grandes números) con el valor que toma el suceso más probable…
(To Be Continued)
Sigue así
¡Brutal!
Es conocido el chiste en el que metemos los pies de un profesional de la estadística en un cubo de hielo y su cabeza en un horno; a pesar de tener una temperatura media perfecta, estoy convencido que nuestro hombre no estará muy cómodo
Creo que el resumen del último párrafo habría que grabarlo a fuego, sobre todo en los inversores aficionados.