La huida de la incertidumbre

TrincherasNo podemos imaginar lo que debió haber sido vivir el día a día en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial. Lo máximo que podemos decir sin haberlo vivido es que fue algo inimaginablemente horrible.

En aquellos días grises, los soldados pasaban sus días y noches sin saber si volverían a ver otro amanecer. No es difícil deducir el insomnio y demás secuelas que el estrés continuado les producía a los que sobrevivían.

Sin embargo, los médicos que les atendían se dieron cuenta de algo sorprendente. La noche anterior a que algún General ordenase un ataque masivo contra las trincheras enemigas, los soldados tenían órden de recibir una ración de queso y vino para cenar, antesala de una muerte prácticamente segura y estúpida. Los soldados lo sabían. Sin embargo los psiquiatras descubrieron que la noche que cenaban queso y vino, la velada anterior a su casi segura muerte, la mayoría dormían como niños y por fin descansaban plácidamente. De repente, toda la ansiedad y el estrés desaparecían y la trinchera se convertía en un lugar tranquilo y sereno, dentro de lo que las circunstancias permitían.

¿Cómo era posible, se preguntaban los médicos, que esa “sentencia de muerte” calmara y relajara a los soldados de esa manera? La realidad era que los soldados, a través del mensaje del queso y el vino, dejaban de preocuparse por su futuro, y por fin, más allá de la incertidumbre, sabían y aceptaban lo que les iba a ocurrir, por terrible que fuera.

Así, los médicos descubrieron que la mayoría de las veces no es una terrible verdad la que nos infringe el mayor sufrimiento psicológico, sino la propia incertidumbre del no saber qué pasará, la que nos hace insufrible la vida. Y esta regla sirve tanto para los soldados en una guerra, como para desempleados con incierto futuro o especuladores profesionales.

Desde pequeños, intentamos descubrir cuál es la lógica que se esconde detrás de cualquier fenómeno. Al igual que la Humanidad empezó a utilizar la ciencia precisamente como el método más apropiado para descubrir esa verdad racional y lógica que se encierra detrás del aparente caos del Universo.

¿Qué hay detrás de esta actitud tan “humana” de huir de la incertidumbre? Una búsqueda de la seguridad, la misma seguridad que faltaba en las trincheras, necesitan los parados, o de la que carecen los inversores.

Esta actitud de escapar a la incertidumbre la ha desarrollado el ser humano desde el principio de los tiempos y frente a todo lo que se ha enfrentado. Ha inventado Dioses, ideologías, creencias, mitos y supersticiones, con tal de escapar a la dolorosa experiencia de lo impredecible e incomprensible.

Por ejemplo, al descubrir una nueva ley física, desaparecen las tinieblas de la incertidumbre, del ruido, y aparece la luz del determinismo, de la predicción y la seguridad. Gracias a esos modelos deterministas descubiertos por la ciencia, hoy podemos saber dónde estará Júpiter dentro de 20 años, y qué pasará si echamos sal en la Coca-cola. Lo que se esconde detrás de este poder de predicción es la premisa de que ahí fuera, a veces de manera accesible y otras oculto, hay algo, un comportamiento, una señal, que es determinista, que se puede modelizar y por lo tanto predecir.

Desgraciada o afortunadamente, el mundo en que vivimos no es tan sencillo como una clase de física clásica en el instituto. Gracias a la Física Cuántica y a la Teoría del Caos y de Catástrofes, hemos descubierto que la mayor parte de los sistemas complejos que forman este Universo no son deterministas. La polémica surge cuando nos enfrentamos a nuevos sistemas que “se nos resisten” y en los que creemos existe una señal, un comportamiento determinista y por lo tanto predecible, motivado principalmente por nuestra angustia frente a su aparente incertidumbre.

Como en los mercados financieros. Representados en los gráficos que usamos a diario, podríamos creer que detrás de ese aparente “camino aleatorio”, se esconde un comportamiento determinista. Muy escondido, eso sí, pero determinista de alguna manera. En ese caso, todo lo que nos quedaría es enfrentarnos a él, filtrarlo y destriparlo hasta que nos muestre sus secretos más íntimos y… ¿descubrir el Santo Grial de los Mercados?

Probablemente no, pues si ese modelo existiese se anularía a sí mismo en un rápido ejercicio de arbitraje. Pero si no existe esa señal, si los mercados no esconden determinismo, lo que nos queda es una situación de incertidumbre, de angustia frente a lo imprevisible. Vivir y trabajar en los mercados sería pues, si se me permite la osada comparación, el equivalente financiero y especulativo de la vida en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial.

Porque es precisamente al intentar anticipar el siguiente movimiento del mercado, al crearnos esperanzas sobre las futuras fluctuaciones de los mercados, que sobreviene el estrés, la angustia frente a la incertidumbre de mañana.

La solución a este dilema no es sencilla. Los mercados financieros no se pueden atacar con las mismas armas que se utilizaron para describir la danza de los planetas o protones colisionando en el CERN. Sin duda existen situaciones de desequilibrio, comportamientos fractales y ciertas señales que hacen abordable en cierta medida la navegación por este océano. Pero no existe el Santo Grial que nos diga a qué precio cotizará Telefónica o el petróleo dentro de un mes. Hay que buscar otros caminos.

Tal vez por ello más del 90% de los pequeños inversores que se inician en la especulación en los mercados acaban arruinadas en menos de un año. Los intermediarios financieros lo saben. Pero no hacen nada por evitar este silencioso suicidio general. Pues, como podemos imaginar, ellos viven de los intentos de los demás por descubrir su Santo Grial, esa mina de oro que les hará ricos, mientras consumen los picos y las palas que los brokers les proporcionan a un módico precio (comisiones).

Nos enfrentamos, como diría Dante si pudiera pasearse hoy por una sala de mercados, a un infierno en el que no hay lugar para la esperanza. Si admitimos esto, si aceptamos los mercados como son, si abandonamos toda esperanza, todo intento de racionalizar lo que no tiene lógica, tal vez consigamos (con una metodología más adaptada a la realidad de los mercados, esfuerzo y trabajo) no sólo sobrevivir en esta fría estepa, sino prosperar más allá de la angustia frente a la incertidumbre.

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  1. Por Especular.com - La seducción del riesgo en 08 08Etc/GMT-1 Feb 08Etc/GMT-1 2010 a las 9:55 am

    [...] futuro que luego distribuyen entre sus clientes, estos últimos siempre más temerosos de sufrir la angustia de la incertidumbre que las consecuencias de la propia incertidumbre. También aparecen como invitados en programas de [...]

  2. Por Especular.com - La seducción del riesgo en 13 13Etc/GMT-1 Feb 13Etc/GMT-1 2010 a las 7:11 pm

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    [...] 4.- Cada acción es una especulación, guiada por una opinión definida con respecto a la condiciones inciertas del futuro. [...]

  4. Por Especular.com - La seducción del riesgo en 05 05Etc/GMT-1 Mar 05Etc/GMT-1 2010 a las 1:00 pm

    [...] mayor obstáculo de España para salir de la crisis, una misma actitud frente a la adversidad y la incertidumbre: la suposición subyacente de que tiene que ser “otro” (el Estado, la Fortuna o cualquier otro [...]

  5. Por Especular.com - La seducción del riesgo en 19 19Etc/GMT-1 Mar 19Etc/GMT-1 2010 a las 5:40 pm

    [...] creencias. Es una manera como otra para enfrentarse a un mundo que, la mayoría de las veces, es incomprensible. En realidad, la lógica de la teoría de la opinión contraria es tan seductora desde el punto de [...]

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