· ¿Qué estrategia recomienda para 2010?
· ¿Cuál es su activo favorito para el próximo año?
· ¿Dónde invertir en 2010?
· ¿Cuales son sus acciones predilectas para este ejercicio?
Como cada principio de año (en realidad, en casi cualquier entrevista independientemente de la fecha), se vuelve a repetir un curioso ritual celebrado entre periodistas y analistas, en sus muchas variantes y formulaciones, a cuál más estúpida. Me pregunto si tanto periodistas como analistas habrán oído hablar de la teoría del caos, la dinámica de sistemas complejos, o en su defecto habrán jugado a billar alguna vez con los amigos, descubriendo que más allá de tres carambolas es inútil hacer previsiones de cómo quedará dispuesta la mesa.
Y los sacerdotes de la iglesia de la confusión, con sus recién estrenadas corbatas y egos salvados gracias a la página en blanco de un nuevo año, responderán con las mismas tonterías que en ejercicios anteriores.
Responder a esas preguntas implica conocer de antemano la rentabilidad, al menos relativa, de todos los activos, estrategias y sectores durante el próximo año. Evidentemente todos tenemos como favorito ganador de la liga a nuestro equipo de fútbol, pero no implicamos los ahorros de nadie en base a fantasías racionalizadas. En este gráfico podemos ver lo “útiles” que son las previsiones (forecasts) de los analistas a la hora de estimar el futuro (empresariales y macroeconómicos -PIB-, respectivamente):

La falta de humildad intelectual en esta industria no ayuda precisamente a este progreso en el conocimiento. La alegre diligencia con la que los analistas responden a este tipo de preguntas muestra una arrogancia peligrosa. Especialmente a principios de cada año, cuando un misterioso y poderoso campo magnético borra de los discos duros todas las fantasías vendidas (que algunos llaman curiosamente “previsiones”) del año anterior.

Tomar conciencia de nuestras limitaciones a la hora de discernir entre lo que podemos y no podemos saber es el primer paso en la búsqueda de un conocimiento realmente útil y significativo. Si nos vamos a jugar los cuartos especulando, tal vez debamos mirar mejor en qué basarnos y que tipo de apuestas o loterías dejar pasar de largo.
Si, probablemente lo sea