Lo confieso, soy especulador

Doctor Maligno - Dr Evil - Especulador

Muchas veces me han preguntado, sobretodo en los últimos meses, cómo puedo dormir por las noches confesándome como especulador profesional. La pregunta suele estar motivada en que el término “especular”, a raíz de la crisis, se ha asociado erróneamente como origen de todos los males que hoy sufrimos. Los especuladores serían “los malos de la película”.

Sin embargo, ningún sistema económico, como ninguna otra actividad humana, podría sobrevivir sin la especulación. Persiguiendo su propio beneficio, los especuladores proporcionan una liquidez y distribución del riesgo imprescindible para el resto de la sociedad. Si no hubieran especuladores en el mercado de futuros de Chicago, ¿cómo conseguiría transferir el productor de naranjas el riesgo de precio sobre su cosecha futura que no quiere asumir? ¿Debería “el gobierno” establecer los precios futuros de todos los productos? El economista de la escuela austríaca Ludwig von Mises lo expresó mucho mejor en su obra “La acción humana”:

1.- Sin especulación no puede haber actividad económica más allá del inmediato presente.

2.- La especulación enlaza la acción aislada del individuo con la actividad económica de la sociedad.

3.- La especulación en el sistema capitalista ejecuta una función que debe ser implementada en cualquier sistema económico organizado: proporcionar un ajuste entre la oferta y la demanda a lo largo del espacio y el tiempo. La especulación desarrolla un servicio económico que no puede ser eliminado de ningún sistema económico.

4.- Cada acción es una especulación, guiada por una opinión definida con respecto a la condiciones inciertas del futuro.

5.- La influencia de la especulación no puede alterar los precios más allá de un periodo dado. Lo que puede hacer es disminuir la distancia entre los precios máximos y los mínimos. Las fluctuaciones en los precios se reducen por efecto de la especulación, al contrario de la creencia popular opuesta.

6.- La especulación anticipa futuros cambios en los precios. Su función económica consiste en nivelar las diferencias de precios entre diferentes lugares y momentos y, a través de la presión que ejercen sobre los precios, adaptar la demanda a la oferta.

El punto 4 es especialmente revelador. En última instancia, en un entorno de constante incertidumbre física, económica y social, todos somos especuladores forzosos. Diariamente, de entre varias opciones, hay que elegir una, generalmente sin contar con toda la información y muchas veces sin saber las consecuencias últimas de elegir entre ellas. Por ejemplo, ¿quién no ha pospuesto alguna vez sus compras de ropa esperando a las rebajas porque espera encontrar precios mejores? ¿O comprar justo después de Reyes los adornos navideños por precios regalados? Algunas decisiones son más importantes que otras, y las analizamos en profundidad. ¿Qué carrera estudiar? ¿Invertiré en este fondo de pensiones? ¿Qué tipo de seguro médico me conviene? Otras son tan triviales como elegir qué película veremos el viernes o elegir dónde ir de vacaciones.

Especular profesionalmente no implica la garantía de alcanzar unos objetivos o hacerse rico. Reconocer que el mundo es impredecible y que hay muy pocos factores que podemos controlar no lleva automáticamente al éxito, es simplemente la premisa básica necesaria para empezar de forma realista a especular. Aún así, podemos intentarlo toda nuestra vida, con aproximaciones correctas y mucho trabajo, y no conseguirlo. Y aunque nuestra sociedad aún relacione de forma naïf éxito con capacidad y esfuerzo, sin dejar hueco al azar en el proceso, muchas veces es la simple suerte la que nos separa de nuestros objetivos. Pero por lo menos lo habremos intentado, habremos tomado riesgos, habremos sido felices durante el camino. Habremos salido al encuentro de la impredecible vida, en vez de esperar inútilmente en el sofá a que sea la vida y todo lo que nos puede ofrecer, bueno y malo, la que venga a nosotros.

Al final, el especulador profesional no es más que aquel que conscientemente reconoce vivir en un mundo de incertidumbre donde lo más que podemos hacer es maximizar el ratio esperado de rentabilidad/riesgo, y lo convierte en profesión. Con humildad frente a un mundo que no podemos controlar y apenas predecir, el especulador es aquel que acepta el Universo tal como es y simplemente busca caminos para crecer y sobrevivir de la mejor manera. Especular, como crear, es un acto de rebeldía contra el camino establecido. Salir y explorar caminos nuevos, como antaño hacían los pioneros descubriendo nuevos territorios. Salir y aceptar que a cambio de abandonar un entorno protector, limitado y aburrido, podemos morir en el intento.

Como notaba D.H. Lawrence, podemos permanecer en silencio dentro de la convención, seguros y felices en el largo plazo, y nunca sentiremos a nuestro lado la angustia vivida. O, por el contrario, podemos ser apasionados, individualistas, voluntariosos, encontrando en la seguridad de la convención una prisión, de donde escapar y morir, ya sea por nuestra propia falta de fuerza para soportar el aislamiento y la exposición de caminar en solitario, o de una venganza directa de la comunidad por nuestra osadía.

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4 Comentarios

Canal de comentarios
  1. [...] éstos y otros trabajos como el comentado en el post anterior, están demostrando que las hipótesis de Ludwig von Mises a propósito del papel beneficioso e imprescindible de la especulación, iban en la dirección [...]

  2. manuel

    Hola, deseo saber si es posible vivir de la bolsa, siendo un ciudadano de la calle. he leido de alguien que asistio a uno de sus cursos/ seminarios gana hasta un millon de euros al año. gracias

  3. Marcos Pérez

    Manuel,
    Para ganar 1 millón de euros al año, suponiendo que se consigue alcanzar un 10% de rentabilidad, hace falta invertir 10 millones. Si se consigue un 20%, pues 5 millones iniciales serían suficientes. Ir más allá de un 20% anual implica correr algún tipo de riesgo suicida en algún punto del proceso inversor, por lo que no hay gestores que sostenidamente superen ese 20% al año, valor que podemos considerar como el mejor resultado posible, o techo, dentro de una gestión sostenida.
    No hay atajos, no hay milagros. Para conseguir ese millón al año del que hablas, habría que ser uno de los mejores gestores del mundo, y además invertir 5 millones inicialmente. Cualquier otra cosa es, o algún tipo de autoengaño, o directamente el intento de alguien por timar o estafar, como los que periódicamente destapa la CNMV.
    Un saludo y gracias por participar.
    Marcos.

  4. CDS

    Impresionante tu reflexiones sobre nuestro rol, yo tambien soy un especulador, te felicito esta genial este articulo!!

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  1. Por Especular.com - La seducción del riesgo en 26 26Etc/GMT-1 Feb 26Etc/GMT-1 2010 a las 4:05 pm

    [...] necesitan: especuladores que tomen los riesgos que no quieren los productores y amortigüen con su acción las fluctuaciones de [...]

  2. [...] http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/ [...]

  3. Por Especular.com - La seducción del riesgo en 05 05Etc/GMT-1 Abr 05Etc/GMT-1 2010 a las 7:14 pm

    [...] éstos y otros trabajos como el comentado en el post anterior, están demostrando que las hipótesis de Ludwig von Mises a propósito del papel beneficioso e imprescindible de la especulación, iban en la dirección [...]

  4. Por Especular.com - La seducción del riesgo en 09 09Etc/GMT-1 May 09Etc/GMT-1 2010 a las 11:33 pm

    [...] un mínimo de inteligencia y conocimientos al Gobierno, y sabedores de que los especuladores, aceite del motor de los mercados, no pueden desequilibrar balances gubernamentales y crear déficits monstruosos; sólo queda [...]

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