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	<title>Especular.com &#187; acertar</title>
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		<title>Sin límites</title>
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		<pubDate>Wed, 11 May 2011 15:22:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Cómo sería la experiencia de ver los mercados desde el punto de vista de un genio? ¿Qué cosas podríamos pensar y deducir que ahora se nos escapan? ¿Hasta dónde podríamos llegar si nuestra capacidad mental no tuviera límite? En la película &#8220;Sin límites&#8221;, Eddie (Bradley Cooper, el héroe de &#8220;Resacón en Las Vegas&#8221;) intenta inútilmente escribir un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://especular.com/files/2011/05/Cartel_21X30_SIN_LIMITES_OK.jpg"><img class="alignright size-large wp-image-1064" src="http://especular.com/files/2011/05/Cartel_21X30_SIN_LIMITES_OK-715x1024.jpg" alt="" width="247" height="354" /></a><strong>¿Cómo sería la experiencia de ver los mercados desde el punto de vista de un genio?</strong> ¿Qué cosas podríamos pensar y deducir que ahora se nos escapan? ¿Hasta dónde podríamos llegar si nuestra capacidad mental no tuviera límite?</p>
<p>En la película &#8220;Sin límites&#8221;, Eddie (Bradley Cooper, el héroe de &#8220;Resacón en Las Vegas&#8221;) intenta inútilmente escribir un libro desde hace ya muchos años, mientras su vida se le escapa por el fregadero de su cocina. Casualidades del guión, en su peor día un amigo le ofrece una pastilla mágica, alto secreto farmacéutico llamado <strong>NZT</strong>, que activará y potenciará hasta el máximo su cerebro, convirtiéndole así en un lo que él mismo llamará “una versión altamente mejorada de uno mismo”.</p>
<p>A partir de ahí, todo será transparente y claro para Eddie, incluidos por supuesto el futuro de los mercados financieros. <strong>Con sólo leer por encima las noticias y visualizar unos gráficos, será obvio qué acciones tiene que comprar y vender apalancadamente, para convertir en pocos días unos miles de dólares en varios millones.</strong></p>
<p><span id="more-1057"></span><a href="http://especular.com/files/2011/05/1966-Time-Machine-Studio-Prop-Reproduction-26-sized.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1138" src="http://especular.com/files/2011/05/1966-Time-Machine-Studio-Prop-Reproduction-26-sized.jpg" alt="" width="222" height="167" /></a>¿Qué trader no ha soñado alguna vez con encontrarse un pendrive <strong>procedente del futuro con los datos históricos de los mercados de los próximos diez años</strong>? Sin ir más lejos, en 2002 la web financiera de Yahoo nos gastaba esa broma con la falsa noticia de que la SEC había detenido a un individuo que había conseguido cientos de millones de dólares especulando con opciones, a partir de sólo unos cientos de dólares iniciales. Dicho individuo declaró ante el juez que prometía devolver todo el dinero. Eso sí, tenían que dejarle meterse de nuevo en su <strong>máquina del tiempo</strong>, que había convenientemente escondido en Central Park, para volver al siglo XXIII de donde procedía.</p>
<p>Bromas a parte, es ese sueño de ver el futuro con la misma nitidez que como vemos el pasado, de ver más allá, el que <strong>da sentido etimológico</strong> a la palabra “<a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/">especular</a>”, del latin “<strong>speculari</strong>”, “<strong>ver (más lejos) desde una atalaya</strong>”. <a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/">El especulador</a> siempre busca, necesita, ver un poco más allá de lo presente e inmediato para poder tomar hoy decisiones que espera le sean rentables en el futuro. <strong>¿Qué mayor ventaja sobre el resto que “ver” anticipadamente las &#8220;conclusiones lógicas” a donde se dirige ese inmenso engranaje que sería el mundo?</strong></p>
<p><a href="http://especular.com/files/2011/05/Laplace.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1073" src="http://especular.com/files/2011/05/Laplace.jpg" alt="" width="327" height="349" /></a>La idea de la película no es nueva. Sin ir más lejos, esa misma idea de <strong>asociar “presciencia”, </strong>o la capacidad de ver el futuro,<strong> a una mente ilimitada, ya la tuvo el matemático francés <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pierre_Simon_Laplace">Laplace</a> hace dos siglos </strong>mientras contribuía a la mecánica racional y determinista que se estaba entonces completando. La visión de que si pudiéramos llegar a tener en cuenta toda la realidad, el futuro se nos presentaría como algo lógico y predecible, obvio como lo es ahora todo lo ocurrido en el pasado. En sus propias palabras:</p>
<p><em>“El intelecto que en un momento dado conociese todas las fuerzas que animan a la Naturaleza y las posiciones de los seres que las componen, si ese intelecto fuese tan vasto como para someter esos datos al análisis, sería capaz de abarcar en una única fórmula el movimiento de los mayores cuerpos del Universo y el del más liviano de los átomos. Nada podría ser incierto para él, y tanto el futuro como el pasado estarían presentes ante sus ojos”</em>.</p>
<p>Probablemente Laplace, cuando hablaba de ese “intelecto” tenía más en mente a la figura de Dios, que a un guaperas y autocomplaciente escritor “mejorado” por una pastilla mágica. Pero la hipótesis es la misma: <strong>Tanto Laplace como la película se sustentan en la creencia de que si tuviéramos suficiente información y fuéramos capaces de procesarla, podríamos entre otras cosas prognosticar el futuro de los mercados</strong> con la certeza que muestra Eddie:</p>
<p>—“Si tenemos en cuenta todos los factores que afectan al mercado, sabremos con certeza qué hará mañana el Dow Jones”.</p>
<p>En ese sentido, <strong>Laplace y Eddie</strong>, a pesar de no parecerse mucho físicamente, <strong>son idénticos</strong>. Ambos creen que no es el mundo el que es impredecible.<strong> Seríamos nosotros, muy limitados y realmente torpes, los que no somos capaces de “ver” suficiente</strong> y por ello se nos aparece como algo caótico.</p>
<p>Desgraciadamente, <strong>la verdad es otra</strong>:<strong> Nuestra capacidad de predecir el futuro no depende de cuán inteligentes seamos, sino sobre todo de la propia naturaleza de la realidad, que nos impone sus propios límites debido a su propia naturaleza.</strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<h3><em><strong>Caos determinista</strong></em></h3>
<p><a href="http://especular.com/files/2011/05/Divergencia.png"><img class="alignright size-full wp-image-1116" src="http://especular.com/files/2011/05/Divergencia.png" alt="" width="306" height="272" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ni siquiera un juego aparentemente <strong>tan simple como el billar</strong>, incluso conociendo con una precisión infinitesimal las posiciones y momentos iniciales de las bolas, permite predecir más allá de unas pocas colisiones cómo se situarán sobre la mesa las bolas en el futuro. Aunque conocemos perfectamente las ecuaciones que rigen su movimiento y tenemos toda la información sobre los elementos que intervienen (es decir, no pueden, por definición, suceder shocks externos),<strong> somos incapaces de saber cómo quedará dispuesta una mesa de billar</strong> tras, por ejemplo, 100 colisiones. Si dibujamos las trayectorias de los dos o tres primeros choques veremos que, por pequeña que sea la distancia <strong>b</strong>, al cabo de suficientes colisiones las trayectorias divergen de una manera que hace imposible predecir su disposición. De la misma forma, deberíamos dejar de construir castillos en el aire con nuestro particular &#8220;billar mental&#8221; a la hora de invertir. <strong>Concatenaciones de argumentos</strong> al estilo de &#8220;Si en julio la cosa pinta mal y Bernanke prolonga el QE a una 3ª tanda, entonces bajará el dólar, entonces subirá el Euro, entonces les costará exportar a los alemanes, entonces vendo Siemens&#8221;; son incluso más absurdas que predecir el tiempo que hará en la playa de Cullera dentro de un mes. No se trata de ser lo suficientemente inteligente, sino de ver que cada paso es incierto, borroso; añadiendo incertidumbre a una cadena que ni siquiera sabemos cómo se va a comportar, pues <a href="http://especular.com/desprendimiento-topologico-de-europa/">la percepción del mercado puede cambiar de forma abrupta en cualquier instante</a>.</p>
<p>Es la <strong>extrema sensibilidad a las condiciones iniciales la que impide conocer el futuro de un sistema regido paradójicamente por leyes deterministas</strong>. Como decía la<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Irulan_Corrino"> Princesa Irulan</a> en Dune:</p>
<p>&#8220;Toda Hermana Bene Gesserit sabe perfectamente que <strong>es en el momento de empezar cuando hay que cuidar atentamente que los equilibrios queden establecidos de la manera más exacta</strong>&#8220;.</p>
<p>Si esto es así para un ejemplo tan simple como unas inertes bolas de plástico encima de una mesa bien visible,<strong> ¿qué podremos decir de sistemas donde intervienen millones de personas con libertad cada una para elegir individualmente?</strong> Las condiciones iniciales en el caso de los mercados escapan ya a cualquier modelización, al tener cada persona su propia visión del mundo. Si añadimos las interacciones con su entorno, y cientos de iteraciones posteriores, lo que nos queda es un fenómeno, el de <strong>los mercados financieros, impredecible en el sentido clásico de Laplace.</strong></p>
<p>Ojo, que no sea predecible en el sentido clásico no significa que no existan métodos con los que extraer rentabilidad a ciertos fenómenos que, como los tornados en la atmósfera, muestran cierta regularidad pasajera dentro del caos. Pero ese es otro tema, puesto que lo que estamos discutiendo es si una extrema clarividencia podría contar con ventaja a la hora de invertir.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3><em><strong>No más felices</strong></em></h3>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nos queda un último consuelo frente a la inexistencia de la píldora NZT (o la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Melange">Melange</a> de Arrakis, el <a href="http://fringepedia.net/wiki/Cortexiphan">Cortexiphan</a> de Fringe o cualquier otra metáfora de la presciencia). Sabemos ahora que <strong>no nos sería muy útil para incrementar nuestra rentabilidad en los mercados</strong>.<strong> ¿Sería útil entonces para hacernos más felices?</strong> Según la película parece que sí, pero si nos fijamos precisamente en aquellas personas con capacidades cognitivas similares a las que adquiere Eddie, la respuesta tiende más bien a ser negativa.</p>
<p>Y es que desgraciadamente, en contra de la sabiduría popular (&#8220;cuanto más listo, más dinero se hace&#8221;), <strong>una gran capacidad coginitiva suele estar más correlacionada con sufrir problemas psicológicos que con obtener grandes rentabilidades</strong>. Unos problemas, como dificultades de adaptación social, obsesiones y paranoias; que no ayudan precisamente a ser más feliz, sino todo lo contrario.</p>
<p><a href="http://especular.com/files/2011/05/Seykota.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1131" src="http://especular.com/files/2011/05/Seykota.jpg" alt="" width="210" height="209" /></a>Baste recordar que cuando <a href="http://www.atrader.com/manager-profile/32-ed-seykota-trend-follower-market-wizard">Ed Seykota</a> buscaba encontrar traders para su equipo, descubrió que<strong> los peores</strong> eran precisamente aquellos que presumiblemente eran los más capacitados intelectualmente: <strong>Matemáticos, Economistas e Ingenieros perdían sistemáticamente el capital que les asignaba, </strong>especialmente si habían alcanzado el grado de Doctor, PhD. Mientras, otros perfiles como por ejemplo soldados ex-combatientes del Vietnam, solían mostrar las mejores rentabilidades con menor riesgo. El problema lo tenían los &#8220;PhD&#8221; con su cerebro, que les hacía obsesionarse con lo que &#8220;lógica y racionalmente&#8221; tenía que hacer el mercado. Y cuando el mercado se movía en su contra eran incapaces de reconocer que &#8220;su gran inteligencia&#8221; se había equivocado. Algo que los que volvían de Vietnam habían interiorizado muy bien:<strong> huir en cuanto aparece el más mínimo indicio de peligro</strong>. Los soldados cortaban las pérdidas rápidamente, sin importarles su &#8220;comprensión&#8221; de lo que ocurría en el mercado. Paralelamente, dejaban correr los beneficios cuando aparecían, como Seykota les enseñó. El resultado con los soldados era un <a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-i/">proceso con Esperanza Matemática positiva</a>, por lo que acababan ganando dinero, sin necesidad de ser &#8220;los más listos&#8221; (o gracias a ello).</p>
<p><strong>René Descartes</strong> lo dijo de esta forma: &#8220;<strong>Otros han tenido mentes más poderosas que la mía, pero han logrado menos porque sus métodos no eran los adecuados</strong>&#8220;. Lo que quiere decir Descartes, aplicado a los mercados, es que <strong>si enfocamos el problema desde un marco conceptual equivocado, nuestra capacidad intelectual, por muy alta que sea, no servirá de nada</strong>. El ejemplo más impactante es el de <strong>Issac Newton</strong>, que tras revolucionar la Física y las Matemáticas (con métodos que resultaron correctos), dedicó la mayor parte de su vida a la Alquimia, obviamente sin conseguir ningún resultado. <strong>El problema no era su falta de inteligencia y medios, sino que las bases de la Alquimia con las que partía son de por sí erróneas</strong>.</p>
<p><img class="size-full wp-image-1087 alignright" src="http://especular.com/files/2011/05/Isaac_Newton.jpg" alt="" width="265" height="176" /></p>
<p>Efectivamente, <strong>Newton</strong> fue uno de los más grandes genios que ha dado la humanidad, sin duda con capacidades más allá de las que el NZT le puede dar a Eddie. Sin embargo, a pesar de su genio, sus contactos en las altas finanzas y lo bien informado que estaba, no supo prever el crash de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Burbuja_de_los_mares_del_Sur">Compañía de los Mares del Sur</a>, con la que <strong>perdió una fortuna</strong>. Por no decir que su vida personal, a pesar de sus “mejoradas capacidades cognitivas&#8221; innatas, a años luz de cualquier otro ser humano, no fue lo que se puede llamar una <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Isaac_Newton#Biograf.C3.ADa">vida feliz</a>, arrastrado muchas veces por la paranoia y la depresión. Él mismo reconoció las limitaciones que hemos comentado con una sentencia que resume perfectamente este post, y que podría servir como epílogo realista de la película: &#8220;<em><strong>Puedo predecir con precisión el movimiento de estrellas y planetas, pero no la locura de las gentes</strong></em>&#8220;.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Relojes rotos</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Mar 2010 09:02:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La pregunta más frecuente, y también la más inocente, de los que por primera vez intentan sacar beneficios especulando en los mercados financieros suele ser: ¿qué es lo que de verdad “funciona” en la Bolsa? Cuando escucho la palabra “funciona”, entiendo que la persona que pregunta hace referencia a alguna guía, señal o indicador que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-356" src="http://especular.com/files/2010/03/reloj-roto1.jpg" alt="reloj roto1" width="200" height="200" />La pregunta más frecuente, y también la más inocente, de los que por primera vez intentan sacar beneficios especulando en los mercados financieros suele ser: <strong>¿qué es lo que de verdad “funciona” en la Bolsa?</strong></p>
<p>Cuando escucho la palabra “funciona”, entiendo que la persona que pregunta hace referencia a alguna guía, señal o <strong>indicador que le permita especular con éxito</strong>. Dejando a parte el delito de emplear información privilegiada, lo cierto es que los neófitos suelen <strong>creer que el éxito en los mercados depende de tener acceso a un conocimiento oculto, proporcionado por ciertos <a href="http://especular.com/esos-extranos-personajes-llamados-analists/">oráculos</a></strong><strong> o fórmulas secretas que sólo unos pocos conocen</strong>. La respuesta, evidente para los curtidos en la arena, es que <strong>tales señales mágicas no existen</strong>.</p>
<p><span id="more-354"></span>Por ejemplo, de entre el amplio espectro de indicadores al alcance de los especuladores en Bolsa, una de las teorías más populares a la hora de crearse una opinión sobre hacia dónde se moverá el mercado es la <strong>teoría de la opinión contraria</strong>.</p>
<p>Resumida a su mínima expresión, podría decirse que si una gran mayoría espera que la Bolsa suba, tal vez sea porque ya han comprado. Y al no quedar ya compradores en el mercado, es mucho más probable que el futuro nos prepare un movimiento a la baja que una continuación al alza. E inversamente. Se trata pues de una inferencia del tipo “si P, entonces Q”. Por ejemplo, si el sentimiento es bajista, entonces el mercado subirá.</p>
<p>Desde 1963, la revista <a href="http://www.investorsintelligence.com/x/default.html">Investors Intelligence</a> intenta medir con cierta precisión cual es el sentimiento mayoritario que reina entre los analistas de Bolsa (los editores de boletines de recomendación). La lógica a seguir es comprar cuando el sentimiento bajista se extrema (todo el mundo espera que el mercado seguirá cayendo) y vender cuando el optimismo se hace eufórico. ¿Funciona?</p>
<p>La propia revista indica en sus boletines que un sentimiento extremo no garantiza el subsiguiente movimiento bursátil contrario. En sus boletines recuerda cómo un extremo de sentimiento puede prolongarse durante meses sin que las cotizaciones se vean afectadas por la seductora lógica de la teoría de la opinión contraria. <strong>Pero entonces, si los números de Investors Intelligence no nos dicen cuándo se va a producir el siguiente movimiento, ¿de qué sirve entonces esta información? La respuesta es que incluso un reloj parado “acierta” la hora exacta dos veces al día…</strong></p>
<p>Los creyentes en la teoría del sentimiento contrario esperan que la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Correlación">correlación</a> negativa se mantenga entre sus encuestas y la Bolsa. Es decir, que un extremo de sentimiento venga acompañado por su movimiento contrario en los mercados. De esta manera el indicador se conviertiría en algo verdaderamente útil. Sin embargo, no sucede así. Por muy sugerente que sea la lógica que nos construimos para sostener una correlación, ésta en realidad puede no existir o desaparecer inesperadamente. A esta falacia se le llama “<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Post_hoc_ergo_propter_hoc">post hoc</a>”. Por ejemplo, hay una fuerte correlación entre la altura de las personas y su peso. A mayor altura, mayor suele ser su peso. Pero no por “estirar” a una persona en un potro de tortura ésta va a engordar… <strong>N</strong><strong>o hay relación causa-efecto</strong>.</p>
<p>¿Dónde está pues el “fallo” de los números de Investors Intelligence?</p>
<p>Aunque parezca sorprendente, <strong>el fallo está en la manera en la que nuestra memoria funciona</strong>. Nuestra memoria tiende a <strong>retener sólo los sucesos que confirman nuestra lógica y argumentos, y a olvidar los hechos que van en contra de nuestras creencias</strong>. Es una manera como otra para enfrentarse a un mundo que, la mayoría de las veces, es <a href="http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/">incomprensible</a>. En realidad, la lógica de la teoría de la opinión contraria es tan seductora desde el punto de vista racional (como tantas otras <a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">teorías “fundamentales”</a> que nos resistimos a desechar aunque sean inútiles), que tendemos a acordarnos sólo de cuando funcionó. Y a olvidar o justificar con argumentos paralelos cuando ésta no funciona. Analicemos lo hechos.</p>
<p>En el artículo <strong>“Bullih or Bearish? The patterns of Investors forecasts”</strong>, del Financial Analysts Journal de Mayo-Junio de 1998, los investigadores <strong>Clarke y Statman</strong> analizaron las divergencias entre alcistas y bajistas y el subsiguiente comportamiento del índice Dow Jones. Sus resultados mostraron con claridad que <strong>la correlación entre el porcentaje de alcistas y el subsiguiente comportamiento del mercado es prácticamente nula</strong>. El resultado fue al mismo tiempo sorprendente y descorazonador. Matemáticamente, su poder predictivo es similar al de lanzar una moneda al aire, pues acertaremos aproximadamente la mitad de las veces. Según los autores, los números de Investors Intelligence no sirven para tomar decisiones de inversión rentables o especular. Algo completamente inesperado, y a veces doloroso, para los que fuimos seducidos en algún momento por la teoría de la opinión contraria. Y aunque así fuera, la pura correlación sería insuficiente para definir una estrategia de especulación, pues nos faltaría definir cuándo y en base a qué cerramos las posiciones abiertas. Algo imprescindible para definir cualquier estrategia medible.</p>
<p>Los defensores de la teoría de la opinión contraria tenderán pues a recordar cuando en Agosto de 1987, después de varios meses en los que el sentimiento alcista se hizo extremo, Investors Intelligence recomendó vivamente vender, anticipando el crash de Octubre dos meses después. Sin embargo, nos cuesta acordamos de los largos periodos en los que los índices de sentimiento contrario de poco han servido. Esto es así porque <strong>si alargamos el plazo de tiempo de una predicción lo suficiente (en realidad, tanto como sea necesario), ésta acaba cumpliéndose irremediablemente, pues las tendencias en bolsa no son eternas</strong>. De nuevo aparece el reloj roto. Partiendo de un número suficientemente amplio de participantes, siempre encontraremos analistas o gestores que acertaron cualquier posible comportamiento de los mercados en el pasado. Algo que a pesar de las modas y la fama, de poco nos sirve de cara al futuro.</p>
<p>Con estos hechos encima de la mesa podemos concluir que lo que sufrimos es un clásico ejemplo de sesgo de percepción. <strong>Nos acordamos de aquellos datos que confirman nuestros argumentos, y tendemos a olvidar el resto porque no encajan en nuestra manera de ver el mundo</strong>. La moraleja de toda esta historia está, como siempre, en el hecho de que <strong>no existe el indicador perfecto</strong>, p<strong>or muy seductora que pueda parecer la lógica que en cada caso lo sostiene o justifica</strong>. Si los analistas son alcistas, el mercado bajará. O si llueve, el coche del vecino, que duerme en la calle, se moja. Pero si un día por la mañana veo el coche mojado no tiene porqué haber llovido, tal vez acaba de lavarlo el vecino…</p>
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		<title>La fórmula del dinero, II</title>
		<link>http://especular.com/la-formula-del-dinero-ii/</link>
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		<pubDate>Sat, 27 Feb 2010 18:15:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Si el mundo fuera predecible, determinista, una aproximación correcta a la inversión y especulación pasaría por un mayor esfuerzo de análisis centrado en los factores que determinarán su futura evolución (por ejemplo, la posición de Júpiter en el cielo dentro de 20 años, aplicando la dinámica clásica de Newton). Pero siendo el mundo en el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-249" src="http://especular.com/files/2010/02/Dados-matematicos.jpg" alt="Dados" width="280" height="240" />Si el mundo fuera predecible, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Determinismo">determinista</a>, una aproximación correcta a la inversión y especulación pasaría por un mayor esfuerzo de análisis centrado en los factores que determinarán su futura evolución (por ejemplo, la posición de Júpiter en el cielo dentro de 20 años, aplicando la dinámica clásica de Newton). Pero <strong>siendo el mundo en el que vivimos en su gran mayoría no predecible ni determinista, dominado por lo aleatorio</strong> (especialmente en lo relativo a todo lo social y complejo, es decir, el mundo en el que vivimos inmersos día a día), <strong>la única aproximación correcta a la especulación es la que nos da la óptica de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Estad%C3%ADstica">estadística</a>.</strong></p>
<p>Así, en un mundo en el que no es posible determinar qué equipo de fútbol ganará la liga, qué empresa será ganadora o perdedora en el futuro, o qué hará el IBEX-35 mañana o dentro de un año; sólo a través de estrategias que nos den una <a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-i/">Esperanza Matemática positiva</a>, podremos aproximarnos a <strong>métodos que nos den esa ventaja estadística necesaria para lograr el éxito en un entorno impredecible.</strong></p>
<p><span id="more-245"></span>Es esencial insistir en que <strong>es inútil afrontar problemas no deterministas con enfoques deterministas</strong>. Sólo nos llevan al desastre, la ruina y la frustración. Así, serán irrelevantes el número de Doctores en Economía y Matemáticas que una institución financiera destine a predecir el futuro PIB de Estados Unidos o los beneficios futuros de la empresa X, sabiendo de antemano que es <a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">inútil intentar predecirlos</a>. Otra cosa es que las firmas de análisis y sus encorbatados <a href="http://especular.com/esos-extranos-personajes-llamados-analists/">analist@s</a> necesiten justificar las comisiones que les aplican a los clientes mediante seductores (por racionales) y huecos (por inútiles) estudios.</p>
<p>La aproximación estadística a la especulación en un mundo incierto exige pues de nosotros cierta soltura a la hora de evaluar si tiene sentido o no embarcarse en una estrategia concreta. <strong>No especularemos nunca en procesos con Esperanza Matemática negativa o nula, y nos lo pensaremos en los demás.</strong></p>
<p>Por ejemplo, imaginemos un casino donde al lanzar un dado normal nos premien con la cantidad apostada sí y sólo si <strong>no sale el 1</strong>. Es decir, si apostamos 100 euros, cada vez que aparezca un 2, 3, 4, 5 ó 6; ganaremos 100 Euros. Si sale el 1, perderemos 100 Euros. La Esperanza Matemática de este proceso es pues de: (100*5/6) &#8211; (100*1/6) = 66.67 Euros. Evidentemente <strong>interesa jugar en ese casino</strong>. Aunque precisamente por favorecer al cliente será no rentable y ya habrá quebrado, así que no vale la pena buscarlo en el mapa. Obviamente (lo olvidamos a menudo), los casinos que siguen abiertos son precisamente aquellos que mantienen en sus juegos un sesgo de Esperanza Matemática negativa para los clientes.</p>
<p>Otro ejemplo que podríamos calcular para ver si nos interesa participar sería el de un juego donde para compensar una probabilidad de ganar muy pequeña, optáramos a un premio muy grande. Por ejemplo, imaginemos que hay una probabilidad entre 100.000 de ganar 15.000 veces lo apostado, 20 Euros. ¿Participaríamos en este juego sabiendo que su Esperanza Matemática es de (300.000*1/100.000) &#8211; (20*99.999/100.000) = -17 Euros? Evidentemente <strong>no</strong>, pues se trata de un <strong>juego perdedor</strong>. Sin embargo, estamos hablando de la Lotería de Navidad, un juego perdedor en el que <a href="http://especular.com/¿especulacion-o-arbitraje/">participan millones de Españoles todos los años</a>, tal vez hipnotizados por<strong> la cuantía del premio, que nos hace ignorar el resto de variables que intervienen</strong>. Similar a la lotería de los Euromillones, donde un premio astronómico no compensa estadísticamente una probabilidad bajísima de ganar participando.</p>
<p>Así, <strong>para toda estrategia que nos planteemos para especular, tendremos que determinar en primer lugar cuál es su Esperanza Matemática</strong>. Esto es algo que tiene que convertirse en habitual para nosotros hasta que lo calculemos casi de forma automática ante cualquier situación que se nos presente. Por ejemplo, frente a las recomendaciones de compra de los analistas en un periódico o televisión:</p>
<p>Fijémonos en que para poder conocer la Esperanza Matemática, <strong>necesitamos saber con precisión cuánto ganamos cuando acertamos y cuánto perdemos cuando nos equivocamos</strong>. Esto deja fuera del cálculo a las constantes recomendaciones de los analistas financieros, quienes sin descanso (en prensa, radio, TV e Internet) nos recomiendan comprar tal o cual acción (sabemos el precio de entrada), pero sin casi nunca decirnos dónde cortar las pérdidas o a qué precio deshacer la posición ganadora (precio de salida). <strong>La estrategia de “comprar y mantener” una cartera de acciones, sin precios claros y nítidos de entrada y salida, se convierte entonces en una trampa conceptual, pues no podemos saber con precisión cuál es la Esperanza Matemática de la estrategia, y por lo tanto resulta imposible determinar si nos conviene jugar o no.</strong></p>
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		<title>La pregunta tonta de la semana</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Jan 2010 13:05:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Industria Fondos]]></category>
		<category><![CDATA[Predicciones]]></category>
		<category><![CDATA[acertar]]></category>
		<category><![CDATA[Analistas]]></category>
		<category><![CDATA[Predicción]]></category>

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		<description><![CDATA[· ¿Qué estrategia recomienda para 2010? · ¿Cuál es su activo favorito para el próximo año? · ¿Dónde invertir en 2010? · ¿Cuales son sus acciones predilectas para este ejercicio? Como cada principio de año (en realidad, en casi cualquier entrevista independientemente de la fecha), se vuelve a repetir un curioso ritual celebrado entre periodistas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>· ¿Qué estrategia recomienda para 2010?</strong><img class="alignright size-medium wp-image-70" src="http://especular.com/files/2010/01/economic_forecasting-300x212.jpg" alt="economic forecasting" width="300" height="212" /></p>
<p><strong>· ¿Cuál es su activo favorito para el próximo año?</strong></p>
<p><strong>· ¿Dónde invertir en 2010?</strong></p>
<p><strong>· ¿Cuales son sus acciones predilectas para este ejercicio?</strong></p>
<p>Como cada principio de año (en realidad, en casi cualquier entrevista independientemente de la fecha), se vuelve a repetir un curioso ritual celebrado entre periodistas y analistas, en sus muchas variantes y formulaciones, a cuál más estúpida. Me pregunto si tanto periodistas como analistas habrán oído hablar de la teoría del caos, la dinámica de sistemas complejos, o en su defecto habrán jugado a billar alguna vez con los amigos, descubriendo que más allá de tres carambolas es inútil hacer previsiones de cómo quedará dispuesta la mesa.</p>
<p>Y los sacerdotes de la iglesia de la confusión, con sus recién estrenadas corbatas y egos salvados gracias a la página en blanco de un nuevo año, responderán con <strong>las mismas tonterías que en ejercicios anteriores</strong>.</p>
<p><span id="more-65"></span></p>
<p>Responder a esas preguntas implica conocer de antemano la rentabilidad, al menos relativa, de todos los activos, estrategias y sectores durante el próximo año. Evidentemente todos tenemos como favorito ganador de la liga a nuestro equipo de fútbol, pero no implicamos los ahorros de nadie en base a fantasías racionalizadas. En este gráfico podemos ver lo &#8220;útiles&#8221; que son las previsiones (forecasts) de los analistas a la hora de estimar el futuro (empresariales y macroeconómicos -PIB-, respectivamente):</p>
<p><img class="size-full wp-image-53   alignnone" src="http://especular.com/files/2010/01/laging-analysts.gif" alt="predicciones analistas" width="476" height="256" /></p>
<p>La falta de humildad intelectual en esta industria no ayuda precisamente a este progreso en el conocimiento. La alegre diligencia con la que los analistas responden a este tipo de preguntas muestra una arrogancia peligrosa. Especialmente a principios de cada año, cuando un misterioso y poderoso campo magnético borra de los discos duros todas las fantasías vendidas (que algunos llaman curiosamente &#8220;previsiones&#8221;) del año anterior.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-83" src="http://especular.com/files/2010/01/Economist-forecasting.jpg" alt="Economist forecasting" width="471" height="296" /></p>
<p><strong>Tomar conciencia de nuestras limitaciones a la hora de discernir entre lo que podemos y no podemos saber es el primer paso en la búsqueda de un conocimiento realmente útil y significativo</strong>. Si nos vamos a jugar los cuartos especulando, tal vez debamos mirar mejor en qué basarnos y que tipo de apuestas o loterías dejar pasar de largo.</p>
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