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	<title>Especular.com &#187; Analistas</title>
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		<title>Margin Call</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Jan 2012 15:05:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Analistas]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica cine]]></category>
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		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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		<description><![CDATA[Hubo un tiempo en el que los banqueros tenían el pelo gris de tanto preocuparse por sus clientes. Eran tiempo difíciles, porque si sus clientes perdían dinero, su negocio cerraba y ellos también se arruinaban. En aquella época estaba de moda seguir una extraña costumbre. No invertían en aquello que no entendían o pudiera resultar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://especular.com/files/2012/01/Margin-call.jpg"><img class="size-large wp-image-1222 alignleft" src="http://especular.com/files/2012/01/Margin-call-709x1024.jpg" alt="" width="306" height="442" /></a><strong>Hubo un tiempo en el que los banqueros tenían el pelo gris de tanto preocuparse por sus clientes. Eran tiempo difíciles, porque si sus clientes perdían dinero, su negocio cerraba y ellos también se arruinaban.</strong></p>
<p>En aquella época estaba de moda seguir una extraña costumbre. <strong>No invertían en aquello que no entendían</strong> o pudiera resultar peligroso para sus clientes. Especialmente si los nuevos productos iban acompañados de oscuras y misteriosas ecuaciones. Seguían la máxima de que no hay nada nuevo bajo el sol, y que cualquier fórmula mágica que les prometía ilimitados beneficios escondía por algún lado un reverso peligroso que podría arruinar a sus clientes y por tanto cerrar su negocio. <strong>Les iba la piel en ello</strong>.</p>
<p><strong>Algo cambió a partir de los años ‘70</strong> y sobretodo de los ’90. Muy poco a poco, tan despacio que no nos dimos cuenta, los propietarios de los bancos fueron dejando el control de sus negocios en manos de avispados y agresivos jóvenes que al parecer habían adquirido todo el conocimiento y sabiduría de la humanidad, gracias al esotérico poder que les otorgaban las siglas MBA bien visibles de su curriculum vitae (siglas que hoy sabemos corresponden a “Mediocre, But Arrogant”).</p>
<p><span id="more-1219"></span>A esa nueva generación de ejecutivos se les encomendó la tarea de maximizar los beneficios, gestionando desde su infinita y prepotente sabiduría los &#8220;nuevos&#8221; riesgos. Pero algo fundamental había cambiado durante la silenciosa transición. Los nuevos ejecutivos, a nivel personal y a diferencia de los banqueros clásicos, <strong>sólo podían ganar</strong>. Si sus decisiones eran correctas, sus bonus tocaban la estratosfera (&#8220;hay que incentivar el talento&#8221;, se decían entre sí). Si sus decisiones eran equivocadas, los clientes del banco sufrirían las consecuencias. Y si el banco era demasiado grande para caer, si el riesgo asumido de manera irresponsable por la entidad ponía en riesgo a todo el sistema financiero mundial, sería toda la población la que asumiría las pérdidas. Mientras, ellos, cobrarían sus millonarias indemnizaciones por despido. El &#8220;trabajo perfecto&#8221; al que aspiraba una gran parte de la población estudiantil de las últimas tres décadas, soñando con llevar la vida del personaje interpretado por Paul Bettany en la película.</p>
<p><strong>Los banqueros dejaron entonces de tener canas, ya no estaba de moda preocuparse tanto</strong>. Para gestionar &#8220;mejor&#8221; los riesgos y maximizar los beneficios había que cuantificarlos y exprimirlos, así que lo que se puso de moda fue buscar y contratar a todos los fabricantes de modelos matemáticos y fórmulas milagrosas que antes eran rechazados y olvidados. Como lo fue el primero de su especie, Louis Bachelier, hace más de un siglo (al que podemos considerar el primer “<a href="http://curiosoperoinutil.com/2007/10/28/libro-my-life-as-a-quant-2007-35/">quant</a>” de la historia al <a href="http://archive.numdam.org/ARCHIVE/ASENS/ASENS_1900_3_17_/ASENS_1900_3_17__21_0/ASENS_1900_3_17__21_0.pdf">modelizar matemáticamente el comportamiento históricos de activos financieros en el año 1900</a>). Miles de matemáticos, físicos e ingenieros, que tendrían que haber estado construyendo puentes, estudiando el interior de los hielos del satélite Europa o a los esquivos neutrinos; entraron a formar parte de la plantilla de los bancos para pulir esas fórmulas y hacerlas aún más rentables y &#8220;justificables&#8221;.</p>
<p>Así, el sentido común en los negocios y la finanzas, una sabiduría acumulada durante generaciones y destilada en útiles heurísticos (como por ejemplo “no invierto en lo que no entiendo”), fue dando paso a la “necesidad” de una descripción y acotación cuantitativa de riesgos (como la <a href="http://especular.com/el-mito-o-timo-del-var/">falacia del VaR</a>) a la hora de tomar decisiones. Se empezaron a construir derivados cada vez más sofisticados, productos artificiales de dudosa utilidad en los que tanto el vendedor como el comprador estaban de acuerdo en su medida artificial de riesgo casi nulo, pasándose la pelota unos a otros y quedándose por el camino con suculentas comisiones.</p>
<p>Zachary Quinto (el malo de la serie Héroes y además productor de ésta película) interpreta a uno de esos quants que dejó una tradicional carrera en la economía productiva, por una mucho más lucrativa en el mundo financiero, como él mismo reconoce en un revelador momento de la película. Su personaje nos traduce (en realidad lo hace para sus jefes, los propietarios del Banco) lo que está pasando.</p>
<h3>Apalancamiento</h3>
<p>De una forma muy ilustrativa, Zachary nos comunica que si el mercado cayera más de un 25%, la capitalización bursátil de toda la compañía se reduciría a cero, nada. Esto es una licencia del guionista para simplificarnos una complejidad que podría no dejarnos ver un fondo del asunto bien sencillo y terrible: Todo el sistema financiero estaba, <a href="http://www.euribor.com.es/foro/economia-bolsa-y-actualidad/20318-desapalancamiento-global-apenas-comenzado.html?utm_source=dlvr.it&amp;utm_medium=twitter">y sigue estando, brutalmente apalancado</a>.</p>
<p><strong>¿Qué significa &#8220;estar apalancado&#8221;? Que aumentamos el efecto que tiene sobre nosotros lo que nos puede ocurrir</strong>. Si esperamos que el petróleo suba un 10% ante los rumores del cierre del estrecho de Ormuz, podemos <a href="http://invertirenbolsa.com/como-acceder-al-apalancamiento/">apalancarnos </a>de manera lineal gracias a los Futuros tantas veces como queramos. Nos podemos apalancar por ejemplo tres veces. Entonces las variaciones de precio del subyacente, en este caso el precio del petróleo, afectarán a nuestra cuenta multiplicando por 3 dicha variación. Así, si el petróleo sube un 9%, a nosotros nos afectará ganando un 27%. A la inversa, si el precio cae un 11%, perderemos un 33% en nuestra cuenta.</p>
<p>¿Qué ocurre si uno está <strong>muy, pero que muy seguro</strong> de que el mercado va a hacer algo en concreto, o a la inversa nos parece que es prácticamente imposible que ocurra algo? (No tiene por qué ser moverse en una dirección. Puede ser perfectamente no superar ciertos límites con una &#8220;confianza estadística&#8221; muy, muy alta). Pues que, cegados por la aparente seguridad de nuestra certidumbre, intentaremos apalancarnos no 3 veces, sino lo máximo que nos permita el sistema financiero&#8230; (No es raro encontrar a bancos apalancados 50 ó 100 veces)</p>
<p>¿Por qué alguien permitiría asumir un riesgo tan grande? Alguien debería haber pensado que, en caso de equivocarnos, las pérdidas no sólo destruirían a la entidad, sino que la sumirían en deudas monstruosas. Sin embargo, en algún punto, se decidió seguir adelante.</p>
<p><a href="http://especular.com/files/2012/01/margin-call-2.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1245" src="http://especular.com/files/2012/01/margin-call-2-300x161.jpg" alt="" width="300" height="161" /></a><strong>La justificación, la excusa para que los altos directivos del banco siguieran apalancándose más y más, la da el Departamento de Riesgos</strong>, capitaneado en la película por el personaje de Demi Moore. Ella es la última responsable de justificar el extraordinario riesgo que el Banco ha asumido, ya que <strong>sus ecuaciones mostraban que algo así era prácticamente imposible que ocurriese</strong>. Así que si algo es casi imposible que ocurra&#8230; ¿por qué no apostar/apalancarse hasta las cejas?</p>
<p>En otras palabras, si conducimos un deportivo muy fiable, por una autopista en perfecto estado, <strong>y suponemos que dichas condiciones continuarán así en los próximos kilómetros&#8230;</strong> por qué no aumentar la velocidad a 160km/h, o mejor a 280km/h, <a href="http://www.youtube.com/watch?v=LO0PgyPWE3o">o ya puestos a 407km/h</a> y así llegamos antes que nadie?</p>
<h3>Confundir el mapa con el territorio</h3>
<p>Llega un momento en cualquier proceso de abstracción en el que perdemos el contacto con la realidad, y pasamos a manipular puras abstracciones. Esto no tiene por qué ser malo en sí mismo, si recordamos que estamos simplificando los elementos de dicha realidad. El problema llega cuando <strong>nos enamoramos de dichas abstracciones y las conclusiones a las que nos llevan las confundimos con la propia realidad</strong> que intentan describir.</p>
<p>Los bancos, en algún punto del camino (en muchos en realidad), confundieron el riesgo real que corrían con el riesgo prácticamente inexistente que las fórmulas y ecuaciones de los quants mostraban de manera aparentemente tan clara e irrefutable. Oponerse a sus conclusiones significaba en primer lugar estar en contra de aumentar los beneficios del banco, y en segundo lugar parecer un tonto que no se entera de la película frente a tus compañeros.</p>
<p>Evidentemente, con tanto PhD en plantilla, alguno habrá que no sea tonto del todo y confunda sus modelos con la realidad. Pero cuando eso sucede y <strong>alguien levanta la voz para discrepar, rápidamente se le corta la cabeza</strong> (no vaya a poner en peligro el bonus de fin de año, ¡hombrepordiós!). Por ejemplo, la matemática <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Iris_Mack">Iris Mack</a>, quien en 2002 fue despedida del Fondo de Inversiones de la Universidad de Harvard por decir que sus inversiones en derivados podían ser más peligrosas de lo que pensaban.</p>
<h3>Empatía</h3>
<p>Si hay algo que caracteriza a todos los personajes, salvándose quizá el de Zachary al contemplar desde el coche a la gente inocente caminando por las aceras de New York, es su <strong>falta total de empatía hacia cualquier otro ser humano</strong>. No sólo hacia sus propios compañeros de trabajo o socios, sino por el resto de personas que se van a ver afectadas por lo que se les viene encima. Al principio de la película, el personaje de Kevin Spacey parece triste por los despidos masivos que está ejecutando, para descubrir que en realidad lo que le deprime y preocupa es el futuro de su perro.</p>
<p><a href="http://especular.com/files/2012/01/margin-call-1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1223" src="http://especular.com/files/2012/01/margin-call-1-300x207.jpg" alt="" width="270" height="186" /></a>En este sentido la película peca de excesivo maniqueísmo. Por experiencia sé que el mundo de las finanzas está lleno de tiburones que rozan (o disfrutan) la psicopatía, sin dudar un instante en traicionar, manipular o destruir vidas con tal de medrar. Pero también está lleno de personas maravillosas con más empatía que muchas ONG y más generosas de lo que nunca imaginé encontrarme en este entorno donde la materia prima es el dinero en sí. Generalizar a todos los que trabajamos en el gremio de las finanzas de ese modo sería como decir que todos los bomberos tienen alguna fijación con el fuego, o que todos los psicólogos eligieron su profesión porque tiene algún problema.</p>
<h3>Lo inevitable</h3>
<p>A diferencia de otras películas y documentales que se han hecho a raíz de la actual crisis, en esta se deja entrever algo más profundo que las simples causas circunstanciales actuales. Deja entrever que <strong>lo que ha ocurrido, no es algo extraordinario, no es único. Volverá a pasar, porque el ser humano no cambia</strong>. Volverán a formarse burbujas, volverán algunos a aprovecharse hasta que explote, volverán a hundirse, y vuelta a empezar. Casi se diría que su guionista simpatiza con la teoría del ciclo de los negocios de la escuela austriaca, o incluso con los resultados del Behavioural Finance más actual. En un momento de la película, el Presidente, interpretado por Jeremy Irons, nos lo describe y resume en sus propias palabras:</p>
<p><strong>—</strong><em>Así que piensas que he arruinado a algunos hoy&#8230; Todo para nada. Has estado (dirigiéndose al personaje que interpreta Kevin Spacey) en esto todos los días durante casi 40 años, Sam. Todo esto es inútil como lo es todo lo que hay ahí fuera. Es sólo dinero, lo fabricamos. Piezas de papel con dibujitos para no tener que matarnos entre nosotros para comer. No estamos equivocados. Y ahora no es diferente de otras veces como ya ocurrió en 1637, 1797, 1819, 1837, 1857, 1884, 1901, 1907, 1929, 1937, 1974, 1987, 1992, 1997 y 2000 aunque ahora lo llamemos de otra forma. <strong>Siempre es lo mismo una y otra vez; no podemos evitarlo</strong>.Y <strong>ni tú ni yo podemos controlarlo</strong>, o pararlo o ni siquiera enlentecerlo o alterarlo lo más mínimo. <strong>Sólo podemos reaccionar. Y ganamos mucho dinero si lo hacemos bien, y nos tiran en la cuneta sin piedad si nos equivocamos</strong>. Y <strong>siempre será así</strong>. Zorros felices y tristes sacos. <strong>Peces gordos y perros ambrientos del mundo</strong>. Sí, pueden haber más de los de nuestra especie hoy en día, pero los porcentajes de perdedores y ganadores se mantienen exactamente igual.</em></p>
<p><a href="http://especular.com/margin-call/"><em>Pinche aquí para ver el vídeo</em></a></p>
<p><a href="http://about.me/marcos21">µ</a></p>
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		<title>¿Será cosa de la edad?</title>
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		<pubDate>Wed, 26 Jan 2011 18:37:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Estrategias]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
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		<description><![CDATA[¿Y si la evolución de los mercados estuviera condicionada por la edad de sus participantes? Nos devanamos los sesos intentando razonar el porqué de las subidas y bajadas que sufrimos a diario, cuando podría ser que a largo plazo el principal factor no sea otro que la edad media de sus inversores. Ésta es una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.elpais.com/articulo/agenda/Hugh/Hefner/casa/conejita/Playboy/elpepigen/20101227elpepiage_1/Tes"><img class="alignright size-full wp-image-952" src="http://especular.com/files/2011/01/Hugh-Hefner-se-casa-de-nuevo.jpg" alt="Hugh Hefner se casa de nuevo" width="300" height="200" /></a><strong>¿Y si la evolución de los mercados estuviera condicionada por la edad de sus participantes?</strong> Nos devanamos los sesos intentando razonar el porqué de las subidas y bajadas que sufrimos a diario, cuando podría ser que <strong>a largo plazo el principal factor no sea otro que la edad media de sus inversores</strong>. Ésta es una de las hipótesis que, con mayor o menor repercusión, se ha propuesto para explicar <strong>la curiosa presencia de los grandes ciclos alcistas y bajistas en Bolsa</strong> que comentan nuestros compañeros de <a href="http://invertirenbolsa.com/invirtiendo-con-los-grandes-ciclos/">Invertir en Bolsa</a>.</p>
<p>Básicamente, lo observado hasta ahora es que los grandes <strong>ciclos alcistas</strong> suelen durar una media de <strong>15</strong> años, y los <strong>bajistas </strong>unos <strong>18</strong>. Es decir, teniendo en cuenta que el último gran ciclo alcista terminó en el año 2000, aún<strong> tendríamos que esperar hasta el año 2018 para volver a ver niveles de <a href="http://invertirenbolsa.com/invirtiendo-con-los-grandes-ciclos/">PER</a></strong><strong> interesantes que nos motiven a volver a invertir</strong>.</p>
<p><strong>No le falta sentido común a la idea</strong>. Cuando los jóvenes (con recursos, se entiende) llegan a cierta edad, comienzan a ahorrar para el futuro. Parte de ese ahorro encuentra su lugar en la Bolsa, convirtiéndose así en <strong>compradores netos</strong>. Y a medida que la persona crece y sus ingresos aumentan, el volumen total medio destinado al ahorro en Bolsa iría creciendo proporcionalmente.</p>
<p><span id="more-942"></span><img class="alignright size-full wp-image-1004" src="http://especular.com/files/2011/01/piggy-bank-savings.jpg" alt="piggy-bank-savings" width="164" height="205" />Los años pasan y en algún punto del camino vital, el ahorrador medio llega a una edad en la que cada vez piensa más en lo cerca que tiene la jubilación. Pasa entonces a reducir el riesgo de sus inversiones y por lo tanto su ponderación en Bolsa. Hasta que llega un momento, generalmente una vez alcanzada la jubilación, en el que dejan totalmente de invertir y se convierten en <strong>vendedores netos</strong> de Bolsa.</p>
<p>Parece lógico, por tanto, suponer que <strong>el volumen de compras neto de un porcentaje de población correspondiente a un rango de edad determinado, contaría, en número suficiente, con un gran impacto</strong> sobre el total negociado en Bolsa. Dejando al margen otros factores que pudieran influir a largo plazo en su mercado de valores.</p>
<p>Efectivamente,<strong> la idea no es nueva</strong>. Las primeras noticias que tenemos parecen provenir de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Kuznets_swing">Simon Kuznets</a>, quien ya la introdujo en varios trabajos posteriores a <strong>1930</strong>. Aunque son <a href="http://cowles.econ.yale.edu/P/cd/d13b/d1380.pdf">Geanakoplos et al</a>, junto a <a href="http://www.economics.smu.edu.sg/events/Paper/Cheolbeom_Park.pdf">Cheolbeom Park</a>, quienes más han popularizado y revisado esta teoría en los últimos años.</p>
<p>En esencia, sus trabajos denotan la existencia de una <strong>ventana de edad óptima o ratio</strong> de franjas de edad óptimo —definida por su <strong>ritmo de ahorro</strong> y/o su <strong>ratio con respecto a otros grupos de edad dentro de su pirámide de población</strong>—, tal que <strong>su impacto en el mercado de valores condiciona su evolución a largo plazo</strong>.</p>
<p>Tomemos como ejemplo el gráfico del <strong>índice S&amp;P-500</strong> y su correspondiente <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/PER_(finanzas)">PER</a> durante el último siglo (ambos presentados a continuación). Si comparamos sus ciclos alcistas y bajistas con el ratio de mediana edad al que venimos haciendo referencia (Figura 3 en el trabajo de Geanakoplos), veremos una interesante correlación:</p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter size-large wp-image-950" src="http://especular.com/files/2011/01/Ratio-mediana-edad-contra-resto-edades-1024x630.png" alt="Ratio edad inversora contra resto edades USA" width="614" height="378" /></p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter size-full wp-image-949" src="http://especular.com/files/2011/01/PER-y-ciclos-Bolsa.png" alt="PER y ciclos Bolsa" width="578" height="391" /></p>
<p>El periodo alcista, tanto en precio como en PER, que empezó en la década de los &#8217;50, coincide con un primer pico en el grupo de población que nos interesa. El periodo bajista tanto en precio (teniendo en cuenta la inflación) como en PER, que va desde mediados de los &#8217;60 hasta 1980, se corresponde con una brusca bajada del ratio. Después, el gran mercado alcista que va desde principios de los &#8217;80 hasta el año 2000, con el PER totalmente desbocado, coincide de nuevo con una espectacular subida entre el grupo de población con mayor capacidad para invertir. Esto es,<strong> la &#8220;maduración&#8221; de la generación del Baby Boom, los nacidos poco después de la Segunda Guerra mundial, proceso que podemos apreciar en la siguiente animación gráfica:</strong></p>
<p style="text-align: center"><strong><img class="size-full wp-image-1008 aligncenter" src="http://especular.com/files/2011/01/gif6.gif" alt="Piramide USA" width="610" height="425" /><br />
</strong></p>
<p>Pero los niños del Baby Boom ya han empezado a jubilarse y el ratio a caer ininterrumpidamente desde el año 2000. Lo que coincide perfectamente con el actual periodo lateral (bajista, si volvemos a tener en cuenta la inflación) que estamos sufriendo desde hace ya once años. Las <strong>proyecciones de Geanakoplos</strong> (línea punteada de la Figura 3 de arriba), y en coincidencia con los ciclos comentados al principio, nos indican que <strong>en algún momento alrededor de 2018-19, la siguiente generación predominante, aquellos nacidos después de 1980, </strong><strong>tomarán el relevo y subirán de nuevo el ratio demográfico de inversores netos</strong>. Hasta entonces, quizá mejor <strong>olvidarse</strong> de invertir con un <a href="http://especular.com/el-largo-plazo/">estilo long-only para el largo plazo</a>.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-957" src="http://especular.com/files/2011/01/Subiendo-sin-nadie.jpg" alt="Subiendo sin nadie" width="332" height="221" /></p>
<p>Además, esta visión coincide con el saber popular, aquel que nos recuerda que<strong> es necesaria sangre nueva (además de crédito fácil)</strong> para que nuevas burbujas se formen. Gente que no ha sufrido en sus carnes las consecuencias de la irracionalidad de anteriores burbujas; lo suficientemente inocentes para volver a creer que algún tipo de producto o servicio puede llegar a tener precios siempre crecientes y con el infinito como techo. Porque<strong> por ahora, el inversor de la calle, de cualquier edad, sigue totalmente <a href="http://especular.com/en-el-borde-del-precipicio-o-no/">desligado del mundo de la Bolsa</a> tras los crashes de 2001 y, en especial, de 2008</strong>.</p>
<p>Pero estos resultados pueden ser más parciales de lo que aparentan a simple vista. <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cum_hoc_ergo_propter_hoc">Correlación no tiene por qué implicar causalidad</a>. Para poder reproducirlos, <strong>necesitamos un país estable, que sufra pocos shocks externos y de poca intensidad, a lo largo de varias </strong><strong>generaciones</strong>. Algo bastante difícil de conseguir en el mundo real&#8230; Si quisiéramos realizar el experimento a un siglo vista, podríamos escoger dos de los paises emergentes a priori más prometedores de principios del siglo XX. Por ejemplo <strong>Estados Unidos</strong> y<strong> Argentina</strong>. En aquellos años,<strong> ambos prometían ser potencias del futuro</strong>, como hoy presumen los <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/BRIC">BRIC</a>. Sin embargo, como sabemos, muchas cosas sucedieron en el último siglo a ambos países, a parte de la evolución de sus pirámides de población. Aquel que decidió invertir en Argentina lo perdió prácticamente todo.</p>
<p>Este ejemplo nos recuerda<strong> lo sensible que es cualquier decisión de inversión a largo plazo a la evolución de sus condiciones iniciales y a los shocks externos</strong>. La justificación de la historia bursátil de un país en base a <strong>su pirámide de población recuerda mucho las decisiones</strong> (¿a largo plazo?)<strong> que políticos y gobiernos toman a la hora de planear las pensiones de sus ciudadanos o su sistema de Seguridad Social. Lo que era perfectamente justificable en un entorno socio-económico determinado, se convierte en totalmente insostenible en cuanto cambian un par de parámetros antaño considerados constantes</strong>. En pocas palabras, no debemos olvidar que <strong>por muy razonada y justificada que sea una <a href="http://especular.com/las-cuatro-apuestas/">apuesta</a>, el mundo es siempre un lugar mucho más complejo e impredecible que el más elegante de los razonamientos.</strong></p>
<p><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Esquema_Ponzi"><img class="size-full wp-image-951 alignleft" src="http://especular.com/files/2011/01/MadoffSocialSecurity.jpg" alt="Madoff and the Social Security" width="398" height="284" /></a></p>
<p style="text-align: center"><strong>∫</strong></p>
<p><em><strong>—¡Muy bien, Madoff! ¿De dónde sacaste la idea de pagar a los antiguos inversores con el dinero de los más recientes?</strong></em></p>
<p><em><strong>—Del sistema de la Seguridad Social.</strong></em></p>
<p><em><strong><br />
</strong></em></p>
<p style="text-align: center"><em><strong>∫</strong></em></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Shanghai, noviembre de 2019</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Nov 2010 11:04:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Analistas]]></category>
		<category><![CDATA[Industria Fondos]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Alta Frecuencia]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Qué son hoy en día los mercados? Con la perspectiva que nos da la Historia, podemos comprender mejor cómo se llegó a la situación actual. Recordemos que, a finales de la primera década de los años 2000, todo cambió por completo. Lo que a principios de siglo no era más que un juego de modelación [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-822 alignright" src="http://especular.com/files/2010/11/Blade-Runner-sky.jpg" alt="Blade Runner sky" width="300" height="281" /></p>
<p><strong>¿Qué son hoy en día los mercados?</strong> Con la perspectiva que nos da la Historia, podemos comprender mejor cómo se llegó a la situación actual. Recordemos que, a finales de la primera década de los años 2000, todo cambió por completo. Lo que a principios de siglo no era más que un juego de modelación matemática académica, fue convirtiéndose cada vez más en el centro de la actividad bursátil. Fue entonces cuando algunas poderosas entidades se hicieron propietarias y ejecutoras de las llamadas <strong>máquinas de <a href="http://www.tradeitdontdateit.com/high-frequency-trading-hft-for-dummies/">alta frecuencia</a></strong>.</p>
<p>Pero lo mejor era que para hacer funcionar una de aquellas máquinas, no se necesitaba haber estudiado muchos<a href="http://janusspeak.blogspot.com/2006/09/mba-mediocre-but-arrogant.html"> Másters</a>, pues la máquina lo hacía todo por sí sola. En unas horas se podía enseñar con facilidad su manejo a cualquier becario recién salido de la Universidad.</p>
<p>Sobre todo sucedió algo más: <strong>el millar de traders y brokers de la ciudad se fueron quedando poco a poco sin empleo</strong>. Morirían de hambre irremediablemente, pues su trabajo lo realizaba una máquina y ellos no sabían hacer otra cosa […].</p>
<p><span id="more-819"></span>Así, una de esas empresas podía llamar un lunes al millar de traders hambrientos de la ciudad y decirles: «Necesito cinco personas que atiendan mis máquinas y mi negocio. ¿Por cuánto lo haríais?» […].</p>
<p><strong>La gente estaba desesperada</strong>. ¿Para qué esforzarse en realizar un profundo  estudio macroeconómico o el análisis revelador de una nueva compañía? La máquina hacía lo mismo en una milésima de segundo, de manera más regular y cien veces más barata y rentable. Así, antiguos traders, brokers, analistas y gestores caían en una miseria cada vez mayor e iban de banco en banco con la esperanza de que les permitieran trabajar a cambio de unos céntimos. Toda la industria financiera, tal y como se entendió durante el último siglo, fue poco a poco desapareciendo. Algunos se enfurecieron de tal modo con las máquinas que en 2012, en lo peor de la que más tarde fue llamada la Segunda Gran Depresión, asaltaron los data centers con la ayuda de habilidosos hackers chinos y destrozaron muchas de aquellas máquinas.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-823" src="http://especular.com/files/2010/11/TheFutureOfMarkets.jpg" alt="El futuro de los mercados financieros" width="320" height="415" /></p>
<p>Pero no sirvió de nada. En 2013 se impuso pena de muerte a quienes destruyeran o atacaran una máquina de alta frecuencia. Luego aparecieron otras nuevas y mejores, capaces de realizar no ya el trabajo de un millar de traders, sino de toda la industria financiera, poniendo en peligro la estabilidad de las cotizaciones con sus periódicos “feedback<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Flash_crash"> flash-crash</a>”. Aunque lo que más molestaba a los gobernantes era que esos episodios podían alterar la “necesaria tendencia alcista” de los mercados, imprescindible para ayudar a la “incipiente recuperación económica”; que <strong>siempre se postergaba irremediablemente hasta el año siguiente</strong>.</p>
<p>Hubo entonces ciertos políticos que se dieron cuenta de la imposibilidad de seguir así. A principios de 2014, y sin apenas oposición, se aprobó la <strong>Ley Bernanke</strong> en USA, y su homóloga en Europa, que prohibía vender cualquier activo cotizado a un precio igual o inferior a su última cotización. <strong>Los mercados entonces sólo podían, por ley, subir</strong> (Ya no fue necesaria la impresión de un par de trillions al año para sostener artificialmente a los mercados, aunque fue demasiado tarde y la hiper-inflación del 2015 acabó por arrasar Occidente). A partir de 2017, y con la colaboración de las máquinas de alta frecuencia ajustadas para respetar la ley,<strong> cualquier vestigio de realidad, y cualquier actividad humana, desapareció finalmente de los mercados financieros</strong>. A esto los políticos no lo llamaron socialismo. Simplemente no fue necesario llamarlo de ninguna forma.</p>
<p><strong>Madrid, noviembre de 2010</strong></p>
<p>Volviendo al presente, el texto que acabáis de leer no es mío. Me he permitido el lujo de &#8220;corromper libremente&#8221; un fragmento del clásico juvenil de Ernst H. Gombrich, <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/A_Little_History_of_the_World"> Introducción a la Historia</a>. El libro fue escrito en 1939, por lo que evidentemente no se refería al trading de alta frecuencia, sino a la crisis social provocada por la introducción de maquinaria en la industria textil a principios del siglo XIX. Apenas he tenido que cambiar un par de palabras para adaptarlo a la realidad de dos siglos después.</p>
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		<title>El pulpo Paul y los gestores estrella</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Jul 2010 09:14:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Analistas]]></category>
		<category><![CDATA[Hedge Fund]]></category>
		<category><![CDATA[Incertidumbre]]></category>
		<category><![CDATA[Industria Fondos]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Predicciones]]></category>

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		<description><![CDATA[¿En qué se diferencia el pulpo Paul de un gestor de fondos? La principal diferencia, dejando aparte la “demostrada” fiabilidad de Paul para predecir el futuro del Mundial, es que a pesar de lo que nos divertimos con él, todos sabemos que detrás de las decisiones de un pulpo sólo puede haber azar. Sin embargo, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-778" src="http://especular.com/files/2010/07/Pulpo-Paul.jpg" alt="Pulpo Paul" width="288" height="192" /><strong>¿En qué se diferencia el pulpo Paul de un gestor de fondos?</strong> La principal diferencia, dejando aparte la “demostrada” fiabilidad de Paul para predecir el futuro del Mundial, es que a pesar de lo que nos divertimos con él, todos sabemos que detrás de las decisiones de un pulpo sólo puede haber azar.</p>
<p>Sin embargo, a los gestores de fondos y demás tribus del mundo financiero se les presupone y exige algún argumento sólido que justifique razonablemente sus pronósticos sobre el futuro. Si un gestor invierte en petróleo, necesitamos saber que lo hace por una &#8220;buena razón&#8221;. Esperamos entonces que esa justificación lógica haga más fiable las predicciones de un gestor o analista, que las de un pulpo con presuntos poderes psíquicos.</p>
<p>La pregunta que debemos hacernos entonces como especuladores es,<strong> ¿tiene sentido confiar más en un <a href="http://especular.com/el-poder-de-una-corbata/">analista o gestor encorbatado</a></strong><strong> que en un pulpo a la hora de invertir?</strong></p>
<p><span id="more-773"></span>Burton Malkiel, en su siempre instructivo libro “<a href="http://libros.fnac.es/a251443/Burton-G-Malkiel-Un-paseo-aleatorio-por-Wall-Street?Mn=-1&amp;Mu=-13&amp;Ra=-1&amp;To=0&amp;Nu=1&amp;Fr=0">Un paseo aleatorio por Wall Street</a>”, ya planteó esa cuestión con un experimento mental (Gedankenexperiment) cuyos resultados parciales (sólo los positivos,  acentuando el <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Survivorship_bias">sesgo de supervivencia</a>) podemos encontrar a diario en la prensa especializada relativa a los fondos de inversión.</p>
<p><strong><em>Sesgo de supervivencia</em></strong></p>
<p><span style="font-weight: normal;font-size: 13px">Supongamos que somos tan ricos como Warren Buffet y que vamos a emplear 10 billions de nuestra fortuna personal en divertirnos durante un año con la prensa especializada del mundo financiero. Contrataremos a 10.000 prometedores gestores (entiéndase, sólo a aquellos que enfundados en un buen traje proyecten credibilidad), a los que proveeremos de un Fondo de inversión para cada uno con 1 millón de Euros. La naturaleza del contrato, que no saldrá a la luz públicamente hasta después de terminado el experimento, expondrá claramente que<strong> se deberá gestionar sólo en función de los resultados que arroje una moneda al aire</strong> (versión “no estresante para animales” del pulpo Paul). El método consistirá en elegir si el mes que viene se especulará al alza o a la baja según salga cara o cruz, sobre un activo determinado (también<a href="http://news.google.com/newspapers?nid=1876&amp;dat=19930908&amp;id=ItYpAAAAIBAJ&amp;sjid=I88EAAAAIBAJ&amp;pg=1894,2774395"> elegido al azar lanzando esta vez un dardo </a>sobre las páginas del Financial Times).</span></p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-70" src="http://especular.com/files/2010/01/economic_forecasting.jpg" alt="economic forecasting" width="338" height="240" />Después del primer mes aproximadamente la mitad de los gestores habrán acertado en su “inversión”. Al cabo de dos meses, aproximadamente un cuarto de los gestores originales habrán acertado repetidamente sus predicciones. Y así sucesivamente durante los doce meses del primer año.</p>
<p>Por puro azar, es muy probable que al menos dos de esos gestores hayan “acertado” sistemáticamente cada mes, convirtiendo ese millón inicial en una fortuna (unos 2 billions, si doblaron la apuesta cada mes). Los medios, que desconocen el “avanzado método de inversión” de nuestros gestores, se desharán en elogios y premios para ese par de “genios” que de hecho han sido capaces de construir una fortuna desde la nada. Los nuevos Soros de las Finanzas, capaces de predecir con certeza absoluta el futuro de cualquier activo una y otra vez. Por su parte, los gestores no dudarán en exigir “justificadamente” salarios astronómicos, ya que ante cualquier crítica o reparo les bastará con mostrar la evolución de sus Fondos (trackrecord) para que hasta el más escéptico enmudezca de respeto y adoración.</p>
<p>La prensa les adulará con portadas y entrevistas “a toro pasado” del estilo que ya conocemos como &#8220;<a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">pregunta tonta de la semana</a>&#8220;:</p>
<p><strong>—¿Cómo anticipó Usted tan bien la caída del Euro de principios de este año?</strong></p>
<p>A lo que el gestor siempre podrá contestar de manera razonable (creíble)<strong> seleccionando aquellos elementos de la realidad que justifican, una vez sucedido, dicho movimiento</strong> en el Euro, el oro, Telefónica, petróleo, o cualesquiera activos en los que el gestor “acertó”.</p>
<p>Lo bueno de este experimento es que <strong>no necesitamos gastarnos 10 billions para realizarlo</strong> y comprobar su efecto entre prensa y clientes. De la misma forma que durante el Mundial de Futbol otros sufridos animales no acertaron con que España llegaría a jugar la final, y su error fue rápidamente olvidado a favor del “infalible Paul”; <strong>la versión financiera del experimento y los resultados del sesgo de supervivencia se está realizando constantemente en el mundo de la inversión colectiva</strong>, regulada y no regulada (Hedge Funds). Hay tantos gestores ahí fuera, apostando de formas tan diferentes, que forzosamente tenemos que encontrarnos con portadas de pulpos Paul en su versión traje-corbata en revistas como Bloomberg, FundsPeople, Fortune, Forbes, y demás prensa rosa del mundo del ahorro.</p>
<p>A cada portada, <a href="http://www.20minutos.es/noticia/760430/0/animales/prediccion/resultados/">olvidados ya los hámsters que se equivocaron por el camino</a> (sesgo de supervivencia), nos haremos de nuevo la pregunta: <strong>¿Existen gestores capaces realmente de adelantarse al mercado?</strong> ¿Es posible que algunos privilegiados puedan ver más allá de los límites que la locura del mercado nos impone? ¿Cómo distinguir un pulpo Paul regido por el azar de un auténtico visionario del futuro, si es que eso es posible?</p>
<p>Tal vez la respuesta sea mucho más sencilla de lo que pretendemos. S<strong>i el futuro no se puede predecir y por lo tanto no pueden haber privilegiados con una bola de cristal, ¿por qué seguimos adorando a los pulpos de las finanzas?</strong></p>
<p>El pulpo Paul quizá piense que la culpa no es suya, sino de esos extraños seres que, fuera de su tranquila pecera, nos empeñamos en hacerle fotografías y otorgarle las habilidades propias de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Casandra">Cassandra</a>. <strong>El ser humano es adicto a todas las versiones del pulpo Paul que se le ofrezca, lleven corbata, un premio Nobel colgado o tentáculos. En su <a href="http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/">huida de la incertidumbre</a>, el inversor buscará y preguntará a los gurús a los que él mismo provee de poderes especiales, dónde invertir, qué mercados subirán, de dónde huir. Sin poder evitar otorgar una capacidad que, íntimamente, sabemos nadie posee; la de ver un futuro por definición impredecible.</strong></p>
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		<title>Las aventuras del Doctor Sornette</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Apr 2010 21:38:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Analistas]]></category>
		<category><![CDATA[Predicciones]]></category>
		<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[Predicción]]></category>

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		<description><![CDATA[Aunque desde mi punto de vista no compensa dedicar esfuerzos a intentar predecir el futuro comportamiento de los mercados (sabemos que hay otras formas de sacarle rentabilidad que no necesitan de ninguna predicción), afortunadamente hay mucha otra gente interesante que no piensa así. Uno de ellos es el Dr. Didier Sornette, actualmente investigando en el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-662" src="http://especular.com/files/2010/04/viajando-en-el-tiempo.jpg" alt="viajando en el tiempo" width="275" height="186" />Aunque desde mi punto de vista no compensa dedicar esfuerzos a intentar <a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">predecir el futuro</a> comportamiento de los mercados (sabemos que hay <a href="http://especular.com/jorobados-y-gestores-exoticos/">otras formas</a> de sacarle rentabilidad que no necesitan de ninguna predicción), afortunadamente hay mucha otra gente interesante que no piensa así.</p>
<p>Uno de ellos es el <strong><a href="http://www.er.ethz.ch/people/sornette">Dr. Didier Sornette</a></strong>, actualmente investigando en el ETH de Zurich (como el MIT de Boston, pero en Suiza). Sornette, cual Dr. Emmet Brown (Doc) en <a href="http://1986.galeon.com/productos987781.html">Regreso al Futuro</a>, tiene una particular forma de intentar ver el futuro de los mercados, distinguiendo entre<strong> tres causas o fuerzas</strong> que producen y/o desencadenan sus movimientos:</p>
<p><strong><span style="font-weight: normal"><strong> 1. “Efecto manada”</strong>. Los principales actores del mercado, al percibir la realidad de forma cambiante y estimar diferentes realidades futuras, repercuten con sus actos -comprando y vendiendo- en la propia realidad del precio. En términos de la Física Cuántica, diríamos que el vector estado (todo aquello que puede suceder) se ha <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Wave_function_collapse">colapsado</a> en un vector real y por lo tanto medible (observable, como el precio). Así, una percepción que globalmente se torna bajista, se convierte realmente en bajista si se alcanza un umbral de volumen bajista suficiente, arrastrando al resto de la “manada”. De esta forma se inician las tendencias.</span></strong></p>
<p><strong><span style="font-weight: normal"><strong><span id="more-649"></span>2. Inercia o momentum del mercado</strong>. O la existencia de tendencias sostenidas en el tiempo más allá de lo que un proceso al azar produciría. Cuando un cambio en la percepción de la realidad se ha visto materializado con un giro en los mercados, no todos los actores se suman a esa nueva percepción (bajista o alcista) al mismo tiempo. La progresiva incorporación de otros actores (retroalimentación positiva al <a href="http://www.elpais.com/articulo/carreras/capital/humano/principio/incertidumbre/elpepueconeg/20081019elpnegser_3/Tes">estilo Soros</a>) mantiene la tendencia hasta que se agota la población susceptible de sumarse a la tendencia.</span></strong></p>
<p><strong> <span style="font-weight: normal"><strong> 3. Los &#8220;independientes&#8221;</strong>. Suelen ser analistas fundamentales (del estilo de Warren Buffet) que intentan alejarse del ruido del corto y medio plazo, buscando un valor que supuestamente se convertirá en precio cuando el primer grupo se dé cuenta de ello y lo “proyecte” en la realidad con sus actos.</span></strong></p>
<p>El modelo del Dr. Sornette intenta englobar el comportamiento de estos tres grupos de actores del mercado mediante la suposición de que sus actos son cíclicos en cierta medida. <strong>En periodos de crisis o de euforia</strong>, cuando el componente psicológico de los mercados es mayoritario, se puede despreciar al tercer grupo de inversores (en cuanto a la formación del precio debido a su baja actividad) y<strong> modelizar un comportamiento manada</strong> mucho más acentuado.</p>
<p>Este comportamiento se verá regido pues por las leyes del flujo de información dentro de un grupo, y como tal atravesará periodos de esperanza y pánico sucesivamente, en periodos cada vez más amplios y suavizados (para la fase post-burbuja). Estos modelos pueden ser ajustados recurriendo a otros episodios ya ocurridos en el pasado y de sorprendente<strong> similitud en los patrones de formación de precios</strong> (Fiebre de los Tulipanes, Crash del ’29 en EEUU y del ’89 en Japón, etc…). El Dr. Sornette ha generado pues un modelo, que se optimiza regularmente y al que seguiremos la pista, sobre lo que ocurre en los mercados mundiales.</p>
<p>Sornette ya alcanzó fama al modelizar con cierto éxito <a href="http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=454960">la explosión de la burbuja</a> de las punto-com a partir del año 2000:</p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter size-full wp-image-658" src="http://especular.com/files/2010/04/Sornette-explosion.png" alt="Sornette explosion" width="614" height="462" /></p>
<p>Sin embargo, se equivocó al predecir una nueva onda bajista tras los mínimos de 2003. Consideró que el mercado seguía dentro de una dinámica post-burbuja como la que muestra el gráfico, cuando en realidad había iniciado un nueva burbuja (de crédito y ladrillo) que no explotó (qué fácil parece todo a toro pasado) hasta el 2007-08.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-671" src="http://especular.com/files/2010/04/Sornette.jpg" alt="Sornette" width="194" height="258" />Ahora, <strong>vuelve al ataque</strong> considerando que algunos mercados están formado estructuras de tipo burbuja, con lo que aplicando su modelo podría predecir su<a href="http://arxiv.org/abs/0911.0454"> futuro comportamiento</a>. Al no ser un gestor profesional, su manera de &#8220;mojarse&#8221; es colocando con antelación (finales de 2009) sus predicciones en un lugar seguro (donde no pueda modificarlas) y abriéndolas al público posteriormente.</p>
<p>El Dr. Sornette no tiene ninguna necesidad de jugarse su prestigio de esta manera. &#8220;<strong>Creen que estoy loco haciendo esto</strong>&#8220;, comenta al Wall Street Journal. Perfectamente podría dedicarse a predecir el pasado, como tantos otros académicos, y vivir de tan curiosa actividad hasta su jubilación. Sin embargo, Sornette ha decidido exponerse de esta manera, como lo haría un gestor Global Macro con su propio dinero y el de sus clientes. A diferencia de los analistas financieros al uso, a los que se le perdona sistemáticamente la inutilidad de sus predicciones, casi siempre equivocadas; para un académico este tipo de &#8220;apuesta&#8221; pone en juego su credibilidad frente a sus colegas.</p>
<p>Veremos qué ocurre tras <strong>el próximo 1 de mayo</strong>, cuando se hagan públicas las predicciones que hizo a finales del año pasado.</p>
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		<title>El largo plazo</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Mar 2010 19:39:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Industria Fondos]]></category>
		<category><![CDATA[Long Only]]></category>
		<category><![CDATA[Analistas]]></category>
		<category><![CDATA[Buy & hold]]></category>
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		<description><![CDATA[—No se preocupe, la Bolsa a largo plazo siempre sube—, replicó el director de la sucursal bancaria ante las quejas de Juan Nidea, quien se preguntaba cuántas décadas eran ahora necesarias para considerar su inversión como &#8220;de largo plazo&#8221;. Hace ahora 10 años, Juan acudió a esa misma entidad (la de “toda la vida”) para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignright size-full wp-image-334" src="http://especular.com/files/2010/03/Largo-plazo.jpg" alt="Largo plazo" width="221" height="312" />—No se preocupe, la Bolsa a largo plazo siempre sube—</strong>, replicó el director de la sucursal bancaria ante las quejas de Juan Nidea, quien se preguntaba cuántas décadas eran ahora necesarias para considerar su inversión como &#8220;de largo plazo&#8221;.</p>
<p>Hace ahora 10 años, Juan <a href="http://www.elmundo.es/mundodinero/2010/03/11/economia/1268326135.html">acudió a esa misma entidad</a> (la de “toda la vida”) para invertir sus ahorros en el entonces prometedor y tan de moda índice NASDAQ. Hoy, víctima de las redes de distribución de Fondos &#8220;mono-apuesta&#8221;, aún está perdiendo más de la mitad de lo invertido (sin contar la inflación). Lo que significa que el NASDAQ tiene que subir más de un 100% para recuperarse. (Aunque peor está su homólogo japonés, que hace 22 años invirtió sus ahorros en el índice Nikkei y hoy aún pierde más del 70%).</p>
<p>“<strong>Comprar y mantener</strong>” (Buy&amp;Hold, estrategias &#8220;long only&#8221;) no puede calificarse de estrategia válida para un ahorrador porque <strong>no nos dice cuándo debemos cerrar la operación</strong>, y por lo tanto no podemos estimar el resultado ni tomar una decisión racional. Desde el punto de vista en el que clasificamos los <a href="http://especular.com/las-cuatro-apuestas/">cuatro únicos tipos de apuestas que hay</a>, este tipo de &#8220;inversión&#8221; sería una <strong>mala apuesta</strong> por definición.</p>
<p><span id="more-335"></span>Sobretodo en España, la industria de la gestión del dinero y sus Fondos de Inversión se han basado en una pirueta lingüística, una <strong>falacia</strong> a la hora de comercializar sus productos:<strong> vender un instrumento como si de una estrategia de inversión se tratara</strong>. Y esto lo ha hecho <strong>trasmitiendo</strong> <strong>la ilusión de que una inversión en Bolsa nunca está equivocada, nunca es errónea o perdedora: Sólo hay que extender indefinidamente el periodo de espera</strong>; 10 años, 22, 50 o los que sean necesarios.</p>
<p>Mientras tanto, esos instrumentos vendidos como estrategias, los <a href="http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1337480">Fondos de Inversión en España</a>, han <strong>destruido en torno a los 100.000 millones de euros</strong> de los ahorradores desde 1991 (<strong>36.000 millones sólo en comisiones </strong>que han ido a parar a las diferentes capas de la industria), sin aportar ningún valor al ahorrador, al que las redes de distribución de producto masivas sólo le ofrecen la posibilidad de invertir en ligeras variaciones del &#8220;long only&#8221;. Para rematar la situación, se suelen vender como una oportunidad para ganar en el corto y medio plazo, y acaban instalándose en la cartera para ese siempre indeterminado &#8220;largo plazo&#8221;.</p>
<p>¿Cómo se entiende que existan unos <strong>3.000 Fondos de Inversión apostando a una estrategia que para el cliente ni siquiera es cuantificable o medible en términos de <a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-ii/">E</a></strong><strong><a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-ii/">speranza Matemática</a></strong>? Precisamente porque si una estrategia (o el producto que la canaliza) no se puede calificar, nadie podrá criticarlo o juzgarlo inadecuado.</p>
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		<title>Esos extraños personajes llamados Analist@s</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Jan 2010 18:36:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los analistas o “analistos” son unos personajes curiosos. Lo sé porque una vez me tocó formar parte de su secta durante una temporada. Antaño recluidos en el ecosistema de la industria de la inversión y sus clientes, en las últimas décadas se han extendido por multitud de hábitats. Desde la prensa salmón, hasta llenar la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-95" src="http://especular.com/files/2010/02/Jim-Cramer.jpg" alt="Analista" width="248" height="330" />Los analistas o “analistos” son unos personajes curiosos. Lo sé porque una vez me tocó formar parte de su secta durante una temporada. Antaño recluidos en el ecosistema de la industria de la inversión y sus clientes, en las últimas décadas se han extendido por multitud de hábitats. Desde la prensa salmón, hasta llenar la blogosfera, pasando por programas de radio y televisión.</p>
<p>Suelen cobrar por<strong> inventarse fantasías sobre el futuro que luego distribuyen entre sus clientes</strong>, estos últimos siempre más temerosos de sufrir la<a href="http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/"> angustia de la incertidumbre</a> que las consecuencias de la propia incertidumbre. También aparecen como invitados en programas de entretenimiento televisivo análogos al carrusel deportivo de los domingos, con la ligera diferencia de comentar los últimos movimientos de los mercados en vez del último regate de Leo Messi.</p>
<p><span id="more-93"></span></p>
<p>Como los comentaristas deportivos, el valor de sus aportaciones es discutible. <strong>Se limitan a intentar darle un barniz racional, ex post, a las últimas jugadas de los mercados, y cómo no, a aventurar pronósticos sobre los futuros partidos</strong>. Al menos tras escucharlos, a uno le queda la sensación de que “entiende” mejor qué ha ocurrido, aunque de poco le sirvan esos <a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">pronósticos</a> para sus inversiones futuras.</p>
<p>Sin embargo, tras su jerga de comentarista deportivo, es posible entrever lo que probablemente estaría diciendo el analist@ si le dejaran, si su puesto de trabajo no corriese peligro. Hagamos el sano ejercicio de conectar la CNBC, IntereconomíaTV o BloombergTV, pero quitándole el volumen al televisor.</p>
<p>Aparecerán entonces una serie de graciosos señores con corbata (generalmente son señores, también hay señoras), incansables uno tras otro y muy parecidos entre sí (la diferenciación se paga con el destierro), que no paran de mover la boca haga lo que haga el mercado. Si nos fijamos en sus labios, tal vez podamos poner subtítulos a lo que les gustaría decir abiertamente. Ante las preguntas del presentador/a, su respuesta sería algo parecido a esto:</p>
<p><strong>—&#8221;Verás, en respuesta a tu pregunta sobre la evolución futura del [cualquier activo], la verdad es que no tengo ni idea. Y sobre lo que ha ocurrido con [cualquier otro activo], bien podría haber sido al revés, así que para qué te voy a justificar lo que pasó ayer. Me pagan por inventarme historias que parezcan coherentes a toro pasado y hacer pronósticos que parezcan verosímiles aunque totalmente inútiles. Lo que digo no sirve para nada, pero tengo que seguir soltando tonterías para que tanto tú como yo sigamos aquí mañana&#8221;.</strong></p>
<p>Lo terrible es que, como secuestrados sufriendo el Síndrome de Estocolmo, la mayoría de analist@s acaban creyéndose su propio papel.</p>
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		<title>La pregunta tonta de la semana</title>
		<link>http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/</link>
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		<pubDate>Mon, 04 Jan 2010 13:05:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<category><![CDATA[acertar]]></category>
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		<category><![CDATA[Predicción]]></category>

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		<description><![CDATA[· ¿Qué estrategia recomienda para 2010? · ¿Cuál es su activo favorito para el próximo año? · ¿Dónde invertir en 2010? · ¿Cuales son sus acciones predilectas para este ejercicio? Como cada principio de año (en realidad, en casi cualquier entrevista independientemente de la fecha), se vuelve a repetir un curioso ritual celebrado entre periodistas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>· ¿Qué estrategia recomienda para 2010?</strong><img class="alignright size-medium wp-image-70" src="http://especular.com/files/2010/01/economic_forecasting-300x212.jpg" alt="economic forecasting" width="300" height="212" /></p>
<p><strong>· ¿Cuál es su activo favorito para el próximo año?</strong></p>
<p><strong>· ¿Dónde invertir en 2010?</strong></p>
<p><strong>· ¿Cuales son sus acciones predilectas para este ejercicio?</strong></p>
<p>Como cada principio de año (en realidad, en casi cualquier entrevista independientemente de la fecha), se vuelve a repetir un curioso ritual celebrado entre periodistas y analistas, en sus muchas variantes y formulaciones, a cuál más estúpida. Me pregunto si tanto periodistas como analistas habrán oído hablar de la teoría del caos, la dinámica de sistemas complejos, o en su defecto habrán jugado a billar alguna vez con los amigos, descubriendo que más allá de tres carambolas es inútil hacer previsiones de cómo quedará dispuesta la mesa.</p>
<p>Y los sacerdotes de la iglesia de la confusión, con sus recién estrenadas corbatas y egos salvados gracias a la página en blanco de un nuevo año, responderán con <strong>las mismas tonterías que en ejercicios anteriores</strong>.</p>
<p><span id="more-65"></span></p>
<p>Responder a esas preguntas implica conocer de antemano la rentabilidad, al menos relativa, de todos los activos, estrategias y sectores durante el próximo año. Evidentemente todos tenemos como favorito ganador de la liga a nuestro equipo de fútbol, pero no implicamos los ahorros de nadie en base a fantasías racionalizadas. En este gráfico podemos ver lo &#8220;útiles&#8221; que son las previsiones (forecasts) de los analistas a la hora de estimar el futuro (empresariales y macroeconómicos -PIB-, respectivamente):</p>
<p><img class="size-full wp-image-53   alignnone" src="http://especular.com/files/2010/01/laging-analysts.gif" alt="predicciones analistas" width="476" height="256" /></p>
<p>La falta de humildad intelectual en esta industria no ayuda precisamente a este progreso en el conocimiento. La alegre diligencia con la que los analistas responden a este tipo de preguntas muestra una arrogancia peligrosa. Especialmente a principios de cada año, cuando un misterioso y poderoso campo magnético borra de los discos duros todas las fantasías vendidas (que algunos llaman curiosamente &#8220;previsiones&#8221;) del año anterior.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-83" src="http://especular.com/files/2010/01/Economist-forecasting.jpg" alt="Economist forecasting" width="471" height="296" /></p>
<p><strong>Tomar conciencia de nuestras limitaciones a la hora de discernir entre lo que podemos y no podemos saber es el primer paso en la búsqueda de un conocimiento realmente útil y significativo</strong>. Si nos vamos a jugar los cuartos especulando, tal vez debamos mirar mejor en qué basarnos y que tipo de apuestas o loterías dejar pasar de largo.</p>
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