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	<title>Especular.com &#187; Caos</title>
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		<title>Moneyball y la curva de Laffer</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Feb 2012 16:25:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Cuánto riesgo debemos asumir en el deporte o los negocios? ¿Y en la vida? ¿Es posible que los resultados que obtengamos estén más determinados por el nivel de riesgo que asumimos al tomar decisiones, que por otros aspectos que suponemos más importantes? Quizá la enseñanza más importante que Billy Beane (el personaje interpretado por Brad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://especular.com/files/2012/02/Moneyball-Rompiendo_Las_Reglas.jpg"><img class="alignleft size-large wp-image-1273" src="http://especular.com/files/2012/02/Moneyball-Rompiendo_Las_Reglas-716x1024.jpg" alt="" width="258" height="368" /></a><strong>¿Cuánto riesgo debemos asumir en el deporte o los negocios? ¿Y en la vida?</strong> ¿Es posible que los resultados que obtengamos estén más determinados por el nivel de riesgo que asumimos al tomar decisiones, que por otros aspectos que suponemos más importantes? Quizá la enseñanza más importante que Billy Beane (el personaje interpretado por Brad Pitt en la película <a href="http://www.youtube.com/watch?v=IwMZ5HnDYsc">Moneyball</a>) pueda darnos es que<strong> no asumir riesgos es la más arriesgada de las decisiones</strong>.</p>
<p>Ante una situación difícil podemos seguir intentando hacer las cosas como siempre, esforzándonos “un poco más”. O tomar el riesgo de hacerlas de forma diferente. Sin embargo, cambiar el punto de vista sobre un modelo de gestión puede dar vértigo. “Siempre se ha hecho así”, o “no seré yo con mi dinero quien lo va a probar”, son frases típicas que nos encontramos cada vez que intentamos salirnos del punto de vista general adoptado por la mayoría. Aunque como decía Einstein,<strong> una buena definición de locura es hacer siempre lo mismo, y esperar resultados diferentes.</strong></p>
<p><span id="more-1274"></span><strong>Billy</strong> (Brad Pitt) se encuentra en una situación<strong> crítica</strong>. Su equipo no sólo ha perdido la temporada, sino que sus mejores jugadores se han marchado a la competencia. Sin dinero suficiente para conseguir un “equipo galáctico”, se debate buscando una salida a la crisis.</p>
<p><a href="http://especular.com/files/2012/02/moneyball-1-e1326196167514.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-1288" src="http://especular.com/files/2012/02/moneyball-1-e1326196167514-300x163.jpg" alt="" width="300" height="163" /></a>El<strong> miedo</strong> se respira en el ambiente,<strong> bloquea</strong> las decisiones. Pero sin una decisión de calado seguirán haciendo lo mismo de siempre, y Billy ya sabe cuál es el resultado de hacer lo mismo de siempre y esperar un resultado diferente. <strong>Es entonces cuando se topa sin saberlo con su versión particular de la curva de Laffer</strong>. La misma curva que tanto se ha comentado últimamente tras la subida de impuestos del nuevo gobierno.</p>
<p>En esencia,<a href="http://www.elojodigital.com/contenido/10482-espana-y-la-curva-de-laffer"> la curva de Laffer</a> nos cuenta que si un país tiene un tipo impositivo del <strong>0%</strong> (es decir, sus ciudadanos no pagan ningún impuesto), los ingresos del gobierno serán obviamente 0, pues no ingresa nada. Igualmente, si un país impone un tipo impositivo que requisa el <strong>100%</strong> de todos los beneficios de sus ciudadanos (cualquier cosa que produzcan pasa a manos del gobierno en su totalidad), su ingreso volverá a ser cero porque nadie querrá producir nada.</p>
<p><a href="http://especular.com/files/2012/02/Laffer-theoretical.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1277" src="http://especular.com/files/2012/02/Laffer-theoretical.jpg" alt="" width="244" height="218" /></a>Supongamos que, por ejemplo, el tipo impositivo aumenta desde 0% hasta 5%. En esa primera zona (digamos por lo menos hasta el <strong>punto A</strong> del gráfico), una subida de impuestos apenas afecta la actividad de sus ciudadanos, que siguen produciendo como hasta ahora. Por lo tanto,<strong> cuando el tipo impositivo es muy bajo, el estado aumenta sus ingresos prácticamente en la misma proporción que sube los impuestos.</strong></p>
<p>Si saltamos hasta el otro lado del gráfico, la zona del <strong>punto B</strong>, y un gobierno pasa de aplicar una tasa impositiva del 60% al 90%, por ejemplo, la pasta que recauda disminuirá, para sorpresa y paradoja de sus políticos, que en un <a href="http://especular.com/de-porteros-politicos-y-penaltis/">alarde de inteligencia</a> imaginan que el comportamiento de la zona A se debe extrapolar hasta el infinito y más allá. Obviamente cada vez menos ciudadanos querrán producir en exclusiva para el estado, por lo que en la realidad<strong> los ingresos del estado disminuirán</strong>.</p>
<p>Para que el estado ingrese el máximo, <strong>debe haber algún punto entre A y B que maximice la recaudación</strong>. Un tipo impositivo “mágico” que invariablemente buscarán todos los estados si no están gobernados por políticos demasiado estúpidos y avariciosos. Aumentar más allá de ese punto los impuestos resultará contraproducente.</p>
<p><a href="http://especular.com/files/2012/02/Laffer-real.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1278" src="http://especular.com/files/2012/02/Laffer-real.jpg" alt="" width="240" height="217" /></a>La realidad, sin embargo, <a href="http://scienceblogs.com/goodmath/2007/07/a_laughable_laffer_curve_from.php">no es tan simple</a>.<strong> La curva de Laffer explica muy bien los extremos, pero se vuelve ruinosa a la hora de explicar o predecir esa “zona mágica” de máxima recaudación que todos los gobiernos buscan</strong>. Por eso no podemos saber a día de hoy si Rajoy conseguirá una mayor recaudación subiendo los impuestos (aunque desde luego no va a ayudar al crecimiento). La realidad es que<strong> los ingresos de un gobierno dependen, además del tipo impositivo, de muchas otras variantes interrelacionadas en la complejidad de su sociedad</strong>. Este sistema de compleja dinámica hace prácticamente imposible determinar, cuando estamos en la zona comprendida entre los puntos A y B, cuál será la recaudación final basándonos sólo en el tipo impositivo de un país (a este resultado empírico se le conoce, en honor a <strong>Martin Gardner</strong>, como<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Neo-Laffer_curve.svg"> la curva neo-Laffer</a>).</p>
<p><strong>La toma de riesgos</strong>, en los negocios, el deporte o en las propias decisiones vitales; <strong>tiene un comportamiento muy similar a la curva de Laffer</strong>. Está claro que si no asumimos <strong>ningún riesgo</strong>, no podemos esperar <strong>ninguna recompensa</strong> o beneficio. Similarmente, asumir demasiado riesgo pone en peligro cualquier proyecto, pues tarde o temprano la temeridad nos eliminará.</p>
<h3>La vida es complicada</h3>
<p>&nbsp;</p>
<p>Como sucede en la realidad con los ingresos de un estado, en la vida real no podemos saber si aumentar el riesgo o reducirlo será nuestro mejor movimiento. Ciertamente la vida es tan complicada o más que los impuestos.</p>
<p>Sin embargo,<strong> en situaciones de crisis, se tiende a recorrer la curva de Laffer del riesgo en sentido contrario. Esto es, a reducir el riesgo</strong>. Si estábamos en la zona A y las cosas se ponen feas, tenderemos a desplazarnos hacia la izquierda, a asumir menos riesgo, volver a la cueva, esperando sufrir menos. Pero al hacerlo así, estamos <strong>alejándonos de nuestra zona óptima de riesgo, limitamos nuestra exposición a los resultados positivos que nuestra estrategia puede producir.</strong></p>
<p><strong><a href="http://www.youtube.com/watch?v=IwMZ5HnDYsc">Moneyball</a>, </strong>similar en muchos aspectos a <a href="http://www.youtube.com/watch?v=OKoKYk4jC84">Jerry Maguire</a>, puede parecer a simple vista una película sobre deportes y estadística aplicada, pero es más <strong>una reflexión vital (la de Billy) sobre la toma de decisiones y el nivel de riesgo que queremos adoptar en cada momento de nuestra vida</strong>. El nivel de riesgo óptimo en cada momento, aunque el miedo personal y/o las opiniones de los demás nos digan otra cosa. <strong>El coraje de Billy está en que ante un problema típico, no opta por dar una respuesta típica reduciendo el riesgo, sino aumentándolo</strong>, cambiando su naturaleza, optimizando el beneficio que puede conseguir con una nueva estrategia y el nivel apropiado de riesgo asociado. Ni más riesgo, ni menos. Ni huida, ni temeridad. <strong>Aferrándose a la nueva estrategia y su nivel de riesgo óptimo a pesar de todo.</strong></p>
<p>La película, basada en el libro de <strong>Michael Lewis</strong> (ex-trader de bonos de Salomon Brothers, también autor del revelador “Póker del mentiroso”), ilustra que si creemos en nuestro propio camino, si confiamos en nuestra estrategia de gestión, da igual las apreciaciones de los demás. Y lo que es más importante, <strong>da igual el tiempo que tardemos en alcanzar los objetivos, o los fracasos que encontremos en el camino</strong>.</p>
<p><a href="http://especular.com/files/2012/02/Moneyball3.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1291" src="http://especular.com/files/2012/02/Moneyball3.jpg" alt="" width="336" height="224" /></a>Durante la película, <strong>compartimos la ansiedad y soledad que produce soportar el día a día de un largo drawdown</strong> (periodo de pérdidas connatural a cualquier estrategia financiera o proyecto empresarial) <strong>cuando uno mismo duda de si está haciendo lo correcto, y a tu alrededor todos te juzgan</strong> por el último resultado puntual obtenido, <a href="http://especular.com/las-cuatro-apuestas/">confundiendo estrategia con resultado</a>. Pero también compartimos la borrachera de disfrutar la rentabilidad cuando por fin llega. Billy, en un momento trascendental y lleno de sabiduría que recuerda al <a href="http://lepisma.liblit.com/2010/06/18/john-steinbeck-los-hechos-del-rey-arturo/">Merlin de Steinbeck</a>,<strong> nos enseña entonces que hay que tratar a ambas manifestaciones como lo que son, un espejismo en el camino de nuestra estrategia hacia el objetivo de largo plazo</strong>.</p>
<p>Forzosamente, siempre que iniciamos un nuevo camino, vamos a encontrar la oposición del status quo. Si no, no sería un nuevo camino, ya estaría popularizado, trillado, y no sería nuevo. <strong>Y cuando necesariamente nos estrellemos (como le comenta a Billy el propietario de los Red Sox), recibiremos las críticas, la burla de todo nuestro entorno</strong>. Pero esas burlas no son más que el último grito de los dinosaurios antes de morir.</p>
<p>El mundo idolatra el aparente y pasajero éxito sin esfuerzo, sin fracaso. Pero eso no existe. <strong>Si no asumimos el riesgo de hacer las cosas de manera diferente y equivocarnos, nunca podremos salir del rebaño</strong>. <strong>No sabemos qué nos deparará la zona media de nuestra curva de Laffer, pero seguro que será mejor que quedarse en la casilla de salida. Porque quien sigue al rebaño sólo puede esperar que sea la suerte la que cambie su destino, no su voluntad.</strong></p>
<p><a href="http://about.me/marcos21">µ</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Sin límites</title>
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		<pubDate>Wed, 11 May 2011 15:22:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Cómo sería la experiencia de ver los mercados desde el punto de vista de un genio? ¿Qué cosas podríamos pensar y deducir que ahora se nos escapan? ¿Hasta dónde podríamos llegar si nuestra capacidad mental no tuviera límite? En la película &#8220;Sin límites&#8221;, Eddie (Bradley Cooper, el héroe de &#8220;Resacón en Las Vegas&#8221;) intenta inútilmente escribir un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://especular.com/files/2011/05/Cartel_21X30_SIN_LIMITES_OK.jpg"><img class="alignright size-large wp-image-1064" src="http://especular.com/files/2011/05/Cartel_21X30_SIN_LIMITES_OK-715x1024.jpg" alt="" width="247" height="354" /></a><strong>¿Cómo sería la experiencia de ver los mercados desde el punto de vista de un genio?</strong> ¿Qué cosas podríamos pensar y deducir que ahora se nos escapan? ¿Hasta dónde podríamos llegar si nuestra capacidad mental no tuviera límite?</p>
<p>En la película &#8220;Sin límites&#8221;, Eddie (Bradley Cooper, el héroe de &#8220;Resacón en Las Vegas&#8221;) intenta inútilmente escribir un libro desde hace ya muchos años, mientras su vida se le escapa por el fregadero de su cocina. Casualidades del guión, en su peor día un amigo le ofrece una pastilla mágica, alto secreto farmacéutico llamado <strong>NZT</strong>, que activará y potenciará hasta el máximo su cerebro, convirtiéndole así en un lo que él mismo llamará “una versión altamente mejorada de uno mismo”.</p>
<p>A partir de ahí, todo será transparente y claro para Eddie, incluidos por supuesto el futuro de los mercados financieros. <strong>Con sólo leer por encima las noticias y visualizar unos gráficos, será obvio qué acciones tiene que comprar y vender apalancadamente, para convertir en pocos días unos miles de dólares en varios millones.</strong></p>
<p><span id="more-1057"></span><a href="http://especular.com/files/2011/05/1966-Time-Machine-Studio-Prop-Reproduction-26-sized.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1138" src="http://especular.com/files/2011/05/1966-Time-Machine-Studio-Prop-Reproduction-26-sized.jpg" alt="" width="222" height="167" /></a>¿Qué trader no ha soñado alguna vez con encontrarse un pendrive <strong>procedente del futuro con los datos históricos de los mercados de los próximos diez años</strong>? Sin ir más lejos, en 2002 la web financiera de Yahoo nos gastaba esa broma con la falsa noticia de que la SEC había detenido a un individuo que había conseguido cientos de millones de dólares especulando con opciones, a partir de sólo unos cientos de dólares iniciales. Dicho individuo declaró ante el juez que prometía devolver todo el dinero. Eso sí, tenían que dejarle meterse de nuevo en su <strong>máquina del tiempo</strong>, que había convenientemente escondido en Central Park, para volver al siglo XXIII de donde procedía.</p>
<p>Bromas a parte, es ese sueño de ver el futuro con la misma nitidez que como vemos el pasado, de ver más allá, el que <strong>da sentido etimológico</strong> a la palabra “<a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/">especular</a>”, del latin “<strong>speculari</strong>”, “<strong>ver (más lejos) desde una atalaya</strong>”. <a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/">El especulador</a> siempre busca, necesita, ver un poco más allá de lo presente e inmediato para poder tomar hoy decisiones que espera le sean rentables en el futuro. <strong>¿Qué mayor ventaja sobre el resto que “ver” anticipadamente las &#8220;conclusiones lógicas” a donde se dirige ese inmenso engranaje que sería el mundo?</strong></p>
<p><a href="http://especular.com/files/2011/05/Laplace.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1073" src="http://especular.com/files/2011/05/Laplace.jpg" alt="" width="327" height="349" /></a>La idea de la película no es nueva. Sin ir más lejos, esa misma idea de <strong>asociar “presciencia”, </strong>o la capacidad de ver el futuro,<strong> a una mente ilimitada, ya la tuvo el matemático francés <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pierre_Simon_Laplace">Laplace</a> hace dos siglos </strong>mientras contribuía a la mecánica racional y determinista que se estaba entonces completando. La visión de que si pudiéramos llegar a tener en cuenta toda la realidad, el futuro se nos presentaría como algo lógico y predecible, obvio como lo es ahora todo lo ocurrido en el pasado. En sus propias palabras:</p>
<p><em>“El intelecto que en un momento dado conociese todas las fuerzas que animan a la Naturaleza y las posiciones de los seres que las componen, si ese intelecto fuese tan vasto como para someter esos datos al análisis, sería capaz de abarcar en una única fórmula el movimiento de los mayores cuerpos del Universo y el del más liviano de los átomos. Nada podría ser incierto para él, y tanto el futuro como el pasado estarían presentes ante sus ojos”</em>.</p>
<p>Probablemente Laplace, cuando hablaba de ese “intelecto” tenía más en mente a la figura de Dios, que a un guaperas y autocomplaciente escritor “mejorado” por una pastilla mágica. Pero la hipótesis es la misma: <strong>Tanto Laplace como la película se sustentan en la creencia de que si tuviéramos suficiente información y fuéramos capaces de procesarla, podríamos entre otras cosas prognosticar el futuro de los mercados</strong> con la certeza que muestra Eddie:</p>
<p>—“Si tenemos en cuenta todos los factores que afectan al mercado, sabremos con certeza qué hará mañana el Dow Jones”.</p>
<p>En ese sentido, <strong>Laplace y Eddie</strong>, a pesar de no parecerse mucho físicamente, <strong>son idénticos</strong>. Ambos creen que no es el mundo el que es impredecible.<strong> Seríamos nosotros, muy limitados y realmente torpes, los que no somos capaces de “ver” suficiente</strong> y por ello se nos aparece como algo caótico.</p>
<p>Desgraciadamente, <strong>la verdad es otra</strong>:<strong> Nuestra capacidad de predecir el futuro no depende de cuán inteligentes seamos, sino sobre todo de la propia naturaleza de la realidad, que nos impone sus propios límites debido a su propia naturaleza.</strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<h3><em><strong>Caos determinista</strong></em></h3>
<p><a href="http://especular.com/files/2011/05/Divergencia.png"><img class="alignright size-full wp-image-1116" src="http://especular.com/files/2011/05/Divergencia.png" alt="" width="306" height="272" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ni siquiera un juego aparentemente <strong>tan simple como el billar</strong>, incluso conociendo con una precisión infinitesimal las posiciones y momentos iniciales de las bolas, permite predecir más allá de unas pocas colisiones cómo se situarán sobre la mesa las bolas en el futuro. Aunque conocemos perfectamente las ecuaciones que rigen su movimiento y tenemos toda la información sobre los elementos que intervienen (es decir, no pueden, por definición, suceder shocks externos),<strong> somos incapaces de saber cómo quedará dispuesta una mesa de billar</strong> tras, por ejemplo, 100 colisiones. Si dibujamos las trayectorias de los dos o tres primeros choques veremos que, por pequeña que sea la distancia <strong>b</strong>, al cabo de suficientes colisiones las trayectorias divergen de una manera que hace imposible predecir su disposición. De la misma forma, deberíamos dejar de construir castillos en el aire con nuestro particular &#8220;billar mental&#8221; a la hora de invertir. <strong>Concatenaciones de argumentos</strong> al estilo de &#8220;Si en julio la cosa pinta mal y Bernanke prolonga el QE a una 3ª tanda, entonces bajará el dólar, entonces subirá el Euro, entonces les costará exportar a los alemanes, entonces vendo Siemens&#8221;; son incluso más absurdas que predecir el tiempo que hará en la playa de Cullera dentro de un mes. No se trata de ser lo suficientemente inteligente, sino de ver que cada paso es incierto, borroso; añadiendo incertidumbre a una cadena que ni siquiera sabemos cómo se va a comportar, pues <a href="http://especular.com/desprendimiento-topologico-de-europa/">la percepción del mercado puede cambiar de forma abrupta en cualquier instante</a>.</p>
<p>Es la <strong>extrema sensibilidad a las condiciones iniciales la que impide conocer el futuro de un sistema regido paradójicamente por leyes deterministas</strong>. Como decía la<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Irulan_Corrino"> Princesa Irulan</a> en Dune:</p>
<p>&#8220;Toda Hermana Bene Gesserit sabe perfectamente que <strong>es en el momento de empezar cuando hay que cuidar atentamente que los equilibrios queden establecidos de la manera más exacta</strong>&#8220;.</p>
<p>Si esto es así para un ejemplo tan simple como unas inertes bolas de plástico encima de una mesa bien visible,<strong> ¿qué podremos decir de sistemas donde intervienen millones de personas con libertad cada una para elegir individualmente?</strong> Las condiciones iniciales en el caso de los mercados escapan ya a cualquier modelización, al tener cada persona su propia visión del mundo. Si añadimos las interacciones con su entorno, y cientos de iteraciones posteriores, lo que nos queda es un fenómeno, el de <strong>los mercados financieros, impredecible en el sentido clásico de Laplace.</strong></p>
<p>Ojo, que no sea predecible en el sentido clásico no significa que no existan métodos con los que extraer rentabilidad a ciertos fenómenos que, como los tornados en la atmósfera, muestran cierta regularidad pasajera dentro del caos. Pero ese es otro tema, puesto que lo que estamos discutiendo es si una extrema clarividencia podría contar con ventaja a la hora de invertir.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3><em><strong>No más felices</strong></em></h3>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nos queda un último consuelo frente a la inexistencia de la píldora NZT (o la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Melange">Melange</a> de Arrakis, el <a href="http://fringepedia.net/wiki/Cortexiphan">Cortexiphan</a> de Fringe o cualquier otra metáfora de la presciencia). Sabemos ahora que <strong>no nos sería muy útil para incrementar nuestra rentabilidad en los mercados</strong>.<strong> ¿Sería útil entonces para hacernos más felices?</strong> Según la película parece que sí, pero si nos fijamos precisamente en aquellas personas con capacidades cognitivas similares a las que adquiere Eddie, la respuesta tiende más bien a ser negativa.</p>
<p>Y es que desgraciadamente, en contra de la sabiduría popular (&#8220;cuanto más listo, más dinero se hace&#8221;), <strong>una gran capacidad coginitiva suele estar más correlacionada con sufrir problemas psicológicos que con obtener grandes rentabilidades</strong>. Unos problemas, como dificultades de adaptación social, obsesiones y paranoias; que no ayudan precisamente a ser más feliz, sino todo lo contrario.</p>
<p><a href="http://especular.com/files/2011/05/Seykota.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1131" src="http://especular.com/files/2011/05/Seykota.jpg" alt="" width="210" height="209" /></a>Baste recordar que cuando <a href="http://www.atrader.com/manager-profile/32-ed-seykota-trend-follower-market-wizard">Ed Seykota</a> buscaba encontrar traders para su equipo, descubrió que<strong> los peores</strong> eran precisamente aquellos que presumiblemente eran los más capacitados intelectualmente: <strong>Matemáticos, Economistas e Ingenieros perdían sistemáticamente el capital que les asignaba, </strong>especialmente si habían alcanzado el grado de Doctor, PhD. Mientras, otros perfiles como por ejemplo soldados ex-combatientes del Vietnam, solían mostrar las mejores rentabilidades con menor riesgo. El problema lo tenían los &#8220;PhD&#8221; con su cerebro, que les hacía obsesionarse con lo que &#8220;lógica y racionalmente&#8221; tenía que hacer el mercado. Y cuando el mercado se movía en su contra eran incapaces de reconocer que &#8220;su gran inteligencia&#8221; se había equivocado. Algo que los que volvían de Vietnam habían interiorizado muy bien:<strong> huir en cuanto aparece el más mínimo indicio de peligro</strong>. Los soldados cortaban las pérdidas rápidamente, sin importarles su &#8220;comprensión&#8221; de lo que ocurría en el mercado. Paralelamente, dejaban correr los beneficios cuando aparecían, como Seykota les enseñó. El resultado con los soldados era un <a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-i/">proceso con Esperanza Matemática positiva</a>, por lo que acababan ganando dinero, sin necesidad de ser &#8220;los más listos&#8221; (o gracias a ello).</p>
<p><strong>René Descartes</strong> lo dijo de esta forma: &#8220;<strong>Otros han tenido mentes más poderosas que la mía, pero han logrado menos porque sus métodos no eran los adecuados</strong>&#8220;. Lo que quiere decir Descartes, aplicado a los mercados, es que <strong>si enfocamos el problema desde un marco conceptual equivocado, nuestra capacidad intelectual, por muy alta que sea, no servirá de nada</strong>. El ejemplo más impactante es el de <strong>Issac Newton</strong>, que tras revolucionar la Física y las Matemáticas (con métodos que resultaron correctos), dedicó la mayor parte de su vida a la Alquimia, obviamente sin conseguir ningún resultado. <strong>El problema no era su falta de inteligencia y medios, sino que las bases de la Alquimia con las que partía son de por sí erróneas</strong>.</p>
<p><img class="size-full wp-image-1087 alignright" src="http://especular.com/files/2011/05/Isaac_Newton.jpg" alt="" width="265" height="176" /></p>
<p>Efectivamente, <strong>Newton</strong> fue uno de los más grandes genios que ha dado la humanidad, sin duda con capacidades más allá de las que el NZT le puede dar a Eddie. Sin embargo, a pesar de su genio, sus contactos en las altas finanzas y lo bien informado que estaba, no supo prever el crash de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Burbuja_de_los_mares_del_Sur">Compañía de los Mares del Sur</a>, con la que <strong>perdió una fortuna</strong>. Por no decir que su vida personal, a pesar de sus “mejoradas capacidades cognitivas&#8221; innatas, a años luz de cualquier otro ser humano, no fue lo que se puede llamar una <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Isaac_Newton#Biograf.C3.ADa">vida feliz</a>, arrastrado muchas veces por la paranoia y la depresión. Él mismo reconoció las limitaciones que hemos comentado con una sentencia que resume perfectamente este post, y que podría servir como epílogo realista de la película: &#8220;<em><strong>Puedo predecir con precisión el movimiento de estrellas y planetas, pero no la locura de las gentes</strong></em>&#8220;.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Desprendimiento topológico de Europa</title>
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		<pubDate>Sun, 09 May 2010 22:30:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Salvador Dalí pintó este óleo, &#8220;Desprendimiento topológico de Europa&#8221;, poco antes de morir en 1983, fascinado por la Teoría de Catástrofes de René Thom. No sabemos si tenía en mente un futuro desmembramiento de Europa, el Euro aún no existía; pero su genial intuición tal vez nos mostró a través de las grietas lo que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.abcgallery.com/D/dali/dali225.html"><img class="alignright size-full wp-image-692" src="http://especular.com/files/2010/05/dali-desprendimiento-topológico-de-europa.jpg" alt="dali desprendimiento topológico de europa" width="282" height="241" /></a><strong>Salvador Dalí</strong> pintó este óleo, &#8220;Desprendimiento topológico de Europa&#8221;, poco antes de morir en 1983, fascinado por la Teoría de Catástrofes de <a href="http://www.pedagopsy.eu/entretien_thom.htm"><strong>René Thom</strong></a>. No sabemos si tenía en mente un futuro desmembramiento de Europa,  el Euro aún no existía; pero su genial intuición tal vez nos mostró a través de las grietas lo que podría suceder unas décadas después.</p>
<p>A modo de firma, sustituyendo su nombre, aparece la ecuación llamada “<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Catastrophe_theory#Swallowtail_catastrophe">cola de golondrina</a>”, <em>V</em> = <em>x</em><sup>5</sup> + <em>a</em><em>x</em><sup>3</sup> + <em>b</em><em>x</em><sup>2</sup> + <em>c</em><em>x</em>, una de las &#8220;catástrofes elementales&#8221; que René Thom llegó a clasificar para su teoría y <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_Swallow%27s_Tail">motivo de la última obra del pintor</a>.</p>
<p>En esencia, la <a href="http://www.albaiges.com/catastrofes/teoriacatastrofesrenethom.htm"><strong>Teoría de Catástrofes</strong></a> ilustra el hecho de que <strong>para unos datos objetivos similares de la realidad, la interpretación puede tornarse, de forma abrupta, totalmente distinta</strong>.</p>
<p><span id="more-694"></span>Los mercados están siempre &#8220;democratizando” dicha interpretación de la realidad, ofreciendo como resultado un dato observable y medible sin ambigüedad: el precio de los activos. Sin embargo, dicha percepción basada en datos que varían muy suavemente con el paso del tiempo (paro, déficit, PIB, etc), puede moverse sin alteraciones bruscas durante mucho tiempo (por ejemplo, del punto A al punto C ó B), hasta que llega un momento en el que, sin necesidad de una causa mayor, cae por el precipicio (punto D) de la ecuación &#8220;cúspide&#8221; (<em><strong>z</strong></em><strong> = </strong><em><strong>x</strong></em><sup><strong>4</strong></sup><strong> + </strong><em><strong>a</strong></em><em><strong>x</strong></em><sup><strong>2</strong></sup><strong> + </strong><em><strong>b</strong></em><em><strong>x</strong></em>, representada abajo) y, de repente, <strong>unos datos que ayer justificaban unos precios, una percepción mayoritaria, hoy son motivo para una realidad totalmente diferente</strong> (paso del punto D al E).</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-700" src="http://especular.com/files/2010/05/cusp3.gif" alt="cusp3" width="283" height="346" />De un día para otro, una burbuja inmobiliaria, la cotización de una empresa tecnológica, un problema de deuda o la credibilidad de un país; puede pasar de ser totalmente justificable a insostenible. La situación económica antes de 2007 se describía más como <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Los_mundos_de_Yupi">el mejor de los mundos posibles</a>, que un peligroso acercamiento al precipicio de la ecuación cúspide. Hace unos meses el déficit griego, al igual que el español, era razonable y justificado por las necesidades de la crisis. Hoy ya no es así. Sin embargo, <strong>países como Reino Unido o incluso el intocable Estados Unidos, están igual o peor que nosotros</strong>. Entonces, ¿por qué no juzgan los mercados a todos los países por igual? La diferencia, en términos de la ecuación cúspide, sería que <strong>los mercados aún no se han trasladado a esa zona de percepción donde esos mismos datos generan una realidad percibida de forma totalmente distinta</strong>.</p>
<p>Pero los datos son los que son. Se podía justificar los precios del boom inmobiliario con mil argumentos, nadie podía rebatir la realidad de los precios, pero tarde o temprano los actores de mercado acabarían, de forma abrupta, catastrófica, por interpretar esa misma realidad de un modo diferente (paso del punto D al E). Igualmente, como comenta<a href="http://www.cotizalia.com/noticias/gross-agencias-rating-equivocan-espana-menos-20100506.html"> Bill Gross sobre España</a>, un país con un 20% de paro, déficit por encima del 10%, que ha hecho default 13 veces en sólo dos siglos, <strong>es cualquier cosa menos AAA</strong>. Esa era la realidad hace un par de meses y esa es la realidad hoy, sólo que percibida desde la nueva óptica del punto E en la ecuación de Thom.</p>
<p>Por ello, los mercados financieros nunca pueden mostrar la tranquilidad que un inversor querría para sus ahorros, los tranquilos paseos por la zona estable alrededor del punto A. La realidad es tan cambiante como queramos percibirla. Y<strong> esos cambios de percepción serán mayoritariamente bruscos, inesperados a priori, </strong><strong><a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">explicables a posteriori</a></strong> (de algo tienen que vivir los economistas). La volatilidad en los mercados, como las tormentas, acaba siempre por volver. Está en nuestra naturaleza humana.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-693" src="http://especular.com/files/2010/05/publico.jpg" alt="publico" width="227" height="314" />Mientras tanto, resulta especialmente patético cómo los políticos interpretan la reacción de los mercados (el paso de la zona C a la E) como un conspiranoico “ataque de los especuladores”. Habría que definir a quién ser refiere el Gobierno cuando les acusa de los movimientos &#8220;injustificados&#8221; de precios. ¿Se refiere a los ahorradores, empresarios e inversores que simplemente huyen del riesgo (vendiendo) y quieren poner a salvo la riqueza que con tanto esfuerzo han creado? ¿O se refiere a la residual población de <a href="http://especular.com/esos-depravados-vendedores-cortos-y-la-luz-que-nos-aportan/">especuladores profesionales</a> que intentan aprovechar esa inevitable vuelta a la realidad, a poner los pies en el suelo? Porque no creo que se refiera a unos oscuros <a href="http://www.readyfortomorrow.com/endgame-el-plan-bilderberg-para-la-dominacion-del-mundo">monstruos que conspiran</a> en los sótanos de alguna mega-corporación por destruir la humanidad y satisfacer sus intereses.</p>
<p>Suponiendo un mínimo de inteligencia y conocimientos al Gobierno, y sabedores de que los especuladores, <a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/">aceite del motor de los mercados</a>, no pueden desequilibrar balances gubernamentales y crear déficits monstruosos; sólo queda suponer que el Gobierno critica a ahorradores, empresarios e inversores por abandonar negocios inseguros. ¿En base a qué deberían permanecer y seguir siendo leales a un territorio que se ha vuelto hostil y peligroso? <strong>Culpar al mensajero, en este caso a los especuladores, sólo puede desacreditar aún más al capitán del barco.</strong></p>
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