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	<title>Especular.com &#187; Especular</title>
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		<title>Moneyball y la curva de Laffer</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Feb 2012 16:25:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crítica cine]]></category>
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		<description><![CDATA[¿Cuánto riesgo debemos asumir en el deporte o los negocios? ¿Y en la vida? ¿Es posible que los resultados que obtengamos estén más determinados por el nivel de riesgo que asumimos al tomar decisiones, que por otros aspectos que suponemos más importantes? Quizá la enseñanza más importante que Billy Beane (el personaje interpretado por Brad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://especular.com/files/2012/02/Moneyball-Rompiendo_Las_Reglas.jpg"><img class="alignleft size-large wp-image-1273" src="http://especular.com/files/2012/02/Moneyball-Rompiendo_Las_Reglas-716x1024.jpg" alt="" width="258" height="368" /></a><strong>¿Cuánto riesgo debemos asumir en el deporte o los negocios? ¿Y en la vida?</strong> ¿Es posible que los resultados que obtengamos estén más determinados por el nivel de riesgo que asumimos al tomar decisiones, que por otros aspectos que suponemos más importantes? Quizá la enseñanza más importante que Billy Beane (el personaje interpretado por Brad Pitt en la película <a href="http://www.youtube.com/watch?v=IwMZ5HnDYsc">Moneyball</a>) pueda darnos es que<strong> no asumir riesgos es la más arriesgada de las decisiones</strong>.</p>
<p>Ante una situación difícil podemos seguir intentando hacer las cosas como siempre, esforzándonos “un poco más”. O tomar el riesgo de hacerlas de forma diferente. Sin embargo, cambiar el punto de vista sobre un modelo de gestión puede dar vértigo. “Siempre se ha hecho así”, o “no seré yo con mi dinero quien lo va a probar”, son frases típicas que nos encontramos cada vez que intentamos salirnos del punto de vista general adoptado por la mayoría. Aunque como decía Einstein,<strong> una buena definición de locura es hacer siempre lo mismo, y esperar resultados diferentes.</strong></p>
<p><span id="more-1274"></span><strong>Billy</strong> (Brad Pitt) se encuentra en una situación<strong> crítica</strong>. Su equipo no sólo ha perdido la temporada, sino que sus mejores jugadores se han marchado a la competencia. Sin dinero suficiente para conseguir un “equipo galáctico”, se debate buscando una salida a la crisis.</p>
<p><a href="http://especular.com/files/2012/02/moneyball-1-e1326196167514.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-1288" src="http://especular.com/files/2012/02/moneyball-1-e1326196167514-300x163.jpg" alt="" width="300" height="163" /></a>El<strong> miedo</strong> se respira en el ambiente,<strong> bloquea</strong> las decisiones. Pero sin una decisión de calado seguirán haciendo lo mismo de siempre, y Billy ya sabe cuál es el resultado de hacer lo mismo de siempre y esperar un resultado diferente. <strong>Es entonces cuando se topa sin saberlo con su versión particular de la curva de Laffer</strong>. La misma curva que tanto se ha comentado últimamente tras la subida de impuestos del nuevo gobierno.</p>
<p>En esencia,<a href="http://www.elojodigital.com/contenido/10482-espana-y-la-curva-de-laffer"> la curva de Laffer</a> nos cuenta que si un país tiene un tipo impositivo del <strong>0%</strong> (es decir, sus ciudadanos no pagan ningún impuesto), los ingresos del gobierno serán obviamente 0, pues no ingresa nada. Igualmente, si un país impone un tipo impositivo que requisa el <strong>100%</strong> de todos los beneficios de sus ciudadanos (cualquier cosa que produzcan pasa a manos del gobierno en su totalidad), su ingreso volverá a ser cero porque nadie querrá producir nada.</p>
<p><a href="http://especular.com/files/2012/02/Laffer-theoretical.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1277" src="http://especular.com/files/2012/02/Laffer-theoretical.jpg" alt="" width="244" height="218" /></a>Supongamos que, por ejemplo, el tipo impositivo aumenta desde 0% hasta 5%. En esa primera zona (digamos por lo menos hasta el <strong>punto A</strong> del gráfico), una subida de impuestos apenas afecta la actividad de sus ciudadanos, que siguen produciendo como hasta ahora. Por lo tanto,<strong> cuando el tipo impositivo es muy bajo, el estado aumenta sus ingresos prácticamente en la misma proporción que sube los impuestos.</strong></p>
<p>Si saltamos hasta el otro lado del gráfico, la zona del <strong>punto B</strong>, y un gobierno pasa de aplicar una tasa impositiva del 60% al 90%, por ejemplo, la pasta que recauda disminuirá, para sorpresa y paradoja de sus políticos, que en un <a href="http://especular.com/de-porteros-politicos-y-penaltis/">alarde de inteligencia</a> imaginan que el comportamiento de la zona A se debe extrapolar hasta el infinito y más allá. Obviamente cada vez menos ciudadanos querrán producir en exclusiva para el estado, por lo que en la realidad<strong> los ingresos del estado disminuirán</strong>.</p>
<p>Para que el estado ingrese el máximo, <strong>debe haber algún punto entre A y B que maximice la recaudación</strong>. Un tipo impositivo “mágico” que invariablemente buscarán todos los estados si no están gobernados por políticos demasiado estúpidos y avariciosos. Aumentar más allá de ese punto los impuestos resultará contraproducente.</p>
<p><a href="http://especular.com/files/2012/02/Laffer-real.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1278" src="http://especular.com/files/2012/02/Laffer-real.jpg" alt="" width="240" height="217" /></a>La realidad, sin embargo, <a href="http://scienceblogs.com/goodmath/2007/07/a_laughable_laffer_curve_from.php">no es tan simple</a>.<strong> La curva de Laffer explica muy bien los extremos, pero se vuelve ruinosa a la hora de explicar o predecir esa “zona mágica” de máxima recaudación que todos los gobiernos buscan</strong>. Por eso no podemos saber a día de hoy si Rajoy conseguirá una mayor recaudación subiendo los impuestos (aunque desde luego no va a ayudar al crecimiento). La realidad es que<strong> los ingresos de un gobierno dependen, además del tipo impositivo, de muchas otras variantes interrelacionadas en la complejidad de su sociedad</strong>. Este sistema de compleja dinámica hace prácticamente imposible determinar, cuando estamos en la zona comprendida entre los puntos A y B, cuál será la recaudación final basándonos sólo en el tipo impositivo de un país (a este resultado empírico se le conoce, en honor a <strong>Martin Gardner</strong>, como<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Neo-Laffer_curve.svg"> la curva neo-Laffer</a>).</p>
<p><strong>La toma de riesgos</strong>, en los negocios, el deporte o en las propias decisiones vitales; <strong>tiene un comportamiento muy similar a la curva de Laffer</strong>. Está claro que si no asumimos <strong>ningún riesgo</strong>, no podemos esperar <strong>ninguna recompensa</strong> o beneficio. Similarmente, asumir demasiado riesgo pone en peligro cualquier proyecto, pues tarde o temprano la temeridad nos eliminará.</p>
<h3>La vida es complicada</h3>
<p>&nbsp;</p>
<p>Como sucede en la realidad con los ingresos de un estado, en la vida real no podemos saber si aumentar el riesgo o reducirlo será nuestro mejor movimiento. Ciertamente la vida es tan complicada o más que los impuestos.</p>
<p>Sin embargo,<strong> en situaciones de crisis, se tiende a recorrer la curva de Laffer del riesgo en sentido contrario. Esto es, a reducir el riesgo</strong>. Si estábamos en la zona A y las cosas se ponen feas, tenderemos a desplazarnos hacia la izquierda, a asumir menos riesgo, volver a la cueva, esperando sufrir menos. Pero al hacerlo así, estamos <strong>alejándonos de nuestra zona óptima de riesgo, limitamos nuestra exposición a los resultados positivos que nuestra estrategia puede producir.</strong></p>
<p><strong><a href="http://www.youtube.com/watch?v=IwMZ5HnDYsc">Moneyball</a>, </strong>similar en muchos aspectos a <a href="http://www.youtube.com/watch?v=OKoKYk4jC84">Jerry Maguire</a>, puede parecer a simple vista una película sobre deportes y estadística aplicada, pero es más <strong>una reflexión vital (la de Billy) sobre la toma de decisiones y el nivel de riesgo que queremos adoptar en cada momento de nuestra vida</strong>. El nivel de riesgo óptimo en cada momento, aunque el miedo personal y/o las opiniones de los demás nos digan otra cosa. <strong>El coraje de Billy está en que ante un problema típico, no opta por dar una respuesta típica reduciendo el riesgo, sino aumentándolo</strong>, cambiando su naturaleza, optimizando el beneficio que puede conseguir con una nueva estrategia y el nivel apropiado de riesgo asociado. Ni más riesgo, ni menos. Ni huida, ni temeridad. <strong>Aferrándose a la nueva estrategia y su nivel de riesgo óptimo a pesar de todo.</strong></p>
<p>La película, basada en el libro de <strong>Michael Lewis</strong> (ex-trader de bonos de Salomon Brothers, también autor del revelador “Póker del mentiroso”), ilustra que si creemos en nuestro propio camino, si confiamos en nuestra estrategia de gestión, da igual las apreciaciones de los demás. Y lo que es más importante, <strong>da igual el tiempo que tardemos en alcanzar los objetivos, o los fracasos que encontremos en el camino</strong>.</p>
<p><a href="http://especular.com/files/2012/02/Moneyball3.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1291" src="http://especular.com/files/2012/02/Moneyball3.jpg" alt="" width="336" height="224" /></a>Durante la película, <strong>compartimos la ansiedad y soledad que produce soportar el día a día de un largo drawdown</strong> (periodo de pérdidas connatural a cualquier estrategia financiera o proyecto empresarial) <strong>cuando uno mismo duda de si está haciendo lo correcto, y a tu alrededor todos te juzgan</strong> por el último resultado puntual obtenido, <a href="http://especular.com/las-cuatro-apuestas/">confundiendo estrategia con resultado</a>. Pero también compartimos la borrachera de disfrutar la rentabilidad cuando por fin llega. Billy, en un momento trascendental y lleno de sabiduría que recuerda al <a href="http://lepisma.liblit.com/2010/06/18/john-steinbeck-los-hechos-del-rey-arturo/">Merlin de Steinbeck</a>,<strong> nos enseña entonces que hay que tratar a ambas manifestaciones como lo que son, un espejismo en el camino de nuestra estrategia hacia el objetivo de largo plazo</strong>.</p>
<p>Forzosamente, siempre que iniciamos un nuevo camino, vamos a encontrar la oposición del status quo. Si no, no sería un nuevo camino, ya estaría popularizado, trillado, y no sería nuevo. <strong>Y cuando necesariamente nos estrellemos (como le comenta a Billy el propietario de los Red Sox), recibiremos las críticas, la burla de todo nuestro entorno</strong>. Pero esas burlas no son más que el último grito de los dinosaurios antes de morir.</p>
<p>El mundo idolatra el aparente y pasajero éxito sin esfuerzo, sin fracaso. Pero eso no existe. <strong>Si no asumimos el riesgo de hacer las cosas de manera diferente y equivocarnos, nunca podremos salir del rebaño</strong>. <strong>No sabemos qué nos deparará la zona media de nuestra curva de Laffer, pero seguro que será mejor que quedarse en la casilla de salida. Porque quien sigue al rebaño sólo puede esperar que sea la suerte la que cambie su destino, no su voluntad.</strong></p>
<p><a href="http://about.me/marcos21">µ</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>De porteros, políticos y penaltis</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Aug 2011 08:37:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Durante un penalti, si el guardameta se queda quieto en el centro de la portería, aumenta desde un 13% hasta un 33% sus probabilidades de pararlo. Sin embargo, los porteros prefieren ejecutar heróicos y vistosos saltos a izquierda o derecha, antes que quedarse inmóviles. La razón es que resulta menos embarazoso asumir que nos han metido [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://especular.com/files/2011/08/Gol-Messi-Casillas.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1152" src="http://especular.com/files/2011/08/Gol-Messi-Casillas.jpg" alt="" width="307" height="186" /></a>Durante un penalti, si el guardameta se queda quieto en el centro de la portería, <a href="http://www.scienceofsocceronline.com/2009/04/penalty-kicks-by-numbers.html">aumenta desde un 13% hasta un 33% sus probabilidades de pararlo</a>. Sin embargo,<strong> los porteros prefieren ejecutar heróicos y vistosos saltos a izquierda o derecha, antes que quedarse inmóviles.</strong> La razón es que resulta menos embarazoso asumir que nos han metido un gol si hemos aparentado un esfuerzo visible, aunque haya sido inútil y perjudicial.</p>
<p>Algo parecido les debe estar pasando a los políticos Europeos. Frente al <a href="http://especular.com/desprendimiento-topologico-de-europa/">desprendimiento topológico de Europa</a> que pintaba Dalí y comentábamos en este blog hace ya más de un año, <strong>prefieren lanzar medidas no sólo inútiles, sino que resultan contraproducentes</strong>. Todo sea por parecer que “hacen algo”, como los porteros cuando se lanzan hacia un lado. A saber:</p>
<p><span style="color: #0000ff"><em><strong><span id="more-1148"></span>.1. Gobernanza común económica y &#8220;homogeneización&#8221; de la austeridad fiscal.</strong></em></span></p>
<p><a href="http://especular.com/files/2011/08/g8_summit_sarkozy_merkel.jpg"><img class="size-medium wp-image-1164 alignright" src="http://especular.com/files/2011/08/g8_summit_sarkozy_merkel-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a><strong>Sorpresa, aparece un poco de sentido común</strong>. Con mucho esfuerzo, quizá intelectual, los políticos se ven forzados poco a poco a asumir las directrices que hace dos milenios ya nos recordaba<strong> Cicerón</strong>:</p>
<blockquote><address><strong><span style="color: #333333">‎&#8221;El presupuesto debe ser equilibrado, el Tesoro debe ser reaprovisionado, la deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los funcionarios públicos debe ser moderada y controlada, y la asistencia a los países foráneos debe ser cercenada para que Roma no vaya a la bancarrota. La gente debe aprender nuevamente a trabajar, en lugar de vivir a costa de la asistencia del Estado.”</span></strong></address>
</blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #0000ff"><em><strong>.2. Prohibición de abrir posiciones cortas.</strong></em></span></p>
<p>Aquí es donde empieza el portero a saltar a un lado, para aparentar frente a su público que hace algo&#8230;</p>
<p>Mientras escribo estas líneas y tras implantar de manera heterogénea la medida, los mercados Europeos siguen desplomándose. Los políticos deben estar alucinando en colores, al constatar que <strong>sus bienintencionadas y demagógicas medidas no están sirviendo de nada, precisamente porque intentan tapar el problema matando al mensajero, no atacando el origen del problema</strong>. Ya hablamos de esto en este mismo blog hace más de un año <a href="http://especular.com/esos-depravados-vendedores-cortos-y-la-luz-que-nos-aportan/">aquí</a> y <a href="http://especular.com/contra-la-estupidez/">aquí</a>. Pero parece que la estupidez sigue siendo una cualidad que no tiene límites, sobretodo en ciertas organizaciones.</p>
<p><strong>Portero (o Político que aún no sabe que existen Google y la Wikipedia):</strong> ¿Posiciones cortas? ¿Hein?</p>
<p><strong>Árbitro (o Analista con un poco de experiencia):</strong> Sí, las que se toman para beneficiarse cuando un activo cae de precio, vendiendo primero con la esperanza (fundada o no) de recomprar después más barato.</p>
<p><strong>P:</strong> Entonces si las prohíben es para que los precios no puedan caer más, ¿no?</p>
<p><strong>A:</strong> Esa es la intención. Pero sorprendentemente la medida sólo sirve para empeorar las cosas.</p>
<p><strong>P:</strong> No lo entiendo. Si prohibes vender, no puede caer más el precio y limitas el daño, ¿no?</p>
<p><strong>A:</strong> Al contrario, los que tienen esos activos en cartera (Bancos, Fondos, Aseguradoras, etc), <a href="http://www.cotizalia.com/en-exclusiva/2011/sirve-prohibir-cortos-mercado-retoma-desplomes-20110819-72402.html">se desharán de ellos</a> porque no los quieren (estiman que no valen el precio que se paga, o la caída es tan grande que daña demasiado su balance y se tienen que deshacer de ellos), vendiéndolos. Pero entonces aparece un problema a la hora de vender: ¿Quién compra lo que yo no quiero si todo el mundo está de acuerdo en que no vale el precio que cotiza?</p>
<p><strong>P:</strong> Pues comprará el que crea que ya está barato para pagar por ello.</p>
<p><strong>A:</strong> ¿Y si el mercado piensa que aún está sobrevalorado? ¿De dónde saldrán los compradores que den contrapartida a los vendedores?</p>
<p><strong>P:</strong> Pues ahora mismo no lo sé&#8230; Si todos piensan que los activos aún están caros, nadie comprará&#8230;</p>
<p><strong>A:</strong> &#8230;y los precios se desplomarán aún más por falta de liquidez, provocando ventas de pánico que exagerarán aún más las caídas de los mercados y harán más daño.</p>
<p><strong>P:</strong> ¡Necesitamos gente valiente que se atreva a comprar cuando todos venden!</p>
<p><strong>A:</strong> ¿Valientes? ¿Te refieres quizá a <a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/">especuladores</a> que crean que los precios están ya lo suficientemente baratos como para esperar una futura subida de su precio (lucrándose), y <strong>comprar asumiendo el riesgo de equivocarse</strong> (y perder dinero)?</p>
<p><strong>P:</strong> Pues sí&#8230;</p>
<p><strong>A:</strong> ¿Te refieres a especuladores que vendieron a corto cuando vieron una burbuja que nadie quería ver (especialmente los políticos), y quieren ahora capitalizar su visión <strong>cerrando sus posiciones durante el pánico, es decir <span style="text-decoration: underline">comprando</span>, lo que nadie quiere ahora</strong>? Al cerrar sus posiciones cortas serían <strong>netos compradores, darían contrapartida a los vendedores presa del pánico y frenarían las caídas</strong>.</p>
<p><strong>P:</strong> Sí&#8230; Empiezo a entender lo que ocurre en realidad. Paradójicamente, <strong>necesitamos más especuladores cuanto más dramática sea la situación. Gente con el coraje de lanzarse a un mar revuelto y comprar con el miedo cuando todos salen huyendo, o vender en la euforia, cuando todos compran con la ola..</strong>. <strong>Sin ellos, el mercado será aún más salvaje, aún más dañino en sus variaciones y volatilidad</strong>.</p>
<p><strong>A:</strong> Efectivamente, como <a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/">ya explicó von Mises</a>, un mercado sin especuladores dejará de ser útil a la economía real, pues no podrá vehiculizarse eficientemente a través de él.</p>
<p><strong>P:</strong> Mejor será pues, si no quiero perjudicar aún más a mi equipo, que en este penalti me quede quietecito&#8230;</p>
<p style="text-align: center"><a href="http://especular.com/files/2011/08/2011-07-20_VIN_2011-07-13_01_46_46_tira.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1181" src="http://especular.com/files/2011/08/2011-07-20_VIN_2011-07-13_01_46_46_tira.jpg" alt="" width="581" height="178" /></a></p>
<p>Tras el crash bursátil del ‘89-’90 <strong>en Japón</strong>, el gobierno instauró la prohibición de abrir posiciones cortas en sucesivas ocasiones.<strong> No sirvió de nada. Lo mismo que en Suecia</strong>, donde redujo el mercado a un 85% de su actividad normal y tuvieron que retractarse o terminar matando a sus propias empresas. Sin ir más lejos, el 31 de diciembre de 2008, esto es lo que decía el <strong>Director de la SEC Christopher Cox</strong> tras prohibir los cortos durante 2008: <strong>“Sabiendo lo que sabemos ahora, no lo haríamos otra vez. Los costes parecen sobrepasar a los beneficios”</strong>.</p>
<p><strong>Las conclusiones del estudio de Alessandro Beber y Marco Pagano titulado</strong> “<a href="http://www.voxeu.org/index.php?q=node/4567">Short-selling bans in the crisis: A misguided policy</a>” apuntan a las mismas conclusiones. Estudiando<strong> 30 países</strong> en los que de una manera u otra se prohibieron abrir posiciones cortas, las conclusiones no pueden ser más claras: <strong>En el mejor de los casos, el efecto fue neutral. En general se produjo una bajada de liquidez con las perjudiciales consecuencias que ello conlleva</strong>. Aunque también se consiguió una desaceleración pasajera de las caídas.</p>
<p><span style="color: #0000ff"><strong>.3. Implantar un impuesto a las transacciones especulativas.</strong></span></p>
<p>¿Qué es una transacción especulativa? A parte de lo borroso del término <a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/">especular</a>, ¿cómo saber si una compra o venta de divisas, proveniente irremediablemente de un banco, se hace para cubrir el riesgo de una exportación, importación, o está intentando aprovechar la sobrevaloración artificial de una divisa por parte de un gobierno díscolo?</p>
<p>Además, <strong>el coste de dicho impuesto no recaería en los<a href="http://lluis2001.tumblr.com/"> bancos</a> y otros “malvados especuladores”, sino que este nuevo coste se trasladaría directamente a los clientes, como ocurre con las subidas del petróleo y la gasolina</strong>. Al final, pagarían de nuevo los que están en la base de la pirámide.</p>
<p>Por otra parte, ¿alguien en las altas esferas políticas se ha parado 5 minutos a documentarse sobre cuáles serían las consecuencias para el normal funcionamiento de la economía si introdujeran una tasa en todas las operaciones financieras?<strong> ¿Qué grado de liquidez le quedaría al mercado para ejecutar sus “operaciones legítimas”? En un mercado aún más falto de liquidez por la ausencia de pequeños especuladores, las variaciones de precio serían brutales, haciendo prácticamente imposible la planificación financiera de sectores enteros de la industria y el comercio.</strong></p>
<p><strong><p><a href="http://especular.com/de-porteros-politicos-y-penaltis/"><em>Pinche aquí para ver el vídeo</em></a></p><br />
</strong></p>
<p><strong>Un portero que siga la estrategia más eficiente durante los penaltis no conservará su empleo el tiempo suficiente como para <a href="http://especular.com/las-cuatro-apuestas/">converger a la estadística</a>. Será despedido mucho antes, criticado por su “pasividad” e “inacción” frente al adversario, incomprendido por la afición de su equipo.</strong></p>
<p><strong>La estrategia más eficiente para un portero entra en contradicción con la de su equipo. Si el portero quiere conservar su empleo, deberá adoptar una estrategia que perjudica a su propio equipo y aficionados.</strong></p>
<p><strong>Los políticos se comportan como porteros frente a un penalti</strong>. Lo importante es ser reelegido, no las consecuencias sobre el resto de nosotros de adoptar estrategias equivocadas o ruinosas. Necesitan, para alcanzar el cargo o aspirar a la reelección, <strong>aparentar que hacen algo, aunque sea inútil o contraproducente para quienes dicen representar</strong>.</p>
<p>Pero eso<a href="http://crashoil.blogspot.com/2011/06/por-que-los-politicos-no-entienden-el.html"> <strong>ya lo sabíamos</strong></a>.</p>
<p><a href="http://about.me/marcos21">μ</a></p>
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		<title>Sin límites</title>
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		<pubDate>Wed, 11 May 2011 15:22:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Cómo sería la experiencia de ver los mercados desde el punto de vista de un genio? ¿Qué cosas podríamos pensar y deducir que ahora se nos escapan? ¿Hasta dónde podríamos llegar si nuestra capacidad mental no tuviera límite? En la película &#8220;Sin límites&#8221;, Eddie (Bradley Cooper, el héroe de &#8220;Resacón en Las Vegas&#8221;) intenta inútilmente escribir un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://especular.com/files/2011/05/Cartel_21X30_SIN_LIMITES_OK.jpg"><img class="alignright size-large wp-image-1064" src="http://especular.com/files/2011/05/Cartel_21X30_SIN_LIMITES_OK-715x1024.jpg" alt="" width="247" height="354" /></a><strong>¿Cómo sería la experiencia de ver los mercados desde el punto de vista de un genio?</strong> ¿Qué cosas podríamos pensar y deducir que ahora se nos escapan? ¿Hasta dónde podríamos llegar si nuestra capacidad mental no tuviera límite?</p>
<p>En la película &#8220;Sin límites&#8221;, Eddie (Bradley Cooper, el héroe de &#8220;Resacón en Las Vegas&#8221;) intenta inútilmente escribir un libro desde hace ya muchos años, mientras su vida se le escapa por el fregadero de su cocina. Casualidades del guión, en su peor día un amigo le ofrece una pastilla mágica, alto secreto farmacéutico llamado <strong>NZT</strong>, que activará y potenciará hasta el máximo su cerebro, convirtiéndole así en un lo que él mismo llamará “una versión altamente mejorada de uno mismo”.</p>
<p>A partir de ahí, todo será transparente y claro para Eddie, incluidos por supuesto el futuro de los mercados financieros. <strong>Con sólo leer por encima las noticias y visualizar unos gráficos, será obvio qué acciones tiene que comprar y vender apalancadamente, para convertir en pocos días unos miles de dólares en varios millones.</strong></p>
<p><span id="more-1057"></span><a href="http://especular.com/files/2011/05/1966-Time-Machine-Studio-Prop-Reproduction-26-sized.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1138" src="http://especular.com/files/2011/05/1966-Time-Machine-Studio-Prop-Reproduction-26-sized.jpg" alt="" width="222" height="167" /></a>¿Qué trader no ha soñado alguna vez con encontrarse un pendrive <strong>procedente del futuro con los datos históricos de los mercados de los próximos diez años</strong>? Sin ir más lejos, en 2002 la web financiera de Yahoo nos gastaba esa broma con la falsa noticia de que la SEC había detenido a un individuo que había conseguido cientos de millones de dólares especulando con opciones, a partir de sólo unos cientos de dólares iniciales. Dicho individuo declaró ante el juez que prometía devolver todo el dinero. Eso sí, tenían que dejarle meterse de nuevo en su <strong>máquina del tiempo</strong>, que había convenientemente escondido en Central Park, para volver al siglo XXIII de donde procedía.</p>
<p>Bromas a parte, es ese sueño de ver el futuro con la misma nitidez que como vemos el pasado, de ver más allá, el que <strong>da sentido etimológico</strong> a la palabra “<a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/">especular</a>”, del latin “<strong>speculari</strong>”, “<strong>ver (más lejos) desde una atalaya</strong>”. <a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/">El especulador</a> siempre busca, necesita, ver un poco más allá de lo presente e inmediato para poder tomar hoy decisiones que espera le sean rentables en el futuro. <strong>¿Qué mayor ventaja sobre el resto que “ver” anticipadamente las &#8220;conclusiones lógicas” a donde se dirige ese inmenso engranaje que sería el mundo?</strong></p>
<p><a href="http://especular.com/files/2011/05/Laplace.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1073" src="http://especular.com/files/2011/05/Laplace.jpg" alt="" width="327" height="349" /></a>La idea de la película no es nueva. Sin ir más lejos, esa misma idea de <strong>asociar “presciencia”, </strong>o la capacidad de ver el futuro,<strong> a una mente ilimitada, ya la tuvo el matemático francés <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pierre_Simon_Laplace">Laplace</a> hace dos siglos </strong>mientras contribuía a la mecánica racional y determinista que se estaba entonces completando. La visión de que si pudiéramos llegar a tener en cuenta toda la realidad, el futuro se nos presentaría como algo lógico y predecible, obvio como lo es ahora todo lo ocurrido en el pasado. En sus propias palabras:</p>
<p><em>“El intelecto que en un momento dado conociese todas las fuerzas que animan a la Naturaleza y las posiciones de los seres que las componen, si ese intelecto fuese tan vasto como para someter esos datos al análisis, sería capaz de abarcar en una única fórmula el movimiento de los mayores cuerpos del Universo y el del más liviano de los átomos. Nada podría ser incierto para él, y tanto el futuro como el pasado estarían presentes ante sus ojos”</em>.</p>
<p>Probablemente Laplace, cuando hablaba de ese “intelecto” tenía más en mente a la figura de Dios, que a un guaperas y autocomplaciente escritor “mejorado” por una pastilla mágica. Pero la hipótesis es la misma: <strong>Tanto Laplace como la película se sustentan en la creencia de que si tuviéramos suficiente información y fuéramos capaces de procesarla, podríamos entre otras cosas prognosticar el futuro de los mercados</strong> con la certeza que muestra Eddie:</p>
<p>—“Si tenemos en cuenta todos los factores que afectan al mercado, sabremos con certeza qué hará mañana el Dow Jones”.</p>
<p>En ese sentido, <strong>Laplace y Eddie</strong>, a pesar de no parecerse mucho físicamente, <strong>son idénticos</strong>. Ambos creen que no es el mundo el que es impredecible.<strong> Seríamos nosotros, muy limitados y realmente torpes, los que no somos capaces de “ver” suficiente</strong> y por ello se nos aparece como algo caótico.</p>
<p>Desgraciadamente, <strong>la verdad es otra</strong>:<strong> Nuestra capacidad de predecir el futuro no depende de cuán inteligentes seamos, sino sobre todo de la propia naturaleza de la realidad, que nos impone sus propios límites debido a su propia naturaleza.</strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<h3><em><strong>Caos determinista</strong></em></h3>
<p><a href="http://especular.com/files/2011/05/Divergencia.png"><img class="alignright size-full wp-image-1116" src="http://especular.com/files/2011/05/Divergencia.png" alt="" width="306" height="272" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ni siquiera un juego aparentemente <strong>tan simple como el billar</strong>, incluso conociendo con una precisión infinitesimal las posiciones y momentos iniciales de las bolas, permite predecir más allá de unas pocas colisiones cómo se situarán sobre la mesa las bolas en el futuro. Aunque conocemos perfectamente las ecuaciones que rigen su movimiento y tenemos toda la información sobre los elementos que intervienen (es decir, no pueden, por definición, suceder shocks externos),<strong> somos incapaces de saber cómo quedará dispuesta una mesa de billar</strong> tras, por ejemplo, 100 colisiones. Si dibujamos las trayectorias de los dos o tres primeros choques veremos que, por pequeña que sea la distancia <strong>b</strong>, al cabo de suficientes colisiones las trayectorias divergen de una manera que hace imposible predecir su disposición. De la misma forma, deberíamos dejar de construir castillos en el aire con nuestro particular &#8220;billar mental&#8221; a la hora de invertir. <strong>Concatenaciones de argumentos</strong> al estilo de &#8220;Si en julio la cosa pinta mal y Bernanke prolonga el QE a una 3ª tanda, entonces bajará el dólar, entonces subirá el Euro, entonces les costará exportar a los alemanes, entonces vendo Siemens&#8221;; son incluso más absurdas que predecir el tiempo que hará en la playa de Cullera dentro de un mes. No se trata de ser lo suficientemente inteligente, sino de ver que cada paso es incierto, borroso; añadiendo incertidumbre a una cadena que ni siquiera sabemos cómo se va a comportar, pues <a href="http://especular.com/desprendimiento-topologico-de-europa/">la percepción del mercado puede cambiar de forma abrupta en cualquier instante</a>.</p>
<p>Es la <strong>extrema sensibilidad a las condiciones iniciales la que impide conocer el futuro de un sistema regido paradójicamente por leyes deterministas</strong>. Como decía la<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Irulan_Corrino"> Princesa Irulan</a> en Dune:</p>
<p>&#8220;Toda Hermana Bene Gesserit sabe perfectamente que <strong>es en el momento de empezar cuando hay que cuidar atentamente que los equilibrios queden establecidos de la manera más exacta</strong>&#8220;.</p>
<p>Si esto es así para un ejemplo tan simple como unas inertes bolas de plástico encima de una mesa bien visible,<strong> ¿qué podremos decir de sistemas donde intervienen millones de personas con libertad cada una para elegir individualmente?</strong> Las condiciones iniciales en el caso de los mercados escapan ya a cualquier modelización, al tener cada persona su propia visión del mundo. Si añadimos las interacciones con su entorno, y cientos de iteraciones posteriores, lo que nos queda es un fenómeno, el de <strong>los mercados financieros, impredecible en el sentido clásico de Laplace.</strong></p>
<p>Ojo, que no sea predecible en el sentido clásico no significa que no existan métodos con los que extraer rentabilidad a ciertos fenómenos que, como los tornados en la atmósfera, muestran cierta regularidad pasajera dentro del caos. Pero ese es otro tema, puesto que lo que estamos discutiendo es si una extrema clarividencia podría contar con ventaja a la hora de invertir.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3><em><strong>No más felices</strong></em></h3>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nos queda un último consuelo frente a la inexistencia de la píldora NZT (o la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Melange">Melange</a> de Arrakis, el <a href="http://fringepedia.net/wiki/Cortexiphan">Cortexiphan</a> de Fringe o cualquier otra metáfora de la presciencia). Sabemos ahora que <strong>no nos sería muy útil para incrementar nuestra rentabilidad en los mercados</strong>.<strong> ¿Sería útil entonces para hacernos más felices?</strong> Según la película parece que sí, pero si nos fijamos precisamente en aquellas personas con capacidades cognitivas similares a las que adquiere Eddie, la respuesta tiende más bien a ser negativa.</p>
<p>Y es que desgraciadamente, en contra de la sabiduría popular (&#8220;cuanto más listo, más dinero se hace&#8221;), <strong>una gran capacidad coginitiva suele estar más correlacionada con sufrir problemas psicológicos que con obtener grandes rentabilidades</strong>. Unos problemas, como dificultades de adaptación social, obsesiones y paranoias; que no ayudan precisamente a ser más feliz, sino todo lo contrario.</p>
<p><a href="http://especular.com/files/2011/05/Seykota.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1131" src="http://especular.com/files/2011/05/Seykota.jpg" alt="" width="210" height="209" /></a>Baste recordar que cuando <a href="http://www.atrader.com/manager-profile/32-ed-seykota-trend-follower-market-wizard">Ed Seykota</a> buscaba encontrar traders para su equipo, descubrió que<strong> los peores</strong> eran precisamente aquellos que presumiblemente eran los más capacitados intelectualmente: <strong>Matemáticos, Economistas e Ingenieros perdían sistemáticamente el capital que les asignaba, </strong>especialmente si habían alcanzado el grado de Doctor, PhD. Mientras, otros perfiles como por ejemplo soldados ex-combatientes del Vietnam, solían mostrar las mejores rentabilidades con menor riesgo. El problema lo tenían los &#8220;PhD&#8221; con su cerebro, que les hacía obsesionarse con lo que &#8220;lógica y racionalmente&#8221; tenía que hacer el mercado. Y cuando el mercado se movía en su contra eran incapaces de reconocer que &#8220;su gran inteligencia&#8221; se había equivocado. Algo que los que volvían de Vietnam habían interiorizado muy bien:<strong> huir en cuanto aparece el más mínimo indicio de peligro</strong>. Los soldados cortaban las pérdidas rápidamente, sin importarles su &#8220;comprensión&#8221; de lo que ocurría en el mercado. Paralelamente, dejaban correr los beneficios cuando aparecían, como Seykota les enseñó. El resultado con los soldados era un <a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-i/">proceso con Esperanza Matemática positiva</a>, por lo que acababan ganando dinero, sin necesidad de ser &#8220;los más listos&#8221; (o gracias a ello).</p>
<p><strong>René Descartes</strong> lo dijo de esta forma: &#8220;<strong>Otros han tenido mentes más poderosas que la mía, pero han logrado menos porque sus métodos no eran los adecuados</strong>&#8220;. Lo que quiere decir Descartes, aplicado a los mercados, es que <strong>si enfocamos el problema desde un marco conceptual equivocado, nuestra capacidad intelectual, por muy alta que sea, no servirá de nada</strong>. El ejemplo más impactante es el de <strong>Issac Newton</strong>, que tras revolucionar la Física y las Matemáticas (con métodos que resultaron correctos), dedicó la mayor parte de su vida a la Alquimia, obviamente sin conseguir ningún resultado. <strong>El problema no era su falta de inteligencia y medios, sino que las bases de la Alquimia con las que partía son de por sí erróneas</strong>.</p>
<p><img class="size-full wp-image-1087 alignright" src="http://especular.com/files/2011/05/Isaac_Newton.jpg" alt="" width="265" height="176" /></p>
<p>Efectivamente, <strong>Newton</strong> fue uno de los más grandes genios que ha dado la humanidad, sin duda con capacidades más allá de las que el NZT le puede dar a Eddie. Sin embargo, a pesar de su genio, sus contactos en las altas finanzas y lo bien informado que estaba, no supo prever el crash de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Burbuja_de_los_mares_del_Sur">Compañía de los Mares del Sur</a>, con la que <strong>perdió una fortuna</strong>. Por no decir que su vida personal, a pesar de sus “mejoradas capacidades cognitivas&#8221; innatas, a años luz de cualquier otro ser humano, no fue lo que se puede llamar una <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Isaac_Newton#Biograf.C3.ADa">vida feliz</a>, arrastrado muchas veces por la paranoia y la depresión. Él mismo reconoció las limitaciones que hemos comentado con una sentencia que resume perfectamente este post, y que podría servir como epílogo realista de la película: &#8220;<em><strong>Puedo predecir con precisión el movimiento de estrellas y planetas, pero no la locura de las gentes</strong></em>&#8220;.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Pánico Nuclear</title>
		<link>http://especular.com/panico-nuclear/</link>
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		<pubDate>Tue, 15 Mar 2011 17:07:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Convexo]]></category>
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		<description><![CDATA[El pánico nuclear que estamos viviendo en Japón tiene muchas similitudes con el pánico financiero de septiembre de 2008. Nassim Taleb, harto de que el público siga sin entender lo que es un Cisne Negro, vuelve a insistir en ello: La Comisión Nuclear Japonesa tenía los siguientes objetivos en 2003: &#8220;El valor medio del riesgo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://especular.com/files/2011/03/black_swan.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1021" src="http://especular.com/files/2011/03/black_swan.jpg" alt="" width="291" height="218" /></a>El pánico nuclear que estamos viviendo en Japón tiene muchas similitudes con el pánico financiero de septiembre de 2008. Nassim Taleb, harto de que el público siga sin entender lo que es un<strong> Cisne Negro</strong>, vuelve a <a href="http://www.fooledbyrandomness.com/notebook">insistir en ello</a>:</p>
<p>La <a href="http://www.nsc.go.jp/NSCenglish/index.htm">Comisión Nuclear Japonesa</a> tenía los siguientes objetivos en 2003: &#8220;El valor medio del riesgo de mortalidad por exposición a la radiación resultante de un accidente de una instalación nuclear, no debe exceder de 1 vez por cada millón de años&#8221;.</p>
<p>Esa política fue diseñada hace sólo 8 años. <strong>Su accidente de “una vez en un millón de años” ha ocurrido sólo ocho años más tarde</strong>. (Qué curioso, el mismo argumento que usó Goldman Sachs para excursarse de las pérdidas de uno de sus hedge funds, algo que <a href="http://www.smurfitschool.ie/academicsampresearch/workingpapers/wp_08_13.pdf">sólo podía pasar una vez cada varios billones de años</a>). Estamos tratando con un fenómeno perteneciente al <a href="http://www.edge.org/3rd_culture/taleb08/taleb08_index.html">cuarto cuadrante</a>.</p>
<p><span id="more-1011"></span>Pasé las últimas dos décadas explicando (en su mayoría a <a href="http://especular.com/esos-extranos-personajes-llamados-analists/">imbéciles financieros</a> (sic), pero también a cualquiera que me escuchara) por qué no debemos hablar acerca de probabilidades pequeñas en cualquier dominio.<strong> La ciencia no puede tratar con ellas</strong>. Es irresponsable hablar de probabilidades pequeñas y hacer que las personas confíen en ellas, a excepción de sistemas naturales que se hayan mantenido en pie durante 3.000 millones de años (no de probabilidades derivadas teóricamente por nosotros, como las que aplicamos en el campo de las finanzas o el nuclear con un horizonte de unos 60 años). Fácilmente <strong>olvidamos que:</strong></p>
<p><strong>1.- Las probabilidades pequeñas tienden a ser más difíciles de calcular cuanto más pequeña sea la probabilidad</strong> (ver la segunda edición de “<a href="http://www.amazon.com/Black-Swan-Improbable-Robustness-Fragility/dp/081297381X/ref=sr_1_1?s=books&amp;ie=UTF8&amp;qid=1300206277&amp;sr=1-1">El Cisne Negro</a>”).</p>
<p><img class="alignright size-medium wp-image-1018" src="http://especular.com/files/2011/03/Black-Swan-300x300.jpg" alt="" width="240" height="240" /></p>
<p><strong>2.- El modelo de error hace que subestimemos las probabilidades pequeñas</strong> (en general, debido a efectos de convexidad). Cualquier error en el modelo infravalora las consecuencias negativas (al igual que cualquier incertidumbre sobre el tiempo de vuelo hace que la llegada de nuestro avión por lo general se retrase, no se adelante).</p>
<p><strong>3.-</strong> El problema es más agudo en Extremistán, en particular si hablamos de sistemas y procesos creados por la mano del hombre como las finanzas o las centrales nucleares.<strong> Las probabilidades se subestiman, cierto. Pero las consecuencias son aún mucho más infravaloradas.</strong></p>
<p><strong>4.- Debido a la globalización, los costes de las catástrofes naturales están aumentando de una manera no lineal</strong>.</p>
<p><strong>5.- El problema de Casanova</strong> (sesgo de supervivencia en probabilidad): Si Usted calcula la frecuencia de un evento raro y su supervivencia depende de que dicho evento <strong>no</strong> tenga lugar (por ejemplo, sucesos nucleares, jugar a la ruleta rusa o ser un <a href="http://especular.com/el-largo-plazo/">gestor long-only</a>), entonces se está subestimando dicha probabilidad.</p>
<p>Hasta aquí los comentarios de nuestro amigo Nassim. No pasa nada si en los institutos y la Universidad los estudiantes se preocupan más por aprobar los exámenes que por comprender las implicaciones de lo que les enseñas. No es tan grave si la inmensa mayoría de la gente no sabe ni entiende de matemáticas.</p>
<p><strong>Lo grave en nuestra sociedad es que quienes toman decisiones políticas, además de ser legos en la materia, se dejen guiar por asesores “altamente cualificados”, pero simultáneamente ciegos al impacto real de sus proyecciones.</strong></p>
<p>Siendo gestor de fondos, cuantas veces habré discutido con colegas porque implementaban <a href="http://especular.com/jorobados-y-gestores-exoticos/">estrategias cóncavas</a>, argumentándome que la probabilidad de que les pase algo malo es, como dice el informe de la Comisión Nuclear Japonesa, menor de “una entre un millón de años”. Lo paradójico es que son ese tipo de gestores los que consiguen el éxito y el reconocimiento de la industria a los pocos años, hasta que son barridos y olvidados por algún evento de consecuencias “imprevistas”, y una <strong>nueva generación les sustituye apoyados por la amnesia de los propios clientes arruinados</strong>.</p>
<p>Las reacciones que están teniendo los gobiernos frente al pánico nuclear japonés son muy similares a las del pánico financiero de septiembre de 2008. De repente se manifiesta el impacto de lo altamente improbable, cómo todo cambia radicalmente, y entonces se rectifica… temporalmente.</p>
<p><strong><a href="http://especular.com/files/2011/03/russian-roulette.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1027" src="http://especular.com/files/2011/03/russian-roulette.jpg" alt="" width="256" height="320" /></a>No nos equivoquemos, volverá a suceder.</strong> Volveremos a diseñar estructuras y procesos basados en lo “estadísticamente seguro”, tanto en el campo de las <strong>finanzas</strong>, como en el de la <strong>energía</strong>, la <strong>política</strong> (“es poco probable que el partido ABCD llegue al poder”) o la <strong>biología</strong> (“Es altamente improbable que el virus THX mute…”).</p>
<p><strong>El producto financiero más atractivo</strong>, ese que promete una interesante rentabilidad “prácticamente sin riesgo”, <strong>y la central nuclear de Freedonia, comparten algo en común: “Son seguros al 99.99%”</strong>.</p>
<p>Pero si nos ofrecen jugar a la ruleta rusa, con un arma con sitio para 100 balas, pero sólo cargada con una, probablemente rechazaremos la oferta.</p>
<p><strong>¿Por qué no jugar, si el arma es segura al 99%?</strong></p>
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		<title>Caperucita en Wall Street</title>
		<link>http://especular.com/caperucita-en-wall-street/</link>
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		<pubDate>Sun, 19 Sep 2010 22:48:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Indicadores]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Predicciones]]></category>
		<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión contraria]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando Garry Kasparov fue derrotado por Deep Blue en 1997, dejó insinuar que detrás de la máquina debía esconderse una persona. La razón fue que el ordenador escogió algunas jugadas que no eran “lógicas” o “racionales”, sino propias del arrojo y creatividad de un Gran Maestro con un cerebro basado en la química del carbono, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-800" src="http://especular.com/files/2010/09/Deep-Blue.gif" alt="Deep-Blue" width="267" height="198" />Cuando Garry Kasparov fue derrotado por <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Deep_Blue_(computadora)">Deep Blue</a> en 1997, dejó insinuar que detrás de la máquina debía esconderse una persona. La razón fue que el ordenador escogió algunas jugadas que no eran “lógicas” o “racionales”, sino propias del arrojo y creatividad de un Gran Maestro con un cerebro basado en la química del carbono, no del silicio.</p>
<p><strong>¿Cómo saber quién se esconde al otro lado de nuestras pantallas?</strong> Más allá de Internet, los propios mercados nos ocultan quién o qué es nuestro enemigo. Pensábamos que tras cada decisión de compra o de venta, siempre hay un punto de vista opuesto “al otro lado”. Nos gustaba pensar que había otra persona, que también sentía y sufría, que pensaba exactamente lo contrario que nosotros (por eso nos daba contrapartida), convirtiendo los mercados en una especie de<a href="http://especular.com/justicia-ciega/"> capitalismo democrático</a>, donde los activos subían o bajaban por &#8220;votación popular&#8221;. Pero últimamente se especula con que quizá, al otro lado de las pantallas, ya no hay humanos, ni siquiera Grandes Maestros. Al otro lado, quizá se esconde un frío tablero de ajedrez donde los “pequeños humanos” (las “gacelas”, como las llama <a href="http://serenitymarkets.com/">Cárpatos</a>) han sido masacrados uno detrás de otro y sólo quedan máquinas enfrentándose unas a otras. Como cuando éramos adolescentes y enfrentábamos los ordenadores del instituto entre sí, <strong>en una batalla sin sentido, fría e impersonal, sobre un tablero en el que habíamos pasado a ser espectadores de una guerra sin significado.</strong></p>
<p><span id="more-797"></span>El pasado viernes 17 de septiembre, día de vencimiento de opciones y futuros en la mayoría de mercados organizados del mundo, <a href="http://www.zerohedge.com/article/lowest-volume-quad-witching-day-stick-saved-1-billion-nyse-share-spike-after-close">se observó el menor volumen de negociación de la historia para un día de vencimiento</a>. Algo realmente inusual y que, como a Garry Kasparov, nos hace levantar algunas sospechas. Más cuando vemos que <strong>el volumen negociado en el NYSE casi se duplicó justamente tras el cierre de la sesión tradicional de contado</strong>.</p>
<p>Antes del cierre:</p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter size-full wp-image-801" src="http://especular.com/files/2010/09/Antes-del-cierre.jpg" alt="Antes del cierre" width="515" height="338" /></p>
<p>Y después del cierre:</p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter size-full wp-image-802" src="http://especular.com/files/2010/09/Después-del-cierre.jpg" alt="Después del cierre" width="515" height="338" /></p>
<p><strong>¿Quién o qué tiene ese especial interés en jugar a este ajedrez justo cuando la sesión tradicional, donde los cerebros basados en neuronas acostumbran a participar, ha terminado?</strong></p>
<p>Y mientras los mercados se convierten poco a poco en un tablero vacío de emociones, ¿dónde están los inversores “humanos”? ¿Qué piensan y <strong>sienten</strong>?</p>
<p>A parte de una extrema <strong>frustración</strong>, las estadísticas de sentimiento de mercado están mostrando algo sorprendente: <strong>la volatilidad con la que los “humanos” que participamos en el mercado estamos cambiando de opinión, está alcanzando niveles máximos históricos. </strong>Obsérvese cómo el diferencial entre alcistas y bajistas cambia de la euforia a la depresión con la misma facilidad que un paciente con <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Trastorno_bipolar">trastorno bipolar</a>:</p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter size-full wp-image-803" src="http://especular.com/files/2010/09/Volatilidad-sentimiento-de-mercado.jpg" alt="Volatilidad sentimiento de mercado" width="515" height="338" /></p>
<p><a href="http://especular.com/relojes-rotos/">Como ya hemos comentado</a>, las estadísticas de sentimiento de mercado apenas tienen utilidad como guía a la hora de especular en los mercados, son <strong>simples reflejos de la actual tendencia de mercado</strong>. Sin embargo, <strong>el actual entorno de máquinas contra máquinas parece que está produciendo cambios drásticos en nuestras emociones</strong>. Para decirlo en palabras sencillas, nos está volviendo locos.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-806" src="http://especular.com/files/2010/09/Caperucita-en-Wall-Street.jpg" alt="Caperucita en Wall Street" width="238" height="323" />Los mercados han sido siempre un<a href="http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/"> lugar propicio para perder la razón</a>. Intentar invertir basándose en la lógica o el sentido común siempre ha desencadenado el enriquecimiento de  psicólogos o directamente a la ruina (excepto unos<a href="http://especular.com/el-pulpo-paul-y-los-gestores-estrella/"> pocos supervivientes</a> fruto de la gran tamaño de la muestra inicial). Pero últimamente están provocando que el sentimiento de los humanos que aún quedan en el mercado <a href="http://www.zerohedge.com/article/aaii-confirms-completely-bipolar-market-records-biggest-monthly-bearish-bullish-swing-6-year">cambie de un día para otro</a>, según si los mercados subieron o bajaron ayer. <strong>Nos estamos volviendo miopes, ya no vemos más allá de lo que ha ocurrido la semana pasada.</strong></p>
<p>O tal vez esa facilidad para cambiar de alcistas a bajistas de un día para otro no refleje más que la actual ausencia de tendencia en los mercados. Unos mercados donde el inversor final no existe, ha desaparecido. Y <strong>los pocos humanos que aún tienen ganas de jugar al ajedrez contra este particular Deep Blue, están más perdidos que Caperucita en Wall Street.</strong></p>
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		<title>Contra la estupidez&#8230;</title>
		<link>http://especular.com/contra-la-estupidez/</link>
		<comments>http://especular.com/contra-la-estupidez/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 03 Jun 2010 19:35:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Especuladores]]></category>
		<category><![CDATA[Gobierno]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8230;los propios Dioses luchan en vano. Isaac Asimov utilizó este verso de Friedrich Schiller para titular y estructurar una de sus mejores novelas de Ciencia-Ficción, “Los propios Dioses”. En la novela, la humanidad ha encontrado por fin una fuente de energía aparentemente inagotable (un poco como el crédito financiero ilimitado), pero que esconde consecuencias inesperadas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignright size-full wp-image-736" src="http://especular.com/files/2010/06/godsthemselves.jpg" alt="los propios Dioses" width="220" height="327" />&#8230;los propios Dioses luchan en vano.</strong></p>
<p>Isaac Asimov utilizó este verso de <a href="http://amediavoz.com/schiller.htm">Friedrich Schiller</a> para titular y estructurar una de sus mejores novelas de Ciencia-Ficción, “<a href="http://www.scribd.com/doc/12294620/Asimov-Isaac-Los-Propios-Dioses">Los propios Dioses</a>”. En la novela, la humanidad ha encontrado por fin una fuente de energía aparentemente inagotable (un poco como el crédito financiero ilimitado), pero que esconde consecuencias inesperadas que a nadie le interesa mostrar mientras las cosas van bien. Los héroes de la novela luchan contra unas autoridades que, mientras busca falsos culpables para desviar la atención del público, se dedica a improvisar parches inútiles.</p>
<p>He recordado la novela de Asimov, además de por las similitudes con la actual crisis,  porque desde hace semanas <strong>no deja de sorprenderme la inmensa estupidez con la que las autoridades y políticos varios afrontan la crisis</strong>, buscando culpables en actividades que ni siquiera son perjudiciales para la sociedad. Y al mismo tiempo, tomando iniciativas realmente perjudiciales para la economía. Veamos con un poco más de detalle algunas de esas<strong> perlas de estupidez supina</strong>:</p>
<p style="padding-left: 30px"><span style="font-style: normal"><span style="color: #000080"><strong><span id="more-726"></span>&#8220;Los malvados especuladores, reunidos secretamente en cavernas londinenses, planean hundir el Euro, batiendo récords en sus posiciones cortas contra la divisa Europea.&#8221;</strong></span></span></p>
<p>Dichas posiciones cortas ascendían a <a href="http://www.reuters.com/article/idARN1420067120100514">mediados de Mayo a unos $23.3 Billions</a>. Cifra más que ridícula si la comparamos con los aproximadamente $<strong>3 Trillions que diariamente se cruzan</strong> en el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Forex">mercado de divisas</a>. Esto es, <strong>apenas un simbólico 0.8% del volumen que se mueve en un sólo día</strong> que, o bien proviene de simples coberturas frente a la depreciación de nuestra moneda, o a intentos publicitados de aprovechar una vuelta a la realidad de los mercados financieros.</p>
<p>Resulta <strong>infantil</strong> tratar de imaginar a “<a href="http://especular.com/esos-depravados-vendedores-cortos-y-la-luz-que-nos-aportan/">los especuladores</a>” como un grupo de malvados sacados de una película de James Bond, reunidos secretamente para conspirar contra un mundo que… lo quieran o no, le quedaria demasiado grande a cualquiera que intentara controlarlo o dirigirlo.</p>
<p>El mensaje que mandan esos escasos e impotentes (por su nula capacidad de mover un mercado oceánico) especuladores es que, parafraseando al Hamlet de Shakespeare, <strong>algo huele a podrido en Europa</strong>. <strong>¿Puede haber una actitud más estúpida que culpar al mensajero de la llegada de malas noticias?</strong></p>
<p style="padding-left: 30px"><span style="color: #000080"><strong>“Angela Merkel propone <a href="http://www.europapress.es/economia/finanzas-00340/noticia-economia-finanzas-alemania-acuerda-ampliar-prohibicion-posiciones-cortas-descubierto-20100602150658.html">limitar las ventas </a></strong><strong>en unos mercados financieros que se han vuelto “destructivos”.</strong></span></p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-743" src="http://especular.com/files/2010/06/Better-question.jpg" alt="Better question" width="359" height="272" />¿Los mercados no eran destructivos cuando subían sin cesar?<strong> ¿No tienen la misma responsabilidad en esta crisis los bancos que sabían que los activos inmobiliarios, derivados o no, estaban sobrevalorados y sin embargo siguieron hinchando la burbuja?</strong> ¿Por qué —ver el dibujo adjunto—, se critica a aquellos que, como Paulson, <strong>tomaron el riesgo de una necesaria vuelta a la realidad de la economía</strong>, y no a aquellos que siguieron alimentando un mundo de fantasía? <strong>¿Por qué una caída del 10% en Bolsa escandaliza a todo el mundo, pero una subida del 14% en un día es motivo de celebración?</strong> ¿No son ambos movimientos aberraciones del sentido común? ¿Habría entonces que regular también los precios en los mercados? ¿Cuál sería en ese caso el siguiente paso &#8220;lógico&#8221; a implementar para controlar y &#8220;salvar&#8221; la economía mundial?</p>
<p>Cuando todo parece ir bien, cuando como en la novela de Asimov, parece que se ha encontrado una fuente de energía inagotable (crecimiento económico basado en el crédito ilimitado), nadie quiere cuestionar los métodos, el camino seguido para conseguirlo. Se maquillan los riesgos, se intenta que el status quo, la forma de funcionar, se prolongue indefinidamente, a toda costa. <a href="http://www.youtube.com/watch?v=V7dpRjru1Wg">Algunas voces se alzan avisando</a> de que no existen comidas gratis, algunos especuladores intentan aprovechar los desequilibrios creados; pero se les hace callar rápidamente o simplemente se les ignora por agoreros.</p>
<p>Intentando evitar el inevitable ajuste duro y vuelta a la realidad,<strong> estamos entrando en una lógica parecida a la de Alicia en el País de las Maravillas</strong> —por no hacer referencia a ideologías caducas propias del siglo XX—, donde los Gobiernos podrían prohibir que los mercados bajasen y promulgar que las acciones, por decreto ley, subieran todos los días. Eso sí, nadie podría volver a venderlas, llegando a una situación propia más de una dictadura que de una democracia. Todos sabríamos cuál será el precio de Telefónica dentro de 2 años, pero nadie podrá &#8220;aprovecharse&#8221; de ello.</p>
<p><strong>Intentando salvar los muebles, se está empezando a intervenir de una forma patológica y perjudicial en el mercado</strong>, impidiendo que la necesaria <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Destrucción_creativa">destrucción creativa de Schumpeter</a> (aquella que barre a quienes asumieron demasiado riesgo y permite a quien hizo los deberes tomar ventaja en el siguiente ciclo económico) limpie el mercado. ¿Cuál sería el siguiente paso; establecer qué empresas o bancos deben continuar, censurar las opiniones no convenientes sobre el estado de la economía o la actuación de los políticos? Basándose en argumentos equivocados, poco a poco, podría volver a peligrar la libertad que tantas generaciones ha costado ganar&#8230;</p>
<p><a href="http://especular.com/contra-la-estupidez/"><em>Pinche aquí para ver el vídeo</em></a></p>
<p>Pero volviendo a las medidas que está imponiendo Alemania, hay que recordar en primer lugar que<strong> son medidas totalmente inútiles</strong>. Ya se intentó aplicar sin los resultados esperados, por ejemplo en el mercado japonés, tras la explosión de su burbuja en 1989 (<a href="http://especular.com/el-largo-plazo/">dos décadas después el Nikkei sigue un 75% por debajo de sus máximos</a>). Si algo no vale el precio que se pide, forzosamente tiene que corregir hasta encontrar el equilibrio entre oferta y demanda. <strong>Limitar el natural funcionamiento de los mercados sólo puede precipitar movimientos aún más violentos, al contener el flujo de fuerzas que de forma natural encuentran su equilibrio en la arena de los mercados.</strong></p>
<p>Me temo que políticos y periodistas no cesarán en los próximos meses de obsequiarnos con este tipo de perlas, concentrados de estupidez, para que las disfrutemos con tristeza, o intentemos tomarlas con humor. Les seguiremos la pista desde aquí.</p>
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		<title>Las aventuras del Doctor Sornette</title>
		<link>http://especular.com/las-aventuras-del-doctor-sornette/</link>
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		<pubDate>Mon, 26 Apr 2010 21:38:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Analistas]]></category>
		<category><![CDATA[Predicciones]]></category>
		<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[Predicción]]></category>

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		<description><![CDATA[Aunque desde mi punto de vista no compensa dedicar esfuerzos a intentar predecir el futuro comportamiento de los mercados (sabemos que hay otras formas de sacarle rentabilidad que no necesitan de ninguna predicción), afortunadamente hay mucha otra gente interesante que no piensa así. Uno de ellos es el Dr. Didier Sornette, actualmente investigando en el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-662" src="http://especular.com/files/2010/04/viajando-en-el-tiempo.jpg" alt="viajando en el tiempo" width="275" height="186" />Aunque desde mi punto de vista no compensa dedicar esfuerzos a intentar <a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">predecir el futuro</a> comportamiento de los mercados (sabemos que hay <a href="http://especular.com/jorobados-y-gestores-exoticos/">otras formas</a> de sacarle rentabilidad que no necesitan de ninguna predicción), afortunadamente hay mucha otra gente interesante que no piensa así.</p>
<p>Uno de ellos es el <strong><a href="http://www.er.ethz.ch/people/sornette">Dr. Didier Sornette</a></strong>, actualmente investigando en el ETH de Zurich (como el MIT de Boston, pero en Suiza). Sornette, cual Dr. Emmet Brown (Doc) en <a href="http://1986.galeon.com/productos987781.html">Regreso al Futuro</a>, tiene una particular forma de intentar ver el futuro de los mercados, distinguiendo entre<strong> tres causas o fuerzas</strong> que producen y/o desencadenan sus movimientos:</p>
<p><strong><span style="font-weight: normal"><strong> 1. “Efecto manada”</strong>. Los principales actores del mercado, al percibir la realidad de forma cambiante y estimar diferentes realidades futuras, repercuten con sus actos -comprando y vendiendo- en la propia realidad del precio. En términos de la Física Cuántica, diríamos que el vector estado (todo aquello que puede suceder) se ha <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Wave_function_collapse">colapsado</a> en un vector real y por lo tanto medible (observable, como el precio). Así, una percepción que globalmente se torna bajista, se convierte realmente en bajista si se alcanza un umbral de volumen bajista suficiente, arrastrando al resto de la “manada”. De esta forma se inician las tendencias.</span></strong></p>
<p><strong><span style="font-weight: normal"><strong><span id="more-649"></span>2. Inercia o momentum del mercado</strong>. O la existencia de tendencias sostenidas en el tiempo más allá de lo que un proceso al azar produciría. Cuando un cambio en la percepción de la realidad se ha visto materializado con un giro en los mercados, no todos los actores se suman a esa nueva percepción (bajista o alcista) al mismo tiempo. La progresiva incorporación de otros actores (retroalimentación positiva al <a href="http://www.elpais.com/articulo/carreras/capital/humano/principio/incertidumbre/elpepueconeg/20081019elpnegser_3/Tes">estilo Soros</a>) mantiene la tendencia hasta que se agota la población susceptible de sumarse a la tendencia.</span></strong></p>
<p><strong> <span style="font-weight: normal"><strong> 3. Los &#8220;independientes&#8221;</strong>. Suelen ser analistas fundamentales (del estilo de Warren Buffet) que intentan alejarse del ruido del corto y medio plazo, buscando un valor que supuestamente se convertirá en precio cuando el primer grupo se dé cuenta de ello y lo “proyecte” en la realidad con sus actos.</span></strong></p>
<p>El modelo del Dr. Sornette intenta englobar el comportamiento de estos tres grupos de actores del mercado mediante la suposición de que sus actos son cíclicos en cierta medida. <strong>En periodos de crisis o de euforia</strong>, cuando el componente psicológico de los mercados es mayoritario, se puede despreciar al tercer grupo de inversores (en cuanto a la formación del precio debido a su baja actividad) y<strong> modelizar un comportamiento manada</strong> mucho más acentuado.</p>
<p>Este comportamiento se verá regido pues por las leyes del flujo de información dentro de un grupo, y como tal atravesará periodos de esperanza y pánico sucesivamente, en periodos cada vez más amplios y suavizados (para la fase post-burbuja). Estos modelos pueden ser ajustados recurriendo a otros episodios ya ocurridos en el pasado y de sorprendente<strong> similitud en los patrones de formación de precios</strong> (Fiebre de los Tulipanes, Crash del ’29 en EEUU y del ’89 en Japón, etc…). El Dr. Sornette ha generado pues un modelo, que se optimiza regularmente y al que seguiremos la pista, sobre lo que ocurre en los mercados mundiales.</p>
<p>Sornette ya alcanzó fama al modelizar con cierto éxito <a href="http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=454960">la explosión de la burbuja</a> de las punto-com a partir del año 2000:</p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter size-full wp-image-658" src="http://especular.com/files/2010/04/Sornette-explosion.png" alt="Sornette explosion" width="614" height="462" /></p>
<p>Sin embargo, se equivocó al predecir una nueva onda bajista tras los mínimos de 2003. Consideró que el mercado seguía dentro de una dinámica post-burbuja como la que muestra el gráfico, cuando en realidad había iniciado un nueva burbuja (de crédito y ladrillo) que no explotó (qué fácil parece todo a toro pasado) hasta el 2007-08.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-671" src="http://especular.com/files/2010/04/Sornette.jpg" alt="Sornette" width="194" height="258" />Ahora, <strong>vuelve al ataque</strong> considerando que algunos mercados están formado estructuras de tipo burbuja, con lo que aplicando su modelo podría predecir su<a href="http://arxiv.org/abs/0911.0454"> futuro comportamiento</a>. Al no ser un gestor profesional, su manera de &#8220;mojarse&#8221; es colocando con antelación (finales de 2009) sus predicciones en un lugar seguro (donde no pueda modificarlas) y abriéndolas al público posteriormente.</p>
<p>El Dr. Sornette no tiene ninguna necesidad de jugarse su prestigio de esta manera. &#8220;<strong>Creen que estoy loco haciendo esto</strong>&#8220;, comenta al Wall Street Journal. Perfectamente podría dedicarse a predecir el pasado, como tantos otros académicos, y vivir de tan curiosa actividad hasta su jubilación. Sin embargo, Sornette ha decidido exponerse de esta manera, como lo haría un gestor Global Macro con su propio dinero y el de sus clientes. A diferencia de los analistas financieros al uso, a los que se le perdona sistemáticamente la inutilidad de sus predicciones, casi siempre equivocadas; para un académico este tipo de &#8220;apuesta&#8221; pone en juego su credibilidad frente a sus colegas.</p>
<p>Veremos qué ocurre tras <strong>el próximo 1 de mayo</strong>, cuando se hagan públicas las predicciones que hizo a finales del año pasado.</p>
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		<title>El nuevo COT, al rescate de los especuladores</title>
		<link>http://especular.com/el-nuevo-cot-en-defensa-de-los-especuladores/</link>
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		<pubDate>Mon, 05 Apr 2010 18:09:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[Indicadores]]></category>
		<category><![CDATA[COT]]></category>
		<category><![CDATA[Especuladores]]></category>
		<category><![CDATA[hedge funds]]></category>
		<category><![CDATA[Indicador]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace unos años se hizo muy popular un indicador que revelaba las posiciones en los mercados de futuros de los especuladores profesionales. Al operar en futuros, el trader tenía que declararse o bien como un “comercial” (y por lo tanto empleaba futuros para cubrir el riesgo de su negocio en la economía real), o bien [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-506" src="http://especular.com/files/2010/04/Crazy-traders.jpg" alt="Crazy traders COT" width="328" height="218" />Hace unos años se hizo muy popular un<strong> indicador que revelaba las posiciones en los mercados de futuros de los especuladores profesionales</strong>. Al operar en futuros, el trader tenía que declararse o bien como un “comercial” (y por lo tanto empleaba futuros para cubrir el riesgo de su negocio en la economía real), o bien como “especulador”.</p>
<p>La información la agrega el CFTC (Commodity Futures Trading Commission) en lo que se conoce como el <a href="http://www.cftc.gov/marketreports/commitmentsoftraders/index.htm">informe COT</a> (Commitments Of Traders). La idea subyacente era usar las<strong> posiciones netas de los especuladores como indicador adelantado</strong> —se les supondría cierto poder adivinatorio— de hacia dónde se podría mover el mercado en el corto o medio plazo. Lo malo es que dentro de la categoría de especulador caía todo lo que no era “comercial”, por lo que tras algunos éxitos puntuales, su fiabilidad y popularidad fueron cayendo con los años.</p>
<p>La cosa cambió hace unos meses cuando <strong>en octubre de 2009 el CFTC, presionado por la opinión pública y política para ofrecer una mayor transparencia en el funcionamiento de los mercados financieros, decidió ofrecer abiertamente los datos desglosados de los participantes en los mercados de futuros</strong> desde junio de 2006. Esta nueva información está generando multitud de nuevos informes que arrojan, por fin y<strong> con datos concretos encima de la mesa, luz sobre el alcance real de la actividad especuladora</strong>. El nuevo informe ha pasado a llamarse <strong>DCOT</strong> (Disaggregated Commitment Of Traders), desglosado en las siguientes categorías:</p>
<p style="text-align: left"><span id="more-498"></span><br />
<img class="aligncenter size-full wp-image-500" src="http://especular.com/files/2010/04/DCOT.png" alt="DCOT" width="629" height="569" /></p>
<p><strong>En ciencia, cuando dos opiniones son contradictorias, se diseña un experimento para ver quién tiene razón. Si alguien (o nadie) la tiene, el experimento se la otorga (o no), y no hay más que hablar.</strong></p>
<p>En Economía, pocas veces pueden ejecutarse experimentos que confirmen o refuten las hipótesis propuestas. Mucho menos en Política. De ahí que una <strong>gran parte del conocimiento acumulado en las Ciencias Sociales sea motivo de debate y opinión. Al no poder contrastar las hipótesis, cualquier opinión medianamente razonable se convierte en legítima y por lo tanto defendible</strong>. De ahí a las manipulaciones interesadas de la opinión pública hay sólo un paso.</p>
<p>Aprovechando la mayor visibilidad que nos ofrecen los datos del DCOT, dos trabajos científicos han salido a la luz recientemente. Quizá <strong>con estos nuevos datos podamos discernir por fin si la actividad especuladora</strong> <strong>es un tema opinable </strong>—por excesiva, escasa, beneficiosa o perjudicial—, o por el contrario puede dejar de ser algo ambiguo para reconocerse como un hecho.</p>
<p>El primer artículo, de <a href="http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1393524">Brunetti y Büyüksahin</a>, publicado en abril del año pasado, se enfrenta directamente a la pregunta sobre si <strong>los especuladores desestabilizamos los mercados o por el contrario ayudamos a equilibrarlos</strong>. El artículo aclara con mediciones concretas y sin ambigüedad algo que hasta ahora era terreno de la opinión personal.</p>
<p>Brunetti y Büyüksahin se dedicaron a estudiar, durante el periodo comprendido entre enero de 2005 y marzo de 2009, las posiciones diarias en Futuros para cada contrato y vencimiento del <strong>Petroleo, Gas, Maíz, Eurodolar y Mini-DowJones</strong> (Estos subyacentes no fueron elegidos al azar: Cada uno representa en sí mismo un tema que causó polémica en algún momento de los últimos 5 años). Analizaron todas las posiciones abiertas día a día. En particular, se fijaron en el efecto que tenían en las variaciones de precio de estos futuros la actividad de aquellos traders que entran en alguna categoría de especuladores.</p>
<p>El resultado, en palabras de los propios autores (pág. 22) es demoledor: <strong>“Encontramos que la actividad especulativa no es causa de ningún movimiento en los precios, pero sí tiene un importante efecto en el riesgo (volatilidad): lo reduce”</strong>.</p>
<p>Paralelamente, <a href="http://faculty-research.edhec.com/jsp/fiche_document.jsp?CODE=1258547238985&amp;LANGUE=1&amp;RH=Faculty-gb3-3">Hilary Till, del EDHEC-Risk Institute</a>, llega a una conclusión similar en uno de sus trabajos centrado específicamente en el <strong>petróleo</strong>, donde se pregunta si ha habido una “excesiva” especulación.</p>
<p>Sus conclusiones, a pesar de utilizar una aproximación distinta empleando la misma fuente de datos, son claras y coinciden en lo esencial con el trabajo mencionado anteriormente: <strong>“El balance entre la actividad especuladora en los mercados de derivados sobre el petróleo en EE.UU, y las actividades de cobertura, no se puede considerar excesivo, al menos en el periodo estudiado del 13 de junio de 2006 al 20 de octubre de 2009”</strong>.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-517" src="http://especular.com/files/2010/04/Mises.gif" alt="Mises" width="150" height="202" />Así, éstos y otros trabajos como el comentado en el <a href="http://especular.com/esos-depravados-vendedores-cortos-y-la-luz-que-nos-aportan/">post anterior</a>, están <strong>demostrando que<a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/"> las hipótesis de Ludwig von Mises</a> a propósito del papel beneficioso e imprescindible de la especulación</strong><strong>, iban en la dirección correcta</strong>. Esto pone aún más en relieve el peligro que una potencial excesiva regulación gubernamental en el campo de la especulación supondría para la economía real. <strong>Si finalmente las medidas regulatorias tuvieran éxito, deberíamos ir preparándonos para sufrir variaciones de precio —y por ende mayores impactos económicos indeseables— <a href="http://especular.com/el-precio-de-las-cebollas-y-la-escasez-de-hedge-funds/">mucho mayores</a></strong><strong> de las experimentadas históricamente</strong>.</p>
<p>Mientras tanto, no deja de ser paradójicamente divertido que <strong>un antiguo indicador utilizado para especular</strong> —el COT y su evolución en el DCOT—<strong>, se haya convertido en un defensor esencial del limitado y beneficioso impacto que la propia actividad especulativa tiene en los mercados y la economía.</strong></p>
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		<title>Esos depravados vendedores cortos (y la luz que nos aportan)</title>
		<link>http://especular.com/esos-depravados-vendedores-cortos-y-la-luz-que-nos-aportan/</link>
		<comments>http://especular.com/esos-depravados-vendedores-cortos-y-la-luz-que-nos-aportan/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 31 Mar 2010 13:15:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[Industria Fondos]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Especuladores]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión contraria]]></category>

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		<description><![CDATA[Buscando un fácil y rápido culpable, políticos y medios de comunicación hicieron responsables de la actual crisis (entre otros) a los especuladores con posiciones cortas. (Una posición corta en mercado es aquella que produce un beneficio cuando el precio del subyacente cae, pues se ha vendido en primer lugar el activo para obligatoriamente recomprarlo más [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignright size-medium wp-image-471" src="http://especular.com/files/2010/03/Heath-Ledger-as-The-Joker-231x300.jpg" alt="Especuladores cortos" width="167" height="216" />Buscando un fácil y rápido culpable, políticos y medios de comunicación hicieron responsables de la actual crisis (entre otros) a los especuladores con posiciones cortas</strong>. (Una <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Venta_corta">posición corta</a> en mercado es aquella que produce un beneficio cuando el precio del subyacente cae, pues se ha vendido en primer lugar el activo para obligatoriamente recomprarlo más tarde).</p>
<p>En otras palabras, la tesis implícita es la de que <strong>los vendedores cortos habrían manipulado con sus posiciones el mercado, provocando artificialmente su caída, enriqueciéndose “ilegítimamente”, y devastando la economía real en el proceso. </strong>Por lo tanto merecerían, si no un castigo, limitar drásticamente a partir de ahora su libertad de acción en los mercados.</p>
<p><strong>Nada más lejos de la realidad</strong>. En un reciente <a href="http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1535337">estudio llevado a cabo por Engelberg, Reed y Ringgenberg en la Universidad de North Carolina</a>, se analizaron todas las ventas cortas realizadas en el NYSE entre enero de 2005 y julio de 2007. Los resultados mostraron que las posiciones especulativas a la baja se iniciaban <strong>siempre después de que las compañías realizasen anuncios públicos</strong> sobre la propia marcha y estado de la empresa, nunca antes.</p>
<p><strong><span id="more-459"></span>Este detalle es</strong> <strong>esencial</strong> para comprender que los especuladores bajistas, a pesar de ser una gran minoría incapaz de mover el mercado, <strong>reaccionan a la realidad, no la provocan con sus ventas</strong>. Curiosamente, los gestores acostumbrados a tomar posiciones bajistas, suelen tener mejores resultados que los que únicamente se limitan a buscar qué acciones comprar (la inmensa mayoría dentro de la industria de fondos).</p>
<p>Este tipo de especuladores, como cualquier otro, intentan aprovechar las ineficiencias del mercado (cuando creen detectarlas) para abrir posiciones esperando una corrección desde la “desviación” (sobrecompra o sobreventa del activo en cuestión) hacia lo que ellos estiman “razonable”. Por supuesto, se equivocan como todo el mundo. Sin embargo, parece que <strong>los vendedores son ligeramente “mejores” que sus compañeros siempre-alcistas a la hora de estimar la salud de una compañía</strong>. Al menos eso se deduce de los resultados.</p>
<p>¿Quién estuvo cerrando posiciones cortas —y por lo tanto <strong>comprando</strong>— hace ahora un año, cuando el resto del mundo vendía por pánico acciones que no quería tener en cartera? <strong>Mientras la prensa les culpaba del crash, los vendedores cortos estaban comprando las acciones que nadie quería, estabilizando</strong> <strong>con sus compras <span style="font-weight: normal">(no lo suficiente, dada la <a href="http://especular.com/el-precio-de-las-cebollas-y-la-escasez-de-hedge-funds/">escasez de especuladores</a>)</span> unas variaciones de precio de por sí hiperbólicas.</strong></p>
<p>Ciertamente, si ahí fuera tuviéramos muchos más especuladores bajistas reaccionando a los  disparates alcistas previos al 2008 (o a los de cualquier otro periodo de exuberancia irracional sobre cualquier activo), no se hubieran alcanzado ni los estratosféricos precios previos a la burbuja subprime (con más especuladores abriendo posiciones cortas, su efecto hubiera limitado las subidas), ni tampoco precios absurdamente bajos (como Citigroup cotizando por debajo de 1$ y Santander a 4€, hace ahora un año).</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-490" src="http://especular.com/files/2010/03/Heinrich_fueger_1817_prometheus_brings_fire_to_mankind.jpg" alt="Heinrich_fueger_1817_prometheus_brings_fire_to_mankind" width="264" height="377" />Mucho antes de alcanzar los momentos de pánico de octubre de 2008 y marzo de 2009, esos “infames” especuladores (en caso de alcanzar un umbral significativo como para afectar al mercado)  hubieran empezado a <strong>cerrar sus posiciones cortas para capitalizar su apuesta bajista, limitando unas caídas que fueron mucho más violentas de lo que hubiera podido ser.</strong></p>
<p>Pero más allá de su papel amortiguador durante los momentos de pánico, los vendedores cortos (y por extensión los especuladores más puros) no sólo son<a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/"><strong> </strong></a><a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/"><strong>imprescindibles</strong></a><a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/"><strong> en cualquier economía</strong></a>. Sino que <strong>con su actividad, tan distorsionada e injustamente <a href="http://especular.com/hamburguesas-y-hedge-funds/">criticada durante la actual crisis</a></strong><strong>, intentan —jugándose los cuartos— devolver un poco de racionalidad, traer un poco de luz, a un mundo las más de las veces incomprensible, caótico y muy lejos del equilibrio.</strong></p>
<p>Al contrario de lo que piden los políticos, para que el sistema funcione mejor<strong> no hace falta más regulación en los mercados financieros, sino más libertad.</strong></p>
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		<title>Hamburguesas y Hedge Funds</title>
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		<pubDate>Sun, 21 Mar 2010 17:06:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[Gobierno]]></category>
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		<description><![CDATA[¿Se imaginan una nueva ley que obligue a los restaurantes a servir los platos de una única manera, sólo a partir de unos ingredientes predeterminados y mediante un proceso totalmente prefijado? Todos los restaurantes servirían los mismos menús, apenas variando el orden o el tamaño de los platos. Por el “bien común” desaparecerían el arte [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-372" src="http://especular.com/files/2010/03/Hamburger.jpg" alt="Hamburger" width="285" height="240" /><strong>¿Se imaginan una nueva ley que obligue a los restaurantes a servir los platos de una única manera, sólo a partir de unos ingredientes predeterminados y mediante un proceso totalmente prefijado?</strong> Todos los restaurantes servirían los mismos menús, apenas variando el orden o el tamaño de los platos. <strong>Por el “bien común” desaparecerían el arte y la creatividad de la mesa</strong>. No existirían ni Arzak ni la cocina experimental de Ferran Adrià. Intentar comer algo diferente sería tarea imposible, con todos los cocineros y restaurantes reducidos y confinados a<strong> copias de la cocina de un McDonald’s</strong>.</p>
<p>Quizá la sociedad se sentiría más segura con esa ley protegiéndola de posibles intoxicaciones.<strong> ¿Pero valdría la pena pagar un precio tan alto?</strong> Algo similar está sucediendo hoy con el <a href="http://www.rtve.es/noticias/20100316/ue-aplaza-nueva-regulacion-fondos-especulativos-para-lograr-apoyo-reino-unido/323921.shtml">debate en torno a las actividades de los Hedge Funds</a>, limitando la creatividad y libertad de sus gestores.</p>
<p>El <strong>desconocimiento político, a nivel internacional, de la industria de los Hedge Funds</strong> llega a producir vergüenza ajena. <a href="http://especular.com/el-precio-de-las-cebollas-y-la-escasez-de-hedge-funds/">Se hace responsable</a> a una relativamente pequeña industria de la actual crisis, cuando es precisamente la falta de más especuladores en los mercados lo que ha ocasionado una volatilidad nunca vista desde 1929. Sabemos que algo va mal cuando hoy la prensa describe a los Hedge Funds de forma simplista en los siguientes términos:</p>
<p><span id="more-373"></span><strong>1.-</strong> No cumplen con los requisitos legales del organismo regulador (CNMV en España); luego ¿son ilegales?</p>
<p><strong>2.</strong><strong>-</strong> Sus estrategias son &#8220;secretas&#8221;; ¿por lo tanto dignas de sospecha?</p>
<p><strong>3.-</strong> Su actividad especuladora desestabiliza la economía real. ¿Realmente?</p>
<p><strong>4.-</strong> Sus clientes (no institucionales) suelen ser personas muy ricas. ¿Y?</p>
<p><img class="size-full wp-image-371 alignleft" src="http://especular.com/files/2010/03/Alien.jpg" alt="Alien" width="269" height="202" /></p>
<p>Es decir, <strong>se trataría de un negocio potencialmente “fuera de la ley”, llevado a cabo por personas que ocultan deliberadamente su manera de hacer, perjudican la economía real con sus actividades, y cuyos clientes no son precisamente los más populares actualmente. ¿Existe algún candidato mejor a culpable de todos los males que nos afectan?</strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p><strong>(1) Un Hedge Fund no es más que un vehículo legal por el que un gestor invierte el dinero de sus clientes con la esperanza de obtener una rentabilidad</strong>. Clientes que libremente asumen el riesgo de que la estrategia empleada por el gestor ofrezca beneficios o no. Cuando no consigue sus objetivos, el Fondo se disuelve, como le ocurre a cualquier otra empresa que no funcione dentro de una economía sana. <strong>Cuando un Hedge Fund va bien<a href="http://online.wsj.com/article/SB40001424052748704188104575083303028504236.html">, no tiene capacidad para alterar la economía real</a></strong><strong>. Cuando va mal, sólo perjudica a sus clientes.</strong></p>
<p>Lo único que diferencia a un Hedge Fund de uno de los 3.000 Fondos de Inversión tradicionales registrados en la CNMV, es el empleo de<strong> instrumentos alternativos</strong> (o no) y <strong>e</strong><strong>strategias diferentes </strong>al <a href="http://especular.com/el-largo-plazo/">sota, caballo y rey de la industria local</a>. Una industria local en la que sólo se encuentran diferencias en cuanto a las acciones/bonos que compran, y qué porcentaje de la cartera dedican a la renta fija. Pero hay más, mucho más. <strong>Existe todo un universo de ideas de gestión, de las que las variantes long-only son sólo una pequeña isla.</strong></p>
<p><strong>(2)</strong> Por lo tanto,<strong> si un gestor quiere poner en práctica alguna estrategia que implique ingredientes o un cocinado diferente</strong> al de la regulación del país donde pretende comercializar su producto, forzosamente tiene que “salir fuera” y <strong>establecer su producto allí donde le permitan comercializarlo</strong>. (Actualmente la CNMV ya permite registrar Fondos con estrategias diferentes a las ordinarias, aunque su aceptación por parte del público se ha visto tremendamente perjudicada por la crisis y la negativa publicidad que hoy analizamos).</p>
<p>El trabajo del gestor será pues ajustar y controlar el nivel de riesgo a lo que sus clientes esperan. Su ventaja competitiva es aplicar su estrategia en los mercados financieros. Su valor como gestores reside pues en su trabajo intelectual, fruto de su esfuerzo y creatividad, por lo que <strong>necesariamente tienen que guardarlo a salvo de la competencia</strong>.</p>
<p><strong>(3)</strong> Ya hemos visto anteriormente que <a href="http://www.fsa.gov.uk/pubs/other/hedge_funds.pdf">la actividad de los Hedge Funds apenas ha tenido repercusión en la actual crisis</a>. Al contrario, ha sido precisamente <strong>la falta de más Hedge Funds la que ha profundizado y empeorado la crisis</strong>. Si los casos de <a href="http://www.newsweek.com/id/221924">John Paulson</a> y <a href="http://www.vanityfair.com/business/features/2010/04/wall-street-excerpt-201004">Michael Burry</a> no hubieran sido excepciones, tal vez los movimientos financieros se hubieran suavizado (absorbido volatilidad) y la situación no sería tan dramática como lo es ahora. Si hubieran habido suficientes Hedge Funds apostando contra los derivados basados en la burbuja inmobiliaria, tal vez su tamaño no habría crecido tanto como para ahogarnos hoy, ni su desplome hubiera sido tan brutal como para poner en peligro la economía mundial.</p>
<p><strong>(4)</strong> Muchas veces olvidamos preguntarnos cuánta riqueza y puestos de trabajo han generado esas personas a las que simplemente por haber llegado a ser ricas,<strong> la sociedad mira con desprecio y</strong> <strong>envidia</strong>. Curiosa <a href="http://especular.com/actitudes/">actitud</a>.</p>
<p>En resumen, la industria de los Hedge Funds representa l<strong>a forma más pura de creatividad aplicada a la especulación</strong>. Absolutamente incapaces de condicionar la economía llamada real, sus gestores son la máxima expresión en cuanto a la comprensión de lo que podría ocurrir en el mundo en un futuro inmediato. A diferencia de sus primos lejanos los economistas, excelentes explicando el pasado, <strong>los gestores Hedge apuestan su patrimonio, su empresa y su credibilidad, a su comprensión del mundo y lo que podría devenir</strong>. Impopulares por apostar generalmente contra lo políticamente correcto, a través de sus acciones buscan una realidad que los demás negamos aceptar, <strong>equilibrando esa misma realidad con un poco de sentido común.</strong></p>
<p><strong>Benjamin Franklin decía que aquellos dispuestos a sacrificar su propia libertad para comprar un poco de seguridad, no merecen ni Libertad ni Seguridad</strong>. No le concierne al Estado ni qué o dónde me apetece comer, o con quién hago negocios o invierto mis ahorros. <strong>El Estado debe garantizar la ausencia de fraude en los procesos e ingredientes, pero no limitar nuestra libertad como individuos.</strong> En última instancia, se trata de decidir hasta dónde queremos dejar que el gobierno regule nuestras actividades.</p>
<p><strong>Porque como aprende cualquier aprendiz de cocina en prácticas, por mucho que se empeñe, no se puede cocinar una paella dentro de un McDonald’s.</strong></p>
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		<title>Relojes rotos</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Mar 2010 09:02:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Analistas]]></category>
		<category><![CDATA[Indicadores]]></category>
		<category><![CDATA[Predicciones]]></category>
		<category><![CDATA[acertar]]></category>
		<category><![CDATA[correlación en Bolsa]]></category>
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		<category><![CDATA[Opinión contraria]]></category>

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		<description><![CDATA[La pregunta más frecuente, y también la más inocente, de los que por primera vez intentan sacar beneficios especulando en los mercados financieros suele ser: ¿qué es lo que de verdad “funciona” en la Bolsa? Cuando escucho la palabra “funciona”, entiendo que la persona que pregunta hace referencia a alguna guía, señal o indicador que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-356" src="http://especular.com/files/2010/03/reloj-roto1.jpg" alt="reloj roto1" width="200" height="200" />La pregunta más frecuente, y también la más inocente, de los que por primera vez intentan sacar beneficios especulando en los mercados financieros suele ser: <strong>¿qué es lo que de verdad “funciona” en la Bolsa?</strong></p>
<p>Cuando escucho la palabra “funciona”, entiendo que la persona que pregunta hace referencia a alguna guía, señal o <strong>indicador que le permita especular con éxito</strong>. Dejando a parte el delito de emplear información privilegiada, lo cierto es que los neófitos suelen <strong>creer que el éxito en los mercados depende de tener acceso a un conocimiento oculto, proporcionado por ciertos <a href="http://especular.com/esos-extranos-personajes-llamados-analists/">oráculos</a></strong><strong> o fórmulas secretas que sólo unos pocos conocen</strong>. La respuesta, evidente para los curtidos en la arena, es que <strong>tales señales mágicas no existen</strong>.</p>
<p><span id="more-354"></span>Por ejemplo, de entre el amplio espectro de indicadores al alcance de los especuladores en Bolsa, una de las teorías más populares a la hora de crearse una opinión sobre hacia dónde se moverá el mercado es la <strong>teoría de la opinión contraria</strong>.</p>
<p>Resumida a su mínima expresión, podría decirse que si una gran mayoría espera que la Bolsa suba, tal vez sea porque ya han comprado. Y al no quedar ya compradores en el mercado, es mucho más probable que el futuro nos prepare un movimiento a la baja que una continuación al alza. E inversamente. Se trata pues de una inferencia del tipo “si P, entonces Q”. Por ejemplo, si el sentimiento es bajista, entonces el mercado subirá.</p>
<p>Desde 1963, la revista <a href="http://www.investorsintelligence.com/x/default.html">Investors Intelligence</a> intenta medir con cierta precisión cual es el sentimiento mayoritario que reina entre los analistas de Bolsa (los editores de boletines de recomendación). La lógica a seguir es comprar cuando el sentimiento bajista se extrema (todo el mundo espera que el mercado seguirá cayendo) y vender cuando el optimismo se hace eufórico. ¿Funciona?</p>
<p>La propia revista indica en sus boletines que un sentimiento extremo no garantiza el subsiguiente movimiento bursátil contrario. En sus boletines recuerda cómo un extremo de sentimiento puede prolongarse durante meses sin que las cotizaciones se vean afectadas por la seductora lógica de la teoría de la opinión contraria. <strong>Pero entonces, si los números de Investors Intelligence no nos dicen cuándo se va a producir el siguiente movimiento, ¿de qué sirve entonces esta información? La respuesta es que incluso un reloj parado “acierta” la hora exacta dos veces al día…</strong></p>
<p>Los creyentes en la teoría del sentimiento contrario esperan que la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Correlación">correlación</a> negativa se mantenga entre sus encuestas y la Bolsa. Es decir, que un extremo de sentimiento venga acompañado por su movimiento contrario en los mercados. De esta manera el indicador se conviertiría en algo verdaderamente útil. Sin embargo, no sucede así. Por muy sugerente que sea la lógica que nos construimos para sostener una correlación, ésta en realidad puede no existir o desaparecer inesperadamente. A esta falacia se le llama “<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Post_hoc_ergo_propter_hoc">post hoc</a>”. Por ejemplo, hay una fuerte correlación entre la altura de las personas y su peso. A mayor altura, mayor suele ser su peso. Pero no por “estirar” a una persona en un potro de tortura ésta va a engordar… <strong>N</strong><strong>o hay relación causa-efecto</strong>.</p>
<p>¿Dónde está pues el “fallo” de los números de Investors Intelligence?</p>
<p>Aunque parezca sorprendente, <strong>el fallo está en la manera en la que nuestra memoria funciona</strong>. Nuestra memoria tiende a <strong>retener sólo los sucesos que confirman nuestra lógica y argumentos, y a olvidar los hechos que van en contra de nuestras creencias</strong>. Es una manera como otra para enfrentarse a un mundo que, la mayoría de las veces, es <a href="http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/">incomprensible</a>. En realidad, la lógica de la teoría de la opinión contraria es tan seductora desde el punto de vista racional (como tantas otras <a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">teorías “fundamentales”</a> que nos resistimos a desechar aunque sean inútiles), que tendemos a acordarnos sólo de cuando funcionó. Y a olvidar o justificar con argumentos paralelos cuando ésta no funciona. Analicemos lo hechos.</p>
<p>En el artículo <strong>“Bullih or Bearish? The patterns of Investors forecasts”</strong>, del Financial Analysts Journal de Mayo-Junio de 1998, los investigadores <strong>Clarke y Statman</strong> analizaron las divergencias entre alcistas y bajistas y el subsiguiente comportamiento del índice Dow Jones. Sus resultados mostraron con claridad que <strong>la correlación entre el porcentaje de alcistas y el subsiguiente comportamiento del mercado es prácticamente nula</strong>. El resultado fue al mismo tiempo sorprendente y descorazonador. Matemáticamente, su poder predictivo es similar al de lanzar una moneda al aire, pues acertaremos aproximadamente la mitad de las veces. Según los autores, los números de Investors Intelligence no sirven para tomar decisiones de inversión rentables o especular. Algo completamente inesperado, y a veces doloroso, para los que fuimos seducidos en algún momento por la teoría de la opinión contraria. Y aunque así fuera, la pura correlación sería insuficiente para definir una estrategia de especulación, pues nos faltaría definir cuándo y en base a qué cerramos las posiciones abiertas. Algo imprescindible para definir cualquier estrategia medible.</p>
<p>Los defensores de la teoría de la opinión contraria tenderán pues a recordar cuando en Agosto de 1987, después de varios meses en los que el sentimiento alcista se hizo extremo, Investors Intelligence recomendó vivamente vender, anticipando el crash de Octubre dos meses después. Sin embargo, nos cuesta acordamos de los largos periodos en los que los índices de sentimiento contrario de poco han servido. Esto es así porque <strong>si alargamos el plazo de tiempo de una predicción lo suficiente (en realidad, tanto como sea necesario), ésta acaba cumpliéndose irremediablemente, pues las tendencias en bolsa no son eternas</strong>. De nuevo aparece el reloj roto. Partiendo de un número suficientemente amplio de participantes, siempre encontraremos analistas o gestores que acertaron cualquier posible comportamiento de los mercados en el pasado. Algo que a pesar de las modas y la fama, de poco nos sirve de cara al futuro.</p>
<p>Con estos hechos encima de la mesa podemos concluir que lo que sufrimos es un clásico ejemplo de sesgo de percepción. <strong>Nos acordamos de aquellos datos que confirman nuestros argumentos, y tendemos a olvidar el resto porque no encajan en nuestra manera de ver el mundo</strong>. La moraleja de toda esta historia está, como siempre, en el hecho de que <strong>no existe el indicador perfecto</strong>, p<strong>or muy seductora que pueda parecer la lógica que en cada caso lo sostiene o justifica</strong>. Si los analistas son alcistas, el mercado bajará. O si llueve, el coche del vecino, que duerme en la calle, se moja. Pero si un día por la mañana veo el coche mojado no tiene porqué haber llovido, tal vez acaba de lavarlo el vecino…</p>
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		<title>Justicia ciega</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Mar 2010 09:23:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La “Fórmula del Dinero” es, como la justicia, ciega e implacable. No sabe si eres hombre o mujer, negro o blanco, joven o viejo. No discrimina por inteligencia, grado de preparación o físico, ni por nivel educativo o social. No distingue entre intenciones honestas o fraudulentas. No atiende a nuestros deseos ni a nuestros miedos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-324" src="http://especular.com/files/2010/03/justicia_ciega.jpg" alt="justicia_ciega" width="224" height="253" /><strong>La “<a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-i/">Fórmula del Dinero</a>” es, como la justicia, ciega e implacable</strong>.  No sabe si eres hombre o mujer, negro o blanco, joven o viejo. No discrimina por inteligencia, grado de preparación o físico, ni por nivel educativo o social. No distingue entre intenciones honestas o fraudulentas. No atiende a nuestros deseos ni a nuestros miedos o necesidades. Para nuestra indiferente Fórmula, <strong>todos los especuladores somos iguales: Sólo importa el valor de la Esperanza Matemática que obtenemos de nuestra estrategia</strong>.</p>
<p>Por ejemplo, le da igual si nos concentramos en la calidad de nuestras apuestas, intentando que cada apuesta sea lo más razonable posible o que cuente con la máxima probabilidad de resultar ganadora. O si preferimos, como vimos en los ejemplos del <a href="http://especular.com/jorobados-y-gestores-exoticos/">jorobado y Taleb</a>, centrarnos en intentarlo innumerables veces, pero con pocas esperanzas de acertar en cada una de ellas.</p>
<p><span id="more-322"></span>Las empresas de <strong>Capital Riesgo</strong> (Venture Capital), por ejemplo, se centran sobretodo en hacer esas pocas apuestas al año, extremadamente cuidadas, razonadas y justificadas. Necesitan que la mayoría de sus <strong>escasas y grandes apuestas “les salga bien”</strong> para que la Fórmula caiga del lado positivo. No pueden confiar en que sólo una o dos les produzcan suficientes beneficios para compensar el fracaso de otras apuestas.</p>
<p>Al contrario que <a href="http://www.paulgraham.com/really.html">Paul Graham</a>, quien a través de su empresa &#8220;Y Combinator&#8221;, prefiere invertir en cientos de pequeñas empresas nacientes (startups) al año, aportando pequeñas cantidades a cada una de ellas. Estos Business Angels, o empresas que aportan un capital semilla para startups,<strong> reconocen que apenas saben nada del resultado final de cada idea que se les presenta</strong>.</p>
<p>Por ejemplo, más de 20 empresas rechazaron, entre 1939 y 1944, la &#8220;loca&#8221; idea de Chester Carlson de crear y comercializar una máquina que “copiara documentos” (al final creó Rank Xerox y empezó a vender fotocopiadoras&#8230;). En general, cuando alguien propone algo que <strong>los demás tachan de</strong> <strong>imposible</strong> (el premio Nobel Lord Kelvin dijo en 1895 que era imposible construir máquinas más pesadas que el aire que pudieran volar), es probable que algo inesperadamente grandioso pueda surgir. Pero si <strong>no hay manera de saber cuál será el siguiente Google</strong>, la estrategia más &#8220;razonable&#8221;, al menos para Paul Graham y Taleb, es apostar a todos los caballos que puedan. Al final es la propia incertidumbre del mundo la que alimenta el potencial de las estrategias ganadoras.</p>
<p>En definitiva, <strong>lo más importante a la hora de especular será encontrar la estrategia que más se ajuste a nuestra personalidad y forma de ser</strong>. Algunas personas sienten tanto temor al riesgo, que sólo serán conscientes de haber realizado una única y grandiosa apuesta, probablemente a la carta del “<a href="http://especular.com/actitudes/">funcionariado</a>”, deseosos de <a href="http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/">eliminar la incertidumbre de su vida</a>. Otras, en el extremo opuesto, adictas al riesgo o temerarias, puede que acaben en una mesa de trading o arruinadas en el casino. Pero como hemos visto en las últimas entradas del blog,<strong> no hay una única “fórmula mágica” para todos</strong>, sino un camino personal por descubrir y trabajar. Por que en última instancia, <strong>es responsabilidad y privilegio de cada uno encontrar nuestra manera de caminar a través del caos y la maravilla del mundo</strong>.</p>
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		<title>Jorobados y gestores exóticos</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Mar 2010 23:11:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Jesús Leonardo se pasa 10 horas al día rebuscando entre la basura de una casa de apuestas de Manhattan. Su “trabajo” le reporta legalmente una media de 45.000$ al año. Su “estrategia” es muy sencilla, recoge los cientos de boletos que los demás tiran a la basura y sistemáticamente comprueba si tienen premio o no. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-304" src="http://especular.com/files/2010/03/Apuestas.jpg" alt="Apuestas" width="166" height="239" /><a href="http://www.nytimes.com/2009/12/08/sports/08otb.html?_r=1&amp;utm_source=feedburner&amp;utm_medium=feed&amp;utm_campaign=Feed%3A+nyt%2Frss%2FSports+%28NYT+%3E+Sports%29">Jesús Leonardo</a> se pasa 10 horas al día rebuscando entre la basura de una casa de apuestas de Manhattan. Su “trabajo” le reporta legalmente una media de 45.000$ al año. Su “estrategia” es muy sencilla, recoge los cientos de boletos que los demás tiran a la basura y sistemáticamente comprueba si tienen premio o no. Jesús gana cada vez que encuentra un billete ganador abandonado. Mientras la inmensa mayoría carecen de valor (o le restan el coste de oportunidad del tiempo que emplea buscando, y que podría pasar empleado en un trabajo “normal”), de vez en cuando encuentra un ticket con premio por valor de 100$ ó 50$. <strong>El proceso al que apuesta Jesús es un</strong><strong><a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-i/"> proceso con Esperanza Matemática positiva</a></strong> si es capaz de acumular suficientes “sucesos” (boletos) en su búsqueda. Un día normal de trabajo se podría resumir así:</p>
<p style="text-align: center"><strong>$ = (100 + 50) &#8211; (0 + 0 + 0 + 0 + 0 + 0 + 0 + 0 + 0 + 0 + 0 + ···)</strong></p>
<p>En el mundo de las carreras de caballos se llama “<strong>jorobado</strong>” al que dedica su tiempo y energía a chequear los cientos o miles de billetes al día desechados por otros. Representan una versión extrema de aplicación de la Esperanza Matemática. Como la de algunos gestores de fondos “extremos” y marginales que se alejan de la corriente principal.</p>
<p><span id="more-305"></span><img class="alignleft size-full wp-image-303" src="http://especular.com/files/2010/03/taleb.jpg" alt="taleb" width="175" height="194" />Por ejemplo, la cartera de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Nassim_Nicholas_Taleb">Nassim Taleb</a> (filósofo de profesión, especulador en sus ratos libres) está constituida en un 90% por activos sin riesgo (bonos gubernamentales de países muy solventes), más un 10% de opciones compradas muy fuera del dinero (<a href="http://www.investopedia.com/terms/d/deep-out-of-the-money.asp">DOTM</a>). La parte de su cartera invertida en bonos le proporciona la tasa de rentabilidad libre de riesgo del momento, mientras que la mayoría de las opciones que compra llegan, vencimiento tras vencimiento, a expirar sin ningún valor. Los inversores del Fondo de Nassim, resignados, pierde sistemáticamente casi un 10% de rentabilidad año tras año.</p>
<p>Hasta que, de vez en cuando, algo extraordinario ocurre (más frecuentemente de lo que pensamos/modelamos) y hacen que su cartera de opciones DOTM multiplique su valor extraordinariamente, <strong>compensando ampliamente los años perdedores y convergiendo, en el muy largo plazo, a un proceso de Esperanza Matemática positiva</strong>:</p>
<p style="text-align: center"><strong>$ = (+350%) &#8211; 7% &#8211; 8% &#8211; 6% &#8211; 5% &#8211; 7% &#8211; 6% &#8211; 5% &#8211; ···</strong></p>
<p>E<strong>stas dos estrategias se pueden clasificar como &#8220;convexas&#8221;</strong>, en el sentido de que lo extraordinario (poco probable) les impacta de manera positiva cuando sucede. Como se ve, hace falta <strong>muchísima paciencia </strong>para especular con estrategias convexas. Algo raro en nuestra sociedad y que no suele caracterizar a los inversores en productos financieros, quienes suelen preferir estructuras de rentabilidades &#8220;a la inversa&#8221; de las que producen las estrategias convexas. Esto es, <strong>prefieren procesos de inversión en los que hay una ganancia pequeña, pero bastante regular</strong>, de por ejemplo alrededor de un +10% al año. <strong>Aun sabiendo que si ocurre “lo improbable” perderán todo lo ganado y parte de lo invertido</strong>. Un proceso/estrategia típico “a la inversa” del explotado por Nassim es el <strong>modelo de negocio de los bancos</strong> en general, también definido como &#8220;<strong>cóncavo</strong>&#8221; (o frágil a impactos poco probables, pero de terribles consecuencias), quienes <strong>ganan dinero de forma sostenida durante muchos años, hasta que un suceso violento los arruina</strong>, como estamos viendo en la actual crisis, ejemplificado aquí con <a href="http://www.marketwatch.com/investing/stock/IDMCQ">IndyMac</a>:</p>
<p style="text-align: center"><img class="size-full wp-image-307  aligncenter" src="http://especular.com/files/2010/03/Bonco-quebrado.png" alt="Banco quebrado" width="271" height="244" /></p>
<p>Recuérdese por ejemplo que <strong>son los bancos, a través de sus mesas de tesorería, quienes son los mayores vendedores de opciones netos en el mercado</strong>. Vender opciones es una estrategia altamente cóncava. Es decir, asegura unos beneficios estables durante un tiempo, pero a riesgo de perderlo todo y más en un instante, como en el ejemplo de IndyMac. <strong>Desde el punto de vista de los traders y del banco, tiene sentido apostar (el dinero de sus clientes) a este tipo de estrategias, pues mientras el flujo de beneficios les reportes sus bonus anuales, no tienen nada que perder</strong>. Se trata de una apuesta segura para ellos, sin riesgo, pues sólo pueden ganar si sale bien: Cuando el banco se encuentre con un suceso imprevisto y quiebre, ellos ya se han embolsado sus ganancias. Ser despedidos o la quiebra del banco ya no afecta sus ingresos pasados. Esta <strong>estructura de incentivos tan asimétrica e injusta</strong> (cobro mientras se gana dinero, me retiro con lo ganado cuando se pierde y se arruinan banco y clientes) es en parte responsable de los excesos a los que ha llegado el sector financiero y por ende nos ha llevado a la crisis actual.</p>
<p>Lo más extraño de los ejemplos anteriores quizá no sea lo pintoresco de esos personajes ejecutando sorprendentes estrategias ganadoras llevadas al extremo, sino tal vez el comportamiento, no por común menos paradójico, de los inversores en general. Si podemos entender las motivaciones de los profesionales de la gestión del dinero de otros (bancos, traders y managers), resulta realmente paradójico que sean los propios <strong>clientes e inversores quienes siguan prefiriendo invertir en productos cóncavos que &#8220;sólo tienen un 1% de probabilidad&#8221; de arruinarles, en vez de otros más robustos estadísticamente pero tal vez más exigentes conceptualmente en su aproximación.</strong></p>
<p><strong>Si alguien nos preguntara si queremos cruzar un río que tiene una &#8220;profundidad media&#8221; de medio metro, ¿declinaremos la invitación?</strong> Puede parecer seguro. Quizá hasta donde vemos en la orilla sólo hay 10cm de profundidad. Pero puede que en algún punto que no vemos supere los 2 ó 3 metros. En ese caso, <strong>algo que estadísticamente es seguro, puede llevar a que nos ahoguemos&#8230;</strong></p>
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		<title>Las cuatro apuestas</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Mar 2010 10:09:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Esperanza]]></category>
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		<description><![CDATA[Apostar, entendiendo el término como una manera pro-activa de especular, sólo admite cuatro tipos diferentes de clasificación. A priori están las (1) buenas apuestas y las (2) malas apuestas. Y a posteriori están las (3) apuestas ganadoras y (4) apuestas perdedoras. Como las cuatro únicas maneras diferentes de ponerse una camiseta que aprendimos de niños en el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-268" src="http://especular.com/files/2010/03/camiseta.jpg" alt="camiseta cuatro apuestas" width="288" height="288" />Apostar, entendiendo el término como una manera pro-activa de especular, sólo admite <strong>cuatro tipos diferentes de clasificación</strong>. <em>A priori </em>están las (1) <strong>buenas</strong> apuestas y las (2) <strong>malas</strong> apuestas. Y <em>a posteriori</em> están las (3) apuestas <strong>ganadoras</strong> y (4) apuestas <strong>perdedoras</strong>.</p>
<p>Como las <strong>cuatro</strong> únicas maneras diferentes de ponerse una camiseta que aprendimos de niños en el campamento, <strong>no hay más</strong>.</p>
<p>Una <strong>buena apuesta</strong> es aquella que, dentro de una estrategia de especulación, por la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_de_los_grandes_números">ley de los grandes números</a>, <strong>converge</strong> claramente hacia un valor <strong>positivo</strong> de <a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-i/">Esperanza Matemática</a>. Una <strong>mala apuesta</strong> será aquella que caiga dentro de estrategias con esperanza matemática <strong>indeterminada o negativa, </strong>como por ejemplo <a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-ii/">la lotería o comprar y mantener en Bolsa</a>.</p>
<p>Cuando me preguntan <strong>qué es lo peor</strong> que puede suceder cuando empezamos a especular, la respuesta es clara: <strong>Ganar una apuesta perdedora</strong>.</p>
<p><span id="more-266"></span>Por ejemplo, la primera vez que un trader novato compra o vende un futuro o acción, sin un plan sistemático detrás (por lo tanto, con Esperanza indeterminada o negativa), y resulta por azar en una operación ganadora. Lo que ocurre entonces es que el trader novato focaliza su atención en el éxito conseguido, cayendo en una falacia narrativa, o de asociar el éxito de su operación al <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Heur%C3%ADstica#Psicolog.C3.ADa">heurístico</a> o proceso mental que le llevó a realizarla. Esto le llevará a <strong>asumir más riesgo</strong>, por exceso de confianza y falta de un plan, en sus siguientes apuestas. Por  la ley de los grandes números, sus operaciones acabarán convergiendo hacia un proceso de Esperanza negativa y por lo tanto a <strong>arruinarle</strong>. En mi etapa de aprendizaje como operador de derivados en la mesa de un broker, cuando atendía a clientes al teléfono que operaban en Futuros, pude ver impotente con mis propios ojos cómo docenas de personas se arruinaban en cuestión de meses, más rápidamente cuanto más ganaron en sus primeras apuestas.</p>
<p><strong>Lo mejor que nos puede ocurrir cuando empezamos</strong> <strong>a especular es perder</strong> una apuesta perdedora o perder una apuesta ganadora. El simple <strong>dolor de la pérdida</strong> (que presumiblemente no habrá sido devastadora por ser la primera) nos hará reconsiderar nuestros actos, recapacitar y volver a <strong>pensar en qué estamos haciendo</strong>. Con un poco de esfuerzo, entonces, podremos volver a <strong>aproximarnos a la especulación con un plan</strong>, si no ganador, al menos medible y objetivo (lo que no podemos medir, no lo podemos juzgar en términos cuantitativos).</p>
<p>El dolor de las primeras operaciones hará que nos centremos en buscar estrategias y apuestas “buenas”, en el sentido de que si las seguimos <strong>a rajatabla durante un periodo de tiempo suficiente</strong>, acabarán convergiendo a su valor de Esperanza Matemática. Tendremos entonces la capacidad de sobreponernos a los resultados parciales perdedores que indudablemente encontraremos en el camino, aferrarnos a la estrategia, y aumentar nuestras posibilidades de alcanzar nuestros objetivos. <strong>Al buen especulador le da igual no &#8220;acertar&#8221; en su siguiente &#8220;apuesta&#8221;</strong> si sabe que está aplicando una estrategia ganadora. No está atado al siguiente resultado inmediato, sino a la estadística de fondo, la que <strong>con método y constancia le dará una oportunidad de vencer al ubicuo azar</strong>.</p>
<p>Pero <strong>si no somos capaces de clasificar inmediatamente en qué tipo de las cuatro clases de apuesta podemos describir la operación que vamos a ejecutar </strong>(en los mercados o en cualquier tipo de activo),<strong> lo más probable es que hayamos perdido el partido antes siquiera de haber empezado a jugar.</strong></p>
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		<title>La fórmula del dinero, II</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Feb 2010 18:15:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[Esperanza]]></category>
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		<description><![CDATA[Si el mundo fuera predecible, determinista, una aproximación correcta a la inversión y especulación pasaría por un mayor esfuerzo de análisis centrado en los factores que determinarán su futura evolución (por ejemplo, la posición de Júpiter en el cielo dentro de 20 años, aplicando la dinámica clásica de Newton). Pero siendo el mundo en el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-249" src="http://especular.com/files/2010/02/Dados-matematicos.jpg" alt="Dados" width="280" height="240" />Si el mundo fuera predecible, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Determinismo">determinista</a>, una aproximación correcta a la inversión y especulación pasaría por un mayor esfuerzo de análisis centrado en los factores que determinarán su futura evolución (por ejemplo, la posición de Júpiter en el cielo dentro de 20 años, aplicando la dinámica clásica de Newton). Pero <strong>siendo el mundo en el que vivimos en su gran mayoría no predecible ni determinista, dominado por lo aleatorio</strong> (especialmente en lo relativo a todo lo social y complejo, es decir, el mundo en el que vivimos inmersos día a día), <strong>la única aproximación correcta a la especulación es la que nos da la óptica de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Estad%C3%ADstica">estadística</a>.</strong></p>
<p>Así, en un mundo en el que no es posible determinar qué equipo de fútbol ganará la liga, qué empresa será ganadora o perdedora en el futuro, o qué hará el IBEX-35 mañana o dentro de un año; sólo a través de estrategias que nos den una <a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-i/">Esperanza Matemática positiva</a>, podremos aproximarnos a <strong>métodos que nos den esa ventaja estadística necesaria para lograr el éxito en un entorno impredecible.</strong></p>
<p><span id="more-245"></span>Es esencial insistir en que <strong>es inútil afrontar problemas no deterministas con enfoques deterministas</strong>. Sólo nos llevan al desastre, la ruina y la frustración. Así, serán irrelevantes el número de Doctores en Economía y Matemáticas que una institución financiera destine a predecir el futuro PIB de Estados Unidos o los beneficios futuros de la empresa X, sabiendo de antemano que es <a href="http://especular.com/la-pregunta-tonta-de-la-semana/">inútil intentar predecirlos</a>. Otra cosa es que las firmas de análisis y sus encorbatados <a href="http://especular.com/esos-extranos-personajes-llamados-analists/">analist@s</a> necesiten justificar las comisiones que les aplican a los clientes mediante seductores (por racionales) y huecos (por inútiles) estudios.</p>
<p>La aproximación estadística a la especulación en un mundo incierto exige pues de nosotros cierta soltura a la hora de evaluar si tiene sentido o no embarcarse en una estrategia concreta. <strong>No especularemos nunca en procesos con Esperanza Matemática negativa o nula, y nos lo pensaremos en los demás.</strong></p>
<p>Por ejemplo, imaginemos un casino donde al lanzar un dado normal nos premien con la cantidad apostada sí y sólo si <strong>no sale el 1</strong>. Es decir, si apostamos 100 euros, cada vez que aparezca un 2, 3, 4, 5 ó 6; ganaremos 100 Euros. Si sale el 1, perderemos 100 Euros. La Esperanza Matemática de este proceso es pues de: (100*5/6) &#8211; (100*1/6) = 66.67 Euros. Evidentemente <strong>interesa jugar en ese casino</strong>. Aunque precisamente por favorecer al cliente será no rentable y ya habrá quebrado, así que no vale la pena buscarlo en el mapa. Obviamente (lo olvidamos a menudo), los casinos que siguen abiertos son precisamente aquellos que mantienen en sus juegos un sesgo de Esperanza Matemática negativa para los clientes.</p>
<p>Otro ejemplo que podríamos calcular para ver si nos interesa participar sería el de un juego donde para compensar una probabilidad de ganar muy pequeña, optáramos a un premio muy grande. Por ejemplo, imaginemos que hay una probabilidad entre 100.000 de ganar 15.000 veces lo apostado, 20 Euros. ¿Participaríamos en este juego sabiendo que su Esperanza Matemática es de (300.000*1/100.000) &#8211; (20*99.999/100.000) = -17 Euros? Evidentemente <strong>no</strong>, pues se trata de un <strong>juego perdedor</strong>. Sin embargo, estamos hablando de la Lotería de Navidad, un juego perdedor en el que <a href="http://especular.com/¿especulacion-o-arbitraje/">participan millones de Españoles todos los años</a>, tal vez hipnotizados por<strong> la cuantía del premio, que nos hace ignorar el resto de variables que intervienen</strong>. Similar a la lotería de los Euromillones, donde un premio astronómico no compensa estadísticamente una probabilidad bajísima de ganar participando.</p>
<p>Así, <strong>para toda estrategia que nos planteemos para especular, tendremos que determinar en primer lugar cuál es su Esperanza Matemática</strong>. Esto es algo que tiene que convertirse en habitual para nosotros hasta que lo calculemos casi de forma automática ante cualquier situación que se nos presente. Por ejemplo, frente a las recomendaciones de compra de los analistas en un periódico o televisión:</p>
<p>Fijémonos en que para poder conocer la Esperanza Matemática, <strong>necesitamos saber con precisión cuánto ganamos cuando acertamos y cuánto perdemos cuando nos equivocamos</strong>. Esto deja fuera del cálculo a las constantes recomendaciones de los analistas financieros, quienes sin descanso (en prensa, radio, TV e Internet) nos recomiendan comprar tal o cual acción (sabemos el precio de entrada), pero sin casi nunca decirnos dónde cortar las pérdidas o a qué precio deshacer la posición ganadora (precio de salida). <strong>La estrategia de “comprar y mantener” una cartera de acciones, sin precios claros y nítidos de entrada y salida, se convierte entonces en una trampa conceptual, pues no podemos saber con precisión cuál es la Esperanza Matemática de la estrategia, y por lo tanto resulta imposible determinar si nos conviene jugar o no.</strong></p>
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		<title>La Fórmula del Dinero, I</title>
		<link>http://especular.com/la-formula-del-dinero-i/</link>
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		<pubDate>Fri, 12 Feb 2010 23:27:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[Esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[Estrategias]]></category>

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		<description><![CDATA[Seamos honestos, la mayoría de la gente que se acerca a los mercados financieros lo hace porque espera encontrar una manera rápida de enriquecerse. Al fin y al cabo, por pura probabilidad, la mitad de los principiantes ganará dinero en su primera operación en Bolsa. Lo que deja una buena cantidad de “interesados” (clientes para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-226" src="http://especular.com/files/2010/02/chasing-money-1.jpg" alt="la fórmula del dinero" width="314" height="307" /></p>
<p>Seamos honestos, <strong>la mayoría de la gente que se acerca a los mercados financieros lo hace porque espera encontrar una manera rápida de enriquecerse</strong>. Al fin y al cabo, por pura probabilidad, la mitad de los principiantes ganará dinero en su primera operación en Bolsa. Lo que deja una buena cantidad de “interesados” (clientes para los brokers) que <strong>seguirán creyendo que el camino a una riqueza rápida y sin esfuerzo, existe.</strong></p>
<p>Sin embargo, y sin saberlo probablemente, tanto los afortunados como los que no tuvieron suerte, habrán ejecutado ambos el primer paso de la fórmula del dinero. <strong>La fórmula existe, lo difícil es aplicarla. Como perder peso mediante una dieta</strong>, o como decía Tolstoi: “Es más fácil redactar una docena de volúmenes sobre principios filosóficos que poner en práctica uno sólo de ellos”.</p>
<p><span id="more-178"></span>Mientras tanto, muchos habrán corrido a las librerías para comprar ese libro que “explica” cómo su autor ganó 1 millones de dólares el año pasado en Bolsa, o cómo convertirse en un profesional del day-trading en pocas semanas y sin esfuerzo. Sin cuestionarse que, paradójicamente, <strong>no existen &#8220;métodos&#8221; que enseñen cómo convertirse en ingeniero aeronáutico o neurocirujano en 15 días y desde el salón de casa</strong>. Evidentemente, se sobrentiende que para esas otras “actividades” son necesarios muchos años de esfuerzo y estudio. Algo que parece no requieren los mercados, ¿o no?</p>
<p>La Bolsa y los mercados se siguen publicitando, a pesar de la evidencia empírica en contra, como El Dorado del enriquecimiento sencillo y rápido, al alcance de todos los ciudadanos. Qué curioso, exactamente como los anuncios de <a href="http://www.youtube.com/watch?v=qzoDFf55d7Q">lotería en TV</a>, las dietas milagro o los métodos para aprender chino durante las horas que dura el vuelo a Shanghai.</p>
<p>La mayoría de aquellos atraidos por este tipo de “fiebre del oro” buscarán insaciablemente esa “la fórmula del dinero” que les haga ricos rápidamente. <strong>Una fórmula que no sólo funcione y lo haga inmediatamente, sino que no exija esfuerzo</strong>. O en su defecto alguien que les diga directamente qué acción comprar para triplicar beneficios (stock picking), o en qué momento entrar en Bolsa para no perderse ninguna subida (timing). ¿Para qué aprender a pescar si ya me dan peces por radio, TV e internet a todas horas? Sutilmente, los medios, los blogs, los periódicos, las librerías, los analistas, las sucursales bancarias, colmarán esa <strong>sed de satisfacción inmediata y en ausencia de esfuerzo propia de nuestra actual sociedad</strong>, alimentando y vendiendo la quimera de que tal camino existe, ofreciendo sin cesar recomendaciones de compra. Como si los que están “al otro lado” del negocio de la Bolsa (sell-side) dispusieran de una bola de cristal y la compartiesen con todo el mundo desinteresadamente, olvidando que sistemáticamente sus recomendaciones no han superado nunca la habilidad de un mono lanzando dardos al Wall Street Journal.</p>
<p>Y sin embargo, la fórmula, ese método para “hacer dinero”, existe, aunque no con la forma que la mayoría esperan. En realidad, desde la primera operación que realizamos en los mercados, estamos ejecutándola.</p>
<p>La mala noticia es que <strong>si no la ejecutamos con disciplina, como una dieta equilibrada mantenida durante el tiempo suficiente, probablemente la propia fórmula nos arruinará.</strong></p>
<p>¿En qué consiste pues esa fórmula que nos lleva a la rentabilidad y que tan difícil es de aplicar? La terminología y el vocabulario varían según la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Esperanza_matemática">literatura</a>, pero se trata simplemente de<strong> respetar una condición de puro sentido común. A saber, que la suma total de lo que ganamos en las operaciones que acertamos, menos la suma total de lo que perdemos al equivocarnos, tiene que ser positiva o mayor que cero</strong>. Si no, no ganaremos dinero. Algo que parece obvio, pero que pocas veces aplicamos de forma sistemática.</p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter size-full wp-image-182" src="http://especular.com/files/2010/02/Esperanza-matemática.png" alt="Esperanza matemática" width="454" height="317" /></p>
<p style="text-align: center">
<p>Así, sabremos que <strong>e</strong><strong>stamos especulando correctamente cuando el proceso en el que estamos actuando tiene una esperanza matemática positiva (E &gt; 0)</strong>. En próximas entradas profundizaremos en este concepto mediante ejemplos prácticos y en por qué, a pesar de ser un concepto tan sencillo, es tan difícil ponerlo a jugar a nuestro favor.</p>
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		<title>Lo confieso, soy especulador</title>
		<link>http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/</link>
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		<pubDate>Thu, 21 Jan 2010 16:22:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Estrategias]]></category>
		<category><![CDATA[Gobierno]]></category>
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		<description><![CDATA[Muchas veces me han preguntado, sobretodo desde el inicio de la crisis, cómo puedo dormir por las noches declarándome un &#8220;especulador profesional&#8221;. La pregunta suele estar motivada en que el término &#8220;especular&#8221;, a raíz de la crisis, se ha asociado erróneamente como origen de todos los males que hoy sufrimos. Los especuladores seríamos “los malos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-137" src="http://especular.com/files/2010/02/Doctor-Maligno-Dr-Evil.jpg" alt="Doctor Maligno - Dr Evil - Especulador" width="245" height="301" /></p>
<p>Muchas veces me han preguntado, sobretodo desde el inicio de la crisis, cómo puedo dormir por las noches declarándome un &#8220;especulador profesional&#8221;. La pregunta suele estar motivada en que el término &#8220;especular&#8221;, a raíz de la crisis, se ha asociado erróneamente como origen de todos los males que hoy sufrimos. Los especuladores seríamos “<strong>los malos de la película</strong>”. Sin nosotros, el mundo sería maravillosamente benigno y justo.</p>
<p>Sin embargo, ningún sistema económico, como ninguna otra actividad humana, podría sobrevivir sin la especulación. Persiguiendo su propio beneficio,<strong> los especuladores proporcionan una liquidez y distribución del riesgo imprescindible para el resto de la sociedad</strong>. Si no hubieran especuladores en el mercado de futuros de Chicago, ¿cómo conseguiría transferir el productor de naranjas el riesgo de precio sobre su cosecha futura que no quiere asumir? ¿Debería &#8220;el gobierno&#8221; establecer los precios futuros de todos los productos? El economista de la escuela austríaca Ludwig von Mises lo expresó mucho mejor en su obra “La acción humana”:</p>
<p><span id="more-123"></span><strong>1</strong>.- <strong>Sin especulación </strong><strong>no puede haber actividad económica</strong> más allá del inmediato presente.</p>
<p><strong>2</strong>.- La especulación enlaza la <strong>acción aislada del </strong><strong>individuo con la</strong> <strong>actividad económica de </strong><strong>la sociedad</strong>.</p>
<p><strong>3</strong>.- La especulación en el sistema capitalista ejecuta una función que debe ser implementada en <strong>cualquier sistema económico organizado: </strong><strong>proporcionar un </strong><strong>ajuste entre la oferta y la demanda a lo largo del espacio y el tiempo</strong>. La especulación desarrolla un servicio económico que <strong>no puede ser eliminado de ningún sistema económico</strong>.</p>
<p><strong>4</strong>.- <strong>Cada acción es una especulación</strong>, guiada por una opinión definida con respecto a la <strong><a href="http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/">condiciones inciertas del futuro.</a></strong></p>
<p><strong>5</strong>.- La influencia de la especulación no puede alterar los precios más allá de un periodo dado. Lo que puede hacer es <strong>disminuir la distancia entre los precios máximos y los mínimos</strong>. Las <a href="http://especular.com/el-precio-de-las-cebollas-y-la-escasez-de-hedge-funds/">fluctuaciones en los precios se reducen</a> por efecto de la especulación, al contrario de la creencia popular opuesta.</p>
<p><strong>6</strong>.- La especulación anticipa futuros cambios en los precios. Su función económica consiste en <strong>nivelar las diferencias de precios entre diferentes lugares y momentos</strong> y, a través de la presión que ejercen sobre los precios, adaptar la demanda a la oferta.</p>
<p>El punto 4 es especialmente revelador.<strong> En última instancia</strong>, en un entorno de constante incertidumbre física, económica y social,<strong> todos somos especuladores</strong> forzosos. Diariamente, de entre varias opciones, hay que elegir una, generalmente sin contar con toda la información y muchas veces sin saber las consecuencias últimas de elegir entre ellas. Por ejemplo, ¿quién no ha pospuesto alguna vez sus compras de ropa esperando a las rebajas porque espera encontrar precios mejores? ¿O comprar justo después de Reyes los adornos navideños por precios regalados? Algunas decisiones son más importantes que otras, y las analizamos en profundidad. ¿Qué carrera estudiar? ¿Invertiré en este fondo de pensiones? ¿Qué tipo de seguro médico me conviene? Otras son tan triviales como elegir qué película veremos el viernes o elegir dónde ir de vacaciones.</p>
<p>La cuestión clave se suele plantear cuando gracias a alguna operación concreta, se ha obtenido un beneficio (si ha resultado en pérdida, nadie se quejará de una &#8220;falta de ética&#8221;):<strong> ¿Se puede hacer una valoración ética o moral de la rentabilidad obtenida? ¿Es moral o ético obtener beneficios durante un movimiento alcista, pero no durante uno bajista?</strong></p>
<p>La respuesta es la misma que <strong>preguntarle a un molino de viento si es ético o moral generar electricidad cuando el viento viene del Este, pero no del Oeste</strong>. Se olvida muy fácilmente que<strong> nuestras posiciones especulativas son el efecto de un desequilibrio y que no causan los movimientos de los mercados; de la misma forma que un fotógrafo no provoca el horror de la guerra que fotografía o la belleza de un paisaje.</strong></p>
<p>Recordemos que especular profesionalmente no implica tampoco la garantía de alcanzar unos objetivos. No es un camino fácil. Implica en primer lugar reconocer que el mundo es impredecible y que hay muy pocos factores que podemos controlar, y muchos ya no estarán de acuerdo en aceptar esa premisa. Aún así, podemos intentarlo toda nuestra vida, con aproximaciones correctas y mucho trabajo, y no conseguirlo. Y aunque nuestra sociedad aún relacione de forma naïf éxito con capacidad y esfuerzo, sin dejar hueco al azar en el proceso, muchas veces es la simple suerte la que nos separa de nuestros objetivos. Pero por lo menos <strong>lo habremos intentado, habremos tomado riesgos, habremos sido felices durante el camino. Habremos salido al encuentro de la impredecible vida, en vez de esperar inútilmente en el sofá a que sea la vida y todo lo que nos puede ofrecer, bueno y malo, la que venga a nosotros.</strong></p>
<p>Al final, <strong>el especulador profesional no es más que aquel que conscientemente reconoce vivir en un mundo de incertidumbre donde lo más que podemos hacer es maximizar el ratio esperado de rentabilidad/riesgo</strong>, y lo convierte en profesión. Con humildad frente a un mundo que no podemos controlar y apenas predecir, el especulador es aquel que acepta el Universo tal como es y simplemente busca caminos para crecer y sobrevivir de la mejor manera. Especular, como crear, es un acto de rebeldía contra el camino establecido. Salir y explorar caminos nuevos, como antaño hacían los pioneros descubriendo nuevos territorios. Salir y aceptar que a cambio de abandonar un entorno protector, limitado y aburrido, podemos morir en el intento.</p>
<p>Como notaba D.H. Lawrence, podemos permanecer en silencio dentro de la convención social, seguros y felices en el largo plazo, y nunca sentiremos a nuestro lado la angustia. O, por el contrario, <em><strong>podemos ser apasionados, individualistas, voluntariosos y libres; encontrando en la seguridad de la convención social una prisión, de donde escapar y morir, ya sea por nuestra propia falta de fuerza para soportar el aislamiento y la exposición de caminar en solitario, o de una venganza directa de la comunidad por nuestra osadía</strong></em><strong>.</strong></p>
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		<title>Manifiesto</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Jan 2010 15:31:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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		<description><![CDATA[Especular.com pretende ofrecer una visión personal no sólo de los Mercados Financieros, sino también de cómo el riesgo nos atrae y hechiza. Una visión que puede ser iconoclasta y muchas veces políticamente incorrecta, pero siempre apasionada y honesta. Tras muchos años en el mundo de la gestión, uno acaba cansándose de indigestos análisis bursátiles y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-76 alignright" src="http://especular.com/files/2010/01/Behavioural-finance.jpg" alt="Behavioural finance" width="324" height="299" /></p>
<p>Especular.com pretende ofrecer una visión personal no sólo de los Mercados Financieros, sino también de cómo el riesgo nos atrae y hechiza. Una visión que puede ser iconoclasta y muchas veces políticamente incorrecta, pero siempre apasionada y honesta.</p>
<p>Tras muchos años en el mundo de la gestión, uno acaba cansándose de indigestos análisis bursátiles y económicos que no llevan a ningún lado o directamente nos hacen perder dinero. Más cuando no disponemos de las 25 horas al día necesarias para cribar el ruido con el que la industria de la inversión financiera nos sobrealimenta. Con el tiempo, se echa de menos encontrar algún modo de escapar a la prepotencia de los encorbatados &#8220;expertos&#8221; y sus huecas previsiones, o a sus siempre dispuestos vendedores de cualquier cosa que esté de moda.</p>
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<p><span id="more-30"></span>Crítico con la industria de la gestión del dinero tras vivirla desde dentro, partiremos pues de una sencilla premisa: la industria de los Fondos de inversión, y los Mercados en general, son en realidad mucho más sencillos de lo que nos trasmiten los sacerdotes de su iglesia (economistas, analistas y otros derivados). Su teatro continúa generación tras generación gracias a que nuestra mente permanece ciega a unas pocas y sencillas verdades del barquero. Verdades que repetiremos aquí insistentemente una y otra vez, pero que volveremos a olvidar irremediablemente (como humanos que somos) a la menor ocasión.</p>
<p>Pero que algo sea sencillo no implica que sea predecible. Este blog no pretende ser otra bola de cristal sobre lo que probablemente hará el IBEX-35 o el oro el mes que viene. Como le gustaba recordar J.P.Morgan a los periodistas que le preguntaban: lo único que podemos decir del futuro de la Bolsa es que se moverá. Efectivamente, hay muy pocas cosas que podemos asegurar que sabemos, y menos de los Mercados. Aunque quizá lo más importante sea recordar y reconocer lo mucho que, aunque queramos, no podremos nunca conocer. Y sobre todo no confundir en el camino a estos dos caballeros cuando nos los encontramos.</p>
<p>En este blog, ecléctico y caótico como los propios Mercados y quien escribe, recorreremos juntos un camino por donde todos tenemos que pasar: El de que toda acción que emprendemos en la vida implica asumir un riesgo, mayor o menor, mejor o peor calculado, porque en cualquier caso hacemos una estimación de la situación en el futuro. Desde ese punto de vista, todo lo que hacemos o dejamos de hacer es pura especulación, pues para hacer cualquier cosa en el mundo exterior tenemos que aceptar ciertas reglas del juego, conocidas o desconocidas, con la esperanza de conseguir algo a cambio de ese riesgo.</p>
<p>En este camino no sólo volveremos a revisar nuestras tremendas limitaciones psicológicas a la hora de afrontar el riesgo y la incertidumbre en todas sus formas, también repasaremos la industria de la gestión, analizaremos algunas de sus ofertas y productos más interesantes, o buscaremos razones a por qué somos tan malos invirtiendo y especulando. No podemos saber a qué nivel estará el S&amp;P-500 el próximo mes, pero quizá podemos aprender a cómo especular un poco mejor la próxima vez que decidamos asumir un riesgo, y reconocer que cualquiera que intente vendernos el futuro de los mercados se está engañando o intenta engañarnos.</p>
<p>Sobre todo, con los pies en el suelo, levantaremos la mirada por encima de la cacofonía diaria de los Mercados e intentaremos contemplar este gran circo de múltiples pistas, siempre indiferente a nuestros temores y deseos, desde una perspectiva que aporte algo de serenidad a nuestra ineludible batalla contra la incertidumbre.</p>
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