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	<title>Especular.com &#187; psicología</title>
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		<title>Sin límites</title>
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		<pubDate>Wed, 11 May 2011 15:22:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Especular]]></category>
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		<description><![CDATA[¿Cómo sería la experiencia de ver los mercados desde el punto de vista de un genio? ¿Qué cosas podríamos pensar y deducir que ahora se nos escapan? ¿Hasta dónde podríamos llegar si nuestra capacidad mental no tuviera límite? En la película &#8220;Sin límites&#8221;, Eddie (Bradley Cooper, el héroe de &#8220;Resacón en Las Vegas&#8221;) intenta inútilmente escribir un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://especular.com/files/2011/05/Cartel_21X30_SIN_LIMITES_OK.jpg"><img class="alignright size-large wp-image-1064" src="http://especular.com/files/2011/05/Cartel_21X30_SIN_LIMITES_OK-715x1024.jpg" alt="" width="247" height="354" /></a><strong>¿Cómo sería la experiencia de ver los mercados desde el punto de vista de un genio?</strong> ¿Qué cosas podríamos pensar y deducir que ahora se nos escapan? ¿Hasta dónde podríamos llegar si nuestra capacidad mental no tuviera límite?</p>
<p>En la película &#8220;Sin límites&#8221;, Eddie (Bradley Cooper, el héroe de &#8220;Resacón en Las Vegas&#8221;) intenta inútilmente escribir un libro desde hace ya muchos años, mientras su vida se le escapa por el fregadero de su cocina. Casualidades del guión, en su peor día un amigo le ofrece una pastilla mágica, alto secreto farmacéutico llamado <strong>NZT</strong>, que activará y potenciará hasta el máximo su cerebro, convirtiéndole así en un lo que él mismo llamará “una versión altamente mejorada de uno mismo”.</p>
<p>A partir de ahí, todo será transparente y claro para Eddie, incluidos por supuesto el futuro de los mercados financieros. <strong>Con sólo leer por encima las noticias y visualizar unos gráficos, será obvio qué acciones tiene que comprar y vender apalancadamente, para convertir en pocos días unos miles de dólares en varios millones.</strong></p>
<p><span id="more-1057"></span><a href="http://especular.com/files/2011/05/1966-Time-Machine-Studio-Prop-Reproduction-26-sized.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1138" src="http://especular.com/files/2011/05/1966-Time-Machine-Studio-Prop-Reproduction-26-sized.jpg" alt="" width="222" height="167" /></a>¿Qué trader no ha soñado alguna vez con encontrarse un pendrive <strong>procedente del futuro con los datos históricos de los mercados de los próximos diez años</strong>? Sin ir más lejos, en 2002 la web financiera de Yahoo nos gastaba esa broma con la falsa noticia de que la SEC había detenido a un individuo que había conseguido cientos de millones de dólares especulando con opciones, a partir de sólo unos cientos de dólares iniciales. Dicho individuo declaró ante el juez que prometía devolver todo el dinero. Eso sí, tenían que dejarle meterse de nuevo en su <strong>máquina del tiempo</strong>, que había convenientemente escondido en Central Park, para volver al siglo XXIII de donde procedía.</p>
<p>Bromas a parte, es ese sueño de ver el futuro con la misma nitidez que como vemos el pasado, de ver más allá, el que <strong>da sentido etimológico</strong> a la palabra “<a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/">especular</a>”, del latin “<strong>speculari</strong>”, “<strong>ver (más lejos) desde una atalaya</strong>”. <a href="http://especular.com/lo-confieso-soy-especulador/">El especulador</a> siempre busca, necesita, ver un poco más allá de lo presente e inmediato para poder tomar hoy decisiones que espera le sean rentables en el futuro. <strong>¿Qué mayor ventaja sobre el resto que “ver” anticipadamente las &#8220;conclusiones lógicas” a donde se dirige ese inmenso engranaje que sería el mundo?</strong></p>
<p><a href="http://especular.com/files/2011/05/Laplace.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1073" src="http://especular.com/files/2011/05/Laplace.jpg" alt="" width="327" height="349" /></a>La idea de la película no es nueva. Sin ir más lejos, esa misma idea de <strong>asociar “presciencia”, </strong>o la capacidad de ver el futuro,<strong> a una mente ilimitada, ya la tuvo el matemático francés <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pierre_Simon_Laplace">Laplace</a> hace dos siglos </strong>mientras contribuía a la mecánica racional y determinista que se estaba entonces completando. La visión de que si pudiéramos llegar a tener en cuenta toda la realidad, el futuro se nos presentaría como algo lógico y predecible, obvio como lo es ahora todo lo ocurrido en el pasado. En sus propias palabras:</p>
<p><em>“El intelecto que en un momento dado conociese todas las fuerzas que animan a la Naturaleza y las posiciones de los seres que las componen, si ese intelecto fuese tan vasto como para someter esos datos al análisis, sería capaz de abarcar en una única fórmula el movimiento de los mayores cuerpos del Universo y el del más liviano de los átomos. Nada podría ser incierto para él, y tanto el futuro como el pasado estarían presentes ante sus ojos”</em>.</p>
<p>Probablemente Laplace, cuando hablaba de ese “intelecto” tenía más en mente a la figura de Dios, que a un guaperas y autocomplaciente escritor “mejorado” por una pastilla mágica. Pero la hipótesis es la misma: <strong>Tanto Laplace como la película se sustentan en la creencia de que si tuviéramos suficiente información y fuéramos capaces de procesarla, podríamos entre otras cosas prognosticar el futuro de los mercados</strong> con la certeza que muestra Eddie:</p>
<p>—“Si tenemos en cuenta todos los factores que afectan al mercado, sabremos con certeza qué hará mañana el Dow Jones”.</p>
<p>En ese sentido, <strong>Laplace y Eddie</strong>, a pesar de no parecerse mucho físicamente, <strong>son idénticos</strong>. Ambos creen que no es el mundo el que es impredecible.<strong> Seríamos nosotros, muy limitados y realmente torpes, los que no somos capaces de “ver” suficiente</strong> y por ello se nos aparece como algo caótico.</p>
<p>Desgraciadamente, <strong>la verdad es otra</strong>:<strong> Nuestra capacidad de predecir el futuro no depende de cuán inteligentes seamos, sino sobre todo de la propia naturaleza de la realidad, que nos impone sus propios límites debido a su propia naturaleza.</strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<h3><em><strong>Caos determinista</strong></em></h3>
<p><a href="http://especular.com/files/2011/05/Divergencia.png"><img class="alignright size-full wp-image-1116" src="http://especular.com/files/2011/05/Divergencia.png" alt="" width="306" height="272" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ni siquiera un juego aparentemente <strong>tan simple como el billar</strong>, incluso conociendo con una precisión infinitesimal las posiciones y momentos iniciales de las bolas, permite predecir más allá de unas pocas colisiones cómo se situarán sobre la mesa las bolas en el futuro. Aunque conocemos perfectamente las ecuaciones que rigen su movimiento y tenemos toda la información sobre los elementos que intervienen (es decir, no pueden, por definición, suceder shocks externos),<strong> somos incapaces de saber cómo quedará dispuesta una mesa de billar</strong> tras, por ejemplo, 100 colisiones. Si dibujamos las trayectorias de los dos o tres primeros choques veremos que, por pequeña que sea la distancia <strong>b</strong>, al cabo de suficientes colisiones las trayectorias divergen de una manera que hace imposible predecir su disposición. De la misma forma, deberíamos dejar de construir castillos en el aire con nuestro particular &#8220;billar mental&#8221; a la hora de invertir. <strong>Concatenaciones de argumentos</strong> al estilo de &#8220;Si en julio la cosa pinta mal y Bernanke prolonga el QE a una 3ª tanda, entonces bajará el dólar, entonces subirá el Euro, entonces les costará exportar a los alemanes, entonces vendo Siemens&#8221;; son incluso más absurdas que predecir el tiempo que hará en la playa de Cullera dentro de un mes. No se trata de ser lo suficientemente inteligente, sino de ver que cada paso es incierto, borroso; añadiendo incertidumbre a una cadena que ni siquiera sabemos cómo se va a comportar, pues <a href="http://especular.com/desprendimiento-topologico-de-europa/">la percepción del mercado puede cambiar de forma abrupta en cualquier instante</a>.</p>
<p>Es la <strong>extrema sensibilidad a las condiciones iniciales la que impide conocer el futuro de un sistema regido paradójicamente por leyes deterministas</strong>. Como decía la<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Irulan_Corrino"> Princesa Irulan</a> en Dune:</p>
<p>&#8220;Toda Hermana Bene Gesserit sabe perfectamente que <strong>es en el momento de empezar cuando hay que cuidar atentamente que los equilibrios queden establecidos de la manera más exacta</strong>&#8220;.</p>
<p>Si esto es así para un ejemplo tan simple como unas inertes bolas de plástico encima de una mesa bien visible,<strong> ¿qué podremos decir de sistemas donde intervienen millones de personas con libertad cada una para elegir individualmente?</strong> Las condiciones iniciales en el caso de los mercados escapan ya a cualquier modelización, al tener cada persona su propia visión del mundo. Si añadimos las interacciones con su entorno, y cientos de iteraciones posteriores, lo que nos queda es un fenómeno, el de <strong>los mercados financieros, impredecible en el sentido clásico de Laplace.</strong></p>
<p>Ojo, que no sea predecible en el sentido clásico no significa que no existan métodos con los que extraer rentabilidad a ciertos fenómenos que, como los tornados en la atmósfera, muestran cierta regularidad pasajera dentro del caos. Pero ese es otro tema, puesto que lo que estamos discutiendo es si una extrema clarividencia podría contar con ventaja a la hora de invertir.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3><em><strong>No más felices</strong></em></h3>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nos queda un último consuelo frente a la inexistencia de la píldora NZT (o la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Melange">Melange</a> de Arrakis, el <a href="http://fringepedia.net/wiki/Cortexiphan">Cortexiphan</a> de Fringe o cualquier otra metáfora de la presciencia). Sabemos ahora que <strong>no nos sería muy útil para incrementar nuestra rentabilidad en los mercados</strong>.<strong> ¿Sería útil entonces para hacernos más felices?</strong> Según la película parece que sí, pero si nos fijamos precisamente en aquellas personas con capacidades cognitivas similares a las que adquiere Eddie, la respuesta tiende más bien a ser negativa.</p>
<p>Y es que desgraciadamente, en contra de la sabiduría popular (&#8220;cuanto más listo, más dinero se hace&#8221;), <strong>una gran capacidad coginitiva suele estar más correlacionada con sufrir problemas psicológicos que con obtener grandes rentabilidades</strong>. Unos problemas, como dificultades de adaptación social, obsesiones y paranoias; que no ayudan precisamente a ser más feliz, sino todo lo contrario.</p>
<p><a href="http://especular.com/files/2011/05/Seykota.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1131" src="http://especular.com/files/2011/05/Seykota.jpg" alt="" width="210" height="209" /></a>Baste recordar que cuando <a href="http://www.atrader.com/manager-profile/32-ed-seykota-trend-follower-market-wizard">Ed Seykota</a> buscaba encontrar traders para su equipo, descubrió que<strong> los peores</strong> eran precisamente aquellos que presumiblemente eran los más capacitados intelectualmente: <strong>Matemáticos, Economistas e Ingenieros perdían sistemáticamente el capital que les asignaba, </strong>especialmente si habían alcanzado el grado de Doctor, PhD. Mientras, otros perfiles como por ejemplo soldados ex-combatientes del Vietnam, solían mostrar las mejores rentabilidades con menor riesgo. El problema lo tenían los &#8220;PhD&#8221; con su cerebro, que les hacía obsesionarse con lo que &#8220;lógica y racionalmente&#8221; tenía que hacer el mercado. Y cuando el mercado se movía en su contra eran incapaces de reconocer que &#8220;su gran inteligencia&#8221; se había equivocado. Algo que los que volvían de Vietnam habían interiorizado muy bien:<strong> huir en cuanto aparece el más mínimo indicio de peligro</strong>. Los soldados cortaban las pérdidas rápidamente, sin importarles su &#8220;comprensión&#8221; de lo que ocurría en el mercado. Paralelamente, dejaban correr los beneficios cuando aparecían, como Seykota les enseñó. El resultado con los soldados era un <a href="http://especular.com/la-formula-del-dinero-i/">proceso con Esperanza Matemática positiva</a>, por lo que acababan ganando dinero, sin necesidad de ser &#8220;los más listos&#8221; (o gracias a ello).</p>
<p><strong>René Descartes</strong> lo dijo de esta forma: &#8220;<strong>Otros han tenido mentes más poderosas que la mía, pero han logrado menos porque sus métodos no eran los adecuados</strong>&#8220;. Lo que quiere decir Descartes, aplicado a los mercados, es que <strong>si enfocamos el problema desde un marco conceptual equivocado, nuestra capacidad intelectual, por muy alta que sea, no servirá de nada</strong>. El ejemplo más impactante es el de <strong>Issac Newton</strong>, que tras revolucionar la Física y las Matemáticas (con métodos que resultaron correctos), dedicó la mayor parte de su vida a la Alquimia, obviamente sin conseguir ningún resultado. <strong>El problema no era su falta de inteligencia y medios, sino que las bases de la Alquimia con las que partía son de por sí erróneas</strong>.</p>
<p><img class="size-full wp-image-1087 alignright" src="http://especular.com/files/2011/05/Isaac_Newton.jpg" alt="" width="265" height="176" /></p>
<p>Efectivamente, <strong>Newton</strong> fue uno de los más grandes genios que ha dado la humanidad, sin duda con capacidades más allá de las que el NZT le puede dar a Eddie. Sin embargo, a pesar de su genio, sus contactos en las altas finanzas y lo bien informado que estaba, no supo prever el crash de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Burbuja_de_los_mares_del_Sur">Compañía de los Mares del Sur</a>, con la que <strong>perdió una fortuna</strong>. Por no decir que su vida personal, a pesar de sus “mejoradas capacidades cognitivas&#8221; innatas, a años luz de cualquier otro ser humano, no fue lo que se puede llamar una <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Isaac_Newton#Biograf.C3.ADa">vida feliz</a>, arrastrado muchas veces por la paranoia y la depresión. Él mismo reconoció las limitaciones que hemos comentado con una sentencia que resume perfectamente este post, y que podría servir como epílogo realista de la película: &#8220;<em><strong>Puedo predecir con precisión el movimiento de estrellas y planetas, pero no la locura de las gentes</strong></em>&#8220;.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Caperucita en Wall Street</title>
		<link>http://especular.com/caperucita-en-wall-street/</link>
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		<pubDate>Sun, 19 Sep 2010 22:48:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Indicadores]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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		<category><![CDATA[Especular]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión contraria]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando Garry Kasparov fue derrotado por Deep Blue en 1997, dejó insinuar que detrás de la máquina debía esconderse una persona. La razón fue que el ordenador escogió algunas jugadas que no eran “lógicas” o “racionales”, sino propias del arrojo y creatividad de un Gran Maestro con un cerebro basado en la química del carbono, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-800" src="http://especular.com/files/2010/09/Deep-Blue.gif" alt="Deep-Blue" width="267" height="198" />Cuando Garry Kasparov fue derrotado por <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Deep_Blue_(computadora)">Deep Blue</a> en 1997, dejó insinuar que detrás de la máquina debía esconderse una persona. La razón fue que el ordenador escogió algunas jugadas que no eran “lógicas” o “racionales”, sino propias del arrojo y creatividad de un Gran Maestro con un cerebro basado en la química del carbono, no del silicio.</p>
<p><strong>¿Cómo saber quién se esconde al otro lado de nuestras pantallas?</strong> Más allá de Internet, los propios mercados nos ocultan quién o qué es nuestro enemigo. Pensábamos que tras cada decisión de compra o de venta, siempre hay un punto de vista opuesto “al otro lado”. Nos gustaba pensar que había otra persona, que también sentía y sufría, que pensaba exactamente lo contrario que nosotros (por eso nos daba contrapartida), convirtiendo los mercados en una especie de<a href="http://especular.com/justicia-ciega/"> capitalismo democrático</a>, donde los activos subían o bajaban por &#8220;votación popular&#8221;. Pero últimamente se especula con que quizá, al otro lado de las pantallas, ya no hay humanos, ni siquiera Grandes Maestros. Al otro lado, quizá se esconde un frío tablero de ajedrez donde los “pequeños humanos” (las “gacelas”, como las llama <a href="http://serenitymarkets.com/">Cárpatos</a>) han sido masacrados uno detrás de otro y sólo quedan máquinas enfrentándose unas a otras. Como cuando éramos adolescentes y enfrentábamos los ordenadores del instituto entre sí, <strong>en una batalla sin sentido, fría e impersonal, sobre un tablero en el que habíamos pasado a ser espectadores de una guerra sin significado.</strong></p>
<p><span id="more-797"></span>El pasado viernes 17 de septiembre, día de vencimiento de opciones y futuros en la mayoría de mercados organizados del mundo, <a href="http://www.zerohedge.com/article/lowest-volume-quad-witching-day-stick-saved-1-billion-nyse-share-spike-after-close">se observó el menor volumen de negociación de la historia para un día de vencimiento</a>. Algo realmente inusual y que, como a Garry Kasparov, nos hace levantar algunas sospechas. Más cuando vemos que <strong>el volumen negociado en el NYSE casi se duplicó justamente tras el cierre de la sesión tradicional de contado</strong>.</p>
<p>Antes del cierre:</p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter size-full wp-image-801" src="http://especular.com/files/2010/09/Antes-del-cierre.jpg" alt="Antes del cierre" width="515" height="338" /></p>
<p>Y después del cierre:</p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter size-full wp-image-802" src="http://especular.com/files/2010/09/Después-del-cierre.jpg" alt="Después del cierre" width="515" height="338" /></p>
<p><strong>¿Quién o qué tiene ese especial interés en jugar a este ajedrez justo cuando la sesión tradicional, donde los cerebros basados en neuronas acostumbran a participar, ha terminado?</strong></p>
<p>Y mientras los mercados se convierten poco a poco en un tablero vacío de emociones, ¿dónde están los inversores “humanos”? ¿Qué piensan y <strong>sienten</strong>?</p>
<p>A parte de una extrema <strong>frustración</strong>, las estadísticas de sentimiento de mercado están mostrando algo sorprendente: <strong>la volatilidad con la que los “humanos” que participamos en el mercado estamos cambiando de opinión, está alcanzando niveles máximos históricos. </strong>Obsérvese cómo el diferencial entre alcistas y bajistas cambia de la euforia a la depresión con la misma facilidad que un paciente con <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Trastorno_bipolar">trastorno bipolar</a>:</p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter size-full wp-image-803" src="http://especular.com/files/2010/09/Volatilidad-sentimiento-de-mercado.jpg" alt="Volatilidad sentimiento de mercado" width="515" height="338" /></p>
<p><a href="http://especular.com/relojes-rotos/">Como ya hemos comentado</a>, las estadísticas de sentimiento de mercado apenas tienen utilidad como guía a la hora de especular en los mercados, son <strong>simples reflejos de la actual tendencia de mercado</strong>. Sin embargo, <strong>el actual entorno de máquinas contra máquinas parece que está produciendo cambios drásticos en nuestras emociones</strong>. Para decirlo en palabras sencillas, nos está volviendo locos.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-806" src="http://especular.com/files/2010/09/Caperucita-en-Wall-Street.jpg" alt="Caperucita en Wall Street" width="238" height="323" />Los mercados han sido siempre un<a href="http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/"> lugar propicio para perder la razón</a>. Intentar invertir basándose en la lógica o el sentido común siempre ha desencadenado el enriquecimiento de  psicólogos o directamente a la ruina (excepto unos<a href="http://especular.com/el-pulpo-paul-y-los-gestores-estrella/"> pocos supervivientes</a> fruto de la gran tamaño de la muestra inicial). Pero últimamente están provocando que el sentimiento de los humanos que aún quedan en el mercado <a href="http://www.zerohedge.com/article/aaii-confirms-completely-bipolar-market-records-biggest-monthly-bearish-bullish-swing-6-year">cambie de un día para otro</a>, según si los mercados subieron o bajaron ayer. <strong>Nos estamos volviendo miopes, ya no vemos más allá de lo que ha ocurrido la semana pasada.</strong></p>
<p>O tal vez esa facilidad para cambiar de alcistas a bajistas de un día para otro no refleje más que la actual ausencia de tendencia en los mercados. Unos mercados donde el inversor final no existe, ha desaparecido. Y <strong>los pocos humanos que aún tienen ganas de jugar al ajedrez contra este particular Deep Blue, están más perdidos que Caperucita en Wall Street.</strong></p>
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		<title>La huida de la incertidumbre</title>
		<link>http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/</link>
		<comments>http://especular.com/la-huida-de-la-incertidumbre/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 10 Jan 2010 19:42:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Incertidumbre]]></category>
		<category><![CDATA[Predicciones]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[No podemos imaginar lo que debió haber sido vivir el día a día en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial. Lo máximo que podemos decir sin haberlo vivido es que fue algo inimaginablemente horrible. En aquellos días grises, los soldados pasaban sus días y noches sin saber si volverían a ver otro amanecer. No [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-106" src="http://especular.com/files/2010/02/Trincheras.jpg" alt="Trincheras" width="280" height="206" />No podemos imaginar lo que debió haber sido vivir el día a día en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial. Lo máximo que podemos decir sin haberlo vivido es que fue algo inimaginablemente horrible.</p>
<p>En aquellos días grises, los soldados pasaban sus días y noches sin saber si volverían a ver otro amanecer. No es difícil deducir el insomnio y demás secuelas que el estrés continuado les producía a los que sobrevivían.</p>
<p>Sin embargo, los médicos que les atendían se dieron cuenta de algo sorprendente. La noche anterior a que algún General ordenase un ataque masivo contra las trincheras enemigas, los soldados tenían órden de recibir una ración de queso y vino para cenar, antesala de una muerte prácticamente segura y estúpida. Los soldados lo sabían. Sin embargo los psiquiatras descubrieron que la noche que cenaban queso y vino, la velada anterior a su casi segura muerte, la mayoría dormían como niños y por fin descansaban plácidamente. De repente, toda la ansiedad y el estrés desaparecían y la trinchera se convertía en un lugar tranquilo y sereno, dentro de lo que las circunstancias permitían.</p>
<p><span id="more-104"></span></p>
<p>¿Cómo era posible, se preguntaban los médicos, que esa “sentencia de muerte” calmara y relajara a los soldados de esa manera? La realidad era que los soldados, a través del mensaje del queso y el vino, dejaban de preocuparse por su futuro, y por fin, más allá de la incertidumbre, sabían y aceptaban lo que les iba a ocurrir, por terrible que fuera.</p>
<p>Así, los médicos descubrieron que la mayoría de las veces no es una terrible verdad la que nos infringe el mayor sufrimiento psicológico, sino la propia incertidumbre del no saber qué pasará, la que nos hace insufrible la vida. Y esta regla sirve tanto para los soldados en una guerra, como para desempleados con incierto futuro o especuladores profesionales.</p>
<p>Desde pequeños, intentamos descubrir cuál es la lógica que se esconde detrás de cualquier fenómeno. Al igual que la Humanidad empezó a utilizar la ciencia precisamente como el método más apropiado para descubrir esa verdad racional y lógica que se encierra detrás del aparente caos del Universo.</p>
<p>¿Qué hay detrás de esta actitud tan &#8220;humana&#8221; de huir de la incertidumbre? Una búsqueda de la seguridad, la misma seguridad que faltaba en las trincheras, necesitan los parados, o de la que carecen los inversores.</p>
<p>Esta actitud de escapar a la incertidumbre la ha desarrollado el ser humano desde el principio de los tiempos y frente a todo lo que se ha enfrentado. Ha inventado Dioses, ideologías, creencias, mitos y supersticiones, con tal de escapar a la dolorosa experiencia de lo impredecible e incomprensible.</p>
<p>Por ejemplo, al descubrir una nueva ley física, desaparecen las tinieblas de la incertidumbre, del ruido, y aparece la luz del determinismo, de la predicción y la seguridad. Gracias a esos modelos deterministas descubiertos por la ciencia, hoy podemos saber dónde estará Júpiter dentro de 20 años, y qué pasará si echamos sal en la Coca-cola. Lo que se esconde detrás de este poder de predicción es la premisa de que ahí fuera, a veces de manera accesible y otras oculto, hay algo, un comportamiento, una señal, que es determinista, que se puede modelizar y por lo tanto predecir.</p>
<p>Desgraciada o afortunadamente, el mundo en que vivimos no es tan sencillo como una clase de física clásica en el instituto. Gracias a la Física Cuántica y a la Teoría del Caos y de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_de_las_catástrofes">Catástrofes</a>, hemos descubierto que la mayor parte de los sistemas complejos que forman este Universo no son deterministas. La polémica surge cuando nos enfrentamos a nuevos sistemas que “se nos resisten” y en los que creemos existe una señal, un comportamiento determinista y por lo tanto predecible, motivado principalmente por nuestra angustia frente a su aparente incertidumbre.</p>
<p>Como en los mercados financieros. Representados en los gráficos que usamos a diario, podríamos creer que detrás de ese aparente “camino aleatorio”, se esconde un comportamiento determinista. Muy escondido, eso sí, pero determinista de alguna manera. En ese caso, todo lo que nos quedaría es enfrentarnos a él, filtrarlo y destriparlo hasta que nos muestre sus secretos más íntimos y… ¿descubrir el Santo Grial de los Mercados?</p>
<p>Probablemente no, pues si ese modelo existiese se anularía a sí mismo en un rápido ejercicio de arbitraje. Pero si no existe esa señal, si los mercados no esconden determinismo, lo que nos queda es una situación de incertidumbre, de angustia frente a lo imprevisible. Vivir y trabajar en los mercados sería pues, si se me permite la osada comparación, el equivalente financiero y especulativo de la vida en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial.</p>
<p>Porque es precisamente al intentar anticipar el siguiente movimiento del mercado, al crearnos esperanzas sobre las futuras fluctuaciones de los mercados, que sobreviene el estrés, la angustia frente a la incertidumbre de mañana.</p>
<p>La solución a este dilema no es sencilla. Los mercados financieros no se pueden atacar con las mismas armas que se utilizaron para describir la danza de los planetas o protones colisionando en el CERN. Sin duda existen situaciones de desequilibrio, comportamientos fractales y ciertas señales que hacen abordable en cierta medida la navegación por este océano. Pero no existe el Santo Grial que nos diga a qué precio cotizará Telefónica o el petróleo dentro de un mes. Hay que buscar otros caminos.</p>
<p>Tal vez por ello más del 90% de los pequeños inversores que se inician en la especulación en los mercados acaban arruinadas en menos de un año. Los intermediarios financieros lo saben. Pero no hacen nada por evitar este silencioso suicidio general. Pues, como podemos imaginar, ellos viven de los intentos de los demás por descubrir su Santo Grial, esa mina de oro que les hará ricos, mientras consumen los picos y las palas que los brokers les proporcionan a un módico precio (comisiones).</p>
<p>Nos enfrentamos, como diría Dante si pudiera pasearse hoy por una sala de mercados, a un infierno en el que no hay lugar para la esperanza. Si admitimos esto, si aceptamos los mercados como son, si abandonamos toda esperanza, todo intento de racionalizar lo que no tiene lógica, tal vez consigamos (con una metodología más adaptada a la realidad de los mercados, esfuerzo y trabajo) no sólo sobrevivir en esta fría estepa, sino prosperar más allá de la angustia frente a la incertidumbre.</p>
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		<title>Manifiesto</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Jan 2010 15:31:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pérez</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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		<description><![CDATA[Especular.com pretende ofrecer una visión personal no sólo de los Mercados Financieros, sino también de cómo el riesgo nos atrae y hechiza. Una visión que puede ser iconoclasta y muchas veces políticamente incorrecta, pero siempre apasionada y honesta. Tras muchos años en el mundo de la gestión, uno acaba cansándose de indigestos análisis bursátiles y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-76 alignright" src="http://especular.com/files/2010/01/Behavioural-finance.jpg" alt="Behavioural finance" width="324" height="299" /></p>
<p>Especular.com pretende ofrecer una visión personal no sólo de los Mercados Financieros, sino también de cómo el riesgo nos atrae y hechiza. Una visión que puede ser iconoclasta y muchas veces políticamente incorrecta, pero siempre apasionada y honesta.</p>
<p>Tras muchos años en el mundo de la gestión, uno acaba cansándose de indigestos análisis bursátiles y económicos que no llevan a ningún lado o directamente nos hacen perder dinero. Más cuando no disponemos de las 25 horas al día necesarias para cribar el ruido con el que la industria de la inversión financiera nos sobrealimenta. Con el tiempo, se echa de menos encontrar algún modo de escapar a la prepotencia de los encorbatados &#8220;expertos&#8221; y sus huecas previsiones, o a sus siempre dispuestos vendedores de cualquier cosa que esté de moda.</p>
<p style="text-align: center">
<p><span id="more-30"></span>Crítico con la industria de la gestión del dinero tras vivirla desde dentro, partiremos pues de una sencilla premisa: la industria de los Fondos de inversión, y los Mercados en general, son en realidad mucho más sencillos de lo que nos trasmiten los sacerdotes de su iglesia (economistas, analistas y otros derivados). Su teatro continúa generación tras generación gracias a que nuestra mente permanece ciega a unas pocas y sencillas verdades del barquero. Verdades que repetiremos aquí insistentemente una y otra vez, pero que volveremos a olvidar irremediablemente (como humanos que somos) a la menor ocasión.</p>
<p>Pero que algo sea sencillo no implica que sea predecible. Este blog no pretende ser otra bola de cristal sobre lo que probablemente hará el IBEX-35 o el oro el mes que viene. Como le gustaba recordar J.P.Morgan a los periodistas que le preguntaban: lo único que podemos decir del futuro de la Bolsa es que se moverá. Efectivamente, hay muy pocas cosas que podemos asegurar que sabemos, y menos de los Mercados. Aunque quizá lo más importante sea recordar y reconocer lo mucho que, aunque queramos, no podremos nunca conocer. Y sobre todo no confundir en el camino a estos dos caballeros cuando nos los encontramos.</p>
<p>En este blog, ecléctico y caótico como los propios Mercados y quien escribe, recorreremos juntos un camino por donde todos tenemos que pasar: El de que toda acción que emprendemos en la vida implica asumir un riesgo, mayor o menor, mejor o peor calculado, porque en cualquier caso hacemos una estimación de la situación en el futuro. Desde ese punto de vista, todo lo que hacemos o dejamos de hacer es pura especulación, pues para hacer cualquier cosa en el mundo exterior tenemos que aceptar ciertas reglas del juego, conocidas o desconocidas, con la esperanza de conseguir algo a cambio de ese riesgo.</p>
<p>En este camino no sólo volveremos a revisar nuestras tremendas limitaciones psicológicas a la hora de afrontar el riesgo y la incertidumbre en todas sus formas, también repasaremos la industria de la gestión, analizaremos algunas de sus ofertas y productos más interesantes, o buscaremos razones a por qué somos tan malos invirtiendo y especulando. No podemos saber a qué nivel estará el S&amp;P-500 el próximo mes, pero quizá podemos aprender a cómo especular un poco mejor la próxima vez que decidamos asumir un riesgo, y reconocer que cualquiera que intente vendernos el futuro de los mercados se está engañando o intenta engañarnos.</p>
<p>Sobre todo, con los pies en el suelo, levantaremos la mirada por encima de la cacofonía diaria de los Mercados e intentaremos contemplar este gran circo de múltiples pistas, siempre indiferente a nuestros temores y deseos, desde una perspectiva que aporte algo de serenidad a nuestra ineludible batalla contra la incertidumbre.</p>
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